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	<title>Meta-Relatos</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Cierre de Meta-Relatos</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 13:23:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas personales y otros]]></category>
		<category><![CDATA[cierre]]></category>
		<category><![CDATA[hasta luego]]></category>
		<category><![CDATA[Meta-Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Bueno, como habréis visto el blog no se actualiza desde hace tiempo, y es porque echa el cierre. La decisión fue tomada en diciembre, y aunque los colaboradores tenían ilusión de sobra por continuar el proyecto, consideré a título personal que el viaje finalizaba aquí. La vida académica no me<a href="http://www.metarelatos.com/notas-personales-y-otros/cierre-de-meta-relatos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://www.metarelatos.com/wp-content/uploads/2010/02/M-R-Notas.jpg" alt="" width="310" height="150" /></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, como habréis visto el blog no se actualiza desde hace tiempo, y es porque echa el cierre. La decisión fue tomada en diciembre, y aunque los colaboradores tenían ilusión de sobra por continuar el proyecto, consideré a título personal que el viaje finalizaba aquí. La vida académica no me da mucho tiempo, y el tiempo libre lo dedico a tareas menos estresantes, sinceramente. Así que simplemente quería dar las gracias a los lectores anónimos, a los colaboradores (con quienes he tenido muy buenos momentos de lectura), y a Winga -la editora- por su tarea desinteresada y siempre en la sombra apoyando mis peores momentos. El blog permanecerá abierto durante varios meses para su lectura, pero no se actualizará más: se pone punto y final a varios años de escritura. Tal vez nos veamos en otra parte de Internet, tal vez con otro proyecto&#8230; así que es un hasta luego suspendido en el aire, no un definitivo adiós&#8230;</p>
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		<title>Fractal vivo</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 08:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días de felicidad, os dejo un corto relato para volveros un poquito más locos Abrió la puerta. Todo tranquilo. Ni un alma se veía en el rellano. No debería ser así. Estaba asustado. Un escalofrío le recorría el cuerpo. No era de frío. Tenía ganas de gritar. Quería<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/fractal-vivo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;"><em>En estos días de felicidad, os dejo un corto relato para volveros un poquito más locos <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </em></span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 500px"><img src="http://farm3.staticflickr.com/2359/2052356779_aff121bbeb.jpg" alt="" width="490" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por exper</p></div>
<p style="text-align: justify;">Abrió la puerta. Todo tranquilo. Ni un alma se veía en el rellano. No debería ser así. Estaba asustado. Un escalofrío le recorría el cuerpo. No era de frío. Tenía ganas de gritar. Quería llorar. Necesitaba respirar. Cerró los ojos. Su oído se agudizó. Su piel se erizó. Lo sintió. Le ordenaba marcharse. Sus piernas no respondían. Se oyó un ruido. O solo era su mente. No. Un cristal roto. ¿Una ventana? No. Poco sonoro. Un vaso quizás. Volvió a intentarlo. Seguía sin poder moverse. Una ardiente brisa le quemó la cara. No sentía dolor. Le ordenaba marcharse. No podía. Intentaba moverse. Imposible. Otro ruido. ¿Agua? Parecía un torrente. ¡Al fin! Podía moverse, aunque su cuerpo no. Empezó a avanzar. Se acercó a la ventana. Intentó mirar. Todo estaba oscuro. Intentó romper el cristal. Hizo una descarga de fuerza con el codo. Sin más atravesó el cristal. No se oyó nada. El cristal seguía intacto. No sintió dolor. Lo atravesó. Sin más. Probó con el brazo. Lo atravesó. Intento pasar. Solo atravesaba cristal. Se coló por el cristal. Todo cambió. Vivos colores le cegaban. Remolino de emociones. Quería volver a gritar. Correr. Saltar. Incluso pensó en volar. Lo intentó. Cayó estrepitosamente. Sin dolor. Nada de dolor. Abrió los ojos. Su cuerpo seguía en la entrada. Cerca de la puerta. Todo volvía a ser normal. Pero recordaba todo con demasiada claridad. ¿Un sueño? ¿Alucinación? Imposible. Estaba sano. No entendía nada. Mejor. Todo terminó. Tan súbitamente como empezó.</p>
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		<title>[Viaje al ser Humano] Capítulo V : Números</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 08:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro.D.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Ian]]></category>
		<category><![CDATA[Números]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje al ser Humano]]></category>

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		<description><![CDATA[Volvemos con el libro: Viaje al ser humano. Esta vez pretendo darle algo más de protagonismo a los personajes y que se vean envueltos en esta sociedad que voy a crear. Espero os guste, aunque es una breve introducción de lo que será en los siguientes relatos. Poco a poco<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/viaje-al-ser-humano-capitulo-v-numeros/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Volvemos con el libro: Viaje al ser humano. Esta vez pretendo darle algo más de protagonismo a los personajes y que se vean envueltos en esta sociedad que voy a crear</em><em>. Espero os guste, aunque es una breve introducción de lo que será en los siguientes relatos. Poco a poco os iréis enterando de qué trata y qué son esos números. Feliz Navidad a todos.</em></p>
