Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En febrero - 6 - 2009

3 minutos es el tiempo que tengo para escribir esta carta. 3 minutos para tomar el lápiz, rasgar la punta de grafito contra la celulosa y decir adiós a este mundo. 3 minutos y en esta habitación un cadáver manchará la alfombra que con tanto cariño alguien me regaló una vez.

3 minutos es tiempo suficiente como para preparar un té, y sin embargo, ahora noto que me falta el tiempo. 3 minutos son los minutos que hace falta para coger aire y decidirse a saltar por el acantilado, mientras abajo tus amigos te gritan a voces que no duele. 3 minutos para observar el mundo y ver en la oscuridad de la oscura noche que las estrellas de la tierra brillan más que las del cielo. 3 minutos…

3 minutos necesito para empezar a vestirme y solamente ponerme los calcetines. 3 minutos son los que me concedía para hablar a hurtadillas con la chica de clase. 3 minutos es poco para muchos y mucho para pocos.

3 minutos necesita el pistolero para fumarse un pitillo antes de amartillar la pistola. 3 minutos para recoger mi cuerpo y desistir en el intento. 3 minutos tardará la vecina en llamar a la policía, escandalizada por el eco seco y profundo del desgarrador estruendo del arma. 3 minutos y la vista se me nublará, los párpados se cerrarán lentamente, pesados y automáticos. 3 minutos es lo que necesita una persona sistemática para hacer las mismas cosas sistemáticas todos los días de la semana.

3 minutos tarda el autobús en llegar cuando enciendo un cigarro, y 3 minutos tarda en irse cuando monto en él. 3 minutos son los que mi novia, la antigua chica de clase de primaria, tarda en secarse el sedoso pelo castaño en frente del espejo del cuarto de baño. 3 minutos tardo en ir a ver cómo lo hace y otros 3 minutos en empezar a hacerla el amor. 3 minutos de caricias entre sábanas cierran la noche.

3 minutos son los suficientes como para decidir ser padre. 3 minutos para desistir. 3 minutos pensando plantar cara al jefe para que dentro de 3 minutos me eche atrás. 3 minutos son una bendición del cielo. 3 minutos pueden ser la peor de tus pesadillas.

3 minutos has tardado en leer esto y 3 minutos he tardado yo en escribirlo. Ahora sólo queda decir adiós. 3 minutos nunca dieron para expresar tantas cosas, porque nunca nadie se paró a pensar que tan sólo 3 minutos de una única vida fueran tan fructíferos.

Bang.

Bang.

Bang.

3 disparos, 3 agujeros. 3 casquillos en el suelo. 1 hombre y 1 cadáver. 3 minutos son los suficientes para apagar las estrellas de la tierra, de esas que por cada una que se enciende se apaga otra en el cielo. 3 minutos valen para ponerle fin a cualquier cosa. Aprovecha tus minutos. No te preguntes qué fue de aquella carta ni de aquel hombre. Sólo céntrate en el tempo de tu vida, porque 3 minutos pueden significar que acabes casado con la reina del baile, o que tus entrañas encharquen el suelo de una pequeña habitación.

 

Para Maya de un hombre ensuciando una alfombra.

 

Foto: just.K