Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En noviembre - 24 - 2009

Os traigo la segunda parte de aquella colaboración que anuncié hace semanas. La primera parte la podéis leer aquí si no lo habéis hecho ya (o si queréis refrescar la memoria). Como bien expliqué en su momento, la colaboradora iba a desarrollar su idea original y yo por mi parte haría lo mismo pero a mi manera. Pues aquí está mi segunda parte :P

Foto por orange tuesday

Foto por orange tuesday

El cielo se abría en tonos azules y morados reflejando sobre los edificios las largas sombras de los transbordadores espaciales. La ciudad amanecía con millones de colores fractales, algoritmos cromáticos dispuestos por los caprichos de algún dios ya muerto y enterrado por el hombre.

Su abrió los ojos y comprobó  con alivio que Nathan seguía allí, desnudo en la cama, a su lado y respirando profundamente. Ella también estaba desnuda. A unos metros de la silla que todo hotel pone para decorar una esquina el cuerpo de Dan permanecía inmóvil y en silencio, ¿se habían pasado con los sedantes la noche anterior? La herida ya no sangraba pero se podía advertir una mancha oscura en su cuero cabelludo, justo encima de la frente.

Se levantó tratando de no despertar a Nathan y encaró directamente la ducha, era la segunda vez que se duchaba en menos de seis horas. El agua caliente despertó en ella renovadas energías, se vistió sin levantar ruido y bajó a la cafetería del hotel para desayunar. Pidió un desayuno continental, abundante y copioso compuesto de huevos fritos, bacon, salchichas y puré de patatas. Para beber ordenó su típico café solo. El establecimiento estaba casi lleno y Su pudo comprobar que la mayoría de clientes eran familias con hijos pequeños; turistas que venían a la gran ciudad para ver algún que otro museo, el Central Dome, el Parlamento y tal vez Baker’s Park.

Regresó a la habitación subiendo por las escaleras de incendios para bajar lo ingerido, por las ventanas que iba dejando atrás consecutivamente podía ver la terminal A-3 del Aeropuerto Internacional, centenas y centenas de personas caminando a paso ajetreado portando grandes maletas de plástico sintético y anti-deslizante. Niños pequeños tirando del brazo de sus padres y azafatas uniformadas sonriendo con grandes carteles de bienvenida. En una esquina, junto a un jardín artificial de inmensas macetas de falsa-cerámica, una excursión de colegiales descansaba y se preparaba para el duro día de visitas culturales. Todo aquello la puso de mal humor.

Hasta hace poco ella llevaba una vida de comodidades y privilegios. Trabajaba para el mayor laboratorio internacional de ingeniería genética, específicamente era la directora del departamento de Reconstrucción y Recodificación Molecular, el DRRM, bonito nombre para una tarea tan compleja (pero a la vez sencilla) de construir tejidos funcionales a partir de la nada. Sin embargo, algún dios de esos que los hombres mataron y enterraron hacía tiempo quería ver sufrir a Su y decidió vaciar su carcaj de rayos de Zeus para mandar a la mierda su rutina maravillosa, puestos a joder cosas, también arruinó la vida a varias personas más, sin ir más lejos a Nathan. Cosas de la vida.

Pero Nathan no estaba directamente implicado con el incidente Genexp23 como lo había bautizado la prensa nacional. Nathan era un reportero de un periódico local que se ganaba la vida realizando entrevistas a gente desconocido y cubriendo eventos que no importaban a nadie. Cuando por casualidad comenzó con reportaje sobre ingeniería genética se dio de bruces (y de lleno), con el caso de Su y la falsificación de miles de informes sobre pacientes tratados en Genexp. Demasiado pronto vio como su vida se hundía a pasos agigantados en un mar de lodo y problemas fangosos.

Su sabía todo esto como también pensaba que era su culpa haber metido a Nathan en todo esto. Ella fue quien le instigó a realizar aquellas entrevistas y a fotografiar aquellos laboratorios atestados de probetas, cámaras de refrigeración y máquinas de última tecnología. Gracias a su avaricia personal, a sus ganas de hundir en la miseria a Genexp también hundió la vida de Nathan y otros tantos. Por eso tenía que solucionar el problema con rapidez.

Nathan seguía durmiendo y de vez en cuando lanzaba al aire algún profundo ronquido de cansancio, por su parte, Dan seguía inmóvil en el suelo. Su cogió la bolsa de mano y sacó la pistola automática de ella; una 5mm de fabricación china, barata poco fiable pero útil para matar seres humanos. La empuñadura estaba tan desgastada que las estrías rugosas en el material plástico ya ni se apreciaban. No podía pedir más a una pistola comprada de segunda mano (seguramente de tercera mano) en el mercado negro. Miró a Nathan con ternura y le besó la mejilla; desde entonces lo haría ella sola.