<p><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a title="5376883 pairs of scissors on the wall, 5376883 pairs of scissors, take one down, pass it around, 5376882 pairs of scissors on the wall por Bright Tal, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/bright/106000370/"><img title="[Viaje al ser Humano] Capítulo V: Números " src="http://farm1.staticflickr.com/40/106000370_c594281659.jpg" alt="" width="500" height="406" /></a><p class="wp-caption-text">Foto Por Bright Tal</p></div>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Ian se encontraba algo mareado. Nil ya estaba de camino a la escotilla que llevaba fuera de la máquina. A Ian le sorprendía lo entero y sereno que estaba después de los viajes. A él, sin embargo, aún le costaba aguantarse las arcadas. Hizo un esfuerzo y se levantó para ponerse en camino al nuevo lugar en el que se encontraba esta vez.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dónde estamos? – Preguntó Ian mientras se quitaba el casco</p>
<p style="text-align: justify;">-Esta vez no lo sé ni yo; la máquina no es precisa siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Al salir, se encontraron en un callejón sin salida, lleno de pintadas en las paredes y cubos de basuras. En  frente de ellos la calle desembocaba en una avenida llena de coches y transeúntes. Parecía ser que se encontraban en el centro de alguna ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Comenzaron a andar tranquilamente por la gran avenida sin rumbo. Todo era de lo más normal; la gente caminaba por las calles, yendo a oficinas, de compras y demás actividades de la vida diaria. Podrían estar en cualquier ciudad del mundo, pero Ian no conseguía apreciar en cual. Se veía que era una gran ciudad, con sus rascacielos, sus teatros, tiendas de moda y restaurantes. Parecía que poco a poco se iban acercando al centro.</p>
<p style="text-align: justify;">-No consigo identificar en la ciudad en la que estamos – Dijo Ian – No es ninguna ciudad de la tierra ¿Verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">-No, para nada estamos en algo parecido a la tierra. – contestó Nil, con gesto serio. A su lado una mujer bajita y morena hablaba por teléfono. Ian apreció que el idioma era el mismo que el suyo, pero evidentemente aquella ciudad no se encontraba en su país de ninguna manera. – Vamos Ian no te entretengas.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tenemos prisa?</p>
<p style="text-align: justify;">-En principio no – Nil se quedó de repente parado, y se puso a contemplar un edificio enorme al otro lado de la calle. – Ian por favor ¿Puedes quedarte un momento aquí esperándome? – Ian asintió con un gesto de cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dónde vas?</p>
<p style="text-align: justify;">-Luego te cuento.</p>
<p style="text-align: justify;">Nil se alejó y entró en un edificio cercano. Ian se quedó de pie en medio de la calle, un tanto trastornado por no saber dónde se encontraba. Todo se parecía aparentemente a cualquier sitio de la tierra, no tenía nada en especial aquel sitio.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces Ian se quedó mirando fijamente a un par de chicas, eran bastante atractivas y vestían de manera provocativa. Las elegantes camisetas que llevaban dejaban su espalda descubierta. Algo en ellas le llamó la atención. Debajo de la nuca se encontraban unos números que radiaban una luz roja muy curiosa. Todas ellas presentaban estos números, con diferentes dígitos. Ian pensó que sería el último grito en moda en cuanto a tatuajes. Sintió curiosidad y decidió ir a preguntar a las chicas cómo se habían hecho esos tatuajes. Se acercó con las manos en los bolsillos y al encontrarse a la altura de las jóvenes les pregunto:</p>
<p style="text-align: justify;">-Hola, perdonad ¿Dónde os habéis hecho eso? – Preguntó Ian señalando las espaldas desnudas.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo dices? – Le dijo la más pequeña de todas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, el tatuaje. Es impresionante que sea lumínico.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mira guapo si quieres algo tendrás que pagar.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Pagar? – Se extrañó Ian, aquellas mujeres no tenían pinta de ser prostitutas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero qué pasa ¿Eres retrasado? – Dijo la segunda mujer – Mira se acabó. Te voy a comprar valgas lo que valgas. Viendo tus pintas creo que no mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">La mujer se sacó una extraño enchufe de la bolsa y se acercó a Ian. En ese momento algo le cogió del brazo y tiró de él de manera brusca. Al darse la vuelta, Ian vio a Nil que le arrastraba rápidamente hacia una de las calles contiguas. Parecía alarmado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Nil, para, que me haces daño.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ahora no. Sígueme.</p>
<p style="text-align: justify;">Se escabulleron hacía una calle menos abarrotada. Nil le soltó del brazo y empezó a moverse de un lado a otro. Evidentemente se encontraba nervioso. Ian no se podía imaginar que Nil perdiera la calma. Siempre parecía que iba 2 pasos por delante de los acontecimientos, pero esta vez parecía que algo se le había escapado. Esto puso algo nervioso a Ian. Se suponía que era Nil quien tenía que tener todo bajo control.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, ¿Qué pasa? – dijo al fin  Ian, rompiendo el silencio. – ¿Tan malo es para que estés así de nervioso?</p>
<p style="text-align: justify;">-Veamos, mira Ian nunca he estado en este lugar pero había oído hablar de él y no es nada bueno. – Suspiró profundamente y ambos se miraron con gesto serio. – Nos encontramos en Verkauf, el planeta de todo en venta.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Camino sin retorno…</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 23:35:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rocio.gher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[correr]]></category>
		<category><![CDATA[desaparecer]]></category>
