Buenas a tod@s. Hace tiempo decidí juntar textos de escritores amateurs como yo o simplemente textos espontáneos de gente que ha escrito algo por puro placer y ha tenido la amabilidad de entregarme. De esta forma se me ha ocurrido publicar una vez por semana (todos los martes) un texto de otra persona y a continuación, versionarlo y traducirlo a mi propio estilo (con todo lo que conlleva). Llamaré a esta sección versum-relatos. Seguramente salgan cosas muy buenas y cosas muy divertidas. Respetaré la temática principal del texto y la extensión, al igual que el género, pero las formas cambiarán al pasar por mi cabeza (a la cual no puedo definir yo mismo). Todos los méritos para los artistas originales, yo sólo lo moldeo a mi estilo. Sin más, que comience el show.
“El último viaje”, por May.
Miré a los ojos a mi enemigo, unos ojos fríos, oscuros, distantes y vacíos. Se acercó despacio y me tendió la mano… estaba asustada… sabía lo que ocurriría si agarraba su mano, pero temía lo desconocido. Bajó la mano y se acercó un poco más hacia mí.
- No debes tener miedo – me dijo.
Lentamente se quitó la capa, y pude contemplar su rostro: no era joven, ni viejo… parecía no tener edad. Pero lo que realmente me sorprendió fue que al ver su rostro me tranquilizé…sabía, de alguna extraña y enigmática forma, que quien me observaba tras esa mirada atemporal no era mi enemigo… él debía guiar mis pasos. Mi rostro se relajó, mis manos dejaron de temblar, y al fin, pude sonreir… no había razón para tener miedo. De nuevo me tendió su mano, pero esta vez se la agarré.
- Es la hora, ¿estás preparada? – asentí con la cabeza. Entonces, caminando despacio, respirando profundamente, me dirigí junto a laMuerte hacia la que sería mi última aventura.
“El último viaje”, por shimohira.
Me dolía la cabeza tanto o más que el brazo derecho. Un taladro de broca fina perforaba mi sien y exterminaba mis adentros, lentamente, pero sin pausa. El brazo me colgaba inherte, seguramente roto por varias partes. Lo peor de todo es que los huesos astillados se me clavaban desgarrando las fibras de los músculos una a una. No es que tuviera miedo, más bien temblaba porque hacía un frío de la hostia.
- Qué te pasa -me dijo mientras me tendía una mano-. ¿No tendrás miedo, verdad?
“Que te den, capullo”, pensé apretando fuerte los dientes y tragando saliva con regustillo a sangre. Lo último que deseaba en aquel momento era que me preguntaran si tenía miedo. ¿No he dicho que hacía un frío de la hostia? “No me gusta repetir las cosas dos veces, entérate”. Él seguía con la mano tendida hacia mí y yo la rechacé de un manotazo brusco y rápido sirviéndome de mi extremidad izquierda, entonces, al dejar todo mi peso sobre el brazo derecho me arrepentí de aquello. Él clavó su espada en la tierra sin dificultad. Podía ver mi reflejo en ella entre las manchas de óxido y sangre. Deslizó la capucha de su rostro.
- ¿Nos vamos ya? -me preguntó-. No tengo mucho tiempo para ti.
Hostias… ¿me creeríais si os digo que aquel hombre no tenía cara sino hueso deslucido?
Apreciaciones sobre “El último viaje”.
Sabiendo que May escribe fantasía y demás cosas al estilo fantástico (¿qué tendrá que ver tantas horas de juego al Final Fantasy?), no podía eliminar de mi versión el escenario de una batalla medieval. Aunque solamente sale mencionada por el hecho de que la Muerte clava su espada en el suelo creo que es suficiente y le da un toque más abierto. Me gustó la idea de que el protagonista fuera LA protagonista, y me imaginé una de mis chicas de novela solamente que en vez de pistola en mano esta vez toca espada en mano, pero eso sí, sin miedo, con frío. Por favor, no recordéis a Xena porque no es así. Por otra parte he eliminado totalmente la parte de los ojos de la Muerte. A pesar de que May le da mucha importancia yo me he centrado más en la protagonista, para que al final, suelte esa frase tan a lo Steve Niles al darse cuanta de quién es el que le ha roto el brazo. La Muerte para ella es más bien una guía, para mí, una funcionaria del Averno que está hasta los cojones de llevarse gente día sí y día también. En fin, me gustaría que hubiese sido un poco más largo, sobre todo para poder escenificar un poco más la derrota de aquella chica que tendida sobre un brazo roto esperaba a la Muerte. Todo esto me recuerda en parte a Hellboy.