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	<title>Meta-Relatos</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Contrucciones como subversiones.</description>
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		<title>Parón en Meta-Relatos, que no muerto</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jun 2010 12:23:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas personales y otros]]></category>
		<category><![CDATA[hasta pronto]]></category>
		<category><![CDATA[Meta-Relatos]]></category>
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		<description><![CDATA[Hola a tod@s. Sé que llevo un tiempo sin actualizar el blog y alguno me habéis preguntado por ello (qué manía de no comentar los relatos que tenéis). La cuestión es que en los dos últimos meses no he tenido nada de tiempo para escribir, ya sea por estudios, exámenes ahora en junio, cosas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Foto de h.koppdelaney" src="http://farm4.static.flickr.com/3256/2895860359_b1c999b2ae.jpg" alt="" width="500" height="374" /><p class="wp-caption-text">Volveré... pronto</p></div>
<p>Hola a tod@s. Sé que llevo un tiempo sin actualizar el blog y alguno me habéis preguntado por ello (qué manía de no comentar los relatos que tenéis). La cuestión es que en los dos últimos meses no he tenido nada de tiempo para escribir, ya sea por estudios, exámenes ahora en junio, cosas de mi vida personal, etcétera. No es que haya perdido inspiración ni ganas, simplemente lo poco que escribo lo estoy dedicando a un compendio de novelas cortas.</p>
<p>Por otra parte, dentro de un mes escaso me mudo a Inglaterra. Estaré allí un año entero y supongo que tendré tiempo para escribir (por eso de la lluvia y tal), aunque hasta que me acomode por completo no podré hacer nada más que concentrarme en mis estudios y la vida en Britannia.</p>
<p>Quien esté interesado en el mundo de los videojuegos y Japón (cultura, manga, anime, etcétera), me puede leer en <span style="text-decoration: line-through;"><a href="http://dandel.net">www.dandel.net</a></span>, donde colaboro en la sección sobre Japón, y donde escribo más a menudo porque esos artículos no necesitan tanto tiempo ni preparación como un relato.</p>
<p>Así que simplemente quería despedirme con un <strong>&#8220;hasta pronto&#8221;</strong>, que no con un &#8220;adiós&#8221;, porque Meta-Relatos está en standby, no ha muerto. Tengo la esperanza de recuperar el tiempo dentro de muy poco.</p>
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		<title>Besos en hielo</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 16:03:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[besos]]></category>
		<category><![CDATA[hielo]]></category>
		<category><![CDATA[luciérnagas]]></category>
		<category><![CDATA[noches]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuevo relato corto para probar la música de Peter Broderick. A ver qué tal.


Luciérnagas me despiertan en las noches de tormento; frío verano que aprisiona en jaulas de hierro derrames de sentimientos.
Camino sonámbulo pero consciente por el pasillo, palpando a ciegas en la oscuridad las esquinas de los muebles, buscando con la nariz el aroma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuevo relato corto para probar la música de Peter Broderick. A ver qué tal.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3418/3214093297_72d030701d.jpg" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Coso Blues</p></div>
<p><span id="more-2978"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=f8e7cd5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p>Luciérnagas me despiertan en las noches de tormento; frío verano que aprisiona en jaulas de hierro derrames de sentimientos.</p>
<p>Camino sonámbulo pero consciente por el pasillo, palpando a ciegas en la oscuridad las esquinas de los muebles, buscando con la nariz el aroma de tu presencia.</p>
<p>Pero me pierdo cuando alcanzo el santuario, y entonces contemplo las velas de tu más fiel servidor. Brillantes. Serpenteantes. Fugaces y voraces. El fuego que te regalé se disipó en el espacio vacío de dos camas sin calentar, una calle sin alumbrar y dos portales que nunca han de conectar.</p>
<p>Suscito fantasías en mentes ajenas inventadas por la mía. Construyo castillos de humo que flotando ascienden adonde ninguno ha podido. Agarro el aire entre mis dedos esperando encontrar algún día los tuyos, poder apretarlos y sentir el calor que tu sonrisa infunde al corazón. Cabalgar por cenagales inmundos es tarea fácil cuando se compara con las líneas de tus hombros; perpetuo descenso hacia páramos yuxtapuestos en posiciones prohibidas por los viejos ancestros.</p>
<p>Y creo localizar el resto de tu aroma, perdido y arrinconado a lo lejos sobre la alfombra. El viento de aquella ventana baldía lo arrastra con la pasión pervertida del demonio que me susurra tras la oreja cada vez que te sigo de día. Ni de noche duerme el Pérfido por conocer lo dulce de tu cuerpo.</p>
<p>Regreso a la superficie y me sirvo dos copas de whisky con hielo; dos recuerdos para recordarte como aquellos besos que intenté robarte. Dos razones para seguir despierto y no irme a la cama. Dos elementos flotando en aguas separadas.</p>
<p>Dos besos en hielo que esperan morir en paz.</p>
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		<title>Vidas unidas</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2010 20:10:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[sentimientos]]></category>
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		<description><![CDATA[Reusando las canciones de Max Richter he decidido escribir un pequeño relato con una de sus mejores obras. A ver qué os parece.


