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	<title>Meta-Relatos &#187; Afganistán</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Las huellas en las dunas</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 20:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bélico]]></category>
		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
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		<category><![CDATA[Kabul]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya sé que dije que publicaría un relato de la saga &#8220;Cantos de batalla&#8221; por día. Sin embargo, hemos decidido subir al pueblo de visita casi de improvisto, por lo que ahora mismo estoy escribiendo desde un módem 3G que no me permite hacer casi nada. Tengo los borradores de<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/las-huellas-en-las-dunas/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Ya sé que dije que publicaría un relato de la saga &#8220;Cantos de batalla&#8221; por día. Sin embargo, hemos decidido subir al pueblo de visita casi de improvisto, por lo que ahora mismo estoy escribiendo desde un módem 3G que no me permite hacer casi nada. Tengo los borradores de los dos relatos que quedan en el disco duro, pero he decidido no colgarlos todavía porque desde el pueblo no puedo estar trasteando con la música en Goear (por el tráfico limitado del módem, que no solamente lo uso yo). Así que hasta el sábado nada, pero prometo que el sábado estarán ambos (sólo queda seleccionar la música y ajustarla al borrador). Mientras tanto os dejo con un microrrelato, eso sí, sin música <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3170/2886320940_62346b5571.jpg" alt="" width="500" height="439" /><p class="wp-caption-text">Foto por Edgar Barany</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2919"></span></p>
<p>Calles oscuras que saludan a la luna llena; flores que resplandecen bajo las farolas medio muertas. Una ciudad comida por el fuego de la guerra, un desierto, las dunas peladas azotadas por el viento gélido de la noche.</p>
<p>Un antiguo corral llora en la penumbra, y rota, su valla se resiste a caer y perecer sobre el yermo. Las huellas en el camino todavía viven; el rastro de la muerte.</p>
<p>Una ciudad que desaparece en el olvido cartográfico, y se marchita a paso lento en la memoria de los afligidos ciudadanos.</p>
<p>Kabul es un geriátrico de fantasmas.</p>
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		<title>Arenas del desierto</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 21:48:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bélico]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
		<category><![CDATA[guerra]]></category>
		<category><![CDATA[marine]]></category>

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		<description><![CDATA[Leyendo hoy la versión norteamericana de CNN he visto unas fotos muy sugerentes de la situación en Afghanistan que me han hecho pensar el siguiente relato de corte existencialista. Os recomiendo que le echéis un ojo al photo spotlight de la sección &#8220;Afghanistan Crossroads&#8221; de CNN International, es más que<a href="http://www.metarelatos.com/belico/arenas-del-desierto/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Leyendo hoy la versión norteamericana de CNN he visto unas fotos muy sugerentes de la situación en Afghanistan que me han hecho pensar el siguiente relato de corte existencialista. Os recomiendo que le echéis un ojo al photo spotlight de la sección &#8220;Afghanistan Crossroads&#8221; de CNN International, es más que informativo.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/isafmedia/2827654900/sizes/l/"><img class=" " title="Soldado y niño" src="http://farm4.static.flickr.com/3138/2827654900_c67c53e9af_b.jpg" alt="Foto por isafmedia" width="501" height="309" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por isafmedia</p></div>
<p><span id="more-2767"></span></p>
<p>Randall Anderson nunca supo si todo lo que hacía era acto de su deseo racional o una sucesión de acontecimientos desencadenados por algún tipo de algoritmo genético enterrado en lo más profundo de su condición de Homo Sapiens Sapiens, una necesidad estructural de vivir en paz con sus semejantes. Sin embargo, sus compañeros sabían que gran parte era consecuencia de la Benzedrina que tomaba a escondidas.</p>
<p>-Imagina por un momento un campo de béisbol -le comentó Randall una vez a un tío suyo que era reservista y por ende &#8220;buen americano&#8221;-, ¿lo tienes? Bien, ahora lo multiplicas por ciento cuarenta y siete millones y tienes el jodido desierto de Afghanistan. ¿Ves las gradas donde las chicas guapas animan con gorras deportivas a su equipo? Perfecto, porque en vez de chicas guapas y cerveza rubia vas a imaginar ahora un puñado de rocas mal puestas, dos hileras de palmeras desecadas y un montón de niños. En la guerra siempre hay niños. Normalmente muertos en el suelo.</p>
