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	<title>Meta-Relatos &#187; Colaboraciones</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>[Colaboración] Barcelona, por Pedro D.</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 08:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[desconocidos]]></category>
		<category><![CDATA[encuentros]]></category>

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		<description><![CDATA[Pedro. D., quien dentro de muy poco será colaborador oficial (¡y semanal!) de este blog, dice: Bueno, os dejo un pequeño relato que se me ocurrió gracias a una idea que me dio Internet. Espero que os guste y lo disfrutéis. Os prometo que el próximo será de un género<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-barcelona-por-pedro-d/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pedro. D., quien dentro de muy poco será colaborador oficial (¡y semanal!) de este blog, dice:</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, os dejo un pequeño relato que se me ocurrió gracias a una idea que me dio Internet. Espero que os guste y lo disfrutéis. Os prometo que el próximo será de un género totalmente distinto. Este relato trata sobre la magia de las noches, donde nunca se sabe con quién vas a terminar ni qué nueva experiencia te puede brindar la casualidad.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4092/5038539555_4f6988cfb8.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Brandon Christopher Warren</p></div>
<p><span id="more-3955"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e05a8db" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e05a8db" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Miré el reloj. Eran las 2:32 de la madrugada de un viernes. Mi jarra de cerveza estaba medio llena (siempre me ha gustado mirar las cosas de forma positiva). Acababa de estar con un par de amigos que no veía desde hacía un par de semanas. Éstos, estarían de camino a casa, dejándome solo con mi bebida, habiéndome puesto escusas de madrugones por razones de trabajo o compromisos conyugales. Le pedí la cuenta al camarero, que andaba sirviendo una ración de boquerones fríos, bueno, más que boquerones aquello podrían ser lubinas por el tamaño de las piezas. Cuando noté en mi espalda un ligero toque a la altura del hombro.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¡Luis! ¿Cómo tú por aquí? –me dijo una mujer que no había visto en la vida-. Leire. ¿No te acuerdas? De aquella vez en Barcelona. –En ese instante el camarero se acercó a la mesa a dejar la cuenta. Leire lo miró-. Perdona, ¿ahora cuando puedas nos traes 2 más?</p>
<p style="text-align: justify;">- Claro. ¿Les cobro las anteriores o las pongo todas juntas? –preguntó el camarero.</p>
<p style="text-align: justify;">- Toma, cóbrate el resto y éstas dos las pone a parte -aclaré.</p>
<p style="text-align: justify;">Dirigí mi mirada a la mujer que en ese justo momento estaba tomando asiento en frente de mí. Era una mujer con unas piernas largas, con los muslos un tanto voluminosos pero que se encontraba dentro de mis gustos (nunca había soportado las piernas delgadas y finas que la mayoría de las mujeres de mi edad aspiraban tener), de vientre plano, vestía un vestido que le llegaba a la altura de los mulsos con un buen escote que dejaba apreciar el tamaño y la forma de sus bonitos pechos. De pelo largo y ondulado, castaño oscuro. Con una cara realmente bonita y una sonrisa que no me hacía recordar a nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras ese primer vistazo, me pregunté, ¿quién era ese tal Luis? Y ¿cómo podía haber tenido esa suerte en Barcelona? Decidí, casi sin pensarlo, seguir con mi mentira y ver hasta dónde me llevaría la situación.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¡Leire! Perdona ando un poco cansado –contesté dándole 2 besos en las mejillas, donde pude comprobar el olor exquisito de su perfume.</p>
<p style="text-align: justify;">Comenzamos hablando de nuestro supuesto viaje a Barcelona, recordamos anécdotas que ella y yo, bueno, ella y Luis, pasaron juntos. Me fue fácil seguirle el juego ya que ella llevaba la iniciativa de la conversación. Yo solo me dediqué a afirmar y a reírme en los momentos preciosos. Después de un rato recordando viejas historias, pensé en llevar la situación a otro terreno, ya que tarde o temprano me pillaría en algún renuncio, debido a que a parte de no ser Luis, nunca había estado en la ciudad condal.</p>
<p style="text-align: justify;">Le propuse salir a dar un paseo para poder hablar con menos bullicio. Ella aceptó encantada y se propuso a pagar las 2 copas que nos acabábamos de terminar. Una vez fuera, subimos la calle de Fuencarral, y en medio del trayecto, ella se sujetó a mi brazo mientras caminábamos. Tuve que pararme a analizar la situación y comprender lo irreal de ésta. Cualquier persona, un poco cuerda, habría puesto freno a la situación, rompiendo la mentira y reconociendo que él no era Luis y que nunca había estado en Barcelona, o quizás habría sospechado de una extraña, que no recordaba a su amigo de Barcelona. De una manera u otra, me rezagué de Leire.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿Te ocurre algo? –me preguntó ella. Gracias al pequeño freno que puse en mis pasos pude apreciar la parte trasera de su vestido.</p>
<p style="text-align: justify;">- Nada. Solo andaba pensando en una cosa que tengo que hacer para mañana –ella me miró curiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">- Tengo un piso cerca, aquí al lado. ¿Te gustaría que fuéramos allí y me cuentas eso que estás pensando? Empieza a refrescar para estar en la calle.</p>
<p style="text-align: justify;">Accedí sin pararme a pensarlo más de 2 veces. Así que al rato me encontraba subiendo los peldaños de su escalera. Excitado, ya que delante de mí se encontraba una mujer con un bonito trasero, un buen pecho y una sonrisa que me hechizaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Me sirvió una copa en cuanto llegué al piso. Me sabía a ginebra o eso pensaba yo. Hablamos un rato más hasta que me encontré besándola antes de apurar la copa. Mientras la besaba, pensé en cuál era mi falso nombre, ya que no lo recordaba, y decidí olvidarlo, ya que, con 2 lenguas en mi boca no habría mucha oportunidad de hablar de ese tío o de Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">Me llevó a su habitación, a su cama. La quité la ropa, y ella a mí la mía. Respiramos, sudamos, sonreímos, gozamos y follamos sin pensar en cómo me llamaba, en Barcelona ni en qué hicimos en aquella ciudad. Bueno, lo que hicieron aquel tío y ella en Barcelona. Me sentí conectado a ella, tanto en su manera de besar, como en la manera de moverse en la cama. En el clímax ella grito:</p>
