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	<title>Meta-Relatos &#187; cyberpunk</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>[Circuitos muertos] Le llaman Phi</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:08:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos Muertos]]></category>
		<category><![CDATA[cyberpunk]]></category>
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		<description><![CDATA[Y he aquí la tercera parte de la miniga saga de nuestra amiga Ellen o 3113n. He decidido bautizar a la saga como &#8220;Circuitos muertos&#8221;. Estoy animado con estas historias porque son un claro spin-off de mi novela (es decir, mismos personajes pero relaciones diferentes). Además, que estoy con lo<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/circuitos-muertos-le-llaman-phi/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y he aquí la tercera parte de la miniga saga de nuestra amiga Ellen o 3113n. He decidido bautizar a la saga como &#8220;Circuitos muertos&#8221;. Estoy animado con estas historias porque son un claro spin-off de mi novela (es decir, mismos personajes pero relaciones diferentes). Además, que estoy con lo último de Neal Stephenson, gurú literario de los hackers, y estoy que me subo por las paredes leyendo a todas horas.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class=" " title="Ellen Page" src="http://farm3.static.flickr.com/2531/4055473895_a85c497c57_o.jpg" alt="Ellen fumando pipa cuando no es 3113n" width="300" height="375" /><p class="wp-caption-text">Ellen fumando pipa cuando no es 3113n</p></div>
<p><span id="more-2517"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cf495a8" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cf495a8" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El coche volaba sobre el asfalto poniendo al máximo el motor eléctrico respetuoso con el medio ambiente. A vista de pájaro el automóvil se reducía a una mancha blanca que dejaba una estela de luz roja y amarilla en el carril izquierdo. A muy poca distancia y también a gran velocidad, un helicóptero negro perseguía a la mancha disparando de vez en cuando algún misil que nunca llegaba a su objetivo. El asfalto astillado en mil piedrecitas diminutas golpeaba la luna del coche al atravesar el denso humo que dejabna la explosiones.</p>
<p>Percival Baker conducía con gran maestría, esquivando los socavones y derrapando en las curvas para no perder velocidad de marcha. Cada vez que tomaba una curva ganaba unos metros al helicóptero que se perdía por unos segundos en la realidad reflejada del retrovisor electrónico.</p>
<p>-¡Joder, nos va a coger! -Ellen gritaba histérica sin dejar de aferrarse al cinturón de seguridad-. ¡Haz algo!</p>
<p>-¿Qué piensas que estoy haciendo? -dio un volantazo a la derecha y acto seguido encaró una calle estrecha por donde el helicóptero no podría pasar-. Hago todo lo que puedo.</p>
<p>El teléfono del automóvil sonó tan raro como una opera en una plaza de toros.</p>
<p>-Cógelo.</p>
<p>-Sí, claro, ahora también soy tu sirvienta.</p>
<p>Baker suspiró.</p>
<p>-Cógelo, también es para ti.</p>
<p>Ellen le miró desconfiada pero aceptó a descolgar el aparato. Era un huevo blanco sujeto a una estación de recarga en el salpicadero de fibra sintética. Lo cogió entre las dos manos y deslizó la cubierta exterior para dejar al descubierto una pequeña pantalla y un mini-teclado táctil.</p>
<p>-Sí -contestó con sequedad.</p>
<p>-Tú no eres Baker -un hombre al otro lado también parecía estar irritado.</p>
<p>-¿Cómo lo has descubierto? ¿Tal vez por mi dulce voz afeminada? ¿O tal vez porque estoy a punto de mandarte a tomar por culo?</p>
<p>-Ellen, cuidado con lo que dices -Baker la reprendió mirándola de reojo.</p>
<p>-Esa ha sido la voz de Baker, ponme con él.</p>
<p>-Ahora no puede ponerse, ¿por qué crees que estoy yo hablando?</p>
<p>El hombre al otro lado de la línea parecía analizar la pregunta de Ellen. Tras un silencio de unos segundos concluyó.</p>
<p>-Muy bien, escucha 3113n, soy Phi.</p>
<p>Su cara en el asiento del copiloto mostraba de todo menos ilusión.</p>
<p>-Ah, qué bien, otro que me conoce sin saber yo por qué. Encantada Phi, supongo.</p>
<p>-No sabes quién soy, ¿verdad?</p>
<p>-¿Debería?</p>
<p>Una explosión sacudió el coche violentamente. Trozos de madera llovieron sobre el capó.</p>
<p>-¿Estáis en problemas?</p>
<p>-Bueno&#8230; si por problemas se puede entender un helicóptero de combate disparándonos en mitad de Nova New York&#8230; entonces sí.</p>
<p>-Muy bien, dame un segundo.</p>
<p>A Ellen le dio la impresión de que ese tal Phi contestaba a todo que &#8220;muy bien&#8221;.</p>
<p>Tras medio minuto volvió a la línea.</p>