El sol de la calle le pegó de lleno en la cara como un púgil cabreado, a lo que ella respondió poniéndose las gafas de sol de cristales verdes polarizados. El teléfono sonó en su chaqueta de piel cuando había andado treinta metros de la puerta del hotel.

-Señorita Lewington, ¿cuándo piensa acabar con todo esto?

Conocía aquella asquerosa voz de sobra, era Carl Höfard, CEO de Genexp Inc.

-Cuando te meta una bala en la frente.

-Sus modales han cambiado últimamente, ¿no? Antes no era tan… arrogante.

-Antes estaba ciega.

Silencio en la conversación. Su seguía caminando por la acera en dirección a la boca del Metro.

-No creo estar de acuerdo con usted, digamos que sabía perfectamente qué se estaba desarrollando en el área que usted dirigía, solamente que no quería ver la realidad, aún así, decidió en su día aceptar el puesto.

-¡Yo no sabía nada! -Su perdió los estribos por un momento.

-Eso quiere pensar para no atormentarse con los cargos de conciencia que tendrá en estos momentos. Sin embargo, le diré que no hace falta tal extremo, pues, algunos pensamos que la labor del DRRM era y es maravillosa.

-¡Cómo puede pensar que es maravilloso robar el ADN de miles de personas con el único propósito de crear un banco de órganos al por mayor! Es usted un cerdo sin escrúpulos.

-Pues bien que aceptó nuestro dinero cuando se lo propusimos -sus palabras cobraron un tono severo-. En cuanto le enseñamos un cheque en blanco sus ojos brillaron como una nova naciente. Estaba deseosa de poner en marcha su proyecto doctoral y demostrar al mundo que el cáncer tiene solución.

-¡Pero no a escondidas de las personas que lo padecen!

-Señorita Lewington, usted se encargaba de la genética y nosotros de los negocios, no creo que sepa como llevar un asunto financiero, sinceramente.

Su cruzó a toda velocidad un paso de cebra en rojo. Los coches frenaron violentamente levantando humo blanquecino del desgaste de neumáticos. La pistola le pesaba cada vez más en el cinturón, tenía que usarla cuanto antes.

-Y por otra parte, ¿acaso no satisfizo su ansia de conocimiento? ¿Nuestros laboratorios no le fueron útiles para llevar a caba todo aquello que deseaba?

-Höfard, considérese hombre muerto.

-No, querida. Esa es mi frase.

Colgó. Su sabía perfectamente adónde dirigirse; Laboratorios Centrales de Genexp Inc.

[Continuará]

8 comentarios hasta el momento.

  1. winga dice:

    No está nada mal para ser la continuacion de un relato que no has escrito tu, has seguido con el personaje de Su muy bien creo, aunque me sigue pareciendo una chica rara xD

  2. shimohira dice:

    Me siento muy cómodo con el personaje de Su, está ideado a mí medida, es como si lo hubiera creado yo.

    Sin embargo, el otro tipo, Nat, no sé muy bien cómo manejarlo… al principio con el texto genuino me daba la impresión de que era el típico papel que interpretaban actores como Ben Affleck, hombres demasiados cercanos al antiguo ideal de “caballero”, es decir, tipo salva damisela conclusión = qué guay, habrá boda. Mis protagonistas masculinos por el contrario ya se sabe que son antihéroes, pequeños hombres que no saben nada del mundo pero que aun así lo salvan, a pesar de beber, drogarse o decir tacos, a pesar de contratar putas o de pegar a taxistas.

  3. winga dice:

    Si en el caso de Nathan se nota un poco el cambio pero tampoco tanto, xq yo pensaba como tu que seria el tipico heroe que va a salvar a la chica aunq ella no se deje. Pero cuando dices que es un reportero del periodico local…pues mi imagen de super heroe como que se reduce, aunq mira a Spiderman xDD

  4. shimohira dice:

    xDDD No se me ocurrió la comparación con Peter Parker xDD

  5. [...] Os recuerdo que es una colaboración con nuestra lectora RGH y que consta de otros escritos: el segundo aquí (por mí) y aquí el primero (por ella). ¿Qué pasará en el gran final? Foto por [...]

  6. INCUBUS dice:

    muy bueno…

    aunque….

    tiene algun parecido a la pelicula de la isla….

    XD

  7. shimohira dice:

    ¿La isla? Creo haberla visto aunque te aseguro que no tuve en mente la película cuando escribí esto, de hecho, no recuerdo ni el desarrollo xD

    Sólo sé que era de clones para donaciones de órganos o algo así ¿no?