Como dejando huellas en la nieve acumulada en profundos bosques nórdicos, tus pasos se me hacen tan evidentes cuando llegas a mi puerta que sé que llamarás antes de que tus propios dedos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Reusando las canciones de Max Richter he decidido escribir un pequeño relato con una de sus mejores obras. A ver qué os parece.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3073/2898420431_f54785e03a.jpg" width="500" height="335" /><p class="wp-caption-text">Foto por Javier Volcan</p></div>
<p><span id="more-2975"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=a8942d5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p>Como dejando huellas en la nieve acumulada en profundos bosques nórdicos, tus pasos se me hacen tan evidentes cuando llegas a mi puerta que sé que llamarás antes de que tus propios dedos toquen el frío del timbre. Entonces, una gran sonrisa se dibujará en mi mente para alumbrar dos luceros verdes que me escrutarán desde el manto liso y sedoso de tu flequillo.</p>
<p>Tú dirás mi nombre delicadamente, como sólo tú sabes hacerlo, y yo te cogeré de la mano para arrastrarte a lo profundo de mi caverna; princesa raptada por la oscuridad que mancilla lo puro de tu esencia. Tu mera presencia en mi sofá produce en mi vida un efecto balsámico confortador.</p>
<p>¿Recuerdas la primera vez que pasaste al salón? Yo te dije; &#8220;niña, tranquila, puedes respirar en paz, pues mis ojos sólo tienen como horizonte los tuyos y mis manos tiemblan de tan sólo pensar en tocar&#8221;. Algo burdo y soez con toques poéticos, pero sincero y directo. Recuerdo que temblé de verdad cuando pestañeaste y me miraste. Después fuiste tú quien me besaste.</p>
<p>Largas fueron las noches junto a la chimenea y dulces los abrazos en el portal más allá de las escaleras. Tu presencia era una droga que hoy en día todavía no he sabido controlar. Por eso cuando noto el aroma de tu cuello flotar desde la ventana, cuando creo escuchar el tintineo de tus colgantes, me pongo alerta como perro guardián y hago la guardia inquieto en el portal. Ladro una y otra vez en las noches de soledad, rasgando la amargura con una botella de coñac; difuminados recuerdos de tu rostro que temo perder si me duermo sin más.</p>
<p>Pero hoy sé que estás por llamar a mi puerta, una vez más. Entonces tu mundo será invitado a fundirse con el mío para procrear una nova que nunca ha de desorbitar.</p>
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		<title>Cenizas</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 20:47:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cenizas]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
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		<description><![CDATA[Un poco de verso libre no viene mal de vez en cuando. La canción es fantástica, ya veréis.


Caí en la oscuridad del pozo cuando tu mano se separó de la mía. La cálida impresión, que tus dedos dejaban sobre mi piel, significaba una razón para seguir actuando en el teatro de la vida con renovadas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Un poco de verso libre no viene mal de vez en cuando. La canción es fantástica, ya veréis.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.static.flickr.com/81/247337730_20c68f0025.jpg" alt="" width="500" height="281" /><p class="wp-caption-text">Foto por .ash</p></div>
<p><span id="more-2953"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/local.swf?file=fae7134" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=fae7134" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Caí en la oscuridad del pozo cuando tu mano se separó de la mía. La cálida impresión, que tus dedos dejaban sobre mi piel, significaba una razón para seguir actuando en el teatro de la vida con renovadas energías. Con ganas crecientes embebidas en bellas alegrías. Relucientes sonrisas y traviesas miradas perdidas.</p>
<p>Dulces atardeceres en tus hombros donde mi cabeza viajaba a tierras lejanas sin perder de vista tus ojos. Y deslizando por tu pelo, largo, suave, moreno como el oscuro cielo de las noches de vigilia, aquellas en las que no parábamos la risa, se llega sin sufrimiento a lugares donde la tristeza es arrastrada por el viento.</p>
<p>Una existencia vacía de preocupaciones y llena de latidas emociones. Labios entornados en infinitas caricias cercanas, siempre jugando y bailando sobre las laderas de nuestra montaña. Ríos de lava sobre espaldas mojadas. Miradas cruzadas que crean la llama.</p>
