Volvemos con el libro: Viaje al ser humano. Esta vez pretendo darle algo más de protagonismo a los personajes y que se vean envueltos en esta sociedad que voy a crear. Espero os guste, aunque es una breve introducción de lo que será en los siguientes relatos. Poco a poco os iréis enterando de qué trata y qué son esos números. Feliz Navidad a todos.
Ian se encontraba algo mareado. Nil ya estaba de camino a la escotilla que llevaba fuera de la máquina. A Ian le sorprendía lo entero y sereno que estaba después de los viajes. A él, sin embargo, aún le costaba aguantarse las arcadas. Hizo un esfuerzo y se levantó para ponerse en camino al nuevo lugar en el que se encontraba esta vez.
-¿Dónde estamos? – Preguntó Ian mientras se quitaba el casco
-Esta vez no lo sé ni yo; la máquina no es precisa siempre.
Al salir, se encontraron en un callejón sin salida, lleno de pintadas en las paredes y cubos de basuras. En frente de ellos la calle desembocaba en una avenida llena de coches y transeúntes. Parecía ser que se encontraban en el centro de alguna ciudad.
Comenzaron a andar tranquilamente por la gran avenida sin rumbo. Todo era de lo más normal; la gente caminaba por las calles, yendo a oficinas, de compras y demás actividades de la vida diaria. Podrían estar en cualquier ciudad del mundo, pero Ian no conseguía apreciar en cual. Se veía que era una gran ciudad, con sus rascacielos, sus teatros, tiendas de moda y restaurantes. Parecía que poco a poco se iban acercando al centro.
-No consigo identificar en la ciudad en la que estamos – Dijo Ian – No es ninguna ciudad de la tierra ¿Verdad?
-No, para nada estamos en algo parecido a la tierra. – contestó Nil, con gesto serio. A su lado una mujer bajita y morena hablaba por teléfono. Ian apreció que el idioma era el mismo que el suyo, pero evidentemente aquella ciudad no se encontraba en su país de ninguna manera. – Vamos Ian no te entretengas.
-¿Tenemos prisa?
-En principio no – Nil se quedó de repente parado, y se puso a contemplar un edificio enorme al otro lado de la calle. – Ian por favor ¿Puedes quedarte un momento aquí esperándome? – Ian asintió con un gesto de cabeza.
-¿Dónde vas?
-Luego te cuento.
Nil se alejó y entró en un edificio cercano. Ian se quedó de pie en medio de la calle, un tanto trastornado por no saber dónde se encontraba. Todo se parecía aparentemente a cualquier sitio de la tierra, no tenía nada en especial aquel sitio.
Entonces Ian se quedó mirando fijamente a un par de chicas, eran bastante atractivas y vestían de manera provocativa. Las elegantes camisetas que llevaban dejaban su espalda descubierta. Algo en ellas le llamó la atención. Debajo de la nuca se encontraban unos números que radiaban una luz roja muy curiosa. Todas ellas presentaban estos números, con diferentes dígitos. Ian pensó que sería el último grito en moda en cuanto a tatuajes. Sintió curiosidad y decidió ir a preguntar a las chicas cómo se habían hecho esos tatuajes. Se acercó con las manos en los bolsillos y al encontrarse a la altura de las jóvenes les pregunto:
-Hola, perdonad ¿Dónde os habéis hecho eso? – Preguntó Ian señalando las espaldas desnudas.
-¿Cómo dices? – Le dijo la más pequeña de todas.
-Sí, el tatuaje. Es impresionante que sea lumínico.
-Mira guapo si quieres algo tendrás que pagar.
-¿Pagar? – Se extrañó Ian, aquellas mujeres no tenían pinta de ser prostitutas.
-Pero qué pasa ¿Eres retrasado? – Dijo la segunda mujer – Mira se acabó. Te voy a comprar valgas lo que valgas. Viendo tus pintas creo que no mucho.
La mujer se sacó una extraño enchufe de la bolsa y se acercó a Ian. En ese momento algo le cogió del brazo y tiró de él de manera brusca. Al darse la vuelta, Ian vio a Nil que le arrastraba rápidamente hacia una de las calles contiguas. Parecía alarmado.
-Nil, para, que me haces daño.
-Ahora no. Sígueme.
Se escabulleron hacía una calle menos abarrotada. Nil le soltó del brazo y empezó a moverse de un lado a otro. Evidentemente se encontraba nervioso. Ian no se podía imaginar que Nil perdiera la calma. Siempre parecía que iba 2 pasos por delante de los acontecimientos, pero esta vez parecía que algo se le había escapado. Esto puso algo nervioso a Ian. Se suponía que era Nil quien tenía que tener todo bajo control.
-Bueno, ¿Qué pasa? – dijo al fin Ian, rompiendo el silencio. – ¿Tan malo es para que estés así de nervioso?
-Veamos, mira Ian nunca he estado en este lugar pero había oído hablar de él y no es nada bueno. – Suspiró profundamente y ambos se miraron con gesto serio. – Nos encontramos en Verkauf, el planeta de todo en venta.
![[Viaje al ser Humano] Capítulo V: Números](http://farm1.staticflickr.com/40/106000370_c594281659.jpg)