Hoy os traigo un cuento infantil con una canción que me encantaba de pequeño. He tenido que rebuscar bajo capas y capas de polvo para encontrar el CD y poder subir la canción a la Red, pero creo que ha merecido la pena
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Foto por kk+
La selva se abre y se cierra de la misma forma que las alas carnosas de una manta raya se pliegan y despliegan bajo el azul cristalino de las aguas tropicales. Un sol radiante desciende en verticalidad directa sobre la única casa en la ribera de un pequeño río de agua dulce, una extensión más o menos abierta y rodeada de verde esperanza. Tiene un pequeño desnivel, lo que provoca que los árboles tengan la mitad de las raíces a la vista.
La casa es pequeña y de madera, y en algunas zonas todavía es visible la corteza de los árboles, mientras que el tejado es una bonita alfombra de hojas de palmera dispuestas en diagonal para escurrir el agua de lluvia. Delante de la vivienda hay un diminuto huerto donde apenas hay algo sembrado. Un espantapájaros a punto de entrar en el paro vigila lo poco que tiene que vigilar.
Una niña con solamente una falda de tela vieja sale de la casa corriendo con los brazos extendidos, dejándose llevar por la brisa del mar y encarando directamente las arenas de la playa sagrada. Sus pequeños pies dejan pequeñas huellas que en pocos segundos la marea se encarga de borrar. El sonido de las olas rompiendo en el acantilado cercano es tan relajante que uno se podría quedar dormido de pie allí mismo.
La niña se lleva dos dedos a la boca y silba fuerte. Un ave oscura rasga las nubes en el cielo y desciende hasta una palmera cercana.
-¡Cuervo, dónde estabas!
-Estaba visitando a unos familiares más allá de la Roca Serpenteante -el ave parece cansada y agita sus alas en señal de excusa.
-Bueno, en ese caso está bien, ¡pero tienes que avisarme con tiempo, llevo tres centurias esperando!
El ave mira a la chica y abre el pico en lo que solamente ella entendería como una sonrisa burlona.
-Si hubieses estado tres centurias esperando tú serías más viaja que yo. ¡Incluso más viejo que Asta!
-No me hables de ese viejo ciervo, estoy enfadada con él -se cruza de brazos y gira la cabeza hacia el mar.
-Si no es mucho preguntar… ¿qué ha pasado esta vez? Seguro que te ha regañado por las condiciones de tu huerto. ¡Ni un cuervo aprovechado como yo picotearía en tu paupérrimo huerto!
-¡No es por el huerto, bobo!
-¿Ah, no? -el ave parece confusa por primera vez-. Entonces dime, ¿por qué es?
-A ti te lo voy a decir…
La niña comienza a caminar hacia la casa dando la espalda al cuervo, quien se queda quieto y observando desde la palmera. Cuando la niña llega a la puerta de la casa -una simple plancha de corteza del tamaña de un oso-, se para un momento y coge algo del suelo. Después vuelve con el mismo paso a la palmera.
-¡Por esto me ha regañado! -en la mano sostiene una piedra roja muy brillante que parece arder en un fuego continuo pero etéreo. Al cuervo se le abren los ojos de repente-. Menuda tontería, ¿verdad?
-¡Pero qué has hecho, insensata! -brama enfurecida el ave-. ¡Dónde te dejaste la cabeza cuando decidiste coger esa piedra! ¡Para qué ha estado Asta todo este tiempo enseñándote las leyes de la selva!
La niña se pone roja e hincha los mofletes aprentando mucho los labios. Dentro de poco le saldrá humo por las orejas si sigue así.
-¿Dónde está Asta, Naya? Dime que se ha ido corriendo hacia lo profundo de la selva, en dirección a la Cuenca del Orangután -en la voz del cuervo solamente hay preocupación y estrés.
-Sí… allí decía que se iba pitando… -contesta la niña dándose cuenta de que realmente ha hecho algo terrible.
-¡Y qué haces aquí parada! ¡Tú también deberías ir allí, por algo eres la vigesimoquinta sacerdotisa!
La pequeña Naya se guarda la piedra en un bolsillo improvisado en la falda y adopta una postura más colaborativa.
-¡No hay tiempo que perder! ¿Dónde tienes el Cuerno de la Caverna? -pregunta acelerado el cuervo.
-En casa.
-¡Vuela a por él!
A la niña sólo le falta hacer un saludo militar y salir a toda carrera a por el objeto. Tras de sí deja una estela de polvo y hierba mojada triturada por la fuerza de sus pequeños pies. Como si no se hubiera movido, Naya vuelve a estar allí mismo en cuestión de milisegundo; ha recorrido una distancia X desde un punto A a otro B para regresar a A sin que parezca que haya recorrido X. ¿Ha hecho magia o es realmente rápida? Sea como sea al cuervo no parece sorprenderle tal hecho.
-Aquí está -en sus manos sostiene un pequeño palo muy grueso y hueco que parece pesar una montaña entera. Tiene ligera forma cóncava-. ¿Lo uso ya?
-¡Pues claro!
La niña coge aire unos segundos y acto seguido lo expulsa con violencia dentro del Cuerno de la Cueva. El sonido parece nacer de las entrañas de algún animal enorme muy enfurecido, y retruena por toda la playa como una cadena de erupciones volcánicas sincronizadas. No tardan en aparecer de entre la espesura de la selva cinco osos pardos corriendo a la velocidad del sonido.
-Bien, monta en Zarpa y dile que te lleve a la Cuenca del Orangután lo más rápido posible. Yo iré volando a ver si alcanzo a Asta; ese viejo ciervo siempre actuando en solitario…
-Si la cuestión era ir rápido… -dice Naya interrumpiendo el vuelo del cuervo-, ¿no hubiera sido mejor llamar a las panteras?
-Las panteras no pueden hacer frente a lo que has despertado retirando esa piedra del pedestal -el ave alza el vuelo definitivamente-. ¡Ten cuidado, Naya! -grazna desde los cielos.
La pequeña Naya no sabe muy bien qué pasa, pero si Cuervo le ha obligado a invocar al clan de la cueva no puede ser nada bueno…
[Continuará]
Aqui si clavaste la musica, enhorabuena
Esperando la continuacion, tiene muy buena pinta
Tengo bastantes ideas para esta historia y creo que pueden funcionar bastante bien.
muy buena musica…
y que mas puedo decir del relato…
exelente.
=D
Odio tus continuará, en serio….pero me ha gustado muchisimo el cuento, y la cancion tambien me encanta si me la hubieses pedido la habrias tenido en 2 seg en vez de tener que rebuscar xDD
Mis continuará… ¡míticos! xDD