<p>Dónde quedaron las promesas sobre el ocaso. Adónde marcharon los abrazos sinceros de segundos pasados. Soledad vacía en campo marchito que de cenizas cubierto se abre al cielo abierto. Y grito. Grito con desgarrada voz sin más aire en el pecho que el justo para poder latir mi corazón. Y corro. Corro buscándote en los lugares donde me sonreías y apenado vuelvo por el camino que rodea la colina.</p>
<p>Sombras alargadas se dibujan en el atardecer de mis días, cuando mis pies caminan sobre traicionera arcilla. Pero de las cenizas no renace lo nuestro; el viento sopló hacia el lado opuesto. Todavía te busco en mi espejo, en el reflejo, en el dulce recuerdo de las mantas sobre el cesto. Aquellas que compartimos frente a la chimenea mientras la leña en cenizas renacía.</p>
<p>Cenizas que siempre se lleva el viento.</p>
<p>Pero algún día, distraído en el camino, sumido en mi locura y recreándome en la ternura de la memoria, volveré a ver tus huellas en la vereda del jardín, impresas en las cenizas que nuestro amor quemó.</p>
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		<title>Campos de camomila</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2010 22:03:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estoy trabajando en un relato más o menos largo (de unos 8 minutos de lectura, normalmente suelo hacerlos de 2 a 3 minutos) y para no dejar el blog desatendido demasiado tiempo os dejo con algo para picar 
Nota: hace mucho que no uso a Max Richter y he decidido hacerlo esta vez de nuevo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Estoy trabajando en un relato más o menos largo (de unos 8 minutos de lectura, normalmente suelo hacerlos de 2 a 3 minutos) y para no dejar el blog desatendido demasiado tiempo os dejo con algo para picar <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /><br />
Nota: hace mucho que no uso a Max Richter y he decidido hacerlo esta vez de nuevo. He escrito con prácticamente todas sus canciones, así que toca repetir alguna. Supongo que no será ningún inconveniente dada la calidad de Richter </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3096/2399579640_e4f8ab4c87.jpg" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por PhiBo23</p></div>
<p><span id="more-2950"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=62e601c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p>Corría con el viento sobre su cara y el aroma del prado bailando en su sentir. Sensaciones intensas que fluyen con el tiempo y quedan varadas en los meandros de la amargura. Vidas arruinadas por la contingencia de lo abierto del futuro; senderos que nunca han sido recorridos sin dejar en ellos las huellas de lo vivido.</p>
<p>Cabalgaba como caballo desbocado en contra de los deseos del Ser mayor. Triste emoción cuando se deja tirado el abrigo del calor. Cuando se pierde el tren en la estación. Cuando se niega la entrega sincera del corazón.</p>
<p>Y flotando con los pies descalzos sobre campos de camomila dulces olores invadían su apagada alegría. Pájaros rasgando la cobertura de su pelo y mariquitas recorriendo lo bello de su pecho. La frescura de la mañana primaveral condensada en una parcela de tierra tan pequeña como lo es el alfiler al pajar, el ratón al gato, el rey al plebeyo y el miedo al desenfreno veraniego.</p>
<p>Soñar vidas imaginadas es vivir la vida regalada. Agarrar mundos con las manos y soplar delicadamente mirando de soslayo. Despierta, bonita, tu barco todavía no zarpa; espera el permiso de un gallardo capitán que sepa combatir la fiereza de los piratas allende la mar.</p>
<p>Lunas rotas en el cielo oscuro y soles incandescentes saludan al mundo. Cristales fragmentados en amalgamas proyectadas sobre lienzos todavía por estrenar. Cabellos danzando sobre la hierba teñida de luto dejando libertad al deseo primitivo de sucumbir a lo no permitido. Porque la tierra no debe probar el sabor de tus lágrimas ni tus labios han de hacerlo tampoco, y aunque como lilinas caídas de los cielos o ángeles ascendidos sobre los fuegos del infierno tus lágrimas sean panaceas para mis malos sueños, no debes doblar las rodillas y hundir la cara en henchida ira.</p>
<p>Mientras tanto, mientras que las velas se arrían y se leva el ancla, sueña. Sueña y sonríe en este campo de camomila donde en su día planté lo mejor de mi vida.</p>
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		<title>Tranquilidad reposada</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Apr 2010 20:01:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[bosque]]></category>
		<category><![CDATA[capilla]]></category>
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		<description><![CDATA[Un pequeño relato sobre el paso del tiempo y mundos olvidados. Personalmente me ha gustado mucho.


