Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En noviembre - 11 - 2009

Fruto de una larga historia surge una nueva colaboración, esta vez con la fotógrafa a tiempo parcial del blog; rgh. La idea es muy sencilla: ella escribe un relato introductorio (que es el que podréis leer a continuación). Para la próxima entrega yo colgaré mi continuación del mismo y ella hará lo propio. Para la segunda vuelta, ella cogerá mi primera continuación y hará un relato en base a mi escrito, y yo haré lo mismo pero con su relato, es decir, completaremos la historia como si fuera una cadena de montaje; yo pongo final a su relato y ella pone el final al mío :P

Por si resulta lioso os dejo con un esquema hecho a mano con el Paint, sí, adoro el Paint, me lo paso bien. Después del salto el primer relato del ciclo escrito por rgh, que lo disfrutéis. NOTA: este primer texto no tiene canción, el resto sí que tendrá.

Esquema de colaboración con rgh

Esquema de colaboración con rgh

La habitación que había reservado en aquel apartado hotel era tranquila y solitaria; tenía vistas al mar y una terraza donde por las noches saboreaba mi copa de vino y fumaba un cigarrillo mientras el viento movía mi pelo de un lado para otro. Era acogedora. Me tranquilizaba, me hacía no pensar en todo lo que iba a llegar. Ya no estaba segura y lo sabía. Esa noche no iba a llegar sola a mi habitación y, eso, también lo sabía.

Me coloqué la camiseta y me ajusté el cinturón. El hombro me quedaba al aire así que decidí alisar esa parte del pelo para que diera un toque más sensual. Me miré al espejo y cerré los ojos. Tracé una fina línea negra alrededor de mis ojos y escogí el morado para los labios. Me subí en los tacones negros a juego con la camiseta y bebí de un trago lo que quedaba del whisky que me había servido. Abrí la puerta y me marché con una seguridad que, hasta a mí, me sorprendió.

Llegamos a la habitación 64 tambaleándonos y puestos hasta arriba de droga. El efecto del alcohol se había pasado hacía algún tiempo pero cualquiera que se arrimara a más de 1 metro de nosotros podría haber supuesto la trayectoria de nuestra noche. Alcohol, música, humo, drogas, baile… pero lo mejor estaba aún por llegar.

Abrimos la puerta sin ningún cuidado y sin vigilar si nos había seguido alguien. Creo que ese fue mi gran error. Me apoyó contra la pared y me folló hasta que caímos agotados en la cama. Se veían las estrellas desde allí, al menos se intuían porque la cortina de raso morado cubría el balcón. La poca luz natural que llegaba al planeta en esos días se proyectaba en mi habitación en forma de rayos violáceos y dibujaba en mi cuerpo siluetas magníficas que nunca antes había descubierto. El aire entraba y ventilaba un poco el ambiente, requemado por el olor que había creado la mezcla a tabaco, whisky y el roce de nuestros cuerpos. Sentí verdadero asco… Saqué del bolso un cigarrillo y me senté en la cama; la llama de mi Zippo prendió y disfruté esa primera calada como si fuera la última. Dejé escapar suavemente el humo y miré hacia el techo. Dan me estaba acariciando el tobillo, recorriendo cada uno de los extremos del tatuaje que lo decoraba. Yo sabía quién era él a la perfección pero el muy iluso no tenía ni idea de lo peligrosa que podía ser. Di otra calada al cigarro y miré hacia la ventana. En ese momento supe que le mataría.

Me levanté apresuradamente de la cama para abrir mi maleta y sacar la pipa. Pero también era consciente de que mantenerle con vida era mi única garantía para salir con vida de toda esa mierda. Dan me miró preguntándose cuál era mi problema, por qué toda esa prisa, así que salí al paso de la mejor manera que pude: me fui a dar una ducha. En lo que el agua empezaba a calentarse cogí mi teléfono móvil y marqué el número que Nathan y yo habíamos acordado. Procuré hablar lo suficientemente bajo como para que el gilipollas de Dan no me escuchara, aunque estaba convencida de que tampoco lo haría, estaba demasiado perjudicado. La voz de Nathan sonó al otro lado del teléfono y nunca pensé que podría alegrarme tanto.

-¿Estás bien Su?

-No, pero no importa, no puedo hablar demasiado. Le tengo.

Le oí respirar algo más fuerte y tras unos segundos me dijo:

-Muy bien, no te preocupes, no podemos arriesgarnos más. En 10 minutos salgo hacia allí.

-Vale, pero ten cuidado. Ya sabes cómo llegar. Aquí estaré.

La llamada se cortó y rápidamente me metí en la ducha. El agua me caía por todo el cuerpo y cerré los ojos para no pensar en lo que acababa de pasar; además las luces azules que iluminaban el cuarto de baño me ponían un poco nerviosa, me recordaban a los laboratorios de Genexp. El agua salía algo turbia, pero la verdad es que no me importó lo más mínimo; me limpié lo más a fondo que pude y me quedé un buen rato sentada en el plato de la ducha mientras todo se inundaba de vapor. Cerré el grifo y me levanté, me envolví en una pequeña toalla y me miré al espejo aunque tuve que esperar un rato para que se desempañara. Al fin pude ver mi imagen reflejada y me dije a mí misma que iba a conseguir todo lo que nos habíamos propuesto. Sí, por supuesto que sí, éramos demasiados como para que nos silenciaran a todos; en un momento u otro todo el mundo conocería la verdad sobre ellos, sobre ellos y todas las barbaridades y crímenes que habían estado cometiendo durante años y no podrían quedar impunes.

