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	<title>Meta-Relatos &#187; Experimentales</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Fractal vivo</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 08:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días de felicidad, os dejo un corto relato para volveros un poquito más locos Abrió la puerta. Todo tranquilo. Ni un alma se veía en el rellano. No debería ser así. Estaba asustado. Un escalofrío le recorría el cuerpo. No era de frío. Tenía ganas de gritar. Quería<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/fractal-vivo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;"><em>En estos días de felicidad, os dejo un corto relato para volveros un poquito más locos <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </em></span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 500px"><img src="http://farm3.staticflickr.com/2359/2052356779_aff121bbeb.jpg" alt="" width="490" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por exper</p></div>
<p style="text-align: justify;">Abrió la puerta. Todo tranquilo. Ni un alma se veía en el rellano. No debería ser así. Estaba asustado. Un escalofrío le recorría el cuerpo. No era de frío. Tenía ganas de gritar. Quería llorar. Necesitaba respirar. Cerró los ojos. Su oído se agudizó. Su piel se erizó. Lo sintió. Le ordenaba marcharse. Sus piernas no respondían. Se oyó un ruido. O solo era su mente. No. Un cristal roto. ¿Una ventana? No. Poco sonoro. Un vaso quizás. Volvió a intentarlo. Seguía sin poder moverse. Una ardiente brisa le quemó la cara. No sentía dolor. Le ordenaba marcharse. No podía. Intentaba moverse. Imposible. Otro ruido. ¿Agua? Parecía un torrente. ¡Al fin! Podía moverse, aunque su cuerpo no. Empezó a avanzar. Se acercó a la ventana. Intentó mirar. Todo estaba oscuro. Intentó romper el cristal. Hizo una descarga de fuerza con el codo. Sin más atravesó el cristal. No se oyó nada. El cristal seguía intacto. No sintió dolor. Lo atravesó. Sin más. Probó con el brazo. Lo atravesó. Intento pasar. Solo atravesaba cristal. Se coló por el cristal. Todo cambió. Vivos colores le cegaban. Remolino de emociones. Quería volver a gritar. Correr. Saltar. Incluso pensó en volar. Lo intentó. Cayó estrepitosamente. Sin dolor. Nada de dolor. Abrió los ojos. Su cuerpo seguía en la entrada. Cerca de la puerta. Todo volvía a ser normal. Pero recordaba todo con demasiada claridad. ¿Un sueño? ¿Alucinación? Imposible. Estaba sano. No entendía nada. Mejor. Todo terminó. Tan súbitamente como empezó.</p>
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		<title>Camino sin retorno…</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 23:35:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rocio.gher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[correr]]></category>
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		<description><![CDATA[Como a todos vosotros, a mí también se me pasan demasiadas cosas por la cabeza. Tantas que hay veces que salen cosas raras e incomprensibles como ésto&#8230; Así que, sentiros libres de dar opiniones quizás ayuden para algo La calle se me antoja vacía, aunque sigue repleta de gente. Quiero<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/camino-sin-retorno/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como a todos vosotros, a mí también se me pasan demasiadas cosas por la cabeza. Tantas que hay veces que salen cosas raras e incomprensibles como ésto&#8230; Así que, sentiros libres de dar opiniones <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' />  quizás ayuden para algo</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm4.staticflickr.com/3630/3664104535_c9ac39cb8f.jpg" alt="" width="500" height="314" /><p class="wp-caption-text">Foto por Arguez</p></div>
<p><span id="more-4366"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=89b895d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p style="text-align: justify;">La calle se me antoja vacía, aunque sigue repleta de gente. Quiero imaginar que no hay nada, ni nadie. Quiero imaginar que estoy sola, que nada me corta el paso. Pero no es así, hay de todo demasiado y de todo, nada. Hay algo que ya no está, que ha desaparecido&#8230; se ha esfumado sin dejar rastro alguno. Es entonces cuando me paro y caigo en la cuenta de que sí, efectivamente se ha ido pero no entraba en mis planes el no saber qué era exactamente lo que faltaba en ese inmenso puzzle que conformaba mi camino hacia la nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Camino deprisa, evitando chocar con alguno de los transeúntes que vaga sin dirección. Tengo suerte de ser lo suficientemente pequeña para no molestar en exceso, aunque soy perfectamente consciente de que mi ira al andar y una mirada fulminante, en algún momento, incomoda a más de uno. Pero ya no me importa. Yo, a diferencia de todos ellos, tengo una dirección que, aunque sea la mismísima nada, me hace diferente. Y me siento crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Me gustaría pararme en medio de toda esa muchedumbre y gritar, gritar tan alto que todo el mundo se parase por un instante. Quiero gritar y escupir cada uno de mis pensamientos, quiero sacar de mí todas y cada una de las cosas que me hacen pequeña, que me convierten en nada. Y siento algo tan contradictorio como hiriente, y deseo desaparecer. Deseo esfumarme como eso que siento que se ha ido y no consigo averiguar qué es. Pero sigo corriendo, escapando, huyendo… sintiendo esa ausencia de algo que estuvo y de algo que fue. De algo que, en mí, ha dejado grabada a fuego una huella indeleble que hace que yo sea pero, que al mismo tiempo, no pueda ser…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ese algo sigue ahí y yo sin poder averiguarlo. Siento verdadera impotencia… pero mi paso no cesa. Sigo corriendo, huyendo y no consigo parar. Y quiero, quiero realmente decirle a mi cuerpo y mi mente que ya basta, que es suficiente, que es momento de que todo se detenga aunque sea por unos cuantos minutos. Entonces una luz intensa me ciega y de pronto, todo se detiene.</p>