Los rayos de sol se colaban por las grietas e impactaban directamente contra el suelo de cerámica rota. Las piedras que conformaban los muros estaban tan deterioradas que en algunas zonas el muro no existía. En la zonas donde sí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Un pequeño relato sobre el paso del tiempo y mundos olvidados. Personalmente me ha gustado mucho.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3592/3470599565_5cb153c6d8.jpg" alt="" width="500" height="335" /><p class="wp-caption-text">Foto por Tasa M</p></div>
<p><span id="more-2945"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/local.swf?file=1ede095" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=1ede095" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Los rayos de sol se colaban por las grietas e impactaban directamente contra el suelo de cerámica rota. Las piedras que conformaban los muros estaban tan deterioradas que en algunas zonas el muro no existía. En la zonas donde sí lo hacía, las cicatrices de la impronta del tiempo dejaban pasar un magnífico espectáculo luminoso.</p>
<p>El techo, como los muros, se había venido abajo en gran medida, por lo que el cielo se podía divisar entre las hileras de bancos de madera vieja ya carcomida. Las nubes cruzaban con parsimonia el inmenso azul que radiaba en todas direcciones, una sensación de plenitud invandió el corazón de London cuando respiró el aire balsámico de la antigua capilla.</p>
<p>Quién diría que en medio del bosque quedaran en pie los restos de una antigua capilla glumeria, aquella civilización que por ser tan antigua ni se tenían datos escritos sobre su existencia. La única prueba de que estuvieron allí eran los restos, que como la capilla, permanecían desafiantes al paso del tiempo.</p>
<p>London recordó la primera vez que se aventuró en el bosque con su hermano. Tan sólo eran unos chiquillos y jugaron toda la tarde a los exploradores. El cielo era tan azul como entonces. Los pájaros trinaban desde las ramas y marcaban el sendero de una London risueña. Pero después de Aquello todo cambió, y London derivó en una persona apagada y consumida. Por eso el hallazgo de la capilla encendió una pequeña llama en su corazón; porque aquellas piedras agrietadas habían evocado en su memoria los tiempos en los que podía sonreír con tranquilidad.</p>
<p>Dedicó diez minutos a pasear por entre las columnas que quedaban en pie. Observó con gran detenimiento los glifos grabados en la piedra y las imágenes de carros tirados por criaturas ya extintas. Su abuelo le dijo una vez que las gentes de los prados del sur los llamaban caballos, y que hace siglos eran usados como medio de transporte común. A London se le hacía raro pensar en un viaje a lomos de un animal.</p>
<p>Un jilguero voló por el tejado y se introdujo en un capitel agujereado. Aquel hecho hizo que pensara en los agujeros que había por toda la capilla; piedras, madera, mármol, cerámica&#8230; en todas partes había orificios del tamaño de las bellotas, y tenían además el aspecto de haberse practicado en ráfagas consecutivas. Con ira y odio.</p>
<p>-¡London! ¡London, querida, dónde estás!</p>
<p>Una mujer asomó por uno de los rincones donde el muro había desaparecido.</p>
<p>-Por fin te encuentro. El maese Treband lleva casi media hora queriendo reanudar la marcha, y su humor ha empeorado tanto que ya no es tolerante para las exploraciones de una chiquilla como tú.</p>
<p>-Marcia, ya no soy una chiquilla -contestó London con enfado.</p>
<p>-Yo sí que no soy una chiquilla. ¡Mírame! ¡Vieja y cansada, incapaz de interesarme por los placeres del bosque!</p>
<p>-Mejor nos ponemos en marcha -comentó London mientras se acercaba a Marcia-. No queremos que maese Treband acabe fulminado por su impaciencia, ¿verdad?</p>
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		<title>Cerveza, universitarios y Su: un regreso silencioso</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 19:14:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relato negro]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[Sally]]></category>
		<category><![CDATA[Su]]></category>
		<category><![CDATA[universitarios]]></category>

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		<description><![CDATA[Vuelve Su en un pequeño spin-off. Resulta que quería resucitar a mi personaje femenino Sally/Molly, sin embargo, como llevaba tantos años sin escribir relatos largos para ella&#8230; pensé que sería buena idea coger a Su y hacer que se pareciera a Sally. Para los que no conozcáis a Su os recomiendo la lectura de su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Vuelve Su en un pequeño spin-off. Resulta que quería resucitar a mi personaje femenino Sally/Molly, sin embargo, como llevaba tantos años sin escribir relatos largos para ella&#8230; pensé que sería buena idea coger a Su y hacer que se pareciera a <a href="http://www.metarelatos.com/relato-negro/juegos-nocturnos-el-regreso-de-sally/" target="_blank">Sally</a>. Para los que no conozcáis a Su os recomiendo la lectura de su propia saga: <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/mini-saga-huidas-a-medianoche/" target="_blank">Huidas a medianoche</a>. Vamos a ello.</p></blockquote>