		<category><![CDATA[velocidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Como a todos vosotros, a mí también se me pasan demasiadas cosas por la cabeza. Tantas que hay veces que salen cosas raras e incomprensibles como ésto&#8230; Así que, sentiros libres de dar opiniones quizás ayuden para algo La calle se me antoja vacía, aunque sigue repleta de gente. Quiero<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/camino-sin-retorno/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como a todos vosotros, a mí también se me pasan demasiadas cosas por la cabeza. Tantas que hay veces que salen cosas raras e incomprensibles como ésto&#8230; Así que, sentiros libres de dar opiniones <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' />  quizás ayuden para algo</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm4.staticflickr.com/3630/3664104535_c9ac39cb8f.jpg" alt="" width="500" height="314" /><p class="wp-caption-text">Foto por Arguez</p></div>
<p><span id="more-4366"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=89b895d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p style="text-align: justify;">La calle se me antoja vacía, aunque sigue repleta de gente. Quiero imaginar que no hay nada, ni nadie. Quiero imaginar que estoy sola, que nada me corta el paso. Pero no es así, hay de todo demasiado y de todo, nada. Hay algo que ya no está, que ha desaparecido&#8230; se ha esfumado sin dejar rastro alguno. Es entonces cuando me paro y caigo en la cuenta de que sí, efectivamente se ha ido pero no entraba en mis planes el no saber qué era exactamente lo que faltaba en ese inmenso puzzle que conformaba mi camino hacia la nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Camino deprisa, evitando chocar con alguno de los transeúntes que vaga sin dirección. Tengo suerte de ser lo suficientemente pequeña para no molestar en exceso, aunque soy perfectamente consciente de que mi ira al andar y una mirada fulminante, en algún momento, incomoda a más de uno. Pero ya no me importa. Yo, a diferencia de todos ellos, tengo una dirección que, aunque sea la mismísima nada, me hace diferente. Y me siento crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Me gustaría pararme en medio de toda esa muchedumbre y gritar, gritar tan alto que todo el mundo se parase por un instante. Quiero gritar y escupir cada uno de mis pensamientos, quiero sacar de mí todas y cada una de las cosas que me hacen pequeña, que me convierten en nada. Y siento algo tan contradictorio como hiriente, y deseo desaparecer. Deseo esfumarme como eso que siento que se ha ido y no consigo averiguar qué es. Pero sigo corriendo, escapando, huyendo… sintiendo esa ausencia de algo que estuvo y de algo que fue. De algo que, en mí, ha dejado grabada a fuego una huella indeleble que hace que yo sea pero, que al mismo tiempo, no pueda ser…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ese algo sigue ahí y yo sin poder averiguarlo. Siento verdadera impotencia… pero mi paso no cesa. Sigo corriendo, huyendo y no consigo parar. Y quiero, quiero realmente decirle a mi cuerpo y mi mente que ya basta, que es suficiente, que es momento de que todo se detenga aunque sea por unos cuantos minutos. Entonces una luz intensa me ciega y de pronto, todo se detiene.</p>
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		<title>Orientacion inversa</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 08:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio.R</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>

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		<description><![CDATA[Un relato a la noche, a lo que pasa, lo que oculta, lo que disipa, lo que descubre y lo que hace olvidar.  La música es un experimento, con un mashup de canciones actuales. Podéis ver el vídeo en youtube aquí. &#160; &#160; Abrí de par en par los ojos.<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/orientacion-inversa/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #888888;">Un relato a la noche, a lo que pasa, lo que oculta, lo que disipa, lo que descubre y lo que hace olvidar. </span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #888888;">La música es un experimento, con un mashup de canciones actuales. Podéis ver el vídeo en youtube <a href="http://www.youtube.com/watch?v=w9eVfP_lFno" target="_blank">aquí.</a></span></em></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.staticflickr.com/105/259578650_b06b0cb66a.jpg" alt="" width="500" height="334" /><p class="wp-caption-text">Foto por Nicoze</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a6f951c" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a6f951c" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Abrí de par en par los ojos. El sol me cegaba y no pude ver nada a mi alrededor. Me quedé unos segundos tumbado asimilando todo lo que estaba a mi alrededor. Sentí el duro y áspero tacto del suelo, el sonido de la bulliciosa ciudad de fondo y la lengua pastosa. ¿Cómo había llegado allí?</p>
<p style="text-align: justify;">No recordaba nada. Empecé a levantarme. Sentí una fuerte punzada en el cuello y paré en seco. Respiré hondo, me relajé un poco. Me palpé los bolsillos&#8230; ¡uff! Aún me quedaban dos cigarrillos, menos mal. Cogí uno y lo puse en la comisura de mis labios. Guardé el paquete en el bolsillo de la camisa y empecé a buscar el mechero por todos mis bolsillos; mierda, ¿dónde coño estaba?</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo un jodido problema con los mecheros, siempre los pierdo, no me duran más de una semana. En fin, tuve que reprimirme y volver a guardar el pitillo en el paquete.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final conseguí levantarme. Vi varios rascacielos a lo lejos. Vi un enorme puente. Vi un río con enormes barcos.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Jajajajajaja! No podía parar de reír. No podía creer lo que estaba viendo. En mi ciudad no había nada de eso. ¿Cómo había llegado allí? Me palpé los bolsillos en busca de algún tipo de billete de tren o autobús, de alguna forma debía haber llegado allí.</p>
