Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En noviembre - 22 - 2009

Y he aquí la segunda y última parte de la mini-saga de aquella niña tan misteriosa. Os recuerdo que la primera parte se titula “Sueños infantiles”. No tiene desperdicio y en mi opinión la canción de esta última parte (también por generosidad de quien me mandó la primera) es mucho mejor :P

Foto por Claudio.Ar

Foto por Claudio.Ar

La luna ascendió a lo más alto de la oscura bóveda celeste para prender con un único punto luminiscente la oscuridad que cubría todo el valle. Era víspera de fiesta y los aldeanos ultimaban los preparativos para la gran cita, todo tenía que estar perfectamente preparado para no demorar los festejos y juegos. Las mujeres terminaban de colocar farolillos de colores colgados de invisibles hilos de lana de la región que tejían las calles como una inmensa tela de araña, conectando balcón con balcón y chimena con chimenea. Mientras, los hombres apilaban las toneladas de madera que iban a ser quemadas en la gran hoguera municipal, residuo de tiempos paganos pero muy apreciado por los lugareños.

Un cuervo rompió la noche con agudo graznar de mal agüero.

Por las colinas que rodeaban la villa una densa neblina comenzó a descender muy baja, comiendo poco a poco cada centímetro de verde pastizal para sumirlo en la más absoluta de las incertidumbres. Las vacas se pusieron nerviosas y se agolparon rápidamente en una esquina del vallado. Las mujeres chillaron y más de una cayó al camino desde los tejados. Los hombres agarrando temblorosamente las hachas se plantaron en mitad del camino que llevaba a los pastos, mirando atónitos cómo la neblina se acercaba cada vez más hacia ellos sin poder hacer nada salvo mirar y esperar.

La luna se tiñó de morado.

Los perros ladraban al cielo para cuando las mujeres alcanzaron la seguridad de sus viviendas. De repente, entre la niebla apareció una pequeña figura que bajaba caminando con pequeños saltitos ladera abajo. A cada paso que se acercaba la melodía que sus labios susurraba se hacía más presente en los miedosos oídos de los aldeanos. Era la voz suave y dulce de una niña pequeña.

De la mano arrastraba un osito de peluche roto, y en el pelo llevaba un gran lazo de tela morada que resaltaba en sus cabellos negros como la noche. Se detuve frente a las vacas y las contempló en silencio, los animales se quedaron petrificados por el terror.

-¡Es la niña del castillo! -gritó uno de los hombres. Aquello hizo que muchos dejaran sus hachas y saliesen corriendo con sus mujeres.

-¡Cobardes! -alzó la voz otro sin poder ocultar su propio miedo.

-Qué hacemos, qué hacemos.

-¡Corred, cerrad las puertas!

La niña seguía avanzando ya por el camino de tierra sin dejar de cantar aquella melodía. A su paso los perros que quedaban a su vera iban acallando. Cuando estuvo a quince metros de los hombres que decidieron quedarse allí, no por valor sino porque sus piernas no respondían a sus deseos de huída, la niña se paró y les miró con desconcierto. En su boca se adivinaba media sonrisa, una mueca torcida que no podía ser calificada como amable o dulce.

-¡Fuera de aquí, bruja!

La niña miró al hombre que habló y éste cayó de rodillas al suelo temblando de terror.

La neblina se paró justo en los talones de la pequeña, como si allí hubiera un límite para su expansión caótica. Era una neblina muy obediente.

-Sólo quiero jugar.

Los hombres se quedaron perplejos al ver que la niña hablaba. Su voz era dulce y muy noble. Nadie contestó.

-¿Puedo jugar? -preguntó la niña.

-¡Vete de nuestro pueblo!

La pequeña pareció enfurecer por momentos. Se mordió el labio inferior y castigó con la mirada al que había dicho aquello. Miró al cielo y la luna tornó amarilla de nuevo, desprendiéndose del color morado como si estuviera destiñendo en ríos de color el negro del cielo. De puntillas hizo una reverencia y giró sobre sus talones como una muñeca para enfilar de nuevo el camino a su castillo.

