El presente microrrelato es algo especial. Está escrito desde la situación de una persona que lleva 35 horas sin dormir, y la cual durante todo ese tiempo ha hecho un examen, una fiesta, unas partidas de Wii, unas partidas de cartas, otra fiesta, más Wii, más alcohol, más fiesta, paseo por un pueblo que despertaba… La idea original del texto me surgió mientras paseaba medio sonámbulo por un pueblo desconocido para mí y tras haber visto por decimoséptima vez la película Donnie Darko. La canción que nos toca es Did You Know Him? y me evoca muchas situaciones como también muchos sentimientos. A ver qué forma cogen sobre el teclado.
Treinta y cinco son las oportunidades que tuve de tocar el cielo a través de tus cabellos. Treinta y cinco regalos divinos apurados en un chato de vino que desaproveché estallándolo en una flor cristalina de infinitas esquirlas. Treinta y cinco y no menos fueron las veces que pude experimentar la paz propia del justo, del noble y del misericordioso. Todos aquellos atardeceres rotos en el horizonte muriendo en una lenta agonía del color de las naranjas, sumidos en la tristeza del adiós inmanente en el hola, pero dichosos fueron mis ojos por poder apreciar los tuyos y dichosas mis manos por sentir el calor bajo el contacto de tu piel.
Treinta y cinco fueron los besos que me pudiste regalar sin intereses para poder yo disfrutar de la dulce miel de tus labios, como también fueron treinta y cinco las caricias que se perdieron en la distancia de la cercanía inocente de dos personas que comparten todo y nada a la vez. Los paseos por la ciudad y los caminos andados a casa que una vez dejaron huella indeleble en el áspero asfalto de la calzada, ahora se desvanecen en el viento que arrastra consigo las promesas y los deseos que nunca llegaron al destinatario por falta de remitente.
No es un acto de desesperación ni un acto de revelación pues treinta y cinco fueron las veces que desnudé mi alma. Tampoco es un acto en busca de compasión ni de manifestación, pues ¿qué sentido tiene la búsqueda de lo etéreo si al final todos morimos solos?
Esto pues es un acto de confirmación. Un acto en el acto mismo de existir y reafirmarse en el devenir del tiempo que todo lo olvida. Un acto que me construye sobre el reflejo de tu vida. Un acto que piensa mi mundo contigo en él.
Porque yo soy porque tú eres…
[...] el siguiente texto en prosa poética. La última vez que hice esto salió un buen texto titulado Treinta y cinco. Espero estar a la altura. Foto por [...]