<p style="text-align: justify;">- ¡Luis!</p>
<p style="text-align: justify;">Y yo:</p>
<p style="text-align: justify;">- ¡Leire! – Porque de aquello sí que me acordaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos tumbamos en la cama, uno al lado del otro. Ella se acurrucó en mi pecho mientras yo le acariciaba el pelo. Me sentía bastante pleno, con una felicidad que no había sentido desde hacía tiempo. Bajé la mirada y observé el lindo cuerpo de Leire. Pensé largo rato para mis adentros. La separé y mirándola a los ojos la dije:</p>
<p style="text-align: justify;">- No me llamo Luis&#8230;.Y nunca he estado en Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella sonrió y me dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">- Yo tampoco&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y todo estaba bien. Sonreímos juntos, y nos besamos, la abracé y nos quedamos dormidos el uno junto al otro.</p>
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		<title>[Colaboración] LSD, por Pedro</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 08:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[lsd]]></category>
		<category><![CDATA[precipio]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi amigo Pedro se ha decidido a dejarnos un relato de los que llamamos &#8220;experimentales&#8221; por aquí. Tiene mucho que ver con la temática del último relato de Skryte. Estoy seguro que éste de hoy os va a encantar, y todos esperamos que Pedro se decida a colaborar regularmente en<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-lsd-por-peter/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Mi amigo Pedro se ha decidido a dejarnos un relato de los que llamamos &#8220;experimentales&#8221; por aquí. Tiene mucho que ver con la temática del último relato de Skryte. Estoy seguro que éste de hoy os va a encantar, y todos esperamos que Pedro se decida a colaborar regularmente en el blog <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2558/3899477891_69a3587e0b.jpg" alt="" width="500" height="334" /><p class="wp-caption-text">Foto por gigi 62</p></div>
<p><span id="more-3849"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a31b2a9" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a31b2a9" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">El viento soplaba fuerte, al menos eso me parecía a mi, se ceñía sobre mi cuerpo creando ondas irregulares a cada golpe. Me asomé al borde del precipicio y contemplé las vistas que me ofrecía lo alto de la montaña. El bosque que se desplegaba en la falda de la montaña de enfrente se movía al son del viento e irradiaba una gama de verdes que no había visto en mi vida. Me acerqué más al borde, tratando de no caer, y me senté al borde de la cornisa. Me incliné hacia atrás y me tumbé en el barro.</p>
<p style="text-align: justify;">Cerré los ojos una vez que sentí mi cabeza apoyada en el suelo, y estirando los brazos pude sentir el barro húmedo, parecía que había llovido hacía poco, pero no lo recordaba o, espera&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Abrí los ojos y vi el cielo, naranja, un naranja que lo envolvía todo, un naranja que a la vez era azul marino. Me toqué la cabeza y vi que estaba con el pelo empapado, al igual que mis ropas. Me levanté de un brinco y comprendí que había estado todo el rato lloviendo. Volví a cerrar los ojos y pude sentir las miles de gotas caer en mi cuerpo. Me desabroché la camisa y la tiré a 5 metros del lugar. Busqué en el bolsillo de mis pantalones y saqué un pequeño cartoncillo, que acto seguido me lo introduje en la boca, como si fuera un caramelo. Enseguida noté su sabor ácido recorriéndome por las papilas gustativas, y cómo su sabor me hizo salivar. Me dispuse a dar un paso.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿Dónde te crees que vas? -me giré y pude comprobar de donde provenía tal voz.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿Y tú qué crees, Álex? -le respondí.</p>
<p style="text-align: justify;">La chica joven que se encontraba delante de mí se llamaba Alejandra, aunque todo el mundo le llamaba Álex. Era una mujer cuanto menos llamativa, de estatura media, más alta que la mayoría de las chicas de aquí, pero lo suficiente como para que tuviera que levantar ligeramente la cabeza para besarte. Delgada pero no en exceso. Vestía con unas botas de montaña, unos pantalones negros de pitillo y una camiseta a rayas celestes y negras también. Con un pecho prominente y con un culo bonito, nada especial, pero que a mí me traía de cabeza. Llevaba el pelo corto, al más puro estilo de aquella famosa protagonista de esa película francesa, de un color rojo caoba. Unos ojos grandes y maquillados en negro y una boca delicada y carnosa, con los labios pintados de rojo intenso. Era una mujer bastante apetecible a los ojos de cualquiera.</p>
<p style="text-align: justify;">- Es de mala educación responder con una pregunta, ¿ lo sabías? -me respondió con una risa pícara en su labios. Aunque al instante cambió el gesto y sus ojos se entristecieron–. No vayas para allá.</p>
<p style="text-align: justify;">- No queda opción. Estoy cansado -le contesté.</p>
<p style="text-align: justify;">- Quedate aquí, conmigo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;No me hagas esto, por Dios&#8221; traté de ignorarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Di un paso. Otro más y otro. Me dirigí hacía ese bosque que ante mis ojos drogados se presentaba oscuro y sin paz. Toda la luz acababa en él. Pero era el momento de volver donde todo empezó hace ya un año. Empezaba a recordar aquellos hechos cuando, unas manos calientes me rodearon el torso, y una fuerza hizo parar mi marcha. Sentí el pecho de Álex en mi espalda y sus ojos húmedos en mi nuca.</p>
<p style="text-align: justify;">- Por favor, no –sollozaba.</p>
<p style="text-align: justify;">- Pero, ¿a caso no lo entiendes?. Es lo que me falta para llegar a la verdad, a la paz. Y tú no me estás dejando alcanzarla. No nos engañemos&#8230; -me sujetó más fuerte y me clavó sus uñas en el pecho. Me volví para verle la cara y ella me besó en la comisura de los labios-.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Vamos tío, déjate de engañarte a ti mismo&#8221; me dije.</p>