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		<title>[Colaboración] Diario de abordo&#8230; y fin, por Eduardo V.</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 08:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[escapatoria]]></category>
		<category><![CDATA[monotonía]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Por aprietos temporales no puedo colgar un relato mío, pero tranquilos, que os dejo con uno que nos manda el colaborador Eduardo V Esta mañana se levantó con una canción de Javier Ibarra en la cabeza. Es verdad, primero le despertó la alarma. Música movida para despertarle de buen humor.<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/colaboracion-diario-de-abordo-y-fin-por-eduardo-v/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por aprietos temporales no puedo colgar un relato mío, pero tranquilos, que os dejo con uno que nos manda el colaborador Eduardo V <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 343px"><img alt="" src="https://farm6.staticflickr.com/5028/5630127849_88a1f053b7.jpg" width="333" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por Freyja*</p></div>
<p><span id="more-4285"></span></p>
<p>Esta mañana se levantó con una canción de Javier Ibarra en la cabeza. Es verdad, primero le despertó la alarma. Música movida para despertarle de buen humor. Dio un salto de la cama hasta la alarma del escritorio, no quería despertar a nadie. Después, una canción de Javier Ibarra floreció entre sus primeros pensamientos matutinos, para escapar como una oración en la comisura de sus labios. Sus piernas seguían dormidas así que se tambaleó hasta el baño, balanceándose por los pasillos. De haber habido alguna puerta abierta, seguramente habría acabado en el suelo.</p>
<p>Al abrir la puerta del baño se dirigió al baño, ni si quiera se miró en el espejo. Era demasiado pronto para llevarse sustos. Al bajarse los pantalones la vio allí. Una erección gigante dando los buenos días. Si le hubiesen preguntado cómo llegar a la Meca desde allí, habría señalado hacia dos direcciones muy distintas. Pero la erección mañanera no tenía ya ninguna magia para él. En una reunión de ex-compañeros de colegio que habían realizado hacía un par de años, una de sus ex-compañeras le explicó el motivo de la erección mañanera; para quien no lo sepa:</p>
<p>&#8220;La erección mañanera es el resultado de la acumulación de orina en los esfínteres. Al haber una acumulación mayor que la prevista esto hinchaba la vejiga, que rozaba no sé qué puñetero punto excitándolo hasta alcanzar la envergadura que tan perturbadamente has imaginado&#8221;.</p>
<p>Ahora la magia ha acabado. Descubierto el truco, muere el interés y la imaginación. Cuando la gente hacía ese tipo de cosas Óscar solía deprimirse un poco. Descubrir la razón científica que disfrazaba aquel maravilloso hecho inmolaba su espontaneidad intrínseca. Maldita gente inteligente.</p>
<p>Entonces, una vez vaciada su vejiga se plantó ante el espejo. Como lo imaginaba, la monstruosa deformación de la creación humana. Ojos rojos e hinchados por falta de sueño. Cabello revuelto y una cara de auténtica desolación. La siguiente idea que se le vino a la cabeza fue aquel cuadro en el que sale una especie de ente gritando en un puerto. Así de improvisto, el chico del espejo emuló al famoso cuadro. Pobre reflejo de mí, pensó Óscar. Una sonrisa se dibujó en su mirada, sí, era idiota y le encantaba reírse de sí mismo.</p>
<p>Se desvistió. ¡Vaya por Dios! otra pelusilla enredada entre su ombligo. Ya empezaba su caída en picado hacia la madurez física. El tiempo no perdona. Al terminar de desvestirse se vio completamente desnudo. Como Dios lo había enviado a este mundo. Era verdad, no era muy sexy pero era un hombre bastante fuerte. Él se consideraba así mismo como esa clase de tíos que ganan vestidos.</p>
<p>Recordó al instante una conversación en broma que había tenido con una amiga. Ella le había dicho que no había nada del físico de Óscar que la incitase a acostarse con él, y muy digno, él contestó lo mismo. Era mentira, evidentemente; pero había que intentar mantener intacto un mínimo de orgullo. Desde entonces, siempre le había querido preguntar si era verdad lo que había dicho. ¿De verdad, ni un triste y cochino polvo? ¿Tan feo era? Dios no está muy de mi parte, pensó Óscar. Alrededor de las siete de la mañana de un viernes cualquiera.</p>
<p>Salió de la ducha y se vistió tan rápido como pudo. Hacía demasiado frío como para monear bailando o haciendo solos de guitarra imaginaria.</p>
<p>Se desayunó un café y unas tostadas. Nada del otro mundo. Terminó de preparar sus cosas, se echó la maleta al hombro, y salió sobre las ocho de la mañana tarareando alguna canción alegre que se le había pasado por la cabeza. Alguna estupidez friki que estudia alguien que se levanta pensando en la puñetera paz mundial.</p>
<p>¿Es o no es maravillosa la creación? pensó contemplando el cielo salpicado de naranjas, rosas, morados y azules en pleno amanecer. Cosas como aquellas le hacían sentirse afortunado y le devolvían un poquito la fe en Dios, Drayer Baba o el cabrón que estaba allí arriba. Y lo más importante, le devolvía su fe en la humanidad.</p>