<p><span id="more-2784"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=4f91b1e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://blog-quiver.deviantart.com/art/Manuel-Rebollo-Article-01-125303620"><img alt="" src="http://th05.deviantart.net/fs43/300W/f/2009/160/e/9/Manuel_Rebollo_Article_01_by_blog_Quiver.jpg" width="300" height="464" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Manuel Rebollo</p></div>
<p>La luna coronaba la noche envuelta en un manto de nubes densas. El asfalto caliente incitaba a las carreras, y los universitarios borrachos cogían el coche de papá-mamá para quemar el embrague calle abajo. Ellos creían que se estaban corriendo la fiesta más dura de la historia.</p>
<p>-¿Realmente piensas que poner el BMW de mami a 140 es lo más duro que se puede hacer? -Su escupía las palabras desde detrás del cuello de un botellín de cerveza mexicana.</p>
<p>-¡Claro, tía! ¡Ya verás cuando esos carrozas vean el asfalto mañana! ¡Van a flipar! -contestó un joven borracho que intentaba abrazar a Su. Ella no se dejaba.</p>
<p>-¿Quieres ver algo duro de verdad? -dejó el botellín en una mesa de piscina.</p>
<p>-¡Por supuesto! -pero su mente bebida enfocaba los planos existenciales hacia el lado sexual de la vida, interpretando &#8220;quieres ver algo duro de verdad&#8221; por &#8220;te la voy a chupar hasta dejartela como un mastil&#8221;-. Por cierto, ¿a qué clase vas tú?</p>
<p>-A ninguna -susurró Su acercándose al joven y metiéndose la mano en el bolsillo trasero de los vaqueros. Había leído a la perfección las babas del chico.</p>
<p>-¡Ah, ya veo! ¡Eres de otra carrera!</p>
<p>-Eso mismo&#8230; Mira, observa. ¿Ves al chico de la camiseta verde? El que baila con la rubia de silicona. Por cierto, ¿desde cuando las universitarias se operan las tetas?</p>
<p>-Ésa no es de la carrera&#8230; Será una furcia -contestó el chico como si fuera una observación física, en el sentido científico de la palabra.</p>
<p>-Bien, pues quiero que no apartes los ojos del chico&#8230; Él todavía no lo sabe, pero va a ser muy afortunado esta noche. Sonríe a la rubia&#8230; La besa&#8230; La magrea&#8230; Y se va a por una birra&#8230; Ahora fíjate bien. Abre mucho los ojos. Sé que estás borracho, pero me gustaría que emplearas toda tu atención en esto. Muy bien. ¿Ves al chico coger una cerveza de los hielos?</p>
<p>-Sí&#8230;</p>
<p>-Pues ahora ya no.</p>
<p>El silbido estalló sobre el hombro del universitario dejándole un pitido desagradable en el interior de la cabeza. Su sostenía una pistola con silenciador que todavía humeaba justo detrás de él. Hasta borracho supo que el chico de la camiseta verde no se había echado ketchup en la cabeza y jugaba a ser un muerto en el jardín.</p>
<p>-¿Has visto? Eso es la mitad de duro de lo que realmente significa la palabra duro. La otra mitad os la mostraré en un momento. Él por fortuna -dijo señalando al cadáver-, no va a conocer el significado real de la palabra. Lo bueno empieza ahora. Lo malo para vosotros.</p>
<p>Y sonriendo hizo bailar una y otra vez la corredera de la pistola. Al final no quedó nadie para quemar más embragues alemanes de exportación.</p>
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		<title>[Cantos de batalla] Desesperación</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 15:43:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<category><![CDATA[final]]></category>
		<category><![CDATA[minotauro]]></category>

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		<description><![CDATA[Última entrega de &#8220;Cantos de batalla&#8221;. La canción que he usado para este relato&#8230; ¡me encanta! Espero poder estar a la altura de ella. Por otra parte, he pensado que tal vez en un tiempo futuro recupere esta mini-saga, por lo que he dejado el final bastante abierto. Tal vez pueda dar la sensación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Última entrega de &#8220;Cantos de batalla&#8221;. La canción que he usado para este relato&#8230; ¡me encanta! Espero poder estar a la altura de ella. Por otra parte, he pensado que tal vez en un tiempo futuro recupere esta mini-saga, por lo que he dejado el final bastante abierto. Tal vez pueda dar la sensación de que está incompleta, pero repito, como seguramente la retome he preferido suspenderlo en el aire. Espero que os guste.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img alt="" src="http://farm1.static.flickr.com/70/199576285_6e9ad4b2a5.jpg" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por crowolf</p></div>
<p><span id="more-2926"></span></p>
<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=faf3f8f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>
<p>Artion rodeó a la bestia esquivando a los lentos esqueletos que le buscaban ciegos, y cuando encontró el talón del minotauro se lanzó al ataque. Mientras tanto, Phéroz que parecía entender la estrategia de Artion, se dedicaba a derribar cuantos esqueletos podía para que no le molestasen. El alfanje cortaba la carne a duras penas, y tras varios sablazos consiguió abrir una herida que comenzó a sangrar profusamente. El monstruo giró violentamente e intentó pisar a Artion con la otra pezuña. Por poco lo consigue, y Artion rodó en el suelo entre nubes de polvo y hierba levantada.</p>
<p>Repitió la operación un par de veces más, pero el minotauro no parecía mostrar signos de sufrimiento.</p>
<p>-¡Usa esto! -gritó un herido von Habsberg lanzando el estoque hacia Artion-. ¡Clávaselo en la herida!</p>
