Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En abril - 27 - 2009

Este microrrelato va cariñosamente dedicado a todos esos “little homos” que adoran los vampiros gays que tan de moda están ahora. Me refiero a esos emo-vampiros tipo Crepúsculo que renegando de su condición vampírica se niegan a beber sangre humana. ¿Qué cojones es eso de “hemos hecho un pacto para no matar humanos”? ¡Me cago en la puta joder! ¿Hasta dónde va a llegar el influjo de My Chemical Romance? También va dedicado (cariñosamente) a los amantes de los vampiros aburguesados, que sólo piensan en follar cada noche con un séquito de mil vampiresas de piel blanquecina. A todos ellos y ellas, porque con esto del emo-vampire las chicas se han puesto cachondas a tiempo completo. Para que aprendan qué es un vampiro. Este texto no hubiera sido posible sin la labor narrativa de Steve Niles, quien quiera saber más de él que busque en Internet, que es gratis.

Entrevista con el vampiro, de verdad, por shimohira.
La noche era cerrada y la luz de las farolas iluminaba parcialmente los rincones más sucios de Madrid. Tenía un hambre de cojones y lo único que tenía en mente era asaltar discretamente la cola de alguna discoteca de moda para poder saciarme con la sangre de una joven con dinero. En muchas ocasiones me ha venido a la cabeza la idea de arrasar con la cola de alguna de esas discotecas light para menores de 18 años, pero luego pienso en que la mayoría de esas niñitas de papá ya habrán perdido su jodida virgnidad y la erección se me va a tomar por el culo. Aún así, alguna de ellas lo será, no lo dudo, y su sangre sabrá a dulce vino francés y su carne tierna y rosada me haría pasar una buena noche. Lo peor de ello es que me conozco y sé que si empiezo con una virgen de 15 añitos no podría parar en toda la noche, y lo último que quiero es tener encima a los pesados de El Vaticano. Pero mucho peor es que para cuando me levanto esas niñas ya están durmiendo plácidamente en sus camas, es lo que tiene atiborrarse de alcohol y anfetas todas las noches.

Como iba diciendo, caminaba por una calle céntrica, no recuerdo cuál ni tampoco creo que sea interesante ¿no? La cabeza me daba tumbos de toda la mierda que me había metido la noche anterior. Es curioso porque cuando un vampiro se droga hasta las cejas el efecto no parece irse durante el tiempo de sueño. Más que curioso me parece de puta madre, pago una dosis y me llevo una y media, cojonudo. Volviendo a lo mío… oiga, si ve que me voy por la ramas avíseme ¿vale? No muerdo, lo juro, o al menos no ahora, quién sabe si otro día la veo atractiva en un parque y la desangró tranquilamente, pero no es el caso de esta noche así que estese tranquila. Y deje de tamborilear con los putos dedos, que me pone nervioso. Bueno, iba de paseo y lo típico, me encontré con una parejita muy maja que me decía a gritos que les escogiese a ellos como primer plato. Él era un tipo apuesto, alto y atlético, de esos que llevan el jersey sobre los hombros y visten polos de cuello bien planchado y pantalones de tela cara. Ella era una mojigata en toda regla y le cogía la mano con una sonrisa en la cara, su falda cortita y esas gafas de sol en la cabeza me llamaban a gritos. Iban muy enamorados y yo les observaba desde un banco cercano. No ponga esa cara mujer, me había sentado un momento a tomarme un par de esas pastillas que los niños ricos compran en las discotecas para gente exclusiva. ¿Sabe? Nunca me han gustado del todo, pero en ese momento no tenía anfetas que es lo que suelo tomar. Como le iba contando la parejita parecía muy feliz y tenían todos los méritos para ser mi entrante aquella noche. Me levanté decidido y los arrastré hacia el parque aquel que hay al lado de esa calle llena de putas, ya sabe cuál. Si hubiera visto la cara del joven… ¡tenía más miedo que la chica, joder! ¡Estaba acojonado! Ella sin embargo simplemente miraba asustadiza temblando de cuerpo entero, pero él no dejaba de gritar y eso me molestó, y mucho. Para callarle tuve que romperle la mandíbula de un puñetazo pero entonces empezó a hacer gorgoritos con su propia sangre. Seguramente fuera algo involuntario pero la cuestión es que aquello también me molestó y terminé por arrancarle la cabeza. Ese es uno de mis principales problemas, que no sé hacer uso adecuado de mi bestial fuerza. Al igual le estrecho la mano amistosamente como que se la fracturo en mil astillas porque voy con dos copas de más. El caso es que aquello se llenó de sangre que no dejaba de brotar de su cuello y la chica seguía sin decir nada, simplemente mirando.

