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	<title>Meta-Relatos &#187; Ciencia ficción</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>[Viaje al ser Humano] Capítulo V : Números</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 08:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro.D.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Ian]]></category>
		<category><![CDATA[Números]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje al ser Humano]]></category>

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		<description><![CDATA[Volvemos con el libro: Viaje al ser humano. Esta vez pretendo darle algo más de protagonismo a los personajes y que se vean envueltos en esta sociedad que voy a crear. Espero os guste, aunque es una breve introducción de lo que será en los siguientes relatos. Poco a poco<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/viaje-al-ser-humano-capitulo-v-numeros/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Volvemos con el libro: Viaje al ser humano. Esta vez pretendo darle algo más de protagonismo a los personajes y que se vean envueltos en esta sociedad que voy a crear</em><em>. Espero os guste, aunque es una breve introducción de lo que será en los siguientes relatos. Poco a poco os iréis enterando de qué trata y qué son esos números. Feliz Navidad a todos.</em></p>
<p><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a title="5376883 pairs of scissors on the wall, 5376883 pairs of scissors, take one down, pass it around, 5376882 pairs of scissors on the wall por Bright Tal, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/bright/106000370/"><img title="[Viaje al ser Humano] Capítulo V: Números " src="http://farm1.staticflickr.com/40/106000370_c594281659.jpg" alt="" width="500" height="406" /></a><p class="wp-caption-text">Foto Por Bright Tal</p></div>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Ian se encontraba algo mareado. Nil ya estaba de camino a la escotilla que llevaba fuera de la máquina. A Ian le sorprendía lo entero y sereno que estaba después de los viajes. A él, sin embargo, aún le costaba aguantarse las arcadas. Hizo un esfuerzo y se levantó para ponerse en camino al nuevo lugar en el que se encontraba esta vez.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dónde estamos? – Preguntó Ian mientras se quitaba el casco</p>
<p style="text-align: justify;">-Esta vez no lo sé ni yo; la máquina no es precisa siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Al salir, se encontraron en un callejón sin salida, lleno de pintadas en las paredes y cubos de basuras. En  frente de ellos la calle desembocaba en una avenida llena de coches y transeúntes. Parecía ser que se encontraban en el centro de alguna ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Comenzaron a andar tranquilamente por la gran avenida sin rumbo. Todo era de lo más normal; la gente caminaba por las calles, yendo a oficinas, de compras y demás actividades de la vida diaria. Podrían estar en cualquier ciudad del mundo, pero Ian no conseguía apreciar en cual. Se veía que era una gran ciudad, con sus rascacielos, sus teatros, tiendas de moda y restaurantes. Parecía que poco a poco se iban acercando al centro.</p>
<p style="text-align: justify;">-No consigo identificar en la ciudad en la que estamos – Dijo Ian – No es ninguna ciudad de la tierra ¿Verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">-No, para nada estamos en algo parecido a la tierra. – contestó Nil, con gesto serio. A su lado una mujer bajita y morena hablaba por teléfono. Ian apreció que el idioma era el mismo que el suyo, pero evidentemente aquella ciudad no se encontraba en su país de ninguna manera. – Vamos Ian no te entretengas.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tenemos prisa?</p>
<p style="text-align: justify;">-En principio no – Nil se quedó de repente parado, y se puso a contemplar un edificio enorme al otro lado de la calle. – Ian por favor ¿Puedes quedarte un momento aquí esperándome? – Ian asintió con un gesto de cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dónde vas?</p>
<p style="text-align: justify;">-Luego te cuento.</p>
<p style="text-align: justify;">Nil se alejó y entró en un edificio cercano. Ian se quedó de pie en medio de la calle, un tanto trastornado por no saber dónde se encontraba. Todo se parecía aparentemente a cualquier sitio de la tierra, no tenía nada en especial aquel sitio.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces Ian se quedó mirando fijamente a un par de chicas, eran bastante atractivas y vestían de manera provocativa. Las elegantes camisetas que llevaban dejaban su espalda descubierta. Algo en ellas le llamó la atención. Debajo de la nuca se encontraban unos números que radiaban una luz roja muy curiosa. Todas ellas presentaban estos números, con diferentes dígitos. Ian pensó que sería el último grito en moda en cuanto a tatuajes. Sintió curiosidad y decidió ir a preguntar a las chicas cómo se habían hecho esos tatuajes. Se acercó con las manos en los bolsillos y al encontrarse a la altura de las jóvenes les pregunto:</p>
<p style="text-align: justify;">-Hola, perdonad ¿Dónde os habéis hecho eso? – Preguntó Ian señalando las espaldas desnudas.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo dices? – Le dijo la más pequeña de todas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, el tatuaje. Es impresionante que sea lumínico.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mira guapo si quieres algo tendrás que pagar.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Pagar? – Se extrañó Ian, aquellas mujeres no tenían pinta de ser prostitutas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero qué pasa ¿Eres retrasado? – Dijo la segunda mujer – Mira se acabó. Te voy a comprar valgas lo que valgas. Viendo tus pintas creo que no mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">La mujer se sacó una extraño enchufe de la bolsa y se acercó a Ian. En ese momento algo le cogió del brazo y tiró de él de manera brusca. Al darse la vuelta, Ian vio a Nil que le arrastraba rápidamente hacia una de las calles contiguas. Parecía alarmado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Nil, para, que me haces daño.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ahora no. Sígueme.</p>
<p style="text-align: justify;">Se escabulleron hacía una calle menos abarrotada. Nil le soltó del brazo y empezó a moverse de un lado a otro. Evidentemente se encontraba nervioso. Ian no se podía imaginar que Nil perdiera la calma. Siempre parecía que iba 2 pasos por delante de los acontecimientos, pero esta vez parecía que algo se le había escapado. Esto puso algo nervioso a Ian. Se suponía que era Nil quien tenía que tener todo bajo control.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, ¿Qué pasa? – dijo al fin  Ian, rompiendo el silencio. – ¿Tan malo es para que estés así de nervioso?</p>
<p style="text-align: justify;">-Veamos, mira Ian nunca he estado en este lugar pero había oído hablar de él y no es nada bueno. – Suspiró profundamente y ambos se miraron con gesto serio. – Nos encontramos en Verkauf, el planeta de todo en venta.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Orientacion inversa</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 08:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>