<p style="text-align: justify;">Tan solo encontré, aparte del paquete de tabaco, un par de caramelos de menta, un trozo de papel en blanco y un pequeño pendiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras cesar la risa y al darme cuenta que varios viandantes se quedaban mirándome, paré de reír y empecé a caminar por la calle. De vez en cuando me venían secuencias de los días anteriores. Recordaba a Mónica subiendo al coche con los demás. Recordaba una jarra llena de un líquido de todos los colores del arco iris. Una fila de pequeño vasitos&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes desaparecieron durante unos minutos. Volvieron justo cuando el destello de un flash de una cámara me deslumbró.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas luces, no oía nada más que un estruendo de lo que parecía ser música. Muchísima gente a mi alrededor; volvieron a desaparecer las imágenes.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo único que volví a recordar en mi recorrido por aquellas calles desconocidas fue una melena de un color negro ondeando al son de unos pasos.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Tan rápido como extraño</title>
		<link>http://www.metarelatos.com/verso-libre/tan-rapido-como-extrano/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 08:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[farolas]]></category>
		<category><![CDATA[pesadilla]]></category>
		<category><![CDATA[sueño]]></category>

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		<description><![CDATA[Qué puedo decir de este texto: tan raro como la canción que lo acompaña. Es una melodía tan hipnótica que uno entra en una especie de trance siniestro. Yo no encuentro sentido a lo que he escrito, tampoco ha de tenerlo, de eso estoy seguro. Navega por el limbo que<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/tan-rapido-como-extrano/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Qué puedo decir de este texto: tan raro como la canción que lo acompaña. Es una melodía tan hipnótica que uno entra en una especie de trance siniestro. Yo no encuentro sentido a lo que he escrito, tampoco ha de tenerlo, de eso estoy seguro.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm3.staticflickr.com/2077/2255781557_d7148597a7.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por stuant63</p></div>
<p><span id="more-4338"></span><br />
<object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f0a937e" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f0a937e" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Navega por el limbo que fluye entre la vigilia y el sueño; entre lo real y lo imaginado; entre lo perdido y lo deseado. Corre el tiempo como arena fina entre sus dedos. Reloj roto antaño por los caprichos de los hados. Sin respiro. Sin descanso. Todo tan rápido como extraño.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerda con ternura el sabor del último beso: sus labios húmedos pero cálidos escrispando sentimientos encontrados. Encrucijadas del sentir que no viven sino para mentir; para mentir a los sentidos y nublar al corazón. La nitidez del momento muere cuando suspira el sol, y fluyendo en el naranja de una muerte repetida se pierde entre la agonía de las heridas que no fueron fingidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Con manos temblorosas talla una figura en rojiza caoba. Es un dios, uno menor y humilde, pero suficientemente honesto al cual sacrificar su amor. Y en solitario consuma su devoción, dejando una rosa marchitar a los pies de su altar.</p>
<p style="text-align: justify;">Las sombras que le persiguen en las noches cerradas, cuando las farolas son las únicas que cantan y las estrellas las únicas que bailan, se alargan perfiladas hasta las mismísimas entrañas de su cama. A tientas avanza por escaleras que suben y bajan, que escuchan y hablan. Piden una melodía; una tonada; ¡una canción de cuento de hadas! Pero él no sabe qué contestar sin dejarse llevar por el ardiente abrazo del licor fermentado. Con resignación agacha la cabeza y recuerda de nuevo el beso que un día hizo temblar sus certezas.</p>
<p style="text-align: justify;">Paso en falso. Caída en picado. Estallan las luces, las farolas, y se enfadan los hados. La talla del dios honrado se tuerce en muecas siniestras que él al tallarlo no había imaginado. El sueño se desprende de la vigilia y aterriza en el fango sudado del suelo alfombrado. Roto el hechizo del sueño, el velo místico desgarrado, todo se ahoga en el vaso de agua sobre la mesita a su lado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya no hay beso, ya no hay sentimientos enfrentados. Ya no hay arena ni tiempo que se pierde entre sus manos. Campos batallados en otro mundo que no existe; recuerdos olvidados y rostros difuminados; sabores tristes y tactos arañados. Sin enjugarse el sudor intenta recordar aquel beso, pero es el negro, el oscuro y severo negro del olvido, lo único que convoca en el seso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Lo que creemos</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 08:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[él]]></category>
		<category><![CDATA[ella]]></category>
		<category><![CDATA[paso de cebra]]></category>

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		<description><![CDATA[Encontré la siguiente canción y lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra &#8220;esperanza&#8221;. Después pensé en el azar, y de ahí a lo desconocido. De lo desconocido a lo conocido, de lo conocido a lo creído, y de lo creído a lo desconocido de nuevo. Al<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/lo-que-creemos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Encontré la siguiente canción y lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra &#8220;esperanza&#8221;. Después pensé en el azar, y de ahí a lo desconocido. De lo desconocido a lo conocido, de lo conocido a lo creído, y de lo creído a lo desconocido de nuevo. Al final me dije: qué bonito sería encontrar a esa persona en medio de un paso de cebra; de repente; sin más.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm3.staticflickr.com/2340/2067645755_2643a19d7b.jpg" alt="" width="500" height="316" /><p class="wp-caption-text">Foto por bies</p></div>