<p>¿Cómo no creer en Dios cuando veía aquella preciosa chica de ojos verdes? ¿Cómo no creer cuando la historia de su especie estaba copada por cientos de escritores, poetas, músicos que se habían dedicado expresar su pasión por la vida en pequeñas laminillas de papel que habían llegado hasta el día de hoy? Aquello simplemente lo maravillaba, lo impresionaba y sentía la gran sensación de agradecimiento sincero y eterno que tiene ser y formar parte del momento en la historia que él ocupaba. Antes de abalanzarse sobre el paso de cebra, pensó que la razón de tanta estúpida felicidad era que por algún fallo de su organismo su cerebro se estaba dedicando a liberar cantidades ingentes de endorfinas, y por eso ahora estaba en tan intenso estado de amor y puñetera alegría; pero automáticamente lo descartó. ¿Por qué? En realidad, pocos mejor que él conocían al ser humano en tan amplia profundidad. Él amaba y odiaba a la vez a todo el maldito universo de la misma forma que se amaba y odiaba así mismo. En los días de profunda depresión únicamente quería whisky y escuchar Jhonny Cash, y si se podía, un polvo. De esos que echas con una sensación de tristeza y enfado en el paladar. Con apasionada ira y cuando… Pero como esto era más complicado se conformaba con liarse a puñetazos con la pared hasta que sus nudillos reventasen en sangre y dolor, o como mínimo llorar. Echarse a llorar todo el día para dejar que toda su mierda saliese mientras que una persona (a poder ser mujer) lo consolase y lo arrullase entre sus piernas. Hacía años que no lloraba, a veces escuchaba una de sus canciones favoritas y notaba un cosquilleo en los ojos; pero simplemente era un dolor que no acababa de salir.</p>
<p>Estuvo a punto de perder el metro; pero tuvo la suerte de entrar antes de que se cerrasen las puertas. </p>
<p>En días tan alegres como esos se dedicaba a inspeccionar a la gente. Veía sus rostros agotados, cansados, algunos enfadados y otros dolidos y aquello lo alegraba más. Porque si él se sentía muy jodido y decepcionado con su vida, ellos estaban al borde del suicidio. Entonces, una sonrisa atravesaba su rostro de oreja a oreja. Era increíblemente feliz en esos momentos; lo más triste de todo es que era felicidad sin ningún fundamento; pero felicidad al fin. Lo más extraño de todo es que si se profundizaba lo suficiente en ese derroche de endorfinas siempre se acababa viendo un pequeño dolor. Como un cristal diminuto incrustado en la palma de la mano.</p>
<p>Se giró sobre sí mismo. La música del móvil no hacía más que incrementar su alegría y sus pies empezaban a dejarse llevar, por el ritmo embriagador. Se acercó hacia la puerta del vagón y desde allí podía ver una vez más el cielo. Volvió a mirar una vez más a los zombis que lo acompañaban en el vagón. Parecían más vivos que muertos. El mundo estaba allí fuera, con su mágica espontaneidad, explotando, cambiando y reinventándose en sus infinitas formas, y sólo él podía verlo. Los compadecía a todos y cada uno de ellos. Pobres diablos infelices, se habían dejado atrapar tanto dentro de la monotonía de sus vidas que nada les resultaba realmente interesante.</p>
<p>El metro se detuvo en una nueva estación. En el vagón de Óscar se subió una de las chicas más increíblemente guapas que había visto en su vida; piel morena, ojos azules y vivos, y un pelo castaño que hacía juego con su abrigo y el color de su piel. Era increíble pensó. Quizás le podría hacer una rosa de papel y regalársela. Una vocecilla en su interior soltó una malévola risotada e inmediatamente volvió a reorganizar sus pensamientos.</p>
<p>El amor, la paz interior. Para él resultaba jodidamente increíble que la gente estuviese buscando su paz interior o la maldita iluminación cuando en realidad lo único que debían de hacer era escuchar a Bob Marley. Era fácil, ni si quiera había que indagar hasta las profundidades del alma donde tantos otros habían llegado. Simplemente había que escuchar a Bob Marley, o como dijo Jesús de Nazaret una vez: &#8220;Levantad una piedra y allí me encontraréis, cortad un tronco y allí estaré yo&#8230;&#8221;</p>
<p>De allí Óscar deducía que él también era Dios, y que por esa razón toda la gente se merecía ser amada. Y eso no tenía nada que ver ni con ninguna puñetera religión, era pura y llana lógica. Bob Dylan también lo dijo: &#8220;El amor es la respuesta y tú lo sabes…&#8221;. Y nadie al parecer le había escuchado.</p>
<p>Cuando finalmente Óscar consiguió bajar en su estación, vio por última vez a la chica de precioso rostro desapareciendo entre la multitud. Se sintió un poco apenado, pero continuó su dicotomía de la verdad sobre este puto mundo. Sonriendo, sabía que él sabía algo que muchos no sabían. El poseía la felicidad entera del mundo. De repente, absorto en la profundidad pura de sus pensamientos, sintió un gran empujón que lo arrojó al suelo y un fuerte dolor en la cabeza.</p>
<p>Se sentía aturdido, rápidamente se llevo la mano a la cabeza para ver si había sangre, le alivió ver que todo estaba en su sitio. Levantó la cabeza para ver quien había sido el culpable de semejante accidente y para su sorpresa una gran masa de hierro a cien kilómetros por hora embistió, arrollándolo, con el mismo sonido que hace una lata de coca-cola al ser pisada…  </p>
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		<title>¡Despierta! Vuelta a las alturas</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 08:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rocio.gher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[frío]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras unos días de desaparición y esas cosas&#8230; vuelvo con la cuarta parte de ¡Despierta! Parece que, poco a poco, las cosas van cambiando para la protagonista. O al menos parecen verse algunos rayos de esperanza ¿no? Ábrete camino entre la niebla y camina con decisión. No des marcha atrás<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/%c2%a1despierta-vuelta-a-las-alturas/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras unos días de desaparición y esas cosas&#8230; vuelvo con la cuarta parte de ¡Despierta! Parece que, poco a poco, las cosas van cambiando para la protagonista. O al menos parecen verse algunos rayos de esperanza ¿no?</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="https://farm3.staticflickr.com/2154/2115160253_4d98c3d5eb.jpg" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por *pascal*</p></div>
