Desde aquella colina

by shimohira

¡Estoy vivo! ¡Sí! Pero lo primero es lo primero y debo pedir disculpas por todo este tiempo que no he actualizado el blog. Han sido tres largas semanas de exámenes en la universidad y por fin hoy he terminado. Tengo muchas ideas anotadas y unas tantas ya empezadas, prometo que las desarrollaré. Además, he pensado que al blog no le vendría un nuevo aire, así que tal vez me dé por remodelar algo :P

Os dejo con un relato corto a modo de bienvenida (mi bienvenida, jeje), y dentro de poco más y más largo. Creo que la música ha sido la elección perfecta para este reencuentro.

Foto por Daniele Sartori

Allí donde los cedros susurran al aire los quehaceres del hombre que solitario fuma en la colina, donde las flores bailan y saludan al cielo que en su azul abierto muestra la propaganda deliberada de los dioses tras celosías, allí y solamente en ese lugar, podrá el hombre solitario escribir los versos de tinta oscura que el papel manchará.

Nubes viajeras que mil mares han visto y pájaros veloces que distraen el pensamiento. Ranas en los vados y carpas en las pozas estancadas donde el agua torna verdusca en más de un sentido. Maravilloso lugar donde poder disfrutar de la vida narrada, y sin duda, palacio natural donde poder retornar cuando nuestras almas se vean afligidas por los embates de las no-queridas.

Allí es donde has de fumar, ver y pensar, pero sobre todo; soñar. Sombra fesca en los cedros y aire puro que inspirar. Coge la pluma y rasga con cuidado la prístina porción de mundo que los árboles te han legado. No desfallezcas en el intento si tus rodillas se hincan con el viento, pues algún día, por lejano que sea, tus esfuerzos verán los frutos de la dedicación.