<p style="text-align: justify;">Avancé sin oposición y al darme la vuelta solo vi el mundo multicolor que iba a dejar. No había rastro de Alex. Es más, lo cierto es que ella nunca había estado allí conmigo. Me paré en la linde del bosque y toda la oscuridad de su aura me envolvió. Antes de mi último paso, me pasé la mano sobre mis labios para poder recordar aquella maravillosa última sensación que me había brindado el LSD y me toqué los labios donde Alex me había plantado su beso. Separé mi mano y pude ver el carmín de sus labios en mis dedos.</p>
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		<title>[Colaboración] El despertar, por Francis</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 20:51:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[Francis]]></category>
		<category><![CDATA[leer]]></category>
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		<description><![CDATA[Nueva colaboración en Meta Relatos. Esta vez es nuestro lector Francis quien se ha animado a mandar un relato propio. Sólo tengo que decir que merece mucho la pena, pues es un escrito que con líneas delicadas consigue transmitir sentimientos elaborados. He de añadir que tanto la fotografía como la<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-el-despertar-por-francis/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Nueva colaboración en Meta Relatos. Esta vez es nuestro lector Francis quien se ha animado a mandar un relato propio. Sólo tengo que decir que merece mucho la pena, pues es un escrito que con líneas delicadas consigue transmitir sentimientos elaborados. He de añadir que tanto la fotografía como la música son de su propia elección. Y tú, ¿te animas a escribir?</p>
<p>NOTA: debido a problemas con Goear, he probado otro servicio parecido. Si tenéis problemas comentadlo para que tome medidas.</p></blockquote>
<p><img class="aligncenter" title="Origami" src="http://farm5.static.flickr.com/4029/4365237970_2b95418c0d.jpg" alt="" width="500" height="376" /></p>
<p><span id="more-2833"></span></p>
<p><object id="divplaylist" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="335" height="28" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=10527281-15d" /><param name="name" value="divplaylist" /><embed id="divplaylist" type="application/x-shockwave-flash" width="335" height="28" src="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=10527281-15d" name="divplaylist"></embed></object></p>
<p><strong>Nota del autor:</strong> Este escrito existe gracias a ella y por tanto este relato es para la chica del tejado.</p>
<p><strong>El despertar, por Francis</strong></p>
<p>Su madre le había dejado sola en el comedor. Sabía que ahora era la ocasión perfecta. Se apartó un poco de la mesa y se levantó de la silla. La miró un momento para ver donde estaba. La vio en la cocina, lavando los platos, mientras escuchaba, de fondo, el televisor. Ella pasó de puntillas, sin hacer ruido. Su madre le había dicho que no se moviera de la mesa, y sabía que aunque, si la viera levantarse, su enfado no sería muy grande, prefería pasar desapercibida. La cocina quedaba ya atrás, y ahora miraba al fondo del pasillo, un pasillo que para ella se hacía eterno. Andaba despacio pero sólo por no hacer ruido, ya que si por ella fuera correría muy deprisa, para encontrarse de nuevo con ellos y calmar su ansiedad.</p>
<p>El corazón le latía cada vez más deprisa, cuanto más se acercaba. De repente se paró. Alzó la mirada un poco, y de nuevo, estaba frente a ellos. No podía alcanzar los que estaban muy arriba, ya que no llegaba y no se atrevía a subirse en una silla, por si perdía el equilibrio. Pero, sin tener que auparse mucho, había algunos que sí eran accesibles. Recorrió con la mirada todos los que estaban allí agrupados, intentando encontrar el que buscaba. Estaba de los últimos por la izquierda. Hizo un pequeño esfuerzo, alzó lo más que pudo el brazo, y logró cogerlo.</p>
<p>Como si estuviera ansiosa por devorar su plato favorito en un momento de mucha hambre, no dejó de mirar lo que ahora estaba en sus manos, y que tantas ganas tenía de volver a coger. Buscó la marca que le había hecho el día anterior. Cuando la encontró, su corazón seguía latiendo muy deprisa. Antes de abrirlo, volvió, sigilosa, a la puerta de la cocina, para ver si su madre seguía ocupada lavando los platos. Vio que no había razones para preocuparse de que su madre, le impidiera realizar lo que llevaba deseando desde hacía varias horas. De nuevo, procurando no hacer ruido, recorrió el largo pasillo agarrando con fuerzas, con una mano lo que acababa de coger. Entró en su cuarto y se sentó al borde de la cama. Miró al frente, observando el fondo del pasillo, por si su madre entraba. Buscó de nuevo la marca y lo abrió por fin. Sus ojos estaban abiertos de par en par.</p>
<p>Se llama Laura, tiene 5 años y 4 meses, y hace unas semanas que ha aprendido a leer.</p>
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		<title>[Colaboración] Náufragos cibernéticos, por Incubus</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 17:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
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		<category><![CDATA[realidad virtual]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez más nuestro lector Incubus se anima con un relato, esta vez de corte postmodernista. Cómo me gusta. La foto es de su propia elección, y creo que es lo más acertado que he visto en siglos. La música me la ha encargado a mí y espero que esté<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-naufragos-ciberneticos-por-incubus/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Una vez más nuestro lector Incubus se anima con un relato, esta vez de corte postmodernista. Cómo me gusta. La foto es de su propia elección, y creo que es lo más acertado que he visto en siglos. La música me la ha encargado a mí y espero que esté a la altura. Sigue así <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img class="  " title="Visor cibernético" src="http://wall.alphacoders.com/images/119/800-480-1193.jpg" alt="" width="500" height="300" /><p class="wp-caption-text">Foto de wall.alphacoders.com</p></div>
<p><span id="more-2827"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/local.swf?file=863548f" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=863548f" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong>Náufragos cibernéticos, por Incubus</strong></p>