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		<description><![CDATA[Un relato a la noche, a lo que pasa, lo que oculta, lo que disipa, lo que descubre y lo que hace olvidar.  La música es un experimento, con un mashup de canciones actuales. Podéis ver el vídeo en youtube aquí. &#160; &#160; Abrí de par en par los ojos.<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/orientacion-inversa/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #888888;">Un relato a la noche, a lo que pasa, lo que oculta, lo que disipa, lo que descubre y lo que hace olvidar. </span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #888888;">La música es un experimento, con un mashup de canciones actuales. Podéis ver el vídeo en youtube <a href="http://www.youtube.com/watch?v=w9eVfP_lFno" target="_blank">aquí.</a></span></em></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.staticflickr.com/105/259578650_b06b0cb66a.jpg" alt="" width="500" height="334" /><p class="wp-caption-text">Foto por Nicoze</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a6f951c" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a6f951c" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Abrí de par en par los ojos. El sol me cegaba y no pude ver nada a mi alrededor. Me quedé unos segundos tumbado asimilando todo lo que estaba a mi alrededor. Sentí el duro y áspero tacto del suelo, el sonido de la bulliciosa ciudad de fondo y la lengua pastosa. ¿Cómo había llegado allí?</p>
<p style="text-align: justify;">No recordaba nada. Empecé a levantarme. Sentí una fuerte punzada en el cuello y paré en seco. Respiré hondo, me relajé un poco. Me palpé los bolsillos&#8230; ¡uff! Aún me quedaban dos cigarrillos, menos mal. Cogí uno y lo puse en la comisura de mis labios. Guardé el paquete en el bolsillo de la camisa y empecé a buscar el mechero por todos mis bolsillos; mierda, ¿dónde coño estaba?</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo un jodido problema con los mecheros, siempre los pierdo, no me duran más de una semana. En fin, tuve que reprimirme y volver a guardar el pitillo en el paquete.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final conseguí levantarme. Vi varios rascacielos a lo lejos. Vi un enorme puente. Vi un río con enormes barcos.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Jajajajajaja! No podía parar de reír. No podía creer lo que estaba viendo. En mi ciudad no había nada de eso. ¿Cómo había llegado allí? Me palpé los bolsillos en busca de algún tipo de billete de tren o autobús, de alguna forma debía haber llegado allí.</p>
<p style="text-align: justify;">Tan solo encontré, aparte del paquete de tabaco, un par de caramelos de menta, un trozo de papel en blanco y un pequeño pendiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras cesar la risa y al darme cuenta que varios viandantes se quedaban mirándome, paré de reír y empecé a caminar por la calle. De vez en cuando me venían secuencias de los días anteriores. Recordaba a Mónica subiendo al coche con los demás. Recordaba una jarra llena de un líquido de todos los colores del arco iris. Una fila de pequeño vasitos&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes desaparecieron durante unos minutos. Volvieron justo cuando el destello de un flash de una cámara me deslumbró.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas luces, no oía nada más que un estruendo de lo que parecía ser música. Muchísima gente a mi alrededor; volvieron a desaparecer las imágenes.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo único que volví a recordar en mi recorrido por aquellas calles desconocidas fue una melena de un color negro ondeando al son de unos pasos.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>[Viaje al ser Humano]: Capítulo IV: ¿Qué harías tú?</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Dec 2011 08:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro.D.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta vez creo que he estado un poco flojo y he dejado el capítulo un poco cojo de algunas cosas. Me hubiera gustado dedicarle un poco más de tiempo y reflexión. Espero sin embargo que os guste y os haga pensar un poco. Debe ser con esto de los exámenes<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/viaje-al-ser-humano-capitulo-iv-%c2%bfque-harias-tu/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Esta vez creo que he estado un poco flojo y he dejado el capítulo un poco cojo de algunas cosas. Me hubiera gustado dedicarle un poco más de tiempo y reflexión. Espero sin embargo que os guste y os haga pensar un poco. Debe ser con esto de los exámenes y trabajos. Disculpadme.</em></p>
<p><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="[Viaje al ser Humano]: Capitulo IV ¿Que harias tu?" src="http://farm4.staticflickr.com/3025/2876766672_10816e8490.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por: Jose Artist.</p></div><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=29ae736" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=29ae736" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">-Ten, ponte esto – Le dijo Nil a Ian mientras le acercaba un casco que le cubría la cara en su totalidad.</p>
<p style="text-align: justify;" lang="es-ES">Ian se encontraba en la habitación en ropa interior, con un extraño uniforme apoyado en el respaldo del sofá. Nil le había comentado que era necesario aquel extraño atuendo para poder subirse a aquella máquina. El uniforme era parecido a un traje de buzo antiguo, pero con colores azules oscuros y unos cables que recorrían las costuras; los cables contenían una sustancia que reflectaba una luz blanca brillante. Nil andaba de un lado a otro del transporte, preparándola para el viaje.</p>
<p style="text-align: justify;" lang="es-ES">-¿En serio funciona eso? – Preguntó Ian con cara extrañada, aquello le parecía más un amasijo de chatarra que una nave capaz de cruzar el espacio tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;" lang="es-ES">-Pronto lo comprobaremos. – Comentó Nil – Sé que no eres muy religioso, pero por si acaso, reza lo que sepas, porque lleva bastante tiempo en este lugar sin darle uso.</p>
<p style="text-align: justify;" lang="es-ES">-Que tranquilizador – Ian ya se había terminado de poner las ropas.</p>
<p style="text-align: justify;" lang="es-ES">Bueno, creo que ya está listo. – Nil subió una palanca del lateral de la máquina y de ésta emergió una trampilla. – ¿Subimos?</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la nave había 2 asientos rígidos y multitud de cables sueltos y colgando de aquí y allá. A Ian no le ofrecía ningún tipo de confianza aquel trasto y se dijo que estaba loco por embarcarse en aquella historia que no comprendía. Delante de los asientos, un gran ojo de buey atravesado por pequeñas barras metálicas dejaba ver la habitación con las ropas invernales de Ian, los asientos rojos y 2 tazas de chocolate en una pequeña mesa de cristal. Una vez sentados, Nil comenzó a pulsar multitud de botones e interruptores. A Ian le recordó el panel de control a los que tenía la estrella de la muerte en la guerra de las galaxias.</p>
<p style="text-align: justify;">-Estamos a punto de comenzar. – Advirtió Nil. – Agárrate fuerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Ian se agarró a su asiento. Esperaba una sensación parecida a cuando te montas en una montaña rusa. Sin embargo, empezó a sentir que todo iba más despacio, era algo que no se podía explicar con palabras, debido a que vosotros nunca habéis apreciado como el tiempo iba cada vez más lento. Por la cúpula todo comenzó a distorsionarse. La luz oscilaba, con momentos de total oscuridad ascendiendo en intensidad hasta deslumbrar totalmente la vista. De repente, todo quedó a oscuras, y de la nada, un escenario quedaba suspendido ante ellos. Todo a su alrededor estaba sumido en la oscuridad. Poco a poco la nave se fue acercando hasta que quedó encima y aterrizó delicadamente sobre la superficie.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué tal fue? – Preguntó Nil.</p>
<p style="text-align: justify;">-Raro.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ya te acostumbrarás a ello.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, supongo. – Ya no había vuelta atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajaron de la máquina e Ian apreció el lugar donde se encontraban. Era apenas un cuadrado de 20 metros. El suelo estaba formado por baldosas, en el medio del cuadrado se encontraba una piscina llena de agua. A su margen una tumbona a rayas azules y blancas con una sombrilla a su vera sin abrir. El resto, fuera de aquel escenario era oscuro, sin luz. Se encontraban suspendidos en la nada más absoluta.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dónde estamos Nil? – Dijo Ian con la boca abierta al comprender que estaban suspendidos en la nada.</p>