<p><span id="more-4250"></span></p>
<p>Ábrete camino entre la niebla y camina con decisión. No des marcha atrás y ponte firme. Levanta la cabeza y siente que vas a ser feliz. Su mente tejía un sinfín de pensamientos con tan poca armonía que ni siquiera ella era capaz de organizarlos. Pero hoy, hoy se sentía viva, con fuerza, con ganas de seguir adelante. Aunque fuera sola.</p>
<p>Empezó a desperezarse en la cama, esta vez sin la presión del maldito bep-bep del despertador. Al fin y al cabo… ahora no tenía que rendir cuentas a nadie. Remoloneó en la cama hasta que le empezaron a doler los huesos por estar inactiva tanto tiempo así que se levantó y, una vez concluido el ritual diario donde su café era el máximo protagonista, se puso en marcha. Ipod en mano y con suficientes provisiones para todo el día, empezó a caminar por la cuidad, más serena y mucho menos tenebrosa de lo que se le antojaba la noche anterior. Sus brillantes ojos recorrieron rápidamente sus alrededores para asegurarse de que, al menos, en ese instante, todo seguía igual. Con paso decidido inició su marcha hacia las montañas, dispuesta a reencontrarse con una pequeña pero significante parte de su pasado.</p>
<p>El cansancio se iba apoderando de ella cuando ya casi llegaba a la cima de la montaña. Pero lo resistió, ese día nada se iba a interponer en su camino, eso estaba más que claro. Apenas sentía los dedos de los pies, la nieve le cubría casi toda la pantorrilla y su cara se asemejaba a la de una princesa de cuento: toda blanca y lisa, solamente distinguida de la nieve por una naricilla y unos mofletes enrojecidos por el desgarrador frío. Para cuando hubo alcanzado el punto más alto, donde se extendía la llanura que ella recordaba con tanto anhelo, se quedó perpleja. Lo que su mente había dibujado durante años era apenas un leve reflejo de lo que vivió con él cuando eran pequeños algunas tardes de primavera. ¿Qué era sino una ilusión de una imagen repetitiva guardada en su cabeza? Al mirar al horizonte, sólo vio nieve; nieve y un cielo de color marino que se le antojaba triste. Pero también vio reflejada en el blanco del suelo la imagen que casi había olvidado, el reflejo de su felicidad infantil… ‘esas tardes en las que inventabas cuentos para mí mientras las margaritas del suelo rozaban mis pies’, se dijo mientras en su cara se dibujaba una sonrisa tranquilizadora a la par que nostálgica.</p>
<p>Fue avanzando poco a poco, con cautela para no tropezar o llevarse la sorpresa de hundirse en la nieve. Y, finalmente, llegó a su destino… ese acantilado donde, desde pequeña, había querido iniciar su vuelo. Se acercó sigilosamente y asomó la cabeza. Y lo único que vio fue un enorme vacío, casi tan grande como el que ella sentía. Se sentó justo en el borde dejando colgar sus piernas, eso sí, siempre atenta de no dejar de sujetarse por el miedo a alguna repentina ráfaga de viento que la empujara. Helada de frío pero tranquila como hacía tiempo que no se sentía, disfrutó de unos minutos mirando a la nada, imaginando cómo sería poder volar, volar al infinito&#8230; &#8216;Volar allí, contigo&#8230;&#8217; susurró.</p>
<p>Un pajarillo solitario recorrió su campo visual, entonces, se levantó y decidió iniciar su vuelo. Se levantó cuidadosamente para no caer y gritó, gritó tan alto como pudo, gritó al mundo entero y escupió cada uno de los sentimientos reprimidos, cada uno de los perdones evitados. Y se liberó&#8230;</p>
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		<title>A la muerte del sol</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 08:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[farolas]]></category>
		<category><![CDATA[tú]]></category>

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		<description><![CDATA[A aquella desconocida que alumbra mis farolas. Yo caminaba y las nubes me miraban; desde arriba en el firmamento ellas me observaban. El sol moría a lo lejos, y en testamento me dejó rayos naranjas que, al no saber dónde colocar, los lancé lejos, muy lejos, y alumbré sin querer<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/a-la-muerte-del-sol/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A aquella desconocida que alumbra mis farolas.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm6.staticflickr.com/5258/5470764658_4a4726d95c.jpg" alt="" width="500" height="242" /><p class="wp-caption-text">Foto por Jason A. Samfield</p></div>
<p><span id="more-4231"></span></p>
<p>Yo caminaba y las nubes me miraban; desde arriba en el firmamento ellas me observaban. El sol moría a lo lejos, y en testamento me dejó rayos naranjas que, al no saber dónde colocar, los lancé lejos, muy lejos, y alumbré sin querer las farolas.</p>
<p>Yo bajaba por la calle cuando los pájaros decidieron cantarme. Sus cantos desde los árboles me llegaban débiles y, por poner atención a lo que decían, acabé metido en el charco más profundo de la ciudad.</p>
<p>Yo buceaba en aguas turbias cuando pensé lo bonita que era la luz de las farolas; casi tan bonita como tu mirada. El reflejo de una pareja al pasar me hizo temblar. Tirité de frío y las burbujas que ascendían con felicidad decidieron dejarme a mi suerte.</p>
<p>Yo callejeaba las calles del desencuentro mirando los escaparates, y pensé que aquella luz no era tan bonita como la luz que vi en tu sonrisa. Mi reflejo en el cristal decidió jugarme una broma, y dibujó el tuyo junto al mío. Pero el ruido de la gente me distrajo y en un momento te perdí. A veces me olvido de las cosas; de las cosas que importan.</p>
