[Tierras lejanas] Comienzo de siempre
by shimohira
¡Estreno nueva saga! Siento no poder adjuntar música al siguiente relato, pero resulta que no tengo altavoces en el ordenador por cosas del azar (más bien de los años y el deterioro del cobre soldado). Así que os tendréis que imaginar vosotros mismos la melodía, aunque ya adelanto; está inpirado en U2 y su quinto álbum de estudio (espero que sepáis cuál es). Además tiene algún aire a cierta novela del XVIII (a ver si acertáis). Here I go again!
Y como las aves migratorias en invierno, lentas pero incansables, me dediqué durante once años de mi vida a recorrer las lejanas tierras de los Mares del Sur. Allí donde el azul es rey y soberano de todo cuanto el ojo humano pueda ver, donde el cielo se funde con las aguas en un continuo sin brecha aparente, yacen las islas más hermosas que pueda jamás un hombre conocer. Como diminutas gotas de tierra caídas desde las alturas de la bóveda celeste se esparcen flotantes las salpicaduras de los caprichos de la Naturaleza, extensiones reducidas de suelo firme donde crecen las más increíbles plantas y duermen los más temibles animales.
Como muchos jóvenes sin estudios ni hacienda familiar a la que aferrarse me embarqué en un navío mercader del que no pregunté ni su rumbo, pues algo en mi interior, un sentimiento casi primitivo, me impulsaba a lanzarme hacia lo desconocido. De esta forma navegué siete meses entre tempestades y toneles de atún en salazón hasta que un barco pirata nos abordó una buena noche de noviembre. Mentiría si dijera que aprendí más con el señor Hokes, capitán del navío mercante, que con el señor Thropstom, temible hombre donde los haya y líder de los rufianes que me secuestraron. Con ellos estuve casi dos años ejerciendo el buen oficio de pirata, justo los dos años anteriores a iniciar mi viaje por los Mares del Sur.
Todavía a día de hoy desconozco por qué el señor Thropstom no me ejecutó como a los demás marineros de mi antiguo barco. Muchas han sido las noches de ron y velas en su camarote y nunca he logrado obtener información sobre el porqué de mi vida regalada. Él solía decirme con voz ronca y vaga: “hijo, un joven como tú tiene que ver las maravillas de los mares… ¡y qué mejor que hacerlo desde un barco pirata!”.
Y qué razón tenía.
Mi estancia en la Sirena Perdida, pues así se llamaba la pequeña pero veloz carabela del señor Thropstom, fue una gran experiencia que ha dejado impronta en mi forma de ver el mundo, pero lo más importante fue el descubrimiento de que los piratas no son mucho más malvados que los comendadores avaros que gobiernan y administran las tierras de los campesinos como mi padre. Así que sabiendo que el mundo es un lugar donde el rápido se lleva el pan a la boca y el sagaz duerme una noche más para poder despertar por la mañana con vida, juré lealtad al señor Thropstom y su noble empresa de saquear los barcos del imperio español en beneficio de nuestros tragos de ron y nuestras mujeres de alquiler, ¡y qué mejor empresa en un mundo donde el oro puede todo!
Pero mis sueños se desvanecerían más pronto de lo que querría; fuimos interceptados por un galeón español y apresados por su vanidoso almirante. Cinco meses me llevó escaparme de aquella apestosa celda en una cueva no-sé-dónde. Mi mente nunca podrá olvidar los latigazos y los trabajos forzosos. Lo último que pude ver antes de robar un bote en el muelle y marcharme de allí para siempre fue la luna reflejada en las aguas tranquilas de una pequeña isla tropical.
Sin quererlo ni saberlo empezaría mi aventura por los Mares del Sur.

Comentarios
La verdad tiene buena pinta, espero que no se convierta en la tipica historia de piratas.
sigue asi =)
Tranquilo, no tenía intención de que fuera sobre piratas xD