<p style="text-align: justify;">-Eso no importa mucho amigo mío. – Aclaró Nil – Solo quería que conocieras a alguien&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-¿A quién? Si aquí no hay nadie excepto nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">-Tan ciego estás que no observas bien – Increpó Nil mientras señalaba hacia la piscina.</p>
<p style="text-align: justify;">Ian se giró. En el centro de la piscina se encontraba un hombre desnudo. Su piel era de un blanco intenso. El pelo larguísimo canoso y una barba igualmente larga que flotaba en el agua. Escuálido; a Ian le recordaba a los presos judíos en los campos de concentración que había visto en algún documental. El hombre estaba quieto y parecía que no se había percatado de la presencia de Ian y Nil.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vamos, ve a hablar con él. – Comentó Nil mientras empujaba ligeramente a Ian hacia la altura del hombre.</p>
<p style="text-align: justify;">Ian comenzó a andar, con aire tímido hacia el hombre. Se sentó al borde de la piscina y observó al anciano. Éste seguía con la cabeza baja, observando el fondo de la piscina azul. Ian se aclaró la garganta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdone, Señor. Soy Ian, encantado ¿Le ocurre algo? – Preguntó Ian tendiéndole la mano. El viejo giró lentamente la cabeza hacia Ian y abrió mucho los ojos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Nada. – dijo el anciano.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo se llama?</p>
<p style="text-align: justify;">-Aun no lo sé. Yo aun no he decidido quien ser. Yo aun no soy nada. – contó el anciano.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero eso no puede ser. Es usted viejo y algo debe ser. – contestó Ian. – ¿Qué haces aquí?</p>
<p style="text-align: justify;">-Estoy pensando en qué hacer. Podrías ayudarme. ¿Tú qué harías?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Yo? ¿Hacer de qué?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tú saldrías de esta piscina o no? Date cuenta de que aquí se está bien a gusto, protegido, calentito, sin ningún problema; te dan de comer, siempre estás limpio y no tienes que pensar en decidir nada. Únicamente si salir o no de aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo aquello no le cuadraba. No sabía si le estaba tomando el pelo o simplemente era un viejo demenciado. Se giró hacia Nil y le hizo una señal con el dedo indicándole que estaba loco. Nil se acercó hasta donde estaban ambos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Este hombre aún no ha decidido si ser o no – le indicó a Ian.</p>
<p style="text-align: justify;">-Eso no es posible, si está aquí es que existe. – increpó Ian.</p>
<p style="text-align: justify;">-A éste hombre le han dado un regalo y una maldición. – Suspiró Nil e hizo una pausa – Le han dado la oportunidad de nacer o no, él puede decidir, al contrario que nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero&#8230;entonces me estás diciendo que este viejo aun no ha nacido.</p>
<p style="text-align: justify;">-Así es.</p>
<p style="text-align: justify;">Ian se quedó callado. Pensó en la pregunta del anciano, “¿Tú qué harías?&#8221;. Era cierto que si no hubiese nacido no habría tenido que soportar tantos problemas. Se habría dedicado a pasar su no existencia a decidir si existir o no. Todo después de nacer implicaba una decisión. Podías comportarte mal o bien, hacer caso a tus padres o no, estudiar o salir a la calle a jugar, elegir que ropa ponerte, a que mujer querer, que profesión desempeñar. Realmente todo son decisiones. Excepto una, la única decisión que no podíamos tomar por  nosotros mismos es la de nacer. Qué ocurriría si a Ian le hubieran dado la oportunidad de decidir aquello. ¿Se quedaría toda la eternidad pensando en existir o no? Todo aquello le dio un dolor de cabeza horrible. Contempló de nuevo al anciano raquítico que se hallaba en la piscina. De repente se alegró de no haber tenido que elegir aquello y verse condenado a decidir todo lo demás.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Te parece si nos vamos? – Sugirió Nil. Cogiendo a Ian ligeramente del brazo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí. Vámonos de este lugar.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Has comprendido algo?</p>
<p style="text-align: justify;">-Creo que lo suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Ambos subieron a la máquina, dieron la espalda a la piscina y al hombre anciano y continuaron con su viaje.</p>
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		<title>Lluvia rota</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 08:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[cristal]]></category>
		<category><![CDATA[explosion]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de un tiempo sin escribir nada por exceso de trabajo y exámenes, aquí vuelvo con un relato un poco extraño, que es posible tenga continuación. Es uno de estos de intriga, armas, y muchas balas y explosiones que tanto me gustan. Las colillas se acumulaban en el suelo a<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/lluvia-rota/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #888888;">Después de un tiempo sin escribir nada por exceso de trabajo y exámenes, aquí vuelvo con un relato un poco extraño, que es posible tenga continuación. Es uno de estos de intriga, armas, y muchas balas y explosiones que tanto me gustan.</span></em></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm3.staticflickr.com/2013/2228881597_70a1e1c084.jpg" alt="" width="500" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por v@lentina</p></div>
<p><span id="more-4239"></span></p>
<p><span style="text-align: justify;">Las colillas se acumulaban en el suelo a mi alrededor. Llevaba esperando mucho tiempo. Por fin los vi salir. Como siempre iban con esas pintas de tipos con poder, hombres de negocios, de éxito. Nada más lejos de la realidad. Todo aquello que poseían procedía de un lugar sucio, fuera de la ley, por supuesto. Me puse el casco y metí primera. Ellos se montaron en ese horrible coche que pensaban lujoso. Los seguí a una cierta distancia, siempre por las sombras. Después de varios kilómetros llegaron a su destino. Yo paré a una distancia prudencial, saqué el móvil y marqué.</span></p>
<p>- ¿Si?</p>
<p style="text-align: justify;">- Ya hemos llegado.</p>
<p style="text-align: justify;">- Os he visto.</p>
<p style="text-align: justify;">- Ellos ya están subiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">- Su sorpresa está preparada.</p>
<p style="text-align: justify;">[…]</p>
<p style="text-align: justify;">- Sí tío, la rubia de la barra era una zorra, me calienta, le digo que se venga a casa y me manda a la mierda.</p>
<p style="text-align: justify;">- Ya ves, las mujeres son muy extrañas.</p>
<p style="text-align: justify;">- Vamos a tomarnos la última anda.</p>
<p style="text-align: justify;">- Ya es hora de que abramos la botella que nos regaló tu primo, ¿no crees?</p>
<p style="text-align: justify;">- Sí, el ron del primo Carlos es de los mejores de la región.</p>
<p style="text-align: justify;">- Pues dale, ábrela y bebamos.</p>
<p style="text-align: justify;">[…]</p>
<p style="text-align: justify;">- Ya han abierto la botella y están bebiendo generosamente.</p>
<p style="text-align: justify;">- Avisame cuando pueda entrar.</p>
<p style="text-align: justify;">[…]</p>
<p style="text-align: justify;">- Entra, ya están inconscientes.</p>
<p style="text-align: justify;">- Estoy entrando, voy a la primera habitación. Hay papeles, una subfusil, varios fajos y un ordenador&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">- Alguien ha abierto la puerta, sal ya rápido, son varios, armados. ¡Joder, sal de una vez! Por la ventana, salta&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">Cogí el ordenador y un par de carpetas. Me fui a los ventanales y salté. Nada más romperse el cristal oí disparos hacia mí, y un segundo después vi un pequeño destello en el edificio de enfrente y una estela de humo. Un momento después, detrás de mí se escuchó una enorme explosión que hizo llover cristales sobre mí.</p>