<p>Yo pensaba en cerrar los ojos y volar libre por tu pelo, allí donde no hay pájaros molestos ni nubes entrometidas; allí donde solamente el calor que irradias es única fuente de vida.</p>
<p>Yo cerré los ojos y extendí la mano. Entonces supe que al resguardo de la noche te conocería, no hoy, pero sí algún día. Allí donde las farolas me susurran cosas bonitas al oído.</p>
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		<title>Náufrago en mi memoria</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 14:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy me toca publicar en miércoles, y lo hago con muchas ganas porque tenía un relato en mente. Nunca sabes cuándo te va a cambiar la vida, así que no te agobies el presente encerrándote en el pasado. Música de lujo, por cierto. Se rompe el cielo en los charcos<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/naufrago-en-mi-memoria/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hoy me toca publicar en miércoles, y lo hago con muchas ganas porque tenía un relato en mente. Nunca sabes cuándo te va a cambiar la vida, así que no te agobies el presente encerrándote en el pasado. Música de lujo, por cierto.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm4.staticflickr.com/3494/3207383214_e893f4aea1.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Isabel Bloedwater</p></div>
<p><span id="more-4196"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e316330" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e316330" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Se rompe el cielo en los charcos de las calles; una y otra vez, sin cesar, salpicando el azul sobre las aceras que camino solitario. En mi mente no hay refugio donde esconderse, todo es abierto y diáfano, y la luz penetra con capricho en mis recuerdos para proyectar sombras en los lugares donde yo te busco.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no te encuentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Las manos en los bolsillos y la mirada en el firmamento; dos antagónicas poses fundidas en mi identidad. Camino con el viento y me dejo susurrar palabras de desaliento, como si el único fin de mi existencia fuera perderte en el olvido del que no puede recordar; como si lo único que no pudiera salvar de mi memoria fuera nuestra historia; tu rostro, tu tacto, tu olor&#8230; tu sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sigo buscando con ahínco.</p>
<p style="text-align: justify;">Convivo con la luz de las farolas cuando el azul torna en negro, cuando la melancolía gana la partida y pone en jaque a las certezas de mi vida. La fina lluvia roza mis labios y me produce sensaciones familiares; tu invisible mano recorriendo mi nuca mientras nos miramos muy callados, con seriedad en las pupilas, pero con alegría en el corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero se esfuma sin remedio.</p>
<p style="text-align: justify;">El palpitar de la oscurecida ciudad se sincroniza con la latente melodía de mi pesar. Incapaz de abrir la puerta correcta aun sabiendo dónde encontrarla. Suspiro con resignación; mi hálito juguetón asciende haciendo filigranas imposibles de bosquejar con palabras. Al final se funde con la noche y pasa a formar parte de la sinfonía urbana. ¿Por qué te fundiste tú también? ¿A qué lejano lugar te relegó mi memoria aplacada por la culpa?</p>
<p style="text-align: justify;">Y levanto de nuevo la vista.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, por pura coincidencia, los números de esta lotería concuerdan en darme una alegría, haciendo que lo improbable parezca un juego de niños pequeños: el azar me regala su visión. Ella espera en la puerta con la mirada vagamente perdida en el tráfico de la ciudad. Su nariz y mejillas coloradas por el frío resaltan con lo cálido de sus ojos. Su cabello se deja ondular a la merced del viento; sumiso y obediente como el que trama una revuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">Y pienso que en sus labios haría yo una eterna revolución.  Ella no es tú; pero yo de ti ya no me puedo acordar.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Hace tiempo solía escribir canciones</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 08:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[pasado]]></category>
		<category><![CDATA[recuerdos]]></category>
		<category><![CDATA[sentimientos]]></category>

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		<description><![CDATA[Rocío está muy ocupada esta semana, así que de su parte: &#8220;Hoy os dejo un relato que escribí hace algún tiempo. Espero que os guste&#8221; Hay veces que abrir los baúles de los recuerdos es uno de los mayores errores que podemos cometer. Mirar atrás y darnos cuenta de lo<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/hace-tiempo-solia-escribir-canciones/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Rocío está muy ocupada esta semana, así que de su parte: &#8220;Hoy os dejo un relato que escribí hace algún tiempo. Espero que os guste&#8221; <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm2.staticflickr.com/1383/1294499480_6ccca06a81.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por mharrsch</p></div>
<p><span id="more-4188"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hay veces que abrir los baúles de los recuerdos es uno de los mayores errores que podemos cometer. Mirar atrás y darnos cuenta de lo que éramos y hemos dejado de ser. Ver cómo la vida se nos escapa sin que seamos nosotros los protagonistas. El tiempo se va comiendo cada uno de los momentos que pasamos, cada uno de nuestros recuerdos; y nosotros, meros espectadores de lo que sucede a nuestro alrededor, no hacemos nada por evitarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez me dijeron que la vida consiste en tomar decisiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no lo creo.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás hable así porque actúo demasiadas veces sin pensar, porque me dejo guiar por lo que me dice mi corazón y no mi cabeza. Quizás sea una niñata inmadura que no ha aprendido todavía a medir el peso de sus acciones. No lo sé. Pero prefiero cerrar los ojos y pensar que el tiempo lo solucionará todo, que el tiempo me dará respuestas, que el tiempo irá construyendo mi vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Miro atrás y siento miedo, pero también lo siento al pensar en el futuro. ¿Qué debo hacer? Me siento perdida…</p>