<p>…playas, bosques, praderas, selvas, mares; la tierra misma. Algún planeta lejano, una galaxia, incluso todo el universo. Todos los lugares que siempre quiso ahora al alcance de su mano. En este siglo los viajes serán cosa del pasado. Con el nuevo Visor de Realidad Virtual Intrapersonal (VRVI), un solo click y estará “viajando” por cualquier parte que usted desee. Apártelo en este instante, sólo por la mínima cantidad de…</p>
<p>La primera vez que vi ese comercial no pensé que fuera tan peligroso. Te ofrecía posibilidades infinitas, por una cantidad mínima de requisitos.</p>
<p>Al principio, la gente no le tomó mucha importancia: una baratija más, qué absurdo, como si se pudiera hacer eso, dijeron todos. Pero en el fondo de ellos existía una pregunta palpable… ¿será posible?<br />
Y sólo para probar lo compraron por millones. Personas de todos los estatus sociales, gente que ganaba miles de dólares y gente que sobrevivía  solamente con 100 a la semana. Todos lo probaron y todos se maravillaron al comprobar que en esa “realidad” se podía vivir mejor.</p>
<p>Todo el mundo cayó en su telaraña. Desde niños de 5 años hasta adultos mayores, todos tenían uno. En todas las casas, en todos los lugares que llegara la globalización, se vería alguno igual. Se veía en las calles, en las escuelas e incluso en las iglesias. Era el colmo. El gobierno veía como la gente se destruía a sí misma por uno de esos visores. Y lo más absurdo era que no hacían nada.</p>
<p>Ellos nunca se preocuparon, la empresa había hecho un trato con el gobierno para que obtuviera un 45% de las ganancias del producto y además recibiría un visor totalmente gratis. Era una treta para atraparlos también… y lo logró. Desde el sistema parlamentario hasta el presidencial fue tomado. Como un golpe de Estado Mundial sin derramamiento de sangre. Todo el mundo fue lentamente controlado.<br />
Era como si te dijeran; &#8220;vamos olvida todo y ven con nosotros. Somos felices y vivimos bien en este mundo&#8221;. Con esa premisa la sociedad misma se olvidó. Ahora las ciudades se ven despobladas, y todo el mundo está paralizado. La economía mundial está en la peor crisis y el gobierno ya no existe. Casi todo está olvidado.</p>
<p>Los que no tuvieron para compra uno ahora trabajan para la compañía. Su sueldo: 5 horas y 15 minutos diarios con un visor. Es como una droga.</p>
<p>Los que tienen uno y todavía no están muertos están dentro de la Fábrica. No sé qué hacen con ellos pero nunca se vuelven a ver. Muchos murieron, por inanición, porque los asesinaron para quitarles el suyo, o simplemente se desprendieron de esta realidad y en estos momentos viajan por algún lugar desconocido.</p>
<p>No sé por qué hago esto. ¿Será por las sensaciones que produce? O, quizá, porque es mejor vivir en esa falsa realidad. Sin problemas, ni conflictos. Allá no hay dolor, no hay sufrimiento ni enfermedades. Es como el mismo cielo… O el infierno. Si no lo tienes, te desesperas, enloqueces, mueres muy rápido en una dolorosa agonía y la única cura es estar llí de nuevo.</p>
<p>Lo siento pero me tengo que retirar, es hora de partir hacia el infinito&#8230;</p>
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		<title>[Colaboración] Debajo de la cama, por Incubus</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 20:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡Vuelve nuestro lector Incubus con un relato! Y esta vez la cosa va de pesadillas y frustraciones varias. Espero que os guste tanto como a mí Debajo de la cama, por Incubus -¡Papá prende la luz! ¡Hay un monstruo debajo de mi cama! -recuerdo decir eso cada noche oscura y<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-debajo-de-la-cama-por-incubus/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>¡Vuelve nuestro lector Incubus con un relato! Y esta vez la cosa va de pesadillas y frustraciones varias. Espero que os guste tanto como a mí <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/metabolico/456091470/sizes/m/"><img title="Cama oscura" src="http://farm1.static.flickr.com/232/456091470_a7f44879a9.jpg" alt="Foto por Felipe Morin" width="500" height="375" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Felipe Morin</p></div>
<p><span id="more-2816"></span></p>
<p><strong>Debajo de la cama, por Incubus</strong></p>
<p>-¡Papá prende la luz! ¡Hay un monstruo debajo de mi cama! -recuerdo decir eso cada noche oscura y tormentosa, mi padre tratando de calmarme un poco se metía debajo de mi cama-. Mira, niña, aquí no hay nada. Sólo un poco de pelusa y basura, eso es todo -decía mi padre, pero al contrario de calmarme, eso me llenaba de un profundo terror, porque pensaba que  el monstruo se comería a mi padre y después vendría a asustarme.</p>
<p>Cada noche  oscura y tormentosa, era siempre la misma historia; mi miedo y mi grito, mi padre debajo de la cama buscando monstruos, mi terror, y al final, mi padre al lado de mi cama esperando a que me calmara y durmiera.</p>
<p>A pesar de que lo vivía casi todas las noches, mi miedo no disminuía, y a pesar de todos los artefactos que emanaban una falsa luz alrededor de mi cama, yo veía la oscuridad encima de mí.</p>
<p>Una noche oscura y tormentosa como todas las otras, desperté a medianoche, mi corazón latía fuertemente, mi frente tenía un velo de frío sudor y mi respiración era cortante.</p>
<p>-¡Papá prende la luz! -silencio-. ¡Papá!</p>
<p>Por lo regular, mi padre sólo tardar daba unos segundos en llegar a mi habitación pues, a los cuartos los divide sólo una puerta.</p>
<p>Segundos que parecen horas. Susurros. Pasos atrás de la puerta. &#8220;Clack&#8221;, ruido de la perilla. &#8220;Scriinch&#8221;, el rechinar de la puerta. Bostezos. –Y ahora qué pasó, no me digas que hay un monstruo aquí -dijo mi padre-.</p>
<p>-Sí, está abajo y me quiere comer… -silencio</p>
<p>-Umm, ¿no has visto muchas veces que no hay nada allí abajo?- dijo mi padre un poco molesto.</p>
<p>–Sí, pero esta vez sí está aquí -le dije.</p>
<p>Respirando profundamente mi padre se hincó y se deslizó rápidamente debajo de mi cama, diciendo –Ves, aquí no hay nada…</p>
<p>Silencio -Papá&#8230;? -ni un ruido debajo de la cama y en ningún lugar-. ¿¡¡PAPÁ!!? -sólo el eco de mi grito. Dejé de respirar para tratar de escuchar algún ruido… Nada, sólo el fuerte latir de mi pequeño corazón.</p>
<p>Me oculté debajo de las sábanas, llorando, es lo único que puede hacer una niña de 7 años en estas situaciones.</p>
<p>Escuché el lento avanzar de algo o alguien debajo de mi cama, ¿pasos?, no, se deslizaba rápidamente como una serpiente en el agua. Tenía miedo. Escuché una respiración lejana. Dejé de llorar por el miedo. Se acercó, cada vez más y más, hasta que un jadeo al lado de mi oreja.</p>