<p><span id="more-4330"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=90afe30" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=90afe30" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Un día amanece y piensas que todo sigue igual. Algo después, el sol muere en el horizonte y vuelves a la cama pensando que mañana todo seguirá igual.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella sentía que sus pies alzaban el vuelo como si no tuviera peso; como si no estuviera atada al suelo por la gravedad. Sus brazos se agitaron por puro instinto humano y dejó que los cabellos le ondearan libres al viento. Flotó despacio sobre la ciudad, como un globo que se deja llevar y no sabe dónde acabará. Arriba, muy arriba, el mundo tenía otro color; el aire otro sabor. Pero al final descendía, sus pies volvían a la tierra por mucho que sus manos se agarrasen a las altas celosías.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día vas al trabajo y piensas que el café sabrá igual. Rato después, te sirves el café y piensas que lo que tú realmente quieres es té.</p>
<p style="text-align: justify;">Él leía con hambre las páginas de una vieja novela pasada de moda. La terraza era un templo para él; un santuario donde poder resguardarse de los miedos que inflige la prisa. La brisa le acariciaba el rostro y le susurraba: pasa de página. Él pasó de página y una nota se desprendió con gracia desde el amarillo del papel. Con curiosidad pero sin premura, se agachó y la recogió con ternura. Sorprendido, leyó lo que decía: la vida es bella mientras dura.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día sales a la calle sin más en mente que pasear. Poco después, dibujas en tu mente el camino que buscas desde siempre, y por cosas de la vida, lo encuentras repentinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos se cruzan cuando el semáforo les guiña en verde. Sobre cebras urbanas y entre árboles de cristal, sus miradas se encuentran y algo en el universo decide explotar. Ha nacido una estrella; un lucero que brilla intenso en la noche de las incertidumbres. Entonces, sin más ensayo que la improvisación del que siente, de la inocencia de los que no se conocen, se quedan muy quietos en el medio de la calzada diciéndose todo con la mirada.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día creyeron que todo lo habían visto y dejaron de soñar. Mucho después, encontraron que sus vidas era lo primero que no habían sabido ver. Entonces, es cuando volvieron a soñar; esta vez juntos.</p>
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		<title>Cambio de turno</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 08:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro.D.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hechos reales]]></category>
		<category><![CDATA[hechos reales]]></category>
		<category><![CDATA[locura]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[niño]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy dejo un poco de lado la historia de Ian para poder dedicarle mucho más tiempo para el nuevo capítulo. Os dejo una experiencia personal que me dio que pensar. Muy recomendable la canción también. Un fuerte abrazo a mis compañeras enfermeras porque me habéis dado muchísimo en tan poco tiempo.  Pasaban los segundos<a href="http://www.metarelatos.com/hechos-reales/cambio-de-turno/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Hoy dejo un poco de lado la historia de Ian para poder dedicarle mucho más tiempo para el nuevo capítulo. Os dejo una experiencia personal que me dio que pensar. Muy recomendable la canción también. Un fuerte abrazo a mis compañeras enfermeras porque me habéis dado muchísimo en tan poco tiempo. </em></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 489px"><a title="A Funeral For The Innocent por Tomasito.!, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/23101599@N03/3641097756/"><img title="Cambio de turno" src="http://farm4.staticflickr.com/3380/3641097756_26315fedaf.jpg" alt="A Funeral For The Innocent" width="479" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Tomasito</p></div>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b50fa2b" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b50fa2b" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Pasaban los segundos como si fueran ladrillos. Una gota de sudor le bajaba por la sien de manera vaga, su tez estaba pálida y sus pupilas dilatadas. Sentía una presión en el pecho que no le dejaba respirar. Otro segundo. La más fina de las agujas del reloj se paró de nuevo y quedó en el 6.</p>
<p style="text-align: justify;">Notaba su propio aliento chocar contra la mascarilla que le cubría la boca y la nariz. Su bata de pulcro blanco estaba manchada de rojo vivo. Sus manos rígidas se apoyaban en un pequeño cuerpo, pálido y lleno de moratones. Otro segundo. Roger apartó la vista del reloj. Un pitido le taladraba la cabeza. Suspiró, miró a su compañero y exclamó:</p>