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		<title>Lunas por mi ventana</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 09:22:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
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		<category><![CDATA[carta]]></category>
		<category><![CDATA[espacio]]></category>
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		<description><![CDATA[Un relato un poco melancólico y triste pero con ambientación futurista. Hacía tiempo que no machacaba la categoría de &#8220;ciencia ficción&#8221;. Ya era hora y retomaré el hábito en poco tiempo. Quién me diría que terminaría orbitando alrededor de Sakri; tan lejos de ti. Pero no son los años luz<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/lunas-por-mi-ventana/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un relato un poco melancólico y triste pero con ambientación futurista. Hacía tiempo que no machacaba la categoría de &#8220;ciencia ficción&#8221;. Ya era hora y retomaré el hábito en poco tiempo.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="http://farm1.static.flickr.com/28/53191584_2080a73cdd.jpg" width="500" height="370" /><p class="wp-caption-text">Foto por darkmatter</p></div>
<p><span id="more-3561"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=bacfb6b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p>Quién me diría que terminaría orbitando alrededor de Sakri; tan lejos de ti. Pero no son los años luz lo que nos separa sino el hecho que ya no me quieras como antes. He de decir que los buenos recuerdos sólo hacen más grande esta brecha que me atormenta en mi camarote cada noche cuando voy a descansar.</p>
<p>Sirvo en el 4º Crucero de la Flota Regular y las tareas se acumulan a cada minuto que pasa. Cada vez que terminamos una, ya sea desatascar los cañones principales o renovar las salvas, surgen dos más que hacen que la cabeza te dé vueltas debido al estrés. Antes solía consolarme con tu pensamiento, solía decirme que tú me esperabas en casa y por ello debía hacer mi trabajo con diligencia y eficiencia. Pero todo tuvo que cambiar.</p>
<p>El mensaje que me enviaste aquella mañana destrozó todos los proyectos que tenía en mi vida. Al principio me emocioné al ver un correo tuyo desde tan temprano por la mañana; ya sabes cuántas veces te he pedido que me escribas varias veces al día aunque sea para contarme las banalidades de lo que te pasa, pero nunca lo hacías. Así que aquella vez pensé que me esperaba una feliz jornada, nunca me pasó por la cabeza pensar que podrían ser malas noticias. Pero lo eran.</p>
<p>Me dejabas por otro y no encontraste mejor momento para decírmelo. Juraste que no era cosa de mi embarque, de la guerra, y del viaje en general. Me confesaste que te veías con otro hombre desde meses atrás a mi partida. No sé si eso me consoló o me destrozó más, lo que sí sé es que no me quedó un buen gusto en la boca. Al principio sentí rabia; la impotencia de estar a varios sistemas planetarios de distancia le hace a uno un tanto impotente, pero al poco tiempo empecé a sentir tristeza. Comprendí que tú podías hacer con tu vida lo que quisieras a pesar de las responsabilidades que tenías con las vidas de otras personas, como yo, sin embargo, la tristeza que anegó mi corazón fue por todos los sueños que habíamos planeado juntos y que nunca se cumplirían.</p>
<p>Ahora me encuentro en la sala de catapultación esperando mi hora para entrar en combate. Probablemente esto sea mi testamento y mi última palabra. Lo único que quiero que permanezca en la historia son dos palabras; te quiero.</p>
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		<title>[Retrospectiva] Mini-saga &#8220;Huidas a medianoche&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 10:46:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Notas personales y otros]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Huidas a medianoche]]></category>

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		<description><![CDATA[A modo de índice recopilatorio os dejo los 4 capítulos de los que dispone esta mini-saga. Solamente me queda dar las gracias a rgh por crear la historia y los personajes para legármelos a mí, quien ha disfrutado realmente desarrollándola Primera parte: Huidas a medianoche, por rgh Segunda parte: Enfureciéndose,<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/mini-saga-huidas-a-medianoche/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A modo de índice recopilatorio os dejo los 4 capítulos de los que dispone esta mini-saga. Solamente me queda dar las gracias a rgh por crear la historia y los personajes para legármelos a mí, quien ha disfrutado realmente desarrollándola <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Primera parte:</strong></span> <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/colaboracion-huidas-a-medianoche/" target="_blank">Huidas a medianoche, por rgh</a></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Segunda parte:</strong></span> <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-enfureciendose/" target="_blank">Enfureciéndose, por shimohira</a></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Tercera parte:</strong></span> <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-pensamientos-ciberneticos/" target="_blank">Pensamientos cibernéticos, por shimohira</a></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cuarta parte:</strong></span> <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-desesperacion/" target="_blank">Desesperación, por shimohira</a></p>
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		<title>[Huidas a medianoche] Desesperación</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 01:28:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Blade Runner]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
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		<category><![CDATA[sci-fi]]></category>

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		<description><![CDATA[Y he aquí que os traigo la última parte de la mini-saga [Huidas a medianoche]. He disfrutado escribiéndola tanto como imaginándomela. El personaje principal, a pesar de no ser mío,  me ha gustado bastante y no descarto usarlo en futuras ocasiones. Para esta ocasión he decidido usar tiempo presente, como<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-desesperacion/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y he aquí que os traigo la última parte de la mini-saga [Huidas a medianoche]. He disfrutado escribiéndola tanto como imaginándomela. El personaje principal, a pesar de no ser mío,  me ha gustado bastante y no descarto usarlo en futuras ocasiones. Para esta ocasión he decidido usar tiempo presente, como si el final fuere en realidad el principio de todo.</p>
<p>NOTA: además, la canción que he escogido necesita ser reproducida DOS veces para completar todo el texto, esto significa que tendréis que activar el botón de &#8220;repetición&#8221; o bien dar de nuevo al botón &#8220;play&#8221; cuando haya finalizado por primera vez.</p>
<p>Porque todo lo que empieza, acaba, y esto no iba a ser diferente.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Corazón en el aire" src="http://farm4.static.flickr.com/3088/2566674431_6b0f0d8447_o.jpg" alt="Foto por linh.ngân" width="501" height="684" /><p class="wp-caption-text">Foto por linh.ngân</p></div>
<p><span id="more-2694"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5465495" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5465495" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La luz le golpea en los ojos como un boxeador rebosante de adrenalida en la final del mundial de los pesos pesados. Un guardia agarra el pelo de Su y tira hacia arriba para mostrar su rostro al jefe; Carl Höfard, un gran hijo de puta responsable de la muerte de medio centenar de personas y las que quedan por morir si Su no lo evita.</p>