Ahora que me lo pregunta, tal vez resultase que a ella le molara todo ese rollo ¿sabe? A lo mejor se pensaba que yo era uno de esos vampiros homosexuales de las novelas de hoy en día y que me iba a enamorar de ella y la pasearía todas las noches por los tejados de Madrid. Menuda gilipollas si así lo pensó, porque mi intención era dejarla más seca que la mojama. Le juro que al principio sólo le iba a chupar la sangre, algo de rutina, pero como ella no decía nada y sólo temblaba me puso a cien, tuve que violarla antes. Pero como ya le he contado, a lo mejor yo le molaba y no fue violación en el sentido estricto de la palabra, quién coño lo va a saber. La cosa es que mucha resistencia no opuso pero claro, mi fuerza es mi fuerza e iba con unas pastillas en el cuerpo. Al final terminé por beber lo que quedaba de su novio mientras contemplaba el cuerpo inerte de la chica que me la había reservado para el final. ¡Menudo banquete oiga, sangre de primera! Estos ricos sí que saben cuidarse. Después de aquello me dio por lo de siempre; unas cuantas copas en algún bar de mala muerte y a buscar camorra con otros de mi especie. Normalmente los vampiros somos muy pacíficos con los nuestros pero a mí me tocan las pelotas esos chupamingas que sólo comen gato y perro ¿sabe? Así que la monté gorda y terminé pegándome con tres a la vez. El resultado fueron tres vampiros muertos y yo con mi brazo amputado y media cara desgarrada, por suerte y como puede observar la capacidad regenerativa de un vampiro con clase como yo es la hostia, ¿ves? Sólo queda que broten los dedos de nuevo en este muñón carnoso, calculo que en cincuenta minutitos estará listo.

Bien, veo que le interesa mi historia o más bien que yo le acojono tanto que el mojón que se ha cagado encima le impide articular palabra. Sea como sea por hoy creo que es suficiente, tengo que salir a comer algo por ahí. Creo que hoy iré al barrio de Salamanca a por otra de esas pijas ricas, pero usted esté tranquila mujer, me ha gustado la entrevista y la dejaré viva para que pueda venir a visitarme más veces. Con su permiso yo me voy ya. No se preocupe al salir si no se cierra la puerta con llave. No sé porqué no tengo muchas visitas.

5 comentarios hasta el momento.

  1. winga dice:

    De 3 en 3? si vengaaa y con una sola mano también! Aun así me gusta tu “Entrevista con el vampiro”, obviamente me quedo con mis emo-vampiros si eso quiere decir Edward, pero también está bien esta perspectiva xDDD

  2. Diego dice:

    Hola solo kiero una kosa hablar with u.

  3. shimohira dice:

    Bien Diego, tienes el mail de la página web para lo que quieras ;)

  4. Denisse dice:

    Hola jejeje

    se que suena tonto

    pero esa entrevista fue verdadera?
    y si asi lo fue porfaa contactenmee

    XD

    gracias

  5. shimohira dice:

    Claro que fue real, Denisse. Tuve que arriesgar mi vida para poder realizar la entrevista. No todos los días un vampiro de verdad deja que le pregunten cosas y menos te las explica con detalle ;)