<p>–!Aaaaah!</p>
<p>Grité fuertemente y desperté de aquella pesadilla feroz. Comiencé a llorar. Mi padre entró a mi habitación, –¿Qué tienes?, ¿qué te pasó?, ¿estás bien? -sollozos–. Tranquila, niña, tranquila, que sólo fue una pesadilla -más lágrimas-. Ya, ya. No llores. Que sólo fue un mal sueño -dijo mi padre.</p>
<p>-Es que el monstruo te come -le dije.</p>
<p>-¿Cuál? ¿Es el que hay debajo de tu cama? -me preguntó.</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Cuántas veces has visto que allí no hay nada. Mira -y rápidamente se deslizó bajo mi cama antes de que yo lo detuviera.</p>
<p>-Pero si aquí no hay nad…</p>
<p>Yo, solamente cerré los ojos.</p>
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		<title>[Colaboración] Antes de las 6, por Incubus</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 16:11:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[pez]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez más nuestro lector Incubus nos deja un relato de su cosecha. Tengo que decir que es un relato algo desconcertante; angustioso pero con muchos enigmas que dejan correr la imaginación del lector. Espero que lo disfrutéis. PD: Zut es un pez según el propio autor. Me encanta la<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-antes-de-las-6-por-incubus/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Una vez más nuestro lector Incubus nos deja un relato de su cosecha. Tengo que decir que es un relato algo desconcertante; angustioso pero con muchos enigmas que dejan correr la imaginación del lector. Espero que lo disfrutéis.</p>
<p>PD: Zut es un pez según el propio autor. Me encanta la idea del pez.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/97373666@N00/253323619/sizes/m/"><img title="Pecera" src="http://farm1.static.flickr.com/91/253323619_eb37d646b9.jpg" alt="Foto por a trotskyite" width="500" height="329" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por a trotskyite</p></div>
<p><span id="more-2796"></span></p>
<p>Antes de las 6, por Incubus</p>
<p>Lunes en la mañana, 5:50 a.m. Mi despertador suena con un estrepitoso chirrido. Mi mano automáticamente lo apaga con un golpe. Sigo con los ojos cerrados, tumbado en mi cama, escuchando pasos afuera de mi habitación. Lentamente me voy incorporando, y me quedo sentado a la orilla de mi cama. Ojos cerrados, oídos atentos, pronto vendrán a matarme.</p>
<p>Nunca supe qué fue lo más importante que hice en mi corta vida. 20 años, corta existencia, llena de errores, llena de tropiezos. Un triste melodrama de ciencia ficción. En la vida hay sólo dos cosas seguras; los errores y la muerte. Puedes planear algo, mil veces y a pesar de que no tiene  nada  malo, siempre, siempre, habrá alguna falla que te  destruirá. Y de lo segundo ni qué discutir.</p>
<p>Oigo susurros a través de la puerta, ya es tarde, 5:53, 3 minutos, solo para vestirte, mi último traje, el traje que usaré en mi funeral. Pero antes de que parta, todo debe estar en perfecto orden. Primero tendré que regar por última vez a mi querida rosa. Ella podrá cuidarse sola durante unos días, a lo mejor, cuando la pestilencia de mi cuerpo putrefacto llame la atención de los vecinos, y los policías retiren mi cadáver alguien podría hacerse a cargo de ella.</p>
<p>Tendré que ponerle suficiente comida a Zut para que sobreviva también algunos días, a él lo podrían tomar en adopción ya que es muy pequeño y el no podría vivir solo.</p>
<p>Acomodaré mis cosas, todo tiene que estar perfecto para el gran final.</p>
<p>5:56, tendría que rezar, pero, debido a que ya han pasado años que no pongo un pie en algún templo, pues, no sé ninguna oración y solo me persigno. Algunas tontas palabras y ver por última vez a mi alrededor.</p>
<p>5:57, Pienso en mi infancia y adolescencia, no creo que sea lo más importante en mi vida, no fue algo que recuerdo muy bien: traumas, miedos, vergüenzas, golpes, abusos, se acumulan en mi cabeza, recordando cada momento de esos malditos días. Resuenan como ecos en un acantilado.</p>
<p>5:58, me acomodo la corbata, me fijo si mi peinado está perfecto, aunque si encontrara algún defecto no me daría tiempo para arreglarlo. Mi maldita manía.</p>
<p>Pienso en el presente, estoy enfrente de la puerta, esperando mi muerte, serenamente. Me invade el temor, me gustaría correr pero mis piernas se han anclado al suelo, mi frente se llena de un frío sudor, mi corazón late demasiado rápido, pienso que se quiere escapar, irse lo más lejos posible.</p>
<p>5:59. Nada, no hay nada que se pueda hacer. Oigo como giran lentamente la perilla de cuarto, &#8211; ¡Esperen, auun falta un minut…. ¡- Un disparo, y después la nada.</p>
<p>Y en Más Noticias se nos informa que hay un asesinato en la calle 11, al parecer un joven de al menos 20 años de edad, fue asesinado por un impacto de bala en la cabeza. El departamento al parecer fue dejado intacto, ya que se encontraba en perfecto estado, salvo una flor y una pecera fueron encontradas destruidas. Seguiremos informando, y en otras noticias…</p>
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		<title>[Colaboración] Decisiones, por Daniel Sánchez Bonet</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 18:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo primero es lo primero: pido perdón por no actualizar el blog en los días pasados. Resulta que he estado muy liado con un trabajo-investigación en la facultad y no he tenido tiempo para nada. ¡Además! Dentro de dos semanas empiezo los exámenes y tengo que estudiar como un bellaco.<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-decisiones-por-daniel-sanchez-bonet/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Lo primero es lo primero: pido perdón por no actualizar el blog en los días pasados. Resulta que he estado muy liado con un trabajo-investigación en la facultad y no he tenido tiempo para nada. ¡Además! Dentro de dos semanas empiezo los exámenes y tengo que estudiar como un bellaco. Sea como sea, me he encontrado una bonita sorpresa en mi bandeja de entrada; un mail de un colega de oficio, quien he decidido mandarme un texto. Si os gusta su microrrelato -pues él es microrrelatista-, podéis leer más <a href="http://www.microrrelatosapeso.blogspot.com/" target="_blank">en su blog</a>. Al toro.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/leecullivan/252515890/sizes/l/"><img class=" " title="Rope" src="http://farm1.static.flickr.com/114/252515890_3b73d2a4e1_b.jpg" alt="Foto por shoothead" width="501" height="334" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por shoothead</p></div>