<p>-Se preguntará, señorita Lewington, cómo hemos podido evitar todos sus intentos de sabotaje en las últimas semanas. ¿Coincidencia? ¡Ja! Tanto usted como yo sabemos que las coincidencias no existen sino en un espectro de probabilidades matemáticamente calculables. Y dígame, ¿qué probabilidad hay de frustrar sus planes hasta en siete ocasiones? Ocho con la presente -se relame los labios-. Desde luego es un número muy pequeño, inferior a uno, eso está claro aun sin teniendo en cuenta todos los factores implicados. Entonces&#8230; dígame, ¿cómo ha sucedido?</p>
<p>Su no le puede ver por los focos pero intuye que Höfard está riéndose en su cara.</p>
<p>-Tiene un topo. Siempre lo tuvo desde el principio.</p>
<p>-¡Exacto! Pero todavía le queda por descubrir lo más interesante&#8230; ¿quién es el topo?</p>
<p>Se produce un silencio largo donde Su solamente puede escuchar su respiración entrecortada. Un nudo se le forma en la garganta y un puño invisible le golpea el estómago hasta obligarle a vomitar, pero no lo hace.</p>
<p>-Piense, señorita Lewington&#8230; ¿quién será el topito? Por su expresión diría que ya lo sabe.</p>
<p>-Nathan&#8230; -dice Su en voz baja-. El topo siempre fue Nathan&#8230;</p>
<p>Una lágrima rueda por su mejilla hasta descender en caída libre hasta su rodilla.</p>
<p>-¡Bien! ¡Dos de dos! -Höfard aplaude con entusiasmo-. ¡Los focos!</p>
<p>Las potentes luces se apagan a su orden dejando solamente los fluorescentes del despacho como única iluminación. Los ojos de Su se acostumbran a la nueva luminosidad y distingue una silueta que se acerca desde el final con paso lento; es Nathan.</p>
<p>-Te presento a Nathan Cripton, más conocido por sus amigos como Nathan Griffin -Carl Höfard le guiña un ojo a Su y sonríe maliciosamente agarrando a Nathan por el hombro de forma paternal-. ¿A que tengo un sobrino muy inteligente?</p>
<p>En la cara de Nathan está dibujada la preocupación y la tristeza por partes iguales. Algo en su interior le come las entrañas haciéndole sentirse sucio.</p>
<p>-Lo siento Su&#8230; no tuve alternativa&#8230;</p>
<p>-Yo te amé, Nat&#8230;</p>
<p>-Ooh, ¡qué escena tan conmovedora! -Carl Höfard parece disfrutar de una obra de teatro magnífica.</p>
<p>-Nat, dime que al menos todos tus sentimientos por mí eran verdaderos -a Su no parece importarle la presencia de Höfard ni de los cuatro guardias de seguridad.</p>
<p>Silencio. Alguien traga saliva y resuena en la habitación.</p>
<p>-¡Nathan! ¡Dime que me quisiste de verdad! -rompe a llorar en un mar de lágrimas amargas que corroen su piel obstruyendo cada poro de su rostro-. ¡Dime que todas las caricias y los besos en las noches que huimos juntos no eran guiones ensayados! ¡Dime que todo lo que he vivido contigo no ha sido una ilusión que se desvanecerá en el aire!</p>
<p>-Yo&#8230;</p>
<p>-¡Dime la verdad, Nathan!</p>
<p>-Su&#8230; yo&#8230;</p>
<p>Su alza la barbilla hacia el traidor y esboza una sonrisa nacida en las puertas del Averno; colmillos relucientes que destellan bajo la luz artificial de un fluorescente de laboratorio, ojos que reflejan la ira hecha carne en cuerpo de mujer, llama de la eterna discordia que no entiende de compasión.</p>
<p>-Déjame acabar la frase por ti, Nat -la voz de Su ha cambiado, ya no llora, sonríe endiabladamente mirando fijamente a los ojos del traidor-. &#8220;Yo estoy muerto&#8221;.</p>
<p>Bum.</p>
<p>Una nube rosa flota en el aire unos segundos y se dispersa por todos los rincones del despacho, dejando manchas rojizas allí donde ha terminado e impregnando las partículas de aire de rosa granulado por unos segundos más. Su se agacha a tiempo para ver cómo Höfard sale disparado hacia atrás aterrizando sobre una silla de madera noble y partiéndola en mil astillas que se le clavan en la carne de la espalda. El guardia de seguridad que agarraba su pelo está luchando por tapar un agujero que tiene en la garganta y por donde se le escapa el aire y la vida. El sonido de las gárgaras con su propia sangre despierta a Su de la conmoción inicial.</p>
<p>Se levanta rápidamente con un pequeño salto y agarra el arma del guardia más cercano, quita el seguro, piensa y apunta.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Bang.</p>
<p>El único guardia que queda vivo intenta desenfundar su pistola reglamentaria porque el subfusil se le ha caído al suelo. Sin embargo, Su es más rápida y aprieta el gatillo sobre él hasta vaciar el cargador por completo. En el suelo solamente queda un hombre humeante con la boca torcida en un gesto horrendo de adiós.</p>
<p>El despacho ha quedado pintado de un nuevo color rojo rosado muy visceral. La alfombra hace juego con el nuevo diseño. Entre un montón de madera rota Carl Höfard gimotea de dolor. Su le coge por el cuello y lo levanta hasta apoyarlo en el escritorio de ébano. Sangra abundantemente por el estómago perforado.</p>
<p>-Sabía desde el principio lo de tu querido sobrino, señor Höfard -señala con la cabeza donde debería estar Nathan Cripton de una pieza.</p>
<p>-¡Qué-qué has hecho, monstruo!</p>
<p>-¿Monstruo?</p>
<p>-¡Tú le querias!</p>
<p>-Sí, eso es cierto.</p>
<p>-¡Qué le has hecho! -la desesperación por comprender qué había sucedido le bloqueaba el cerebro, órgano que ahora mismo funcionaba al 250% para dar explicación a todo aquello.</p>
<p>-Muy sencillo; ¿le suena el dispositivo Genexp 318? Resulta que aunque está todavía en fase beta funciona bastante bien como puede observar, puede estar satisfecho de su empresa por fabricar prototipos tan maravillosamente eficaces -señala con un gesto amplio toda la habitación-. Se lo introduje mientras hacíamos el amor en aquella habitación del hotel junto al Aeropuerto Internacional. Por aquel entonces yo ya sabía que iba a ser la última vez que lo hacíamos, así que disfruté al máximo y espero que él también lo hiciese -hace una pausa para tomar aire-. Mentiría si digo que no me dolía lo que estaba haciendo, pero era la única forma de hacerle pagar por sus errores y a la vez redimir sus pecados por un bien mayor.</p>
<p>&gt;&gt;Como bien sabrá, el dispositivo Genexp 318 es una pequeña cápsula gastrorresistente que contiene miles de diminutas nano-bolas de acero sintético. Una bolita de ese tamaño es insignificante de por sí, pero proyectada a la velocidad del sonido es un arma tan letal como invisible. El hecho de que el dispositivo 318 haya explotado en el estómago de Nathan, escupiendo las miles de diminutas balas en todas direcciones, no significa nada más que en realidad él se arrepentía y me quería de verdad, pues fue su desesperación y su conciencia la que activó la cápsula en su interior.</p>
<p>Carl Höfard mira horrorizado lo que queda del cuerpo de su sobrino. De cintura para abajo no queda nada, y el tronco parece un colador asimétrico y muy mal fabricado. Las paredes, suelo y techo del despacho están también agujereados.</p>
<p>-Pero ahora -prosigue Su con su monólogo-, no tengo ganas de nada más que tomarme una ducha bien caliente y brindar por Nathan y nuestro amor -sonríe de lado-. Así que no le diré nada más.</p>
<p>Le suelta dejándole caer de rodillas al suelo y le encañona con el arma.</p>
<p>Mira a su víctima a los ojos durante unos segundos que parecen una eternidad. Por fin, la llama en su interior puede apagarse, consumirse para siempre y dejar paso a la penumbra de la paz.</p>
<p>-Por nosotros; los que decidimos vivir con dignididad.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Aquella noche los laboratorios Genexp ardieron hasta el amanecer en lo que los medios de comunicación denominaron como &#8220;un incendio muy misterioso e inexplicable&#8221;. Millones de dólares se perdieron con sus laboratorios de biotecnología abrasados por las llamas. Las explosiones se sucedieron durante horas, no pudiendo los bomberos controlar la situación hasta que ella misma decidio darse por finalizada. Pero la contrapartida de perder miles de millones de dólares era que miles de millones de vidas inocentes se habían salvado.</p>