<p>&gt;&gt;No me digas, tío Bob, que no hemos hecho suficiente por nuestro país. Cuando un marine pisa el desierto de Oriente Próximo lo primero que experimenta es una erección de varonil testosterona, después miras al infinito y te cagas en esos putos salvajes por hacernos ir tan lejos de nuestras novias y de nuestros coches. Sí, tío Bob, así es, al principio eres todo un macho americano dispuesto a repartir justicia por el mundo, pero más tarde, cuando la noche cae y con ella las bombas, cuando las casas saltan en pedazos a tu alrededor y las calles se cubren de los cuerpos sin vida de mujeres mutiladas, es entonces cuando te meas en los pantalones, te agachas, rezas lo que sabes y empiezas a ver el mundo tal como es.</p>
<p>&gt;&gt;Es un error pensar que somos los &#8220;portadores de la verdad&#8221;, &#8220;justicieros divinos&#8221; que tienen por misión civilizar el planeta entero. ¡Una mierda! ¡Que me cuenten a mí dónde leches se mete nuestra &#8220;justicia&#8221; cuando los Tomahawk silban en tus oídos hasta que los ves borrar del mapa pueblos enteros en cuestión de segundos! ¡Dónde! Tú simplemente no sabes. No sabes cómo se siente la onda expansiva en el vientre, aplastando cada entraña y cada víscera hasta agotar la última muestra de humanidad. No sabes qué es dormir al raso en un escenario hostil, donde cada segundo que respiras es un segundo potencialmente bueno como otro cualquiera para recibir una bala en tu cabeza. Sencillamente no sabes qué se siente al pisar la sangre de los niños muertos en las calles. No lo sabes&#8230;</p>
<p>Randall Anderson evitaba siempre este tipo de conversaciones, pero de vez en cuando eran inevitables. En una ocasión, un gordo con sombrero tejano y botas de cowboy, le saludó con palmaditas en la espalda al ver su uniforme de gala. &#8220;Muchacho, gente como tú es la que hace esta nación grande&#8221;. Randall Anderson pasó las dos siguientes noches en calabozo por romperle la nariz allí mismo.</p>
<p>Finalmente la Benzedrina nunca se fue de Randy, como tampoco Randy la olvidó a ella, y en un acto de iluminada inspiración, una noche calurosa de Julio, decidió poner fin a sus pesadillas. Como no podría ser de otra forma, sus manos nunca olvidaron el tacto áspero de la guerra.</p>
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		<title>Dunas</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2009 12:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bélico]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
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		<category><![CDATA[pérdida]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer escribía &#8220;Barcas en el lago&#8221;, un relato que hacía alusión a la soledad que deja la guerra en muchas familias. Hoy podemos ver de nuevo titulares en los medios de comunicación sobre Afganistán; talibanes suicidas, tropas internacionales heridas, un bombardeo que podría violar las leyes de la OTAN&#8230; El<a href="http://www.metarelatos.com/belico/dunas/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Ayer escribía <a href="http://www.metarelatos.com/belico/barcas-en-el-lago/" target="_blank">&#8220;Barcas en el lago&#8221;</a>, un relato que hacía alusión a la soledad que deja la guerra en muchas familias. Hoy podemos ver de nuevo titulares en los medios de comunicación sobre Afganistán; talibanes suicidas, tropas internacionales heridas, un bombardeo que podría violar las leyes de la OTAN&#8230; El mundo está bastante agitado (¿y cuándo no, verdad?). Os dejo otro relato inspirado en todo lo que se puede leer en la sección &#8220;internacional&#8221; de los periódicos.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3170/2886320940_62346b5571.jpg" alt="" width="500" height="439" /><p class="wp-caption-text">Foto por Edgar Barany</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2223"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=3a3b860" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=3a3b860" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El desierto se extendía ante sus ojos como un mar de tonos marrones que todo lo abarcaba. A lo lejos, las siluetas de unos modernos rascacielos se adivinaban entre la arenisca que se arremolinaba con los vientos del lugar, aire abrasador que azota el rostro y deseca la piel de los hombres.</p>
<p>James oteaba el horizonte desde una espesa duna sumido en sus propios pensamientos. Atrás quedó su mujer, su casa junto al lago y sus perros. Atrás quedaron sus recuerdos que no eran más que sombras difuminadas en la arena del desierto y que se esfumaban con la rapidez del sol en el ocaso. Se preguntaba sin cesar cómo estaría Eve, su mujer&#8230;</p>
<p>Una voz por el intercomunicador le despertó indicándole que descendiera hasta un pequeño poblado de casas de adobe a pocos metros de su posición. Él obedeció. Rifle en alto y la mente enfocada en detectar presencia enemiga, avanzaba paso a paso con pies ligeros pero con mucha precaución. Una mujer daba de beber a un niño pequeño vestido con dos piezas de tela vieja y roída. Ellos le miraron atemorizados, él les sonrió.</p>