Cuando salí del baño Dan estaba dormido, o eso parecía, a lo mejor es que todavía iba demasiado puesto como para levantarse. Casi lo prefería, así todo sería más fácil cuando llegara Nathan. De pronto, mientras yo estaba inmersa en esos pensamientos, aporrearon la puerta. Dan se levantó de la cama sobresaltado y fue corriendo a abrir la puerta. Entonces, salí corriendo enroscada en la toalla y fui hacía mi maleta, cogí la pipa y, justo cuando Nathan apareció al otro lado de la puerta, golpeé con fuerza al inútil de Dan en la cabeza. Se derrumbó y empezó a sangrar a borbotones; estaba inconsciente, pero no era grave. Nat entró y cerró la puerta inmediatamente. Se acercó a mí y me besó con pasión.

-Date prisa, tenemos que atarle antes de que despierte. Hay material en mi bolsa, sácalo.

-¡Deberíamos matarle al muy mamón! No sabes lo duro que ha sido esto para mí. Me siento sucia, esto ha sido asqueroso ¡joder!

-Su, lo entiendo y tienes razón pero no es el momento. Tanto tú como yo sabemos que le necesitamos.

-Lo siento, es que no aguanto más. Tenemos que sacar todo a la luz cuanto antes o acabaran con nosotros. Están muy cerca Nathan y sabes que son capaces de cualquier cosa, incluso de dejar a este capullo en nuestras manos con tal de llevar a cabo sus propósitos.

Nos pusimos manos a la obra hasta que le tuvimos completamente inmovilizado. Le amordazamos y le metimos en un armario por si acaso. Pareció el único momento tranquilo de la noche. Me senté en el borde de la cama y dejé la pistola en la mesilla. Nathan vino a mi lado y me abrazó. Nos quedamos mirando hacia el balcón, viendo esa luna ahora purpúrea que iluminaba el cielo y las pocas y diferentes estrellas que plagaban el cielo. Bajo la mirada oculta de esas estrellas hicimos el amor en silencio. Nuestros cuerpos se movían al compás del viento y de una especie de música electrónica propia de los antros en lo que solía esconderme. Al final nos quedamos dormidos hasta el día siguiente, un día que amaneció extrañamente frío y lluvioso.

Me llamo Susan Lewington y soy doctora en Biología y Farmacia. De hecho, soy una de las mejores investigadoras que ha tenido la ciencia en estos últimos años y no lo digo por echarme flores, lo digo porque sino ellos nunca habrían venido a por mí.

10 comentarios hasta el momento.

  1. shimohira dice:

    Ya sabes que me parece una historia cojonuda y que los personajes tipo Su me encantan, a pesar del pequeño debate que hemos tenido con su forma de hablar xDD

    Sigue así, escribes mucho mejor de lo que tú misma piensas ;)

  2. winga dice:

    Me ha gustado mucho, me encantan este tipo de personajes femeninos y estoy de acuerdo con Shimohira en que escribes muy bien. Pero tengo una duda, no entiendo porque se tira a Dan si le da tanto asco, podria haberle hecho lo mismo que cuando llega Nathan solo que antes y asi se ahorraba el mal trago, no? No se a lo mejor hay un motivo que revelas despues pero me he liado con eso xDD

  3. shimohira dice:

    Qué manía con escribir mi nick con mayúscula, mi apellido es Shimohira pero mi nick es shimohira, nótese la diferencia xDDD

    Yo creo que no le pega a Dan al principio porque en realidad no es tan dura como ella cree, es una chica más bien indefensa que se ve obligada a vivir en un mundo que le queda grande. Pero que lo explique rgh con sus palabras, para eso es ella la autora del texto xD

  4. rgh dice:

    A ver el tema Dan es complicado. el no sabe quien es ella porque ha cambiado mucho, solo se da cuenta de quien es cuando se descubre a la verdadera Su. Su es mala pero todo lo que le ha pasado ha hecho q su ira se vuelva cada vez mayor y un día juro vengarse de algo. or eso ahora es capaz de todo…

  5. rgh dice:

    ah se tira a Dan para engañarle, en esos tiempos ya nada es tan fácil y todos buscan algo mas en cada palabra en cada cita en cada relacion… asiq se ve obligada a idear un plan con Nathan y unos pocos mas para llevar a cabo su venganza, q como podeis suponer tiene como elemento fundamental a Dan…

  6. shimohira dice:

    Pero entonces sigo con la misma duda… si vas a pegar a alguien en la cabeza… ¿por qué no lo haces desde el principio? xDDD

    Otra cosa es que Su quiera tirárselo deliberadamente, que es la única opción lógica que veo.

    Estoy ansioso de ver qué rumbos coge la historia, porque seguramente nuestros enfoques sean muy distintos :P

  7. rgh dice:

    me estais rayando jajajaja

  8. [...] la segunda parte de aquella colaboración que anuncié hace semanas. La primera parte la podéis leer aquí si no lo habéis hecho ya (o si queréis refrescar la memoria). Como bien expliqué en su momento, [...]

  9. [...] Primera parte: Huidas a medianoche, por rgh [...]

  10. [...] colaboración con nuestra lectora RGH y que consta de otros escritos: el segundo aquí (por mí) y aquí el primero (por ella). ¿Qué pasará en el gran final? Foto por [...]