<p>De Susan Lewington nunca se supo más. Desapareció sin dejar rastro y su expediente fue archivado en lo más profundo del Distrito Federal, aunque algunos dicen que en Nueva Guinea ha aparecido una joven bióloga muy competente de sonrisa herida y mirada ausente.</p>
<p>Suponemos que también con el corazón perdido&#8230;</p>
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		<title>[Huidas a medianoche] Pensamientos cibernéticos</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 20:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aquí la tercera parte de &#8220;Huidas a medianoche&#8221;. Os recuerdo que es una colaboración con nuestra lectora RGH y que consta de otros escritos: el segundo aquí (por mí) y aquí el primero (por ella). ¿Qué pasará en el gran final? La puerta se abrió dócilmente cuando Su pasó una<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-pensamientos-ciberneticos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Aquí la tercera parte de &#8220;Huidas a medianoche&#8221;. Os recuerdo que es una colaboración con nuestra lectora RGH y que consta de otros escritos: <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-enfureciendose/" target="_blank">el segundo aquí (por mí)</a> y <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/colaboracion-huidas-a-medianoche/" target="_blank">aquí el primero (por ella)</a>. ¿Qué pasará en el gran final?</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Pensamientos cibernéticos" src="http://farm2.static.flickr.com/1199/1120571090_7fb97392b9_o.jpg" alt="Foto por pinkcigarette" width="501" height="314" /><p class="wp-caption-text">Foto por pinkcigarette</p></div>
<p><span id="more-2683"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4216e1d" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4216e1d" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La puerta se abrió dócilmente cuando Su pasó una tarjeta magnética por su correspondiente lector, la había robado de una taquilla en el vestuario del personal de mantenimiento y limpieza pensando que le sería útil en algún momento. No se equivocaba; se había colado por la puerta de atrás de los laboratorios de Genexp.</p>
<p>Caminó en la penumbra cien metros por un estrecho pasillo lleno de puertas de cerámica oscurecida por el calor de las calderas, después giró a la derecha en un cruce de corredores y ascendió por las escaleras internas de emergencia biológica. En menos de cinco minutos estaba en el piso décimo dando uso de nuevo a la tarjeta robada, sin embargo, esta vez no fue todo bien.</p>
<p>El sonido estridente de una alarma bien programada le rompió un tímpano y el mareo la desplomó al suelo. Los cristales a su alrededor se hacían añicos y escupían afiladas esquirlas en todas direcciones, preferiblemente el rostro de Su. Cuando se percató de que algo calentaba la palma de su mano entendió que sangraba por los oídos, así que desenfundó la pistola del interior de su chaqueta y apuntó temblorosa al techo, apretó el gatillo tres o cuatro veces e hizo callar la maldita alarma. De los pisos inferiores subían las voces de los guardias de seguridad, armados presumiblemente, que parecían tener mucha prisa por dar caza a Su.</p>
<p>Las primeras balas le rozaron el pelo cuando corría a toda velocidad por un pasillo de anchos ventanales y bonitas macetas marrones que explotaban en una amalgama de tierra y verde cuando eran alcanzadas por los proyectiles. Su no era una guerrera, tampoco era policía ni guarda de seguridad, matón o cualquier categoría inferior de &#8220;persona apta para manejar un arma de fuego&#8221;, pero aun así se tiró al suelo instintivamente para buscar protección tras la mesa de la secretaria de planta. Los disparos fueron astillando lentamente la madera de la mesa, poniendo a Su más nerviosa de lo que ya estaba. Asomó la pistola por encima y apretó  a ciegas el gatillo mil doscientas veces por lo menos.</p>
<p>El silencio invadió el corredor.</p>
<p>Teniendo todo el cuidado que podría tener una chica-bien metida en camisa de once varas escrutó el horizonte desde el borde superior de la mesa, y unos metros más allá pudo ver a un hombre desangrándose en el suelo, manchando las pulcras baldosas de blanco tecnológico en un enorme charco que parecía no parar de emanar de su barriga. Otro hombre intentaba decirle algo desde detrás de una maceta y un tercero se percató de la cabeza de Su asomando desde la mesa y abrió fuego indiscriminadamente.</p>
<p>Su pudo ver como las balas pasaban a cámara lenta a escasos milímetros de su ojo para hacer finalmente impacto en un cuadro que tenía a la espalda y que terminó hecho añicos. Acto seguido ella también disparó haciendo diana en la pierna del hombre que se había expuesto cegado por la ira. Era difícil de creer, pero Su tenía buena puntería con las pistolas.</p>
<p>El único guardia de seguridad que no estaba manchando el suelo con sus fluidos internos se abalanzó hacia ella gritando y desgarrando el ambiente con un estruendo que surgía de lo más profundo de sus entrañas enfurecidas. Saltó desde tres metros de distancia y aterrizó violentamente sobre Su, quien se golpeó con la nuca en el suelo quedando más aturdida de lo que estaba por la pérdida de uno de sus tímpanos. Forcejearon unos pocos segundos donde Su tuvo que aguantar varios puñetazos en la cara. La boca le sabía a hierro, hierro agrio. Los ojos de su contrincante estaban furiosos, inyectados en micro-venas rojizas que surcaban el blanco del globo ocular como pequeñas vías de ferrocarril. Le propinó a Su otro puñetazo, esta vez en la boca, y notó como los dientes se le torcían hacia adentro. Otro puñetazo más. Y otro. Y otro. Y otro, hasta que el hombre notó que las manos de Su dejaban de hacer presión alrededor de su cuello. Fue entonces cuando bajó la guardia y Su en un momento de brillante inteligencia cogió la pistola del suelo y apretó el gatillo sin pensarlo dos veces.</p>
<p>Se salpicó el rostro de una sustancia viscosa y caliente que no paraba de caer desde la órbita enucleada del guardia de seguridad. Donde tenía que haber un ojo había un humeante agujero que borboteaba y escupía los líquidos de la Creación.</p>
<p>El cuerpo del hombre se desplomó sin vida y ahí se quedó.</p>
<p>Y ahora, pensó Su, al despacho de ese cabrón.</p>
<p>Corrió como nunca antes lo había hecho, cojeando a ratos y saltando en otros. Por el camino iba dejando un rastro fino de sangre que se le desprendía de su chaqueta manchada. La pistola le pesaba en la mano y en la cabeza mil martillos parecían estar dispuestos a forjar el Titanic entero a mano.</p>
<p>Cuando llegó al duodécimo piso y pasó la tarjeta de nuevo un par de focos dispuestos en el despacho de Carl Höfard la cegaron al instante.</p>
<p>-Y bien, señorita Lewington, veo que no se anda con rodeos -dijo señalando a su ropa manchada de sangre.</p>
<p>Su no podía hacer nada más que protegerse de la luz con las manos.</p>
<p>-Apresalda -ordenó Höfard.</p>
<p>Aquí acaba todo, se dijo Su, pero no para mí.</p>
<p>Y sonriendo se puso de rodillas dócilmente.</p>
<p>[Continuará]</p>
]]></content:encoded>
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		<title>[Huidas a medianoche] Enfureciéndose</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 18:53:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Blade Runner]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
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		<description><![CDATA[Os traigo la segunda parte de aquella colaboración que anuncié hace semanas. La primera parte la podéis leer aquí si no lo habéis hecho ya (o si queréis refrescar la memoria). Como bien expliqué en su momento, la colaboradora iba a desarrollar su idea original y yo por mi parte<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-enfureciendose/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Os traigo la segunda parte de aquella colaboración que anuncié hace semanas. La primera parte la podéis <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/colaboracion-huidas-a-medianoche/" target="_blank">leer aquí</a> si no lo habéis hecho ya (o si queréis refrescar la memoria). Como bien expliqué en su momento, la colaboradora iba a desarrollar su idea original y yo por mi parte haría lo mismo pero a mi manera. Pues aquí está mi segunda parte <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Taipei" src="http://farm1.static.flickr.com/111/314845827_1cbc5f100d_b.jpg" alt="Foto por orange tuesday" width="501" height="332" /><p class="wp-caption-text">Foto por orange tuesday</p></div>
