Hoy toca un relato corto que nos ha enviado nuestro lector Incubus desde el otro lado del océano. A mí personalmente me ha gustado mucho y lo asemejo con algún escrito mío antiguo de hace años. No puedo evitar sentirme identificado con las siguientes frases. Os lo recomiendo no tiene pérdida
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En Meta-Relatos siempre nos gusta leer cosas de los demás, no solamente mías, así que os animo a mandar más relatos
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Foto por Gabriela Camerotti
El cuarto, por Incubus
Su cuarto era pequeño y gris con una minúscula cama. Todo lo que le rodeaba, al parecer, era viejo e infantil.
Debajo de su cama tenía una caja donde guardaba sus juguetes y algunas fotos de extraños y hermosos lugares. Un detalle memorable era la vasta y extensa biblioteca que ocupaba gran parte del pequeño cuarto. Tenía libros sobre su buro, al lado, abajo y arriba de su cama, incluso dentro de incontables cajas, cajones y estantes. Y, a pesar de la enorme cantidad de libros que tenia dentro de su habitación lo más extraño era que, al menos, los había leído una vez.
A pesar de tener 12 años 5 meses y 7 días de nacida, nunca había salido de aquel pequeño cuarto.
Vivir dentro de cuatro frías paredes de concreto. Toda una vida. A pesar de esto Charlotte casi siempre era feliz. Siempre con un nueva aventura que protagonizar. Desde navegar en el gran azul, viajar por el infinito cielo, o, simplemente mirar el atardecer. Pero todo esto dentro de un espacio limitado por cuatro paredes grises, pero ilimitado para su imaginación.
Su mayor fuente de alimento eran los libros viejos y los sueños nuevos.
A pesar de que no conocía el mundo exterior (el que le relataban los libros) ella podría explicar cómo los arboles cambiaban de vestido durante las estaciones. Podría encontrar cualquier estrella en una noche sin nubes y decir el nombre de cualquier flor por muy común que fuese.
Pero cuando no había ninguna aventura por soñar (vivir)…
Es cuando la tristeza lo acechaba, y esos eran los días grises (como ella los llamaba).Y entonces, esos días se volvían infinitos.
A pesar de que nunca había visto el sol, podía saber la hora por aquel viejo reloj, que solo marcaba los minutos.
Esos días (como decía) el minutero se detenía o pasaba tan lentamente que prefería dormir. Pero en esos momentos de quietud, los sueños que tenía eran diferentes, porque dentro de ellos veía a las personas que nunca conoció.
A pesar de conocer todo el repertorio de las emociones humanas, nunca sintió el cariño, la alegría o el amor de otra persona.
Estos días, ella, sólo lloraba.
Y entre sollozos y lágrimas el único ruido en esa habitación era el lerdo caminar de su viejo reloj.
Me ha encantado, da sensacion de agobio pero se pasa cuando describes lo feliz que es leyendo (aunq luego vuelve xD). Me encanta esta frase “Pero todo esto dentro de un espacio limitado por cuatro paredes grises, pero ilimitado para su imaginación.”
Bueno.
al menos a alguien le gusto.
XD
Sigo esperando el siguiente
hoolllaaaa…
je no se k decir …
estoy sorprendida de lo exelente k eres ..
tus historias son tan …
ok ok ok …
solo me queda felicitarte …
y agredecert lo k haces …
sige asi …
y cuidate mucho …0_o….