Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En marzo - 15 - 2010

Último relato que cierra la mini-saga “Historias de Galia”. Si no lo he publicado antes ha sido por; falta de tiempo, e indicisión. Ha cambiado alguna parte mil veces. Otras dos mil. Y aún así no estoy del todo contento. No descarto dedicarle más letras a este mundo de Galia, pero eso será en un futuro no definido.

Foto por Kuzeytac

El humo ascendía del cigarro como aviones de combate rasgando la cobertura de la Tierra. Müller le dedicó una sonrisa a una Eliza cansada de la guerra.

-No te preocupes, esto no puede seguir así por mucho tiempo.

-Puede que empeore.

-Vamos, no seas tan gris -comentó Müller ajustándose el parche sobre la cuenca vacía. En el incendio del polvorín había perdido un ojo y un brazo al intentar hacer explotar todos los suministros draconianos al mismo tiempo. De no ser por la rápida actuación de Eliza, quien dejó a su paso un reguero de sangre como nunca antes Müller hubiera visto, ahora mismo el capitán estaría a tres metros bajo tierra en una roñosa caja de pino-. No me acostumbraré jamás a esta mierda.

-Deje que le ayude -y con ambas manos le colocó el parche en el sitio correcto.

-Si tuviera los dos brazos… Tú sabes bien que daría hasta la última gota de sangre por defender cada palmo de esta tierra -en su voz la tristeza bailaba al compás de la música de la melancolía-. Con un único brazo sólo puedo resignarme a entrenar a jóvenes desnutridos que no durarán ni un asalto.

-¿Pensó lo mismo de mí?

Dio una larga calada y arrojó la colilla consumida al barro que pisaban.

-Jamás. Desde el primer momento supe que había algo especial en ti. Nunca te he querido preguntar, y mentiría si dijese que no lo he pensado alguna vez, pero cada vez siento más curiosidad por conocer qué te hizo alistarte a la resistencia.

En la mente de Eliza una larga cola de prisioneros de guerra se dibujó y esfumó con la rapidez de las salvas de cañón enemigas de fondo.

-No me contestes si no quieres. Me caes bien tal como eres, sin saberlo.

Silencio. De la lejanía los ecos de la artillería seguían repicando como campanas en un funeral. Pelotonos de nuevos reclutas corrían por el barro para montarse en destartalados camiones con lonas roídas que les llevarían a la primera línea de la batalla.

-De no ser por ti, Eliza, ahora mismo estaría muerto. Y eso es algo que nunca olvidaré -por un momento amenazó con dejar rodar una lágrima mejilla abajo-. De entre todos los locos de mi pelotón, tú has sido, con diferencia, la más loca. Eso significa que has defendido Galia con el mejor de los espíritus, y en el camino, aunque hayas manchado tus manos con sangre de semejantes, has liberado a inocentes oprimidos, condenados al exilio y has hecho hermanos de batalla. Y éstos nunca se pierden, aunque les falten ojos y brazos -y se señaló el rostro con la mano que le quedaba.

-Capitán, no comparto su optimismo pero agradezco igualmente sus palabras de confianza.

-Tú tan fría como siempre. Las cosas siempre acaban bien, el problema está en considerar cuándo han acabado. Aunque parezca que la vida es injusta para nosotros también debes pensar que lo es para aquellos a los que odiamos. Somos partícipes del mismo mundo desde orillas diferentes.

-No creo que esta guerra tenga final. Mucho menos uno bueno -Eliza recogió un petate rasgado en su base y el fusil del suelo.

Y sin decir nada más, abatida por el dolor de una obligada despedida, Eliza partió de nuevo al frente donde seguiría viviendo como una dama de batalla galiana; siempre con la vista en el ocaso, sobre el horizonte.

2 comentarios hasta el momento.

  1. Skryte dice:

    Una de tus mejores sagas, y la verdad que en los anteriores relatos de esta saga se sentia una soltura al leerlo, que todo iba bien, al unisono, y en esta ultima he sentido esa falta de fluidez, que no te caracteriza, para que engañarnos

    Animos y sigue con relatos tan maravillosos como los de esta saga
    Un abrazo =)

  2. shimohira dice:

    Gracias por tus sinceras palabras ;)

    No quedé contento con este final, pero la idea era la de reflejar una Galia todavía en guerra, con los mismos viejos soldados sufriendo en la batalla (los que seguían con vida), y una Eliza que parece no poder escapar del destino que un dios caprichoso le impuso.

    No descarto una continuación.