<p style="text-align: justify;">– Hora de la muerte 3:37 de la mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvió su mirada nuevamente hacia sus compañeros que andaban llenando papeleo. Justo al lado una enfermera empezaba a desconectar todas las alarmas, y a colocar la medicación que habían utilizado para tratar de frenar la parada cardiaca. Roger seguía con los brazos extendidos sobre el cuerpo del niño. Nadie les prestaba atención. Todo el mundo se encontraba en su rutina post-exitus. Apartó sus manos y cogió el informe de la ambulancia. En él se contaba cómo se habían encontrado a la criatura tirada en una acera con múltiples traumatismos en todo su cuerpo. Por lo visto, el pobre niño se había precipitado por la ventana de un octavo piso.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro segundo más. Salió de la sala de urgencias, aún con los guantes y la bata llena de sangre. A la salida se encontró a 2 policías nacionales con una mujer. Era gorda, con un vestido azul oscuro con lunares blancos, medias marrones, con el pelo ondulado cayéndole por la cara, graso y sucio. Tenía arrugas por toda su cara y un ligero bigote negro bastante apreciable. No hacía falta decir que era fea.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro segundo. Los policías le dieron el alto y le preguntaron por el estado del niño. Al decírselo, Roger preguntó ¿para qué lo querían saber? Entonces ocurrió lo peor, los agentes le contaron que aquella mujer había reconocido haber tirado al niño por la ventana, y que por lo visto era la madre. Estaba pendiente de una consulta en psiquiatría.</p>
<p style="text-align: justify;">Roger miró de nuevo su rostro. La mirada de la mujer estaba perdida en el infinito y en ningún momento cruzó la mirada con Roger. Parecía ser, que su cabeza no estaba en la misma sala que su cuerpo. Un desprecio le emergió de lo más profundo y sintió rencor y compasión por la mujer enferma. Otro segundo más. Cruzó la puerta de su despacho, se sentó en su ordenador y comenzó a mirar al infinito. Pensó de nuevo en aquel niño, en por qué tuvo la mala suerte de cruzarse con una situación así. ¿Era consciente esa mujer de la atrocidad que había hecho? O ¿Simplemente, no llegó a sentir absolutamente nada? Roger sintió nauseas de súbito. Parecía que la pérdida de aquel infante le había afectado más de lo que solía. Trató de no pensar más. Miró su reloj de muñeca, rio y se dijo a si mismo: “Ya no me preocupa, son las 4 y he terminado mi turno.”</p>
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		<title>[Los versos de Archibald] Rayo de Luna, parte primera</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 08:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Alistair]]></category>
		<category><![CDATA[Los versos de Archibald]]></category>
		<category><![CDATA[McMillan]]></category>
		<category><![CDATA[Rayo de Luna]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo prometido es deuda. Esta parte estará dividida en dos por todo lo que abarca. Además, os dejo una canción que me encanta y pega bien con el tema, o eso creo&#8230; ya me diréis. La puerta de chapa se abrió con un ligero gemido que puso la piel de<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/los-versos-de-archibald-rayo-de-luna-parte-primera/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Lo prometido es deuda. Esta parte estará dividida en dos por todo lo que abarca. Además, os dejo una canción que me encanta y pega bien con el tema, o eso creo&#8230; ya me diréis.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm1.staticflickr.com/27/57160857_2de76e968f.jpg" alt="" width="500" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por Aeioux</p></div>
<p><span id="more-4306"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=96be00b" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=96be00b" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">La puerta de chapa se abrió con un ligero gemido que puso la piel de gallina a los dieciséis.</p>
<p style="text-align: justify;">-Rápido, parece que hay más movimiento de lo esperado -dijo Herman, el conductor germano-britanno.</p>
<p style="text-align: justify;">-Muy bien, señoritas, se acabó el paseo en carroza -dijo Alistair bajando de un salto del vehículo.</p>
<p style="text-align: justify;">Parker y Morrison, tras buscar la aprobación de Archibald con una rápida mirada, corrieron hasta el taller de motocicletas; los demás rodearon el portón y se agazaparon tras unas cajas de madera. Habían previsto avanzar pegados a la alambrada que delimitaba la entrada a la presa, sin embargo, Herman tenía razón cuando dijo que había más movimiento de lo esperado: camiones cargados de soldados enemigos y coches oficiales pululaban por todas partes.</p>
<p style="text-align: justify;">-Señor, ese escudo de armas de allí es del 4º de Granaderos Imperiales -dijo un soldado señalando a uno de los camiones estacionado a pocos metros de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué harán aquí? -se preguntó Alistair en voz alta.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de Archibald el temor se propagaba como una enfermedad altamente contagiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si ellos están aquí&#8230; significa que el Emperador tiene negocios importantes en la presa -dijo Archibald con preocupación.</p>
<p style="text-align: justify;">Los soldados del 4º de Granaderos comenzaron a bajar del camión. Sus uniformes, aunque negros como la noche, relucían con esplendor bajo las luces de la estación de descarga. Calaveras plateadas adornaban las solapas y gorras de aquellos hombres conocidos por su crueldad en el campo de batalla.</p>
<p style="text-align: justify;">Los britannos tragaron saliva.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, ¿empezamos con el show? -dijo Alistair intentando salvar la moral.</p>
<p style="text-align: justify;">El grupo se movió con rapidez por entre las cajas y contenedores metálicos que ocupaban el lugar, aunque al estar la valla electrificada no pudieron avanzar todo lo rápido que Archibald hubiera deseado. Alcanzaron el barracón sin mayores complicaciones, si bien es cierto que en varias ocasiones, por culpa de pelotones del 4º marchando hacia la presa, tuvieron que parar y contener la respiración por momentos que les parecieron eternos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Esto no me gusta nada -susurró Archibald al oído de Alistair.</p>
<p style="text-align: justify;">Alistair se limitó a asentir con la cabeza; su rostro estaba marcado por la preocupación. Delante de ellos, a menos de veinte metros, el barracón rebosaba de vida y ajetreo. El lugar tendría que estar muerto, pensó Archibald tragando saliva.</p>