La niña regresó a su colina arrastrando el osito de peluche por el suelo. De vez en cuando lo zarandeaba malhumorada o daba una patada a algún canto del camino. Por su parte, la neblina abría un estrecho sendero según iba avanzando su dueña para cerrarse de nuevo una vez había pasado.

Los aldeanos más tranquilos volvieron a sus hogares para contar a sus familias la gran hazaña de los hombres. Habían alejado a la malvada bruja con su valor y coraje.

Sin embargo, por las mejillas de una niña solitaria rodaban gruesas lágrimas de color morado, el mismo color que había dado a la luna para divertirse aquella noche pero que los hombres mayores la habían negado una vez más.

Foto por artzubi

Foto por artzubi

9 comentarios hasta el momento.

  1. Skryte dice:

    Este me ha gustado mas que el primero. Por cierto, deberias mirarte otro servidor para poner la musica, porque esta vez ni siquiera he conseguido que se me abriera la pagina oficial, aunque despues de un rato he conseguido que funcionara jum
    por cierto la cancion debria cuadrar para que cuando termine de leer termine la cancion? porque si es asi, no me quedo demasiado bien, pero la parte del principio ha quedado super chula con la musica

  2. shimohira dice:

    Estos días Goear ha estado “down” bastante tiempo. Supongo que será cosa de mantenimiento de servers o databases. Si veo que la cosa sigue así cambiaré, ya tengo visto un par de hostings.

    Sobre la música en teoría concuerda más o menos con el tamaño del texto, al menos a mi ritmr de lectura, aunque también hay que tener en cuenta que yo como soy el que lo ha escrito no me hace falta detenerme mucho tiempo en leer, y supongo que a los demás os llevaré unos segundos en total más :P

  3. Francis dice:

    Vuelvo a comentar!

    Pues debo decir que me ha gustado mucho esa mini-saga, o saga, o cuento fantástico (partido en dos XD).
    De pronto parecía un cuento de terror con tintes burtonianos (tim burton), y de pronto cambia de registro…todo eso en un pequeño relato. Genial.

    PD: Mi blog sigue en un proceso leeeento. Pero en un mes he escrito bastante, me gustaría mandártelo algún día, por si pudiera colgarlo. A ver si los termino.

    PPD: …sigue bajo el influjo de “Mil”.

  4. shimohira dice:

    Buenas Francis!

    Me alegro que te guste la mini-saga, jeje. La verdad es que tiene bastante de Tim Burton, vamos, no mucho porque es un director que odio y no soporto, pero como la persona que me hizo escribir esto (al mandarme las dos canciones) es de ese palo pues me es inevitable recurrir a lo que todos imaginamos como burtoniano xD

    A ver si te animas con el blog, y por supuesto, si quieres colgar cualquier relato tuyo estás más que invitado a ello (me lo mandas por mail). De hecho ya hay gente que lo ha hecho ;)

    Un abrazo y espero a que te animes a publicar por aquí tus relatos :P

  5. Francis dice:

    A ver, a ver…que cada dos semanas me tengo que leer un libro para Literatura, y entre las demás cosas, no me da tiempo a repasarme las paranoias que escribo. Pero en cuanto tenga algo los suficientemente decente como para que lo publiques…te lo envio.

    PD: Corrijo el “PPD” de mi anterior comentario. Quería decir que: …Sigo bajo el influjo de “Mil”…se habrá entendido pero…lo corrijo por si acaso…por si no habia quedado claro que ese relato me gusta…XD

  6. shimohira dice:

    Tranquilo, nos quedó muy bien clara tu postura desde un principio xDDD

  7. winga dice:

    A mi tb me ha gustado más este que el primero, me da pena la pobre niña, aunque si va cantando una melodia no me extraña que los aldeanos se asusten, no hay nada más siniestro que una niña cantando jajaja. La música no se de que peli será, pero suena a Danny Elfman.

  8. shimohira dice:

    A saber qué película es. Recuerdo que era en plan monigotes de masilla, pero no sé más :S

  9. incubus29 dice:

    Pues, este cuento es un poco mas triste que el primero pero sigue siendo bueno…

    =D

    amm..

    la cancion que no es de el extraño mundo de jack?..