Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En septiembre - 6 - 2009

Qué tal todo. Hoy os dejo un pequeño relato inspirado en las noticias de muerte y sangre que nos trae Afganistán. Lo acompaño con una melodía que me parece muy oportuna, espero que os guste.

Foto por Rickydavid

Eve permanece de pie ante el destino que tan mal la ha tratado. En su rostro dos delgadas líneas resecas descienden suavemente desde sus ojos hasta las mejillas, dibujando el camino de la desesperación donde la luz no consigue atravesar la espesa bruma. En su mano sostiene el último legado de su marido, una vieja foto en blanco y negro donde un hombre de sonrisa pacificadora y mirada penetrante saluda al cámara.

Ante ella el lago se abre como una ventana al exterior, dejando pasar la brisa que revuelve su cabello y forma dibujos con su pelo. El delicado movimiento del agua acaricia sus pies descalzos y le fabrican sueños muy vivos donde el mundo es mundo y no tinieblas, donde los caballos trotan ladera abajo sin preocupación ni frustración, donde las montañas gritan al cielo que la vida merece ser vivida.

La nubes parecen llevar a cabo el éxodo prometido en orden desorganizado, saturación rojiza de algodón flotante que es atravesado por ágiles bandadas de aves en migración. Su marido una vez también emigró, dejó su tierra para ir a la tierra de otros a llevar el odio y la destrucción, para hacer del mundo un mejor sitio donde algunos puedan vivir y otros puedan morir. A su marido le arrastraron con fuerza y le embarcaron una mañana de noviembre, le obligaron a quemar todos sus recuerdos y nunca más se supo de él. En el aire del hogar todavía se aprecian las marcas que sus uñas rayaron al oponerse, marcas profundas e iracundas del hombre desesperado.

Aún así se lo llevaron.

A lo lejos, muy lejos, el sol comienza a descender lentamente regalando un espectáculo cromático sin rival. Entonces el lago se tiñe de rojo y parece temblar ante las fuerzas de la naturaleza, recordándola que el adiós de la muerte es un adiós definitivo, un camino sin retorno que se recorre en solitario con paso tembloroso, como el lago.

Atrás quedaron los tiempos de desayunos alegres y cenas románticas, películas compartidas y libros debatidos. Atrás quedan los largos paseos por el parque y las caricias en el sofá.

Eve regala la foto al lago. La lanza con fuerza y ésta flota hacia el horizonte, donde el sol muere en agonía nocturna.

Eve vuelve a la perdición de las sábanas frías, sillones mudos y copas vacías.

Eve vuelve al hogar roto por una guerra.

4 comentarios hasta el momento.

  1. [...] shimohira Ayer escribía “Barcas en el lago”, un relato que hacía alusión a la soledad que deja la guerra en muchas familias. Hoy podemos ver [...]

  2. [...] escrito dos nuevos microrrelatos en el nuevo blog. Se titulan “Barcas en el lago” y [...]

  3. Skryte dice:

    Como siempre la musica muy apropiada para el relato.
    Siempre consigues que un escalofrio recorra mi espalda leyendo estos relatos, cosa que pocas lecturas han conseguido.

  4. shimohira dice:

    Gracias por el comentario Skryte ;)