<p style="text-align: justify;">El edificio era un bloque austero de hormigón que se extendía rectangularmente hacia la entrada. En la puerta principal, un pelotón uniformado de negro descargaba macutos de un camión en marcha. Entre el barracón y la valla había un pequeño sendero destinado a la vigilancia del acantilado, desde donde se podía divisar sin dificultad la presa y el río.</p>
<p style="text-align: justify;">Archibald tomó la cabeza de nuevo y, a rastras, avanzó hacia el sendero. Los demás hicieron lo propio. Pudieron avanzar con relativa facilidad debido a que solamente llevaban por equipo las armas y nada más. Una vez alcanzada la fachada del barracón, se movieron en cuclillas, muy pegados a la pared, para no ser vistos por los guardias apostados en las ventanas. Avanzaban mirando al acantilado: una vista preciosa salpicada por las luces de todos los pueblos que rodeaban la presa. La luna se alzaba orgullosa en su totalidad, bañando el valle con agradables rayos plateados que parecían dar vida a las sombras.</p>
<p style="text-align: justify;">Por fin el extremo opuesto del barracón; y por fin la garita apareció ante ellos. Smith y Pendleton avanzaron hasta Archibald sin necesidad de ser dichos nada.</p>
<p style="text-align: justify;">-Muy bien, recordad: los controles son manuales, tendréis que accionar la manivela para abrir las compuertas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los soldados miraban preocupados hacia el objetivo. Es la disciplina que impone la guerra lo que impede que la preocupación torne en terror, reflexionó Archibald observándoles.</p>
<p style="text-align: justify;">-Buena suerte -fue lo único que les dijo.</p>
<p style="text-align: justify;">Smith y Pendleton avanzaron agachados todo el trecho, un espacio totalmente desnudo y vacío.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bien, ahora solo queda esperar a que tomen la garita. Cameron, prepare la linterna para avisar a nuestros conductores borrachos -ordenó Alistair.</p>
<p style="text-align: justify;">-Van a tener que ser muy rápidos, los del 4º están por todas partes -comentó el soldado Cameron.</p>
<p style="text-align: justify;">-Todos vamos a tener que ser muy rápidos si queremos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El disparo cortó a Alistair. Todos miraron hacia la garita. Otro disparo y un grito de dolor. Desde su posición, no podían ver la parte frontal del barracón ni cómo una veintena de soldados enemigos se dirigía hacia la garita.</p>
<p style="text-align: justify;">-Los germanos estarán yendo a la entrada, vamos a tener que impedirlo -dijo Archibald excitado y preocupado a partes iguales.</p>
<p style="text-align: justify;">-Por allí van, teniente -dijo un soldado señalando hacia las sombras en la distancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Los enemigos estaban a medio camino entre ellos y la garita. Archibald no lo meditó mucho y salió corriendo a su encuentro. Los demás le siguieron muy de cerca. Él fue el primero en abrir fuego. Apoyó la culata del subfusil en su hombro y apuntó lo mejor que pudo mientras avanzaba. Una corta ráfaga iluminó la noche como fuegos artificiales. Más ráfagas dibujaron efímeras sombras a sus pies. Varios enemigos se desplomaron en el primer segundo de de la emboscada, después, una vez se percataron de su presencia, fueron cayendo con mayor dificultad. Todo duró apenas unos segundos durante los cuales Archibald no sintió nada.</p>
<p style="text-align: justify;">-Archi, se nos echan encima -le informó Alistair agarrándole por el hombro y haciéndole girar hacia la entrada del barracón. Ahora eran ellos los que estaban en medio de la garita y varios pelotones del regimiento más mortal del Imperio germano-. ¿Qué hacemos?</p>
<p style="text-align: justify;">Archibald se giró hacia el portón. No había movimiento alguno. Después volvió la vista al barracón. Las tripas le castigaban por dentro, y el sudor frío que le corría por la espalda no ayudaba en absoluto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Coge a un hombre y corre a la garita, tenemos que abrir la maldita puerta.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Estás seguro?</p>
<p style="text-align: justify;">Los primeros disparos pasaron muy cerca sobre sus cabezas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, ¡corre, ya!</p>
<p style="text-align: justify;">Alistair le miró como si fuera la última vez, y sin decir nada más, encaró la garita con otro soldado.</p>
<p style="text-align: justify;">El terreno era de tierra suelta que llenaba los ojos de polvo muy molesto, sobre todo cuando se pretende apuntar un arma. Archibald ordenó al grupo tirarse al suelo y disparar a discreción, como si de un campo de prácticas se tratara. Todos sabían que no aguantarían demasiado en aquel espacio totalmente desprotegido. Archibald alejó estos pensamientos de su mente y se concentró en apuntar.</p>
<p style="text-align: justify;">Pronto pudieron escuchar el chirrido del portón abriéndose. Lentamente. Desesperando a los britannos.</p>
<p style="text-align: justify;">El enemigo avanzaba bajo el fuego, sin preocuparse por las bajas que sufrían. Archibald desplomó conscientemente a cuatro hombres, pero nada pesó en su conciencia. A su lado, una bala levanto tierra que salpicó hasta su mejilla. La siguiente bala impactó en el soldado que estaba a su derecha. En silencio, el hombre se quedó como dormido sobre la tierra. Archibald se obligó a no mirar y seguir concentrado.</p>