<p style="text-align: justify;">Mirar atrás y recordar. Intentar correr sin poderse mover del sitio. Esa angustia que nos inunda cuando la impotencia es el sentimiento más fuerte en nosotros. Querer volar y no despegar nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">Añoro esos momentos en que no había que preocuparse por nada; añoro aquellas tardes sentada en el sofá rojo con la mirada clavada en el techo y los auriculares del discman disparando música cañera directamente en mis oídos. Tan inocente… y tan feliz.</p>
<p style="text-align: justify;">Sí, todos tenemos problemas, siempre, es una constante en nuestras vidas… pero a medida que pasan los años parece que todo cobra más importancia. ¿Será que nuestro destino es ser infelices? No creo que nadie sea capaz de dar una respuesta a esto pero yo me conformo con no pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sí, hace tiempo solía escribir canciones. Cuando la vida me parecía absurda, cuando no encontraba sentido a ninguna de mis acciones, cuando sentía unas ganas terribles de gritar al mundo que odiaba a todo y a todos… En esos momentos, escribía canciones. Letras y letras que se hilaban y cobraban forma a medida que salían mis pensamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero un día todo se terminó. Un día alguien me hizo sentir absurda por todas esas niñerías que se me pasaban por la cabeza. Y nunca más escribí… Y creo que fue uno de mis peores errores, algo que nunca debí haber hecho. Creo que es más sincero arrepentirse de lo que no hemos hecho, y por eso, me arrepiento por todas esas canciones que podrían haberse escrito y, sin embargo, sólo son otra parte de mis pensamientos, de mi corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Letras, palabras, frases, sentimientos amontonados… y todos congelados dentro de mí. Incapaces de salir. ¿Qué está pasando?</p>
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		<title>[Colaboración] Biografía diaria, por Eduardo V.</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Nov 2011 09:58:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[mañana]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
		<category><![CDATA[rutina]]></category>

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		<description><![CDATA[Eduardo V. vuelve a colaborar con nosotros con un texto cortito pero muy intenso. La verdad es que a mí me ha encantado, y tiene partes realmente brillantes. Pero sin más demora, os lo dejo para que opinéis vosotros mismos. Hace más de dos horas que estoy despierto, pero sigo<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/colaboracion-biografia-diaria-por-eduardo-v/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Eduardo V. vuelve a colaborar con nosotros con un texto cortito pero muy intenso. La verdad es que a mí me ha encantado, y tiene partes realmente brillantes. Pero sin más demora, os lo dejo para que opinéis vosotros mismos.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm4.staticflickr.com/3257/2894029101_03d45ffed9.jpg" alt="" width="500" height="493" /><p class="wp-caption-text">Foto por pfv</p></div>
<p><span id="more-4172"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hace más de dos horas que estoy despierto, pero sigo dando vueltas en la cama. Pienso en mi futuro y mi carrera, noto como se revuelve la ansiedad en mi pecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final suena la alarma. Me levanto arrastrando el culo para apagarla y siento auténticas ganas de matar. Sí, sé que has pasado por esa sensación de liarte a puñetazos con las puertas y las paredes, lo único que me detiene es que en un combate a muerte de este tipo, siempre ganan las superficies duras. No quiero joderme los nudillos el mismo día que me planteo qué está mi vida. No tiene sentido. Suena Sad, Sad Day, de Mudy Walter en mi cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">Entro al baño. Tengo la suerte de que nadie más se ha levantado antes que yo. El baño es todo para mi, ¡yuju!. Mientras me ducho pienso en este microrelato. Me da por divagar. A lo mejor acabo siendo tan grande como Espronceda. Quizás me convierta en uno de esos escritores americanos con “grupis”.</p>
<p style="text-align: justify;">No, me da igual, prefiero ser como los hermanos Machado. ¡Que más da la fama! Sólo quiero ser el mejor. Al salir de la ducha mi mente está más despejada. Siento una gran punzada en mi pecho. ¿A caso hay que fingir un puto suicidio para que te puedas poner hasta el culo de Prozac?</p>
<p style="text-align: justify;">Me pongo mi albornoz. Y al abrir la puerta del baño suena en mi mente Baba O’Riley de los Who; para que os hagáis una idea. Me la juego de todas todas y doy un salto en el aire, y cuando caigo, es cuando entra el redoble de tambores. Empiezo una sesión de guitar-air. Sí, un chico de veinte años mojado por todas partes y con una albornoz puesto, es triste, patético y hasta decadente. Mi única excusa es que son los Who y que hacen que la mierda que me desvela por las noches sea dulce y amarga por un espacio de cinco minutos diecinueve segundos. Siempre con este tipo de canciones me deprimo cuando acaban porque si por mí fuese viviría el resto de mi vida entre sus acordes.</p>