<p><span id="more-2781"></span></p>
<p><strong>Decisiones, por Daniel Sánchez Bonet</strong></p>
<p>Leocadio nunca decidió venir a este mundo aquella madrugada de septiembre. La comunión la tomó porque así lo marcaba la tradición familiar. Sus sobresalientes en la escuela llenaron durante mucho tiempo el orgullo maltrecho de su padre. Su primer y único amor, Lucía, le traía en mente una foto en blanco y negro de su madre. Su boda, fue el día más importante para sus familiares más cercanos. De su trabajo, siempre le dijeron que dignificaría su alma. La hipoteca logró por fin pagarla después de 35 años…</p>
<p>Una noche, Leocadio apareció colgado de una cuerda en la cocina de su apartamento recién costeado. Ese mismo día, nadie supo a dónde se dirigía, ni siquiera sus padres.</p>
<p>La longitud y grosor de la cuerda las eligió él mismo.</p>
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		<title>[Colaboración] Manzanas cristalinas, por Incubus</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 21:04:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Tengo el placer de presentaros otro relato de nuestro lector Incubus. Esta vez es un relato corto de corte fantástico y que según su autor &#8220;tendrá continuación&#8221;. Que más decir; la idea del texto me ha encantado y no descarto hacer yo una versión propia de los hechos de la<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-manzanas-cristalinas-por-incubus/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tengo el placer de presentaros otro relato de nuestro lector Incubus. Esta vez es un relato corto de corte fantástico y que según su autor &#8220;tendrá continuación&#8221;. Que más decir; la idea del texto me ha encantado y no descarto hacer yo una versión propia de los hechos de la protagonista (el título del relato lo he puesto yo por petición expresa del autor).</p>
<p>¡Ah, otra cosa! Desde mañana estaré fuera de España y esto no se actualizará con el ritmo normal, así que tened paciencia, procuraré escribir algo durante mi viaje para colgarlo a mi llegada. Felices Fiestas a tod@s <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.static.flickr.com/41/119521680_ef4efc1898.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por Bruna Peretti Loureiro</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2756"></span></p>
<p>Entramos en la vieja huerta de mi tío mi padre, mi madre y yo. La puerta estaba entreabierta  cuando llegamos, no había nadie alrededor. Íbamos muy contentos cogidos de las manos y yo en medio de los dos. Papá silbaba alegremente. Mamá llevaba una cesta para la fruta. Había muchas flores y olor a fruta madura. Llegamos hasta el centro de la huerta, allí donde estaba el estanque con pececillos azules. Me solté de las manos de mis padres y corrí hasta la orilla del estanque. En el fondo había manzanas rojas y redondas y los peces pasaban nadando sobre ellas, sin tocarlas… quería verlas bien… me acerqué más al borde… más y más…</p>
<p>-Yo quiero una manzana, papá.</p>
<p>-No hija, eso no es posible.</p>
<p>-Yo quiero una manzana, una manzana bien grande y roja, como ésas…</p>
<p>-No, niña, espera… yo buscaré otra manzana.</p>
<p>-¡Pero yo quiero esa!</p>
<p>-¡No, te puedes caer!- gritó mi padre. Me volví a mirarlos. Mamá había tirado la cesta y se llevaba las manos a la cara, gritando.</p>
<p>No sé qué paso después, pero al parecer caí, brinqué o algo me aferró llevándome dentro del gran estanque. Cuando llegue al fondo sólo pude ver manzanas podridas y peces muertos regados en el fondo.</p>
<p>El agua había saltado fuera del estanque y, llevada por el viento, en remolino furioso, envolvió a papá y a mamá. Yo no podía verlos, giraban, rodeados de agua, de agua que los arrastraba y los ocultaba a mi vista, alejándolos cada vez más y más…</p>
<p>Sentí un terrible dolor en mi brazo izquierdo… papá, mamá… papá, mamá… yo tenía la culpa… mi papá, mi mamá…</p>
<p>El agua se puso turbia y mortalmente fría.</p>
<p>Como iba hundiéndome o elevándome a una velocidad alarmante salí disparada del estanque y caí pesadamente en el frio hielo.</p>
<p>Al levantarme ya no pude ver a mis padres pese a que miré por todas partes.</p>
<p>-¡Papá! ¡Mamá!- Silencio &#8211; ¡Papá! ¡Mamá!-</p>
<p>Nada, sólo el eco de mis gritos y sonidos irreconocibles. Todo era muy extraño para mí.</p>
<p>La herida de mi brazo era punzante y sangraba un líquido rojizo. Al ver la sangre una extraña sensación invadió mi cuerpo, como queriendo devolver las entrañas. El súbito mareo terminó como comenzó. Esto me permitió ver bien el lugar, era de noche y no había más luz que la de la luna y unas tímidas estrellas, la huerta se había transformado en un inmenso y terrible bosque y lo único que permanecía en su lugar era el estanque, aunque estaba totalmente congelado. Mi cuerpo también sufrió cambios en este lugar: era más grande y pesado, como si hubiera envejecido años en un par de segundos&#8230;</p>
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		<title>[Colaboración] El cuarto, por Incubus</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 14:43:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[Incubus]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy toca un relato corto que nos ha enviado nuestro lector Incubus desde el otro lado del océano. A mí personalmente me ha gustado mucho y lo asemejo con algún escrito mío antiguo de hace años. No puedo evitar sentirme identificado con las siguientes frases. Os lo recomiendo no tiene<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-el-cuarto-por-incubus/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hoy toca un relato corto que nos ha enviado nuestro lector Incubus desde el otro lado del océano. A mí personalmente me ha gustado mucho y lo asemejo con algún escrito mío antiguo de hace años. No puedo evitar sentirme identificado con las siguientes frases. Os lo recomiendo no tiene pérdida <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p>
<p>En Meta-Relatos siempre nos gusta leer cosas de los demás, no solamente mías, así que os animo a mandar más relatos <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Cuarto" src="http://farm3.static.flickr.com/2082/2275298621_57c4baf330_o.jpg" alt="Foto por Gabriela Camerotti" width="501" height="355" /><p class="wp-caption-text">Foto por Gabriela Camerotti</p></div>
<p><span id="more-2737"></span></p>
<h2><strong>El cuarto, por Incubus</strong></h2>
