Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En marzo - 24 - 2010

Tras un parón debido a ciertas cosas de mi vida personal (como que tengo que organizar mi último curso de carrera en Inglaterra) no he podido actualizar el blog de forma normal. Así que como la Semana Santa está a la vuelta de la esquina ahora tendré mucho más tiempo. A ver si retomo el ritmo. De momento os dejo con un cuento infantil que comencé hace unas semanas. Son varias partes y ésta es la primera.

Foto por rachel thecat

Para cuando Keko abrió los ojos los árboles ya estaban allí. Durante toda la caída había apretado mucho los párpados mientras le temblaban las rodillas, tanto que pensó que sus piernas quedarían colgando como los esqueletos de Halloween en las fachadas de las casas. Pero estaba vivo y sin dolor alguno; eso sí, estaba perdido.

Un estrecho sendero se abría camino por entre árboles muy altos cuyas copas se escapaban a la vista de Keko. Hasta donde él podía ver, no mucho más allá de unas piedras musgosas, el camino seguía y seguía hasta el infinito, serpenteando de vez en cuando y otras veces siendo invadido por los helechos.

Tuvo el impulso de llorar pero se contuvo. ¿Cómo podía haber acabado en medio de un bosque? El sol se filtraba con timidez por entre las hojas. La luz tornaba casi verde. Verde balsámico.

En la muñeca llevaba el reloj que le habían regalado por su cumpleaños, pero no tenía buena pinta; el cristal estaba roto y las agujas dobladas marcando las 13:07. ¿De dónde había caído? A su alrededor sólo había vegetación y sobre su cabeza, caótica y asfixiante, había una red tejida con gruesas ramas vestidas con grandes hojas.

Así que haciendo acopio de fuerzas decidió andar por el sendero. Pronto descubriría que aquella sería una gran aventura.