<p style="text-align: justify;">Sigo bailando a los Who mentalmente. Balanceándome de caderas para arriba como si fuese un péndulo. Simplemente, y repito, simplemente soy un idiota en albornoz.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Sally take my hand!- vocalizo con toda mi fuerza en silencio, siempre en silencio. En ese momento me entran ganas de llorar. Siempre quiero llorar cuando escucho buena música; no sé si es de alegría o tristeza, simplemente llorar, pero son las ocho de la mañana y todavía no estoy borracho.</p>
<p style="text-align: justify;">Pienso en aquella chica de ojos verdes y por primera vez me doy cuenta de que los escritores o seudo escritores, somos los mejores amigos del amor platónico. Gente que no tiene las suficientes pelotas para perder al apostar. Tengo que tener cuidado a largo plazo, no apostar quiere decir que he perdido. Y eso puede ocurrir cualquier día que me levante y después de bailar a los Who me dé cuenta de que tengo ya setenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Entro en la cocina y me pongo el café, aún sigue caliente, así que seguramente mi padre se haya ido hace poco. Me pongo los cascos del móvil y me pongo cualquier canción en la que participe Kase O, cualquiera. Todas son buenas. Empiezo a bailar mientras me preparo unos huevos revueltos. Miro por el rabillo del ojo, y sí, tengo la pinta de ser uno de esos rapero negros; bailo bien, es verdad. Bailo bien porque tengo sentido del ritmo, no estoy muy bueno; pero la última tía con la que estuve me dijo que tenía cuerpo de siete y la anterior a esa dijo que era mono. En fin, bailo como esos negros de la tele, tengo estilo; pero si estuviéseis aquí conmigo, sólo veríais a un tío bailando sin música.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de desayunar me lavo los dientes, preparo los apuntes del día que voy a usar hoy, me cuelgo la mochila del hombro y cojo las llaves. Durante dos segundos pienso, &#8220;me atreveré o no me atreveré&#8221;. Qué es mejor, ¿arrepentirte o morirte de vergüenza? Me atrevo o no me atrevo. Vuelvo a la habitación, se me acelera el pulso, cada día me hago más rarito. Uno, dos… ¡qué coño! Más se perdió en la guerra, vuelvo sobre mis pasos abro la puerta, sí. ¿Me atrevo o no me atrevo? Otro poema de algún muerto vuelve a mis labios desde ultratumba. En mis labios se pinta una sonrisa. Quizás hoy para mi sea un gran día. Pero eso lo dejaremos para otro momento…</p>
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		<title>La trampa que nos atrapa</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 08:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos viciosos]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy os traigo un relato un tanto extraño; de esos que llamo &#8220;experimentales&#8221;. La música es perfecta, de mi película favorita, y el texto es una comida de cabeza un tanto grande. Recordad que el lunes habrá más Archibald, así que podéis poneros al día con el .pdf recopilatorio. Estaba<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/la-trampa-que-nos-atrapa/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hoy os traigo un relato un tanto extraño; de esos que llamo &#8220;experimentales&#8221;. La música es perfecta, de mi película favorita, y el texto es una comida de cabeza un tanto grande. Recordad que el lunes habrá más Archibald, así que podéis poneros al día con el <a title=".pdf recopilatorio" href="http://www.metarelatos.com/notas-personales-y-otros/los-versos-de-archibald-parte-1-capitulos-1-8-en-formato-pdf/" target="_blank">.pdf recopilatorio</a>.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.staticflickr.com/3012/2579526909_1e7faf592c.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Stephan Geyer</p></div>
<p><span id="more-4159"></span><br />
<object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=28caaa3" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=28caaa3" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Estaba a punto de conseguirlo, lo sabía, no había duda alguna. Sentado en el sillón viejo, aquel marrón que más tarde acabaría en la basura, y fumando su pipa con la tenacidad de un perro mordisqueando un hueso, presentía que estaba muy cerca de la solución. Sin embargo, algo en su mente le impedía seguir adelante; algo le ataba en el sitio abstracto donde su pensamiento era prisionero de las cadenas de lo inimaginable. El problema: tal vez estaba demasiado cerca.</p>
<p style="text-align: justify;">Se levantó, se rascó un par de veces la cabeza, y comenzó a pasear por la estancia. Con ajetreo comedido describría cortas circunferencias rodeando la alfombra persa que alguien le regaló una vez. ¿Qué era lo que le faltaba?</p>
<p style="text-align: justify;">-Veamos -empezó en voz alta para sí mismo-, tenemos el sujeto totalmente definido. El campo en el que interactúa también está acotado, dentro del principio de incertidumbre, eso sí. El objeto ha sido modelado y todas las variables intervinientes han sido controladas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se golpeó la frente con la palma de la mano. Cualquiera que le viera pensaría que estaba poseído.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡No! ¡Nunca se puede controlar nada del todo! ¡Nunca! El conocimiento humano es por definición imperfecto, siempre se puede mejorar, siempre se puede dar un paso hacia adelante&#8230; ¡pero nunca sabes si dando un paso adelante estás dando tres hacia atrás!</p>
<p style="text-align: justify;">Se sentó con aplomo en el sillón una vez más. Volvió a roer la pipa como un hamster encaprichado con sus pipas de girasol. Miró por la ventana, hacia el infinito del jardín, y su mente navegó rápidamente por la valla blanca que delimitaba su casa de la del vecino.</p>