<p>Su cuarto era pequeño y gris con una minúscula cama. Todo lo que le rodeaba, al parecer, era viejo e infantil.</p>
<p>Debajo de su cama tenía una caja donde guardaba sus juguetes y algunas fotos de extraños y hermosos lugares. Un detalle memorable era la vasta y extensa biblioteca que ocupaba gran parte del pequeño cuarto. Tenía libros sobre su buro, al lado, abajo y arriba de su cama, incluso dentro de incontables cajas, cajones y estantes. Y, a pesar de la enorme cantidad de libros que tenia dentro de su habitación lo más extraño era que, al menos, los había leído una vez.</p>
<p>A pesar de tener 12 años 5 meses y 7 días de nacida, nunca había salido de aquel pequeño cuarto.</p>
<p>Vivir dentro de cuatro frías paredes de concreto. Toda una vida. A pesar de esto Charlotte casi siempre era feliz. Siempre con un nueva aventura que protagonizar. Desde navegar en el gran azul, viajar por el infinito cielo, o, simplemente mirar el atardecer. Pero todo esto dentro de un espacio limitado por cuatro paredes grises, pero ilimitado para su imaginación.</p>
<p>Su mayor fuente de alimento eran los libros viejos y los sueños nuevos.</p>
<p>A pesar de que no conocía el mundo exterior (el que le relataban los libros) ella podría explicar cómo los arboles cambiaban de vestido durante las estaciones. Podría encontrar cualquier estrella en una noche sin nubes y decir el nombre de cualquier flor por muy común que fuese.</p>
<p>Pero cuando no había ninguna aventura por soñar (vivir)&#8230;</p>
<p>Es cuando la tristeza lo acechaba, y esos eran los días grises (como ella los llamaba).Y entonces, esos días se volvían infinitos.</p>
<p>A pesar de que nunca había visto el sol, podía saber la hora  por aquel viejo reloj, que solo marcaba los minutos.</p>
<p>Esos días (como decía) el minutero se detenía o pasaba tan lentamente que prefería dormir. Pero en esos momentos de quietud, los sueños que tenía eran diferentes, porque dentro de ellos veía a las personas que nunca conoció.</p>
<p>A pesar de conocer todo el repertorio de las emociones humanas, nunca sintió el cariño, la alegría o el amor de otra persona.</p>
<p>Estos días, ella, sólo lloraba.</p>
<p>Y entre sollozos y lágrimas el único ruido en esa habitación era el lerdo caminar de su viejo reloj.</p>
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		<title>[Huidas a medianoche] Desesperación</title>
		<link>http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-desesperacion/</link>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 01:28:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Blade Runner]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[rgh]]></category>
		<category><![CDATA[sci-fi]]></category>

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		<description><![CDATA[Y he aquí que os traigo la última parte de la mini-saga [Huidas a medianoche]. He disfrutado escribiéndola tanto como imaginándomela. El personaje principal, a pesar de no ser mío,  me ha gustado bastante y no descarto usarlo en futuras ocasiones. Para esta ocasión he decidido usar tiempo presente, como<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/huidas-a-medianoche-desesperacion/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y he aquí que os traigo la última parte de la mini-saga [Huidas a medianoche]. He disfrutado escribiéndola tanto como imaginándomela. El personaje principal, a pesar de no ser mío,  me ha gustado bastante y no descarto usarlo en futuras ocasiones. Para esta ocasión he decidido usar tiempo presente, como si el final fuere en realidad el principio de todo.</p>
<p>NOTA: además, la canción que he escogido necesita ser reproducida DOS veces para completar todo el texto, esto significa que tendréis que activar el botón de &#8220;repetición&#8221; o bien dar de nuevo al botón &#8220;play&#8221; cuando haya finalizado por primera vez.</p>
<p>Porque todo lo que empieza, acaba, y esto no iba a ser diferente.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Corazón en el aire" src="http://farm4.static.flickr.com/3088/2566674431_6b0f0d8447_o.jpg" alt="Foto por linh.ngân" width="501" height="684" /><p class="wp-caption-text">Foto por linh.ngân</p></div>
<p><span id="more-2694"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5465495" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5465495" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La luz le golpea en los ojos como un boxeador rebosante de adrenalida en la final del mundial de los pesos pesados. Un guardia agarra el pelo de Su y tira hacia arriba para mostrar su rostro al jefe; Carl Höfard, un gran hijo de puta responsable de la muerte de medio centenar de personas y las que quedan por morir si Su no lo evita.</p>
<p>-Se preguntará, señorita Lewington, cómo hemos podido evitar todos sus intentos de sabotaje en las últimas semanas. ¿Coincidencia? ¡Ja! Tanto usted como yo sabemos que las coincidencias no existen sino en un espectro de probabilidades matemáticamente calculables. Y dígame, ¿qué probabilidad hay de frustrar sus planes hasta en siete ocasiones? Ocho con la presente -se relame los labios-. Desde luego es un número muy pequeño, inferior a uno, eso está claro aun sin teniendo en cuenta todos los factores implicados. Entonces&#8230; dígame, ¿cómo ha sucedido?</p>
<p>Su no le puede ver por los focos pero intuye que Höfard está riéndose en su cara.</p>
<p>-Tiene un topo. Siempre lo tuvo desde el principio.</p>
<p>-¡Exacto! Pero todavía le queda por descubrir lo más interesante&#8230; ¿quién es el topo?</p>
<p>Se produce un silencio largo donde Su solamente puede escuchar su respiración entrecortada. Un nudo se le forma en la garganta y un puño invisible le golpea el estómago hasta obligarle a vomitar, pero no lo hace.</p>
<p>-Piense, señorita Lewington&#8230; ¿quién será el topito? Por su expresión diría que ya lo sabe.</p>
<p>-Nathan&#8230; -dice Su en voz baja-. El topo siempre fue Nathan&#8230;</p>
<p>Una lágrima rueda por su mejilla hasta descender en caída libre hasta su rodilla.</p>
<p>-¡Bien! ¡Dos de dos! -Höfard aplaude con entusiasmo-. ¡Los focos!</p>
<p>Las potentes luces se apagan a su orden dejando solamente los fluorescentes del despacho como única iluminación. Los ojos de Su se acostumbran a la nueva luminosidad y distingue una silueta que se acerca desde el final con paso lento; es Nathan.</p>
<p>-Te presento a Nathan Cripton, más conocido por sus amigos como Nathan Griffin -Carl Höfard le guiña un ojo a Su y sonríe maliciosamente agarrando a Nathan por el hombro de forma paternal-. ¿A que tengo un sobrino muy inteligente?</p>