<p>El estoque se quedó corto y el minotauro lo cubrió con el cuerpo impidiendo el avance de Artion. Con una mano intentó cogerle, pero Artion fintó sobre su eje y se escapó por encima de los dedos de la bestia. La otra mano se dedicaba a intentar agarrar un tronco para usarlo como arma. Artion, de nuevo, tuvo que esquivar la mano que intentaba apresarle, y dando un salto hacia atrás asestó un corte en un dedo del monstruo. La sangre le salpicó la cara y le cegó momentáneamente, sin embargo, fue tiempo suficiente para que la bestia le golpeara con la otra mano y le lanzase por los aires en dirección opuesta.</p>
<p>Mientras él se recuperaba el minotauro ya había cogido un tronco y lo zarandeaba en amenazantes curvas derribando decenas de esqueletos. Pronto la tierra quedó cubierta por huesos astillados y humo verde que se escapaba hacia el cielo. Phéroz se lanzó a la espalda del monstruo y quedó enganchado con sus garras, despellejando la piel por la acción de su propio peso y enfureciendo más al minotauro. Éste se revolvía pero no conseguía desprenderse del felino, quien seguía deslizándose lentamente por la espalda de la bestia con las garras como principal punto de contacto. Cada pulgada que Phéroz descendía sus garras se hundían más en la carne, hasta que al final comenzaron a desgarrar tejido muscular y en poco tiempo el tigre quedó cubierto por la sangre del minotauro que le caía como una catarata.</p>
<p>Artion se incorporó valiéndose de una rodilla y observó que von Habsberg luchaba desesperadamente contra un grupo de esqueletos que se habían arremolinado sobre él. Le dolía la espalda y llegó a la conclusión de que la armadura no le serviría de mucho, pues lo único que conseguía con ella era perder agilidad. Se la quitó con facilidad (la caída había roto los pequeños eslabones que unían ambas partes) y corrió a por el estoque aprovechando que el monstruo intentaba desesperadamente quitarse de encima a su molesto inquilino. Pasó por debajo de sus patas y agarró el estoque en carrera. Notó que le pesaba tres veces más.</p>
<p>Decidió que primero liberaría a von Habsberg de la horda que se le venía encima. Cogió velocidad y describió un gran arco con el estoque a la altura de los codos. La hoja de la espada barrió cinco esqueletos de una sentada, y aunque no los remató, los dejó en el suelo el tiempo suficiente para poder sacar a von Habsberg del tumulto. Artion agitó una y otra vez el estoque para alejar a los esqueletos, los cuales por no experimentar el miedo seguían avanzando y encontrándose con la hoja de la espada. Sin embargo, este hecho también consumía con mayor celeridad las fuerzas de Artion.</p>
<p>-Yo estoy bien. Sólo necesito tomar un poco de aliento. Encárgate del minotauro y yo haré lo que pueda con estos huesos.</p>
<p>-No puedes ni sostener una daga, no me vengas con heroicidades -dijo Artion al tiempo que esquivaba un ataque.</p>
<p>-Ambos sabemos que el minotauro es la prioridad, y tú estás en mejores condiciones que yo para rematarlo.</p>
<p>Phéroz apareció de repente totalmente cubierto de sangre. El minotauro estaba sobre sus rodillas lamentándose de las heridas.</p>
<p>-¡Aprovecha la oportunidad! -gritó von Habsberg subiéndose a lomos del tigre-. ¡No te preocupes por nosotros!</p>
<p>Artion asintió mirando a los ojos azules del jinete felino, y en ellos descubrió la honradez de quien está dispuesto a dar su vida por una meta superior al propio ser. Así que se prometió que lo haría lo suficientemente rápido como para no tener que recoger el cuerpo inerte de su compañero de entre una multitud de esqueletos humeantes. Corrió hacia el minotauro que seguía de rodillas y lo rodeó. La herida del talón seguía sangrando, y sin pensárselo dos veces, clavó el estoque verticalmente con toda la fuerza que pudo reunir. La afilada punta se hundió en la masa rojiza y se abrió paso por el tendón de Aquiles. Viendo que ya no podía hundirlo más empezó a golpear con el puño, a modo de martillo, la empuñadura del arma. La bestia no podía más que gemir y pretender levantarse con la otra pata, cosa que consiguió antes de que Artion pudiera dejar de golpear el estoque para esquivar la cadena que le amenazaba.</p>
<p>El golpe impactó en su tórax y le dejó sin aliento en la tierra. Comenzó a vomitar sangre que se mezclaba con el polvo en sus labios, formando costras ásperas que caían en trozos rugosos. El minotauro giró sobre su pata buena y volvió a latiguear con la cadena de la muñeca. Los eslabones fallaron y dejaron una enorme huella a pocos pies del cuerpo de Artion. Haciéndose consciente de que si no se movía moriría aplastado, reptó usando las uñas hasta la pata herida del monstruo que ya había empezado a armar el látigo otra vez. Agarrándose a la empuñadura del estoque se incorporó y lo retorció con la esperanza de poder frenar a la bestia. Ésta desgarró el aire con un lamento sonoro y giró el cuerpo para agarrar el estoque y sacarlo de allí. Apartó a Artion de un manotazo y comenzó con la tarea de sacar el arma.</p>
<p>Unas explosiones nacieron detrás de él. Una segunda carga volvió a estallar. El minotauro retiró la mano del estoque y se encaró hacia la arboleda a la pata coja. Artion no comprendió que los arcabuceros de su compañía habían llegado hasta que sintió el humo de la pólvora penetrar por su nariz.</p>