<p style="text-align: justify;">-Los campos están definidos con claridad. Podemos trazar límites conceptuales que los separen para no caer en el caos de la incertidumbre incontrolada&#8230; pero algunos se empeñan en afirmar que los campos se superponen; que los campos se solapan para emerger con nuevas características&#8230; ¡Imposible! ¡Las posibilidades de lo posible están contenidas en la posibilidad de lo pre-existente! Hay suficientes casos históricos para corrobar el argumento.</p>
<p style="text-align: justify;">Alguien llamó a la puerta del vecino. No hubo respuesta, por lo que volvieron a llamar. Pero nadie contestaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-El problema de la subjetividad desaparece cuando a ésta se la toma como una variable más del análisis. Cuando se operacionalizan los sesgos, entonces, estos desaparecen como los caramelos en las fiestas. Si tomamos el universo como un constructo, aunque dado en cualquier caso, pero constructo al fin y al cabo, sabemos que todo es tan posible como imposible. Que los límites de la imposibilidad son aquellos de la posibilidad, pero son límites gaseosos, son la misma cosa delineada con rimmel de mujer. Es como andar por una moneda gigante: pasaríamos de una cara a otra sin tener que notarlo, siempre y cuando los senderos de la moneda estén bien construidos. ¡Pero todo está tan bien construido siempre! Por eso podemos vivir, porque sabemos que mañana saldrá el Sol, que el suelo aguantará nuestro peso, y que el aire se podrá respirar. Nuestro conocimiento de lo <em>seguro</em> está tan bien construido que los errores desaparecen&#8230; como los caramelos en las fiestas.</p>
<p style="text-align: justify;">En el porche vecino se escucharon unos pasos inquietos. La puerta del vecino volvió a ser golpeada. &#8220;¿No ves que no hay nadie, estúpido?&#8221;, se dijo sin pronunciar palabras.</p>
<p style="text-align: justify;">Qué era lo que le faltaba. Qué era lo que le impedía completar el argumento; cerrar el círculo y dar un paso de gigante en el conocimiento del mundo. Sabía la respuesta. Sabía que la llave estaba dentro de su cabeza, pero estaba camuflada en el entorno de sus otros pensamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvieron a llamar a la puerta: esta vez a la suya.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces despertó; se liberó de la trampa mental. Él estaba llamando a la puerta equivocada. No, mejor dicho, él estaba llamando a una puerta vacía&#8230;</p>
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		<title>Olores perdidos</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 08:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[bosque]]></category>
		<category><![CDATA[flores]]></category>
		<category><![CDATA[olores]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya habréis notado que el domingo no publiqué ningún relato, pero los trabajos se me acumulan y no tengo tiempo. Este relato lo he escrito sacando tiempo de donde no lo hay para Rocío, que sé que le gustan y me apetecía dedicárselo a ella. Espero que te guste. &#160;<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/olores-perdidos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Ya habréis notado que el domingo no publiqué ningún relato, pero los trabajos se me acumulan y no tengo tiempo. Este relato lo he escrito sacando tiempo de donde no lo hay para Rocío, que sé que le gustan y me apetecía dedicárselo a ella. Espero que te guste.</em></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm6.staticflickr.com/5051/5412892289_409e532626.jpg" alt="" width="500" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por Martin Gommel</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Habían pasado ya cuatro horas desde que empezó a caminar. La información era correcta, ese era el lugar, solo tenía que seguir el camino para llegar. Pero el camino parecía no terminar nunca. Al principio se lo tomó como un simple paseo, pero a la vez que avanzaba y no llegaba al tronco caído que bloqueaba medio camino, lugar en el que debía desviarse y continuar por el frondoso bosque, se desesperaba. Esas cuatro horas se convirtieron en cinco, luego en seis y antes de que llegara el reloj a marcar la séptima hora, vio el tronco. Se alegró tanto de ver el árbol caído que el último tramo lo hizo dando saltitos de alegría. Una vez llegó a la altura del árbol, se acercó y lo acarició. Era muy rugoso, exceptuando en lugares equidistantes de la corteza, en los cuales alguien lo había pulido y había puesto un extraño símbolo. Le hizo una foto con la pequeña cámara que llevaba para poder investigarlo. Giró a la izquierda como le habían dicho y continuó esquivando las ramas y las raíces que sobresalían del suelo. Esta vez no tuvo que andar mucho hasta llegar al pequeño claro. Estaba franqueado por decenas de troncos muy gruesos que hacían un círculo casi perfecto alrededor de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Allí estaban. Tan amarillas como los escritos decían. Con pétalos tan grandes como su mano, pero todas ellas cerradas en sí mismas, temerosas del exterior. Se acercó a ellas para olerlas, sin embargo no percibió perfume alguno. Era extraño. Les sacó un par de fotos y se acercó aún más. Acarició una de ellas que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía un tacto muy suave con pequeños surcos que le daban un tacto único. La flor pareció estremecerse con su tacto y fue abriéndose poco a poco mostrando su interior, de un tono rosa chillón. Una vez estaba abierta, sacó la cámara para tomar una instantánea de tan magnífico momento, mas no tuvo tiempo de sacarla pues una especie de humo que emanaba de la planta, de un olor exquisito empezó a adormecerla. Se sentó en el suelo y siguió oliendo, se tumbó y siguió oliendo, cerró los ojos y siguió oliendo. No los volvió a abrir y siguió oliendo&#8230;.</p>
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