<p><span id="more-2604"></span></p>
<p>El cielo se abría en tonos azules y morados reflejando sobre los edificios las largas sombras de los transbordadores espaciales. La ciudad amanecía con millones de colores fractales, algoritmos cromáticos dispuestos por los caprichos de algún dios ya muerto y enterrado por el hombre.</p>
<p>Su abrió los ojos y comprobó  con alivio que Nathan seguía allí, desnudo en la cama, a su lado y respirando profundamente. Ella también estaba desnuda. A unos metros de la silla que todo hotel pone para decorar una esquina el cuerpo de Dan permanecía inmóvil y en silencio, ¿se habían pasado con los sedantes la noche anterior? La herida ya no sangraba pero se podía advertir una mancha oscura en su cuero cabelludo, justo encima de la frente.</p>
<p>Se levantó tratando de no despertar a Nathan y encaró directamente la ducha, era la segunda vez que se duchaba en menos de seis horas. El agua caliente despertó en ella renovadas energías, se vistió sin levantar ruido y bajó a la cafetería del hotel para desayunar. Pidió un desayuno continental, abundante y copioso compuesto de huevos fritos, bacon, salchichas y puré de patatas. Para beber ordenó su típico café solo. El establecimiento estaba casi lleno y Su pudo comprobar que la mayoría de clientes eran familias con hijos pequeños; turistas que venían a la gran ciudad para ver algún que otro museo, el Central Dome, el Parlamento y tal vez Baker&#8217;s Park.</p>
<p>Regresó a la habitación subiendo por las escaleras de incendios para bajar lo ingerido, por las ventanas que iba dejando atrás consecutivamente podía ver la terminal A-3 del Aeropuerto Internacional, centenas y centenas de personas caminando a paso ajetreado portando grandes maletas de plástico sintético y anti-deslizante. Niños pequeños tirando del brazo de sus padres y azafatas uniformadas sonriendo con grandes carteles de bienvenida. En una esquina, junto a un jardín artificial de inmensas macetas de falsa-cerámica, una excursión de colegiales descansaba y se preparaba para el duro día de visitas culturales. Todo aquello la puso de mal humor.</p>
<p>Hasta hace poco ella llevaba una vida de comodidades y privilegios. Trabajaba para el mayor laboratorio internacional de ingeniería genética, específicamente era la directora del departamento de Reconstrucción y Recodificación Molecular, el DRRM, bonito nombre para una tarea tan compleja (pero a la vez sencilla) de construir tejidos funcionales a partir de la nada. Sin embargo, algún dios de esos que los hombres mataron y enterraron hacía tiempo quería ver sufrir a Su y decidió vaciar su carcaj de rayos de Zeus para mandar a la mierda su rutina maravillosa, puestos a joder cosas, también arruinó la vida a varias personas más, sin ir más lejos a Nathan. Cosas de la vida.</p>
<p>Pero Nathan no estaba directamente implicado con el incidente Genexp23 como lo había bautizado la prensa nacional. Nathan era un reportero de un periódico local que se ganaba la vida realizando entrevistas a gente desconocido y cubriendo eventos que no importaban a nadie. Cuando por casualidad comenzó con reportaje sobre ingeniería genética se dio de bruces (y de lleno), con el caso de Su y la falsificación de miles de informes sobre pacientes tratados en Genexp. Demasiado pronto vio como su vida se hundía a pasos agigantados en un mar de lodo y problemas fangosos.</p>
<p>Su sabía todo esto como también pensaba que era su culpa haber metido a Nathan en todo esto. Ella fue quien le instigó a realizar aquellas entrevistas y a fotografiar aquellos laboratorios atestados de probetas, cámaras de refrigeración y máquinas de última tecnología. Gracias a su avaricia personal, a sus ganas de hundir en la miseria a Genexp también hundió la vida de Nathan y otros tantos. Por eso tenía que solucionar el problema con rapidez.</p>
<p>Nathan seguía durmiendo y de vez en cuando lanzaba al aire algún profundo ronquido de cansancio, por su parte, Dan seguía inmóvil en el suelo. Su cogió la bolsa de mano y sacó la pistola automática de ella; una 5mm de fabricación china, barata poco fiable pero útil para matar seres humanos. La empuñadura estaba tan desgastada que las estrías rugosas en el material plástico ya ni se apreciaban. No podía pedir más a una pistola comprada de segunda mano (seguramente de tercera mano) en el mercado negro. Miró a Nathan con ternura y le besó la mejilla; desde entonces lo haría ella sola.</p>
<p>El sol de la calle le pegó de lleno en la cara como un púgil cabreado, a lo que ella respondió poniéndose las gafas de sol de cristales verdes polarizados. El teléfono sonó en su chaqueta de piel cuando había andado treinta metros de la puerta del hotel.</p>
<p>-Señorita Lewington, ¿cuándo piensa acabar con todo esto?</p>
<p>Conocía aquella asquerosa voz de sobra, era Carl Höfard, CEO de Genexp Inc.</p>
<p>-Cuando te meta una bala en la frente.</p>
<p>-Sus modales han cambiado últimamente, ¿no? Antes no era tan&#8230; arrogante.</p>
<p>-Antes estaba ciega.</p>
<p>Silencio en la conversación. Su seguía caminando por la acera en dirección a la boca del Metro.</p>
<p>-No creo estar de acuerdo con usted, digamos que sabía perfectamente qué se estaba desarrollando en el área que usted dirigía, solamente que no quería ver la realidad, aún así, decidió en su día aceptar el puesto.</p>
<p>-¡Yo no sabía nada! -Su perdió los estribos por un momento.</p>
<p>-Eso quiere pensar para no atormentarse con los cargos de conciencia que tendrá en estos momentos. Sin embargo, le diré que no hace falta tal extremo, pues, algunos pensamos que la labor del DRRM era y es maravillosa.</p>
<p>-¡Cómo puede pensar que es maravilloso robar el ADN de miles de personas con el único propósito de crear un banco de órganos al por mayor! Es usted un cerdo sin escrúpulos.</p>
<p>-Pues bien que aceptó nuestro dinero cuando se lo propusimos -sus palabras cobraron un tono severo-. En cuanto le enseñamos un cheque en blanco sus ojos brillaron como una nova naciente. Estaba deseosa de poner en marcha su proyecto doctoral y demostrar al mundo que el cáncer tiene solución.</p>
<p>-¡Pero no a escondidas de las personas que lo padecen!</p>
<p>-Señorita Lewington, usted se encargaba de la genética y nosotros de los negocios, no creo que sepa como llevar un asunto financiero, sinceramente.</p>
<p>Su cruzó a toda velocidad un paso de cebra en rojo. Los coches frenaron violentamente levantando humo blanquecino del desgaste de neumáticos. La pistola le pesaba cada vez más en el cinturón, tenía que usarla cuanto antes.</p>
<p>-Y por otra parte, ¿acaso no satisfizo su ansia de conocimiento? ¿Nuestros laboratorios no le fueron útiles para llevar a caba todo aquello que deseaba?</p>
<p>-Höfard, considérese hombre muerto.</p>
<p>-No, querida. Esa es mi frase.</p>
<p>Colgó. Su sabía perfectamente adónde dirigirse; Laboratorios Centrales de Genexp Inc.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>[Colaboración] Huidas a medianoche, por rgh</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 22:08:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
