He decidido hacer una mini-saga de tres relatos épicos y una pequeña introducción. Hoy os dejo con la introducción y colgaré un relato cada día empezando desde ya mismo. Tiene tintes muy fantásticos y he considerado imprimir un ritmo muy frenético a la historia, tan frenético que es más propio de guerras modernas que de guerras a espada y escudo. Esta introducción la creo necesaria para presentar al lector el contexto de la historia, pues con tres relatos no puedo extenderme demasiado explicando los hechos que han llevado a tal o cual situación. Espero que os guste.

Foto por Jashir
¿Recuerdas los verdes prados mecerse con la ternura de la brisa viajera a orillas del mar? ¿Recuerdas las historias contadas alrededor de vivas hogueras al abrigo de las cuevas? Dime, Artion, ¿me recuerdas a mí?
Allí donde estés, perdido bajo el cielo oscuro y a la luz de los luceros, quiero que pienses en mí todas las noches, cuando el fragor de la batalla haya cesado y los hombres puedan descansar en paz. Piensa en mí para no olvidar tu historia, pero sobre todo, piensa en mí para no olvidarte de la persona que te quiere y espera en tu tierra.
Artion, dime, ¿qué caminos lejanos pisan hoy tus pies? ¿Adónde se dirige tu mirada? Los hechizos del amanecer son hipnóticos para el soldado, eso me dijo una vez un viajero. Hace ya cuatro meses que marchaste con la columna principal del rey, y a pesar de tu corta edad, estoy segura que luchas como el más aguerrido de los viejos veteranos.
Cuando Mephisto se levantó de entre las ruinas para volver a conquistar el mundo temí por nuestro futuro. La tierra tembló y el cielo oscureció. La vida parecía distinta. ¡Todavía siento en las piernas el terror de los muertos caminar sobre nuestras veredas! Los pueblos ardieron noche tras noche sin parar hasta llegar a la mismísima frontera oriental. Y cuando el mundo parecía perdido, cuando en los ojos de la gente no brillaba la luz de la vida, aparecieron los movimientos de resistencia real. ¡Y nada menos que encabezados por el propio rey a quien se le daba por muerto!
Pero qué te voy a contar a ti; sargento de la guardia real y soberano de mis amores. La resistencia que encabeza Su Majestad es en realidad la resistencia de toda la humanidad, estarás de acuerdo conmigo. Me han llegado noticias de que cada día vuestras filas se amplian más y más gracias a la iniciativa de los aldeanos, quienes se os unen pueblo por pueblo para renovar nuevamente el fuego de la esperanza. Yo por mi parte sólo puedo alcanzar a comprender el sufrimiento que dejan atrás, pues como ellos, yo soy una de tantas que espera el regreso de sus seres queridos. Es por eso, por ellos y por mí, que te pido que cuides de esos hombres como sargento, y les guíes en la batalla con la destreza que te caracteriza.
¿Qué se siente al encarar directamente la muerte? ¿Qué se experimenta al mirar a los ojos de la muerte? Hace unos días hubo una refriega en los Llanos de Alquerún, y desde el tejado del pajar pude ver a los valerosos hombres marchar con las picas en alto. Formaron un rectángulo enfrente de una horda de incontables esqueletos descompuestos y cargaron al son de los oboes de batalla. ¿Qué se siente al saber que tu enemigo ya está muerto? Debe ser horrible. Por suerte, aunque supongo que ya lo sabrás, en Alquerún obtuvimos una importante victoria gracias a los Leones Plateados. Sus armaduras relucen tanto o más de lo que cuentan las historias, y sus sables se pueden ver cortar al enemigo a millas de distancia. Todavía me cuesta creer que todos esos Leones sean mujeres, y no porque piense que nosotroa no somos capaces de blandir un arma, sino por nuestros humores más dados a la paz y al sosiego.
Pero dime, Artion, dime sinceramente; ¿crees que ganaremos esta guerra? ¿Piensas que algún día volveremos a ver el sol como los días de antaño? No te lo quise decir en mis anteriores cartas, pero opino que es de justicia hacértelo saber. Artion, vas a ser padre. Mi barriga ha crecido lo suficiente como para que las vecinas empiecen a cotillear. No debes preocuparte de mí ni del niño que alberga mi interior, nuestra comarca está a salvo gracias a los Leones. Pero te suplico una vez más; no te olvides de nosotros. El recuerdo es lo único que le queda al soldado cuando se ha manchado las manos de sangre.
Espero que esta carta llegue pronto allí donde estés.
Tuya para siempre:
Elizabeth.
Tiene buena pinta la verdad, aunque no soy demasiado fan de las espadas y escudos
Yo tampoco soy muy aficionado a la fantasía, pero me ha dado por ahí xD