<p>-¡Sargento! ¡Hemos encontrado al sargento! -gritó un hombre por encima de su hombro.</p>
<p>-¡Las bestias de Mephisto han llegado a la arboleda! -bramó otro.</p>
<p>-¡Carguen los arcabuces!</p>
<p>El minotauro se revolvió de dolor y desafortunadamente las cadenas de sus muñecas latigueron el aire una vez más. El cuerpo decapitado del soldado que había ido a socorrer a Artion se desplomó a su lado escupiendo sangre por las carótidas seccionadas. El minotauro se había vuelto loco por el dolor y arremetía desenfrenadamente contra todo a su alrededor. Los soldados retrocedieron unas yardas con temor a las cadenas. Artion observó que del calzón del soldado muerto colgaba una pistola cargada y lista para usarse. La agarró y corrió de nuevo hacia el estoque. Gritó para mitigar la sensación de dolor que le atravesaba la espalda de arriba a abajo. No le costó llegar hasta el estoque y con la culata del arma golpeó la empuñadura repetidas veces. Lo haría hasta que el minotauro cayera de rodillas doblado por el dolor. Las cadenas le rozaron varias veces, una de ellas arrancándole parte de la oreja derecha.</p>
<p>Finalmente la bestia no pudo resistir el dolor y se agachó, momento que Artion aprovechó para treparo por el lomo y coronar la nuca del animal. Éste se revolvía e intentaba coger a Artion sin preocuparse de las cadenas que flagelaron su propia espalda en el intento. Artion se sentó en la nuca, como si fuera un niño pequeño a hombros de su padre, y amartilló el pedernal. Apretó el cañón fuerte contra el cuero cabelludo de la bestia y esperó a la explosión en la cazoleta. El disparo provocó una gran nube de humo y el minotauro se desplomó en dos tiempo. Artion cayó con él ya sin consciencia.</p>
<p>Cuando Artion se levantó en la camilla del hospital de campaña horas más tarde, sobre su regazo reposaba una carta amarillenta con la letra de Elizabeth. En la camilla de al lado se encontraba von Habsberg que fumaba una pipa tallada a mano.</p>
<p>Algo le decía que pasarían muchas semanas antes de poder volver a ver a su amada.</p>
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		<title>[Cantos de batalla] Despertar</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 12:29:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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Ante él se abría un espacio oscuro y borroso, difuminado en sus extremos y ligeramente luminoso en su parte superior. Se frotó los ojos y poco a poco fue recuperando la visión; había abandonado el pantanal y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Como dije ayer, hoy sábado colgaré los dos últimos relatos de esta nueva mini-saga. Aquí el primero de ellos.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><img class="  " src="http://farm3.static.flickr.com/2691/4269785401_492d59a3a5_b.jpg" alt="" width="400" height="532" /><p class="wp-caption-text">Foto por shandopics</p></div>
<p><span id="more-2922"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/local.swf?file=3dc5b3b" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=3dc5b3b" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Ante él se abría un espacio oscuro y borroso, difuminado en sus extremos y ligeramente luminoso en su parte superior. Se frotó los ojos y poco a poco fue recuperando la visión; había abandonado el pantanal y se encontraba tendido sobre una roca llena de musgo en medio de la arboleda adyacente. Su mano derecha todavía sujetaba con firmeza el estoque largo. Le dolía todo el cuerpo y estaba exhausto.</p>
<p>-No te preocupes por la sangre -dijo una voz muy cerca de Artion-. Te golpeaste la cabeza cuando te saqué de aquella pocilga.</p>
<p>Hasta entonces no se había percatado de que su cara y cuello estaban manchados por sangre ya seca.</p>
<p>-Tú eres&#8230; -contestó intentando enfocar el origen de la voz.</p>
<p>-Soy Ludwig von Habsberg, y éste de aquí es Phéroz. Él te salvó.</p>
<p>Por fin encontró la fuente de la voz, y pudo ver a un hombre apoyado sobre el lomo tendido de una bestia descomunal; una especie de gato gigantesco del color de las naranjas y con rayas negras atravesando todo su cuerpo.</p>
<p>-No te preocupes, no muerde -dijo el hombre acariciando a la bestia-. Los llaman tigres, y vienen de muy lejos.</p>
<p>Phéroz bostezó. Unos árboles a su derecha cayeron con gran estruendo y una bandada de pájaros echó a volar presa del pánico.</p>
<p>-No hay tiempo que perder. Ya están aquí -el hombre le tendió la mano y Artion la aceptó humildemente.</p>
<p>Un virote atravesó con velocidad el follaje de los arbustos y rebotó fugazmente en la piedra que sostenía a Artion. Un mar de chispas salpicaron sus mejillas y von Habsberg tiró rápidamente hacia arriba para ponerle en pie.</p>
<p>-¿Puedes pelear?</p>
<p>-Creo que sí -dijo abriendo y cerrando el puño izquierdo. El derecho se resistía a soltar el estoque.</p>
<p>-Ese estoque no te conviene, es demasiado largo para luchar en la arboleda. Sin contar que a los esqueletos les da igual que les puncen. Toma este alfanje -se lo lanzó sin aviso-. Ahora prepárate.</p>