<p>Dobló a la izquierda en la primera casa para tener una buena vista de la única calle que había en el poblado. Con la mira del rifle barrió el área según el protocolo; verificó ventanas, esquinas y puertas. En la polvorienta calle sólo había un par de mujeres y unos niños correteando tras una lata oxidada de gasolina. Un anciano, el único, estaba sentado en un banco de madera a la puerta de su vivienda. Le miraba impasible con ojos de quien ha visto la muerte. Esa mirada tan profunda e imperturbable que parecía buscar en lo más profundo de James le produjo una extraña sensación de familiaridad, se sentía en casa tras muchas semanas de separación de su verdadero hogar.</p>
<p>Saludó con la cabeza al anciano y se dio la vuelta para comunicar a la patrulla que estaba todo despejado. Sus compañeros de escuadra esperaban en lo alto de la duna colindante.</p>
<p>Un disparo rompió el silencio del desierto.</p>
<p>El casco de James voló por los aires arrebatado por la furia incandescente de una bala asesina. Otras como ella atravesaron con facilidad las partes del cuerpo del marine que no tenían protección.</p>
<p>Cayó en caída libre hasta el yermo camino viendo como sus compañeros corrían hacia él disparando a algo a sus espaldas. La vista se le nublaba y jadeaba como un perro muy cansado. Le cogieron por el brazo y le arrastraron hasta la sombra de una casa, el suelo estaba muy áspero y le hacía mucho daño.</p>
<p>Era Eve. Eve le arrastraba hasta un lugar seguro para cuidarle. Ahora que ella estaba allí podía descansar tranquilo, podía cerrar los ojos y dejarse llevar en los brazos de su mujer.</p>
<p>Respiraría por última vez.</p>
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		<title>Barcas en el lago</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 16:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
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		<description><![CDATA[Qué tal todo. Hoy os dejo un pequeño relato inspirado en las noticias de muerte y sangre que nos trae Afganistán. Lo acompaño con una melodía que me parece muy oportuna, espero que os guste. Eve permanece de pie ante el destino que tan mal la ha tratado. En su<a href="http://www.metarelatos.com/belico/barcas-en-el-lago/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Qué tal todo. Hoy os dejo un pequeño relato inspirado en las noticias de muerte y sangre que nos trae Afganistán. Lo acompaño con una melodía que me parece muy oportuna, espero que os guste.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3350/3440973559_f082141caf.jpg" alt="" width="500" height="332" /><p class="wp-caption-text">Foto por Rickydavid</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2216"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=3febe18" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=3febe18" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Eve permanece de pie ante el destino que tan mal la ha tratado. En su rostro dos delgadas líneas resecas descienden suavemente desde sus ojos hasta las mejillas, dibujando el camino de la desesperación donde la luz no consigue atravesar la espesa bruma. En su mano sostiene el último legado de su marido, una vieja foto en blanco y negro donde un hombre de sonrisa pacificadora y mirada penetrante saluda al cámara.</p>
<p>Ante ella el lago se abre como una ventana al exterior, dejando pasar la brisa que revuelve su cabello y forma dibujos con su pelo. El delicado movimiento del agua acaricia sus pies descalzos y le fabrican sueños muy vivos donde el mundo es mundo y no tinieblas, donde los caballos trotan ladera abajo sin preocupación ni frustración, donde las montañas gritan al cielo que la vida merece ser vivida.</p>
<p>La nubes parecen llevar a cabo el éxodo prometido en orden desorganizado, saturación rojiza de algodón flotante que es atravesado por ágiles bandadas de aves en migración. Su marido una vez también emigró, dejó su tierra para ir a la tierra de otros a llevar el odio y la destrucción, para hacer del mundo un mejor sitio donde algunos puedan vivir y otros puedan morir. A su marido le arrastraron con fuerza y le embarcaron una mañana de noviembre, le obligaron a quemar todos sus recuerdos y nunca más se supo de él. En el aire del hogar todavía se aprecian las marcas que sus uñas rayaron al oponerse, marcas profundas e iracundas del hombre desesperado.</p>
<p>Aún así se lo llevaron.</p>
<p>A lo lejos, muy lejos, el sol comienza a descender lentamente regalando un espectáculo cromático sin rival. Entonces el lago se tiñe de rojo y parece temblar ante las fuerzas de la naturaleza, recordándola que el adiós de la muerte es un adiós definitivo, un camino sin retorno que se recorre en solitario con paso tembloroso, como el lago.</p>
<p>Atrás quedaron los tiempos de desayunos alegres y cenas románticas, películas compartidas y libros debatidos. Atrás quedan los largos paseos por el parque y las caricias en el sofá.</p>
<p>Eve regala la foto al lago. La lanza con fuerza y ésta flota hacia el horizonte, donde el sol muere en agonía nocturna.</p>
<p>Eve vuelve a la perdición de las sábanas frías, sillones mudos y copas vacías.</p>
<p>Eve vuelve al hogar roto por una guerra.</p>
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