<p>En la cara de Nathan está dibujada la preocupación y la tristeza por partes iguales. Algo en su interior le come las entrañas haciéndole sentirse sucio.</p>
<p>-Lo siento Su&#8230; no tuve alternativa&#8230;</p>
<p>-Yo te amé, Nat&#8230;</p>
<p>-Ooh, ¡qué escena tan conmovedora! -Carl Höfard parece disfrutar de una obra de teatro magnífica.</p>
<p>-Nat, dime que al menos todos tus sentimientos por mí eran verdaderos -a Su no parece importarle la presencia de Höfard ni de los cuatro guardias de seguridad.</p>
<p>Silencio. Alguien traga saliva y resuena en la habitación.</p>
<p>-¡Nathan! ¡Dime que me quisiste de verdad! -rompe a llorar en un mar de lágrimas amargas que corroen su piel obstruyendo cada poro de su rostro-. ¡Dime que todas las caricias y los besos en las noches que huimos juntos no eran guiones ensayados! ¡Dime que todo lo que he vivido contigo no ha sido una ilusión que se desvanecerá en el aire!</p>
<p>-Yo&#8230;</p>
<p>-¡Dime la verdad, Nathan!</p>
<p>-Su&#8230; yo&#8230;</p>
<p>Su alza la barbilla hacia el traidor y esboza una sonrisa nacida en las puertas del Averno; colmillos relucientes que destellan bajo la luz artificial de un fluorescente de laboratorio, ojos que reflejan la ira hecha carne en cuerpo de mujer, llama de la eterna discordia que no entiende de compasión.</p>
<p>-Déjame acabar la frase por ti, Nat -la voz de Su ha cambiado, ya no llora, sonríe endiabladamente mirando fijamente a los ojos del traidor-. &#8220;Yo estoy muerto&#8221;.</p>
<p>Bum.</p>
<p>Una nube rosa flota en el aire unos segundos y se dispersa por todos los rincones del despacho, dejando manchas rojizas allí donde ha terminado e impregnando las partículas de aire de rosa granulado por unos segundos más. Su se agacha a tiempo para ver cómo Höfard sale disparado hacia atrás aterrizando sobre una silla de madera noble y partiéndola en mil astillas que se le clavan en la carne de la espalda. El guardia de seguridad que agarraba su pelo está luchando por tapar un agujero que tiene en la garganta y por donde se le escapa el aire y la vida. El sonido de las gárgaras con su propia sangre despierta a Su de la conmoción inicial.</p>
<p>Se levanta rápidamente con un pequeño salto y agarra el arma del guardia más cercano, quita el seguro, piensa y apunta.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Bang.</p>
<p>El único guardia que queda vivo intenta desenfundar su pistola reglamentaria porque el subfusil se le ha caído al suelo. Sin embargo, Su es más rápida y aprieta el gatillo sobre él hasta vaciar el cargador por completo. En el suelo solamente queda un hombre humeante con la boca torcida en un gesto horrendo de adiós.</p>
<p>El despacho ha quedado pintado de un nuevo color rojo rosado muy visceral. La alfombra hace juego con el nuevo diseño. Entre un montón de madera rota Carl Höfard gimotea de dolor. Su le coge por el cuello y lo levanta hasta apoyarlo en el escritorio de ébano. Sangra abundantemente por el estómago perforado.</p>
<p>-Sabía desde el principio lo de tu querido sobrino, señor Höfard -señala con la cabeza donde debería estar Nathan Cripton de una pieza.</p>
<p>-¡Qué-qué has hecho, monstruo!</p>
<p>-¿Monstruo?</p>
<p>-¡Tú le querias!</p>
<p>-Sí, eso es cierto.</p>
<p>-¡Qué le has hecho! -la desesperación por comprender qué había sucedido le bloqueaba el cerebro, órgano que ahora mismo funcionaba al 250% para dar explicación a todo aquello.</p>
<p>-Muy sencillo; ¿le suena el dispositivo Genexp 318? Resulta que aunque está todavía en fase beta funciona bastante bien como puede observar, puede estar satisfecho de su empresa por fabricar prototipos tan maravillosamente eficaces -señala con un gesto amplio toda la habitación-. Se lo introduje mientras hacíamos el amor en aquella habitación del hotel junto al Aeropuerto Internacional. Por aquel entonces yo ya sabía que iba a ser la última vez que lo hacíamos, así que disfruté al máximo y espero que él también lo hiciese -hace una pausa para tomar aire-. Mentiría si digo que no me dolía lo que estaba haciendo, pero era la única forma de hacerle pagar por sus errores y a la vez redimir sus pecados por un bien mayor.</p>
<p>&gt;&gt;Como bien sabrá, el dispositivo Genexp 318 es una pequeña cápsula gastrorresistente que contiene miles de diminutas nano-bolas de acero sintético. Una bolita de ese tamaño es insignificante de por sí, pero proyectada a la velocidad del sonido es un arma tan letal como invisible. El hecho de que el dispositivo 318 haya explotado en el estómago de Nathan, escupiendo las miles de diminutas balas en todas direcciones, no significa nada más que en realidad él se arrepentía y me quería de verdad, pues fue su desesperación y su conciencia la que activó la cápsula en su interior.</p>
<p>Carl Höfard mira horrorizado lo que queda del cuerpo de su sobrino. De cintura para abajo no queda nada, y el tronco parece un colador asimétrico y muy mal fabricado. Las paredes, suelo y techo del despacho están también agujereados.</p>
<p>-Pero ahora -prosigue Su con su monólogo-, no tengo ganas de nada más que tomarme una ducha bien caliente y brindar por Nathan y nuestro amor -sonríe de lado-. Así que no le diré nada más.</p>
<p>Le suelta dejándole caer de rodillas al suelo y le encañona con el arma.</p>
<p>Mira a su víctima a los ojos durante unos segundos que parecen una eternidad. Por fin, la llama en su interior puede apagarse, consumirse para siempre y dejar paso a la penumbra de la paz.</p>
<p>-Por nosotros; los que decidimos vivir con dignididad.</p>
<p>Bang.</p>
<p>Aquella noche los laboratorios Genexp ardieron hasta el amanecer en lo que los medios de comunicación denominaron como &#8220;un incendio muy misterioso e inexplicable&#8221;. Millones de dólares se perdieron con sus laboratorios de biotecnología abrasados por las llamas. Las explosiones se sucedieron durante horas, no pudiendo los bomberos controlar la situación hasta que ella misma decidio darse por finalizada. Pero la contrapartida de perder miles de millones de dólares era que miles de millones de vidas inocentes se habían salvado.</p>
<p>De Susan Lewington nunca se supo más. Desapareció sin dejar rastro y su expediente fue archivado en lo más profundo del Distrito Federal, aunque algunos dicen que en Nueva Guinea ha aparecido una joven bióloga muy competente de sonrisa herida y mirada ausente.</p>
<p>Suponemos que también con el corazón perdido&#8230;</p>
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