<p>Un silencio absoluto precedió a la espantada de las aves. Después una corta serie de silbidos rasgaron el aire y se materializaron en más virotes clavados en objetivos no deseados. Finalmente varias decenas de esqueletos irrumpieron desde la oscuridad de los árboles solamente dejando escuchar el entrechocar de sus huesos. El hombre de la bestia se armó con dos dagas cortas y se lanzó a la carrera. Muy de cerca le seguía la bestia, que en cuestión de segundos, le dobló y de una zarpada decapitó a varios esqueletos.</p>
<p>Al ver Artion la iniciativa de sus salvadores él también se vio inundado por nuevas fuerzas que brotaban calientes desde las yemas de sus dedos. Un esqueleto cojo se le acercó por el lateral y Artion comprobó la extrema ligereza del arma que le habían prestado. Agitó varias veces el alfanje en el aire para hacerse con él y acto seguido asestó un golpe plano al hombro del esqueleto, el cual se fragmentó y dejó caer al suelo el húmero y todo lo que le sucedía. El siguiente golpe derribó al enemigo dejando escapar humo verde por entre las fracturas.</p>
<p>Sin embargo, cuando Artion ya llevaba casi una decena de esqueletos derribados, el alfanje se le quedó atascado en una vértebra. Intentó tirar en el sentido de entrada pero le resultó imposible. Más esqueletos se le acercaban en silencio.</p>
<p>-¡Dale una patada! -gritó el hombre entre varios enemigos. Sus dagas parecían bailar clavándose una y otra vez en los cráneos enmohecidos.</p>
<p>Artion aceptó el consejo y estalló la columna vertebral que le retenía el arma de una patada firme. Para cuando consiguió liberar el arma no le quedaba tiempo más que para esquivar los ataques de los otros esqueletos. De repente un silencio radical invadió la arboleda para explotar en un feroz rugido a los pocos segundos. Los árboles se oían caer a unas yardas de distancia. Phéroz encorvó el lomo y bufó hacia el origen del estruendo.</p>
<p>Entre hojas cayendo y troncos astillados apareció una criatura mitad toro mitad hombre. Los esqueletos no se molestaban en apartarse de su camino y terminaban aplastados bajo sus pezuñas. El monstruo tenía la altura de varios hombres puestos a hombros unos encima de otros.</p>
<p>-Es un minotauro -explicó von Habsberg-. No temas. No es diferente al resto de monstruos del Averno.</p>
<p>-Nunca he tenido que lidiar con uno de ellos -contestó con cierta vergüenza que no consiguió entender.</p>
<p>-Tranquilo&#8230; de ahora en adelante tendrás muchas ocasiones.</p>
<p>Sonrió y se lanzó sin pensarlo a las patas del minotauro. Intentó clavar ambas dagas para ascender hasta el lomo pero el monstruo le derribó de un manotazo. Las cadenas rotas que llevaba en la muñeca latigaron el aire a escasos dedos de la cara de von Habsberg, quien aterrizó sobre alguno de los troncos caídos en el suelo, y donde quedó tendido doliéndose por el golpe.</p>
<p>Artion no sabía muy bien cómo actuar. Lo único que sabía con certeza era que debía hacer algo con presteza, de ello dependían sus vidas.</p>
<p>El minotauro le rugió a la cara lanzando en todas direcciones saliva caliente. De sus fosas nasales se desprendía un tufo fuerte e insoportable que contaminó rápidamente el ambiente. Phéroz danzaba alrededor de ellos dos derribando todos los esqueletos que podía. Tenía varios cortes visibles en el lomo.</p>
<p>Artion por fin despertó.</p>
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		<title>Las huellas en las dunas</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 20:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bélico]]></category>
		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
		<category><![CDATA[desierto]]></category>
		<category><![CDATA[Kabul]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya sé que dije que publicaría un relato de la saga &#8220;Cantos de batalla&#8221; por día. Sin embargo, hemos decidido subir al pueblo de visita casi de improvisto, por lo que ahora mismo estoy escribiendo desde un módem 3G que no me permite hacer casi nada. Tengo los borradores de los dos relatos que quedan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Ya sé que dije que publicaría un relato de la saga &#8220;Cantos de batalla&#8221; por día. Sin embargo, hemos decidido subir al pueblo de visita casi de improvisto, por lo que ahora mismo estoy escribiendo desde un módem 3G que no me permite hacer casi nada. Tengo los borradores de los dos relatos que quedan en el disco duro, pero he decidido no colgarlos todavía porque desde el pueblo no puedo estar trasteando con la música en Goear (por el tráfico limitado del módem, que no solamente lo uso yo). Así que hasta el sábado nada, pero prometo que el sábado estarán ambos (sólo queda seleccionar la música y ajustarla al borrador). Mientras tanto os dejo con un microrrelato, eso sí, sin música ni foto <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<p><span id="more-2919"></span></p>
<p>Calles oscuras que saludan a la luna llena; flores que resplandecen bajo las farolas medio muertas. Una ciudad comida por el fuego de la guerra, un desierto, las dunas peladas azotadas por el viento gélido de la noche.</p>
<p>Un antiguo corral llora en la penumbra, y rota, su valla se resiste a caer y perecer sobre el yermo. Las huellas en el camino todavía viven; el rastro de la muerte.</p>
<p>Una ciudad que desaparece en el olvido cartográfico, y se marchita a paso lento en la memoria de los afligidos ciudadanos.</p>
<p>Kabul es un geriátrico de fantasmas.</p>
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