<p style="text-align: justify;">Los uniformes negros estaban a menos de veinte metros. Ya no caían tan fácilmente, y Archibald, por primera vez, se dio cuenta de los pocos disparos que se escuchaban a sus laterales. Apretó el gatillo con furia controlada, y al otro extremo de la trayectoria de su bala, un hombre como él caía al suelo con una mueca torcida de dolor.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la tierra seguía salpicándole; cada vez más cerca.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces la moto apareció. El faro proyectó afiladas sombras hacia su posición, y después el vehículo derribó a varios soldados, arrollándoles sin contemplación. Pendleton hizo derrapar la moto para dar a Smith, quien iba en el sidecar, un mejor ángulo de disparo. Después volvió a hacer rugir la moto y embistió una vez más al pelotón enemigo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Muy bien, hijo, ahora nos toca a nosotros -dijo una voz grave sobre él.</p>
<p style="text-align: justify;">Era el coronel McMillan en persona, castigando en su boca la pipa de cedro que tanto fumaba. Pero Archibald no le dio la razón; sabía perfectamente que la noche no acaba allí para él.</p>
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		<title>[Los versos de Archibald] Preparando la jornada</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 08:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Los versos de Archibald]]></category>
		<category><![CDATA[McMillan]]></category>
		<category><![CDATA[Rayo de Luna]]></category>

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		<description><![CDATA[Bueno, tras la última semana tan ajetreada que he tenido, vuelvo con los versos de Archibald. Mañana viernes habrá otro relato, así que no tendréis que esperar casi nada para poder saber qué pasa con la historia. ¡Nos vemos! El camión sufría con cada bache en el camino de tierra<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/los-versos-de-archibald-preparando-la-jornada/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Bueno, tras la última semana tan ajetreada que he tenido, vuelvo con los versos de Archibald. Mañana viernes habrá otro relato, así que no tendréis que esperar casi nada para poder saber qué pasa con la historia. ¡Nos vemos!</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="https://farm2.staticflickr.com/1355/1464826884_c4edce6066.jpg" alt="" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por Le Consul</p></div>
<p><span id="more-4297"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El camión sufría con cada bache en el camino de tierra que conectaba el pueblo de Maverick con la presa Sutherland, erigida en nombre del ingeniero que se las arregló para edificarla en tan peliagudo emplazamiento. A simple vista, el vehículo no era más que un transporte cualquiera de avituallamientos, sin embargo, en su interior dieciséis hombres se golpeaban la cabeza contra el techo con cada bote del camión. Se miraban con ojos cansados y llenos de incertidumbre; las manos sobre los fusiles, acariciando la madera sucia, maltratada por el combate, imaginando la piel de novias y mujeres casi olvidadas tiempo atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">Archibald fue el primero en romper un silencio que se había prolongado por más de una hora.</p>
<p style="text-align: justify;">-Todos hemos memorizado el plan hasta haber soñado con él, pero me gustaría repasarlo una última vez. Nada puede salir mal esta noche. -Su voz apenas se imponía sobre el ruido del motor-. Cuando pasemos el control de seguridad, el conductor nos llevará directamente a la zona de descarga, situada junto al taller de motocicletas. Allí nos dejarán Parker y Morrison para poder iniciar la distracción en el momento oportuno. Los demás avanzaremos por la linde del perímetro, pegados a la valla, deshaciendo el camino hecho por el camión. Tenemos como&#8230; trescientos metros hasta llegar al barracón, y cuatrocientos o así hasta la garita de la entrada.</p>
<p style="text-align: justify;">Los hombres no perdían de vista los labios de Archibald. Otro bache los mandó directos contra el techo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Una vez alcanzada la garita, Smith y Pendleton abrirán la puerta; para ello tendrán que hacerse con el control de la garita y accionar los controles manuales. Parker y Morrison seguirán esperando a la señal luminosa -todos miraron a los hombres en cuestión-. Recordad, tres destellos fugaces: todo va según lo planeado, dos destellos: problemas hallados pero aparentemente resueltos, un destello&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Estamos tan jodidos que os necesitamos ya mismo -terminó Alistair por él.</p>
<p style="text-align: justify;">Los hombres parecieron relajarse por segundos. Después la tensión volvió a reinar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Todo irá bien, tranquilos -prosiguió Archibald-. Una vez las puertas estén abiertas el coronel McMillan podrá entrar con la columna entera. Para entonces, los soldados apostados en el barracón estarán siguiendo a dos &#8220;soldados borrachos&#8221; montando en moto. Cuando se quieran dar cuenta que realmente no son borrachos, el coronel McMillan estará repartiendo de su &#8220;medicina&#8221; por todo el lugar. -El camión redujo la velocidad-. ¿Alguna pregunta antes de iniciar la operación?</p>
<p style="text-align: justify;">Silencio sepulcral.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Nos darán una medalla después de esta locura, mi teniente? -preguntó Alistair con evidente tono de broma.</p>
<p style="text-align: justify;">Los hombres rieron por primera vez abiertamente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Teniente Livingstone -replicó Archibald lo más serio que pudo-. Nos darán la medalla más grande que jamás haya usted visto con ese par de ojos.</p>
<p style="text-align: justify;">El camión se detuvo por completo. La ventanilla del conductor bajó con total tranquilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ihre papiere, bitte -afuera, un soldado en germano.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros soldados, en el interior del camión, tragaron saliva y contuvieron la respiración.</p>
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