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		<description><![CDATA[Fruto de una larga historia surge una nueva colaboración, esta vez con la fotógrafa a tiempo parcial del blog; rgh. La idea es muy sencilla: ella escribe un relato introductorio (que es el que podréis leer a continuación). Para la próxima entrega yo colgaré mi continuación del mismo y ella<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/colaboracion-huidas-a-medianoche/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Fruto de una larga historia surge una nueva colaboración, esta vez con la fotógrafa a tiempo parcial del blog; rgh. La idea es muy sencilla: ella escribe un relato introductorio (que es el que podréis leer a continuación). Para la próxima entrega yo colgaré mi continuación del mismo y ella hará lo propio. Para la segunda vuelta, ella cogerá mi primera continuación y hará un relato en base a mi escrito, y yo haré lo mismo pero con su relato, es decir, completaremos la historia como si fuera una cadena de montaje; yo pongo final a su relato y ella pone el final al mío <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Por si resulta lioso os dejo con un esquema hecho a mano con el Paint, sí, adoro el Paint, me lo paso bien. Después del salto el primer relato del ciclo escrito por rgh, que lo disfrutéis. NOTA: este primer texto no tiene canción, el resto sí que tendrá.</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Esquema de colaboración con rgh" src="http://farm3.static.flickr.com/2765/4095883527_f0caf19b1e_o.png" alt="Esquema de colaboración con rgh" width="501" height="282" /><p class="wp-caption-text">Esquema de colaboración con rgh</p></div>
<p><span id="more-2594"></span></p>
<p>La habitación que había reservado en aquel apartado hotel era tranquila y solitaria; tenía vistas al mar y una terraza donde por las noches saboreaba mi copa de vino y fumaba un cigarrillo mientras el viento movía mi pelo de un lado para otro. Era acogedora. Me tranquilizaba, me hacía no pensar en todo lo que iba a llegar. Ya no estaba segura y lo sabía. Esa noche no iba a llegar sola a mi habitación y, eso, también lo sabía.</p>
<p>Me coloqué la camiseta y me ajusté el cinturón. El hombro me quedaba al aire así que decidí alisar esa parte del pelo para que diera un toque más sensual. Me miré al espejo y cerré los ojos. Tracé una fina línea negra alrededor de mis ojos y escogí el morado para los labios. Me subí en los tacones negros a juego con la camiseta y bebí de un trago lo que quedaba del whisky que me había servido. Abrí la puerta y me marché con una seguridad que, hasta a mí, me sorprendió.</p>
<p>Llegamos a la habitación 64 tambaleándonos y puestos hasta arriba de droga. El efecto del alcohol se había pasado hacía algún tiempo pero cualquiera que se arrimara a más de 1 metro de nosotros podría haber supuesto la trayectoria de nuestra noche. Alcohol, música, humo, drogas, baile… pero lo mejor estaba aún por llegar.</p>
<p>Abrimos la puerta sin ningún cuidado y sin vigilar si nos había seguido alguien. Creo que ese fue mi gran error. Me apoyó contra la pared y me folló hasta que caímos agotados en la cama. Se veían las estrellas desde allí, al menos se intuían porque la cortina de raso morado cubría el balcón. La poca luz natural que llegaba al planeta en esos días se proyectaba en mi habitación en forma de rayos violáceos y dibujaba en mi cuerpo siluetas magníficas que nunca antes había descubierto. El aire entraba y ventilaba un poco el ambiente, requemado por el olor que había creado la mezcla a tabaco, whisky y el roce de nuestros cuerpos. Sentí verdadero asco… Saqué del bolso un cigarrillo y me senté en la cama; la llama de mi Zippo prendió y disfruté esa primera calada como si fuera la última. Dejé escapar suavemente el humo y miré hacia el techo. Dan me estaba acariciando el tobillo, recorriendo cada uno de los extremos del tatuaje que lo decoraba. Yo sabía quién era él a la perfección pero el muy iluso no tenía ni idea de lo peligrosa que podía ser. Di otra calada al cigarro y miré hacia la ventana. En ese momento supe que le mataría.</p>
<p>Me levanté apresuradamente de la cama para abrir mi maleta y sacar la pipa. Pero también era consciente de que mantenerle con vida era mi única garantía para salir con vida de toda esa mierda. Dan me miró preguntándose cuál era mi problema, por qué toda esa prisa, así que salí al paso de la mejor manera que pude: me fui a dar una ducha. En lo que el agua empezaba a calentarse cogí mi teléfono móvil y marqué el número que Nathan y yo habíamos acordado. Procuré hablar lo suficientemente bajo como para que el gilipollas de Dan no me escuchara, aunque estaba convencida de que tampoco lo haría, estaba demasiado perjudicado. La voz de Nathan sonó al otro lado del teléfono y nunca pensé que podría alegrarme tanto.</p>
<p>-¿Estás bien Su?</p>
<p>-No, pero no importa, no puedo hablar demasiado. Le tengo.</p>
<p>Le oí respirar algo más fuerte y tras unos segundos me dijo:</p>
<p>-Muy bien, no te preocupes, no podemos arriesgarnos más. En 10 minutos salgo hacia allí.</p>
<p>-Vale, pero ten cuidado. Ya sabes cómo llegar. Aquí estaré.</p>
<p>La llamada se cortó y rápidamente me metí en la ducha. El agua me caía por todo el cuerpo y cerré los ojos para no pensar en lo que acababa de pasar; además las luces azules que iluminaban el cuarto de baño me ponían un poco nerviosa, me recordaban a los laboratorios de Genexp. El agua salía algo turbia, pero la verdad es que no me importó lo más mínimo; me limpié lo más a fondo que pude y me quedé un buen rato sentada en el plato de la ducha mientras todo se inundaba de vapor. Cerré el grifo y me levanté, me envolví en una pequeña toalla y me miré al espejo aunque tuve que esperar un rato para que se desempañara. Al fin pude ver mi imagen reflejada y me dije a mí misma que iba a conseguir todo lo que nos habíamos propuesto. Sí, por supuesto que sí, éramos demasiados como para que nos silenciaran a todos; en un momento u otro todo el mundo conocería la verdad sobre ellos, sobre ellos y todas las barbaridades y crímenes que habían estado cometiendo durante años y no podrían quedar impunes.</p>
<p>Cuando salí del baño Dan estaba dormido, o eso parecía, a lo mejor es que todavía iba demasiado puesto como para levantarse. Casi lo prefería, así todo sería más fácil cuando llegara Nathan. De pronto, mientras yo estaba inmersa en esos pensamientos, aporrearon la puerta. Dan se levantó de la cama sobresaltado y fue corriendo a abrir la puerta. Entonces, salí corriendo enroscada en la toalla y fui hacía mi maleta, cogí la pipa y, justo cuando Nathan apareció al otro lado de la puerta, golpeé con fuerza al inútil de Dan en la cabeza. Se derrumbó y empezó a sangrar a borbotones; estaba inconsciente, pero no era grave. Nat entró y cerró la puerta inmediatamente. Se acercó a mí y me besó con pasión.</p>
<p>-Date prisa, tenemos que atarle antes de que despierte. Hay material en mi bolsa, sácalo.</p>
<p>-¡Deberíamos matarle al muy mamón! No sabes lo duro que ha sido esto para mí. Me siento sucia, esto ha sido asqueroso ¡joder!</p>
<p>-Su, lo entiendo y tienes razón pero no es el momento. Tanto tú como yo sabemos que le necesitamos.</p>
<p>-Lo siento, es que no aguanto más. Tenemos que sacar todo a la luz cuanto antes o acabaran con nosotros. Están muy cerca Nathan y sabes que son capaces de cualquier cosa, incluso de dejar a este capullo en nuestras manos con tal de llevar a cabo sus propósitos.</p>
<p>Nos pusimos manos a la obra hasta que le tuvimos completamente inmovilizado. Le amordazamos y le metimos en un armario por si acaso. Pareció el único momento tranquilo de la noche. Me senté en el borde de la cama y dejé la pistola en la mesilla. Nathan vino a mi lado y me abrazó. Nos quedamos mirando hacia el balcón, viendo esa luna ahora purpúrea que iluminaba el cielo y las pocas y diferentes estrellas que plagaban el cielo. Bajo la mirada oculta de esas estrellas hicimos el amor en silencio. Nuestros cuerpos se movían al compás del viento y de una especie de música electrónica propia de los antros en lo que solía esconderme. Al final nos quedamos dormidos hasta el día siguiente, un día que amaneció extrañamente frío y lluvioso.</p>
<p>Me llamo Susan Lewington y soy doctora en Biología y Farmacia. De hecho, soy una de las mejores investigadoras que ha tenido la ciencia en estos últimos años y no lo digo por echarme flores, lo digo porque sino ellos nunca habrían venido a por mí.</p>
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