<p>-Ya está, dile a Baker que tenga cuidado.</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-Tú díselo, leches.</p>
<p>-Vale, tranquilo -no entendía nada de lo que estaba sucediendo al otro lado del teléfono, pero obedeció por si las moscas-. Oye, Baker. Tu amigo chiflado dice que tengas cuidado condu&#8230;</p>
<p>A treinta metros del coche el helicóptero se estrelló estrepitosamente contra un bloque de pisos viejos. Los cristales saltaron en todas direcciones y los ladrillos parecían gotas de lluvia, pero mortales. Una lengua de fuego ascendía en diagonal hacia el cielo para disiparse en pocos segundos y dejar paso a un denso humo negro. Una parte del fuselaje del aparato casi les aplasta cuando pasaron por debajo del edificio. Baker tuvo que dar un volantazo repentinamente y terminaron chocando contra un quiosco de prensa rosa.</p>
<p>Ellen se golpeó la cabeza contra el cristal lateral y comenzó a sangrar por la frente. Baker había desaparecido bajo el airbag cervical.</p>
<p>-Joder&#8230; Eso estuvo cerca -Baker se llevó las manos al cuello y se lo frotó-. ¡Ellen! ¿Estás bien?</p>
<p>Se desabrochó el cinturón y se inclinó hacia la chica para examinarla. Ella apartó sus manos con un manotazo y se giró bruscamente.</p>
<p>-Sangro por la frente, ¿te parece que esté bien?</p>
<p>-Sí, sigues siendo tan arisca&#8230; iba a decir como siempre, pero te conozco de hace diez minutos escasos.</p>
<p>Baker rió la gracia pero Ellen se quedó mirándole con cara de pocos amigos.</p>
<p>-Vamos, tenemos que seguir a pie, no estamos muy lejos de un piso conocido.</p>
<p>-Perfecto, ahora vamos a tu piso. ¿Qué será lo siguiente? ¿Matrimonio con hijos?</p>
<p>Baker la miró sorprendido. Nunca antes había conocido a una persona tan irritante.</p>
<p>-Para empezar no es mi piso, solamente tengo las llaves, y sobre el matrimonio no hace falta decir que&#8230;</p>
<p>-Sí, sí. Que no te casarás hasta que tu hermana mayor quien trabajará en alguna revista de moda ñoña dé su visto bueno respecto a mí.</p>
<p>-No, la verdad es que iba a decir que nunca me casaría contigo.</p>
<p>Ellen no sabía por qué pero aquel comentario le dolió.</p>
<p>-Venga, vamos. Tarde o temprano vendrá la policía o más locos montados en helicópteros.</p>
<p>Ella obedeció y bajó del coche directamente a la garras del bochorno veraniego. Desde el inicio del Cambio Climático los veranos en Nova New York eran insoportables. Las temperaturas habían subido notablemente y la humedad hacía de la calle un infierno casi selvático. Los mosquitos se reproducían con la vacilidad del virus de la gripe, y la gente se protegía como mejor podía; con parasoles, gorras, sombreros, gafas de sol&#8230; Pero todo aquello no iba con Ellen, quien estaba acostumbrada al agradable frío de su aire acondicionado, su único capricho en el complejo de apartamentos A-25.</p>
<p>Ellen siguió a Baker de cerca. Se metieron por una calle estrecha de paredes enladrilladas y después giraron a la izquierda en una frutería pakistaní. Desde un pequeño parque infantil llegaban los gritos de juego y diversión de unos niños pequeños.</p>
<p>-Oye, ¿quién es el hombre que llamó antes?</p>
<p>Baker se detuvo y girando sobre sus talones dijo.</p>
<p>-Le llaman Phi.</p>
<p>-¿Y?</p>
<p>-¿Cómo que y? ¿No te enseñaron en el colegio qué es el número Phi? ¿El número áureo?</p>
<p>-No fui al colegio.</p>
<p>Baker se quedó contemplativo sin saber cómo encajar aquel comentario. Se sintió molesto por haberla obligado a decir aquello, pero Ellen no parecía molesta en absoluto, lo dijo con total naturalidad.</p>
<p>-Bueno, sea como sea, dicen el número áureo que es el número de la perfección, el dígito de la Creación.</p>
<p>-¿Y qué tiene que ver con ese tipo?</p>
<p>Baker no mudó el rostro, simplemente se limitó a mantener la misma tensión facial con lo que se había sentido incómodo segundos antes. Por su parte, Ellen se sujetaba la frente con una mano que no podía contener la sangre que terminaba por resbalar por sus mejillas, manchando el cuello de la camiseta. Con los pies daba pequeños saltitos para no quemarse con el calor retenido por los adoquines, pues seguía descalza desde que salió de casa.</p>
<p>-¡Venga, va! ¡No tenemos toda la vida para que me respondas!</p>
<p>-Pues ya lo has visto tú misma. Él es capaz de mandar a tomar por culo cualquier cosa dentro de la Creación.</p>
<p>Ironías de la vida.</p>
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		<title>[Circuitos muertos] Siempre cerca del Paraíso</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 19:35:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
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		<category><![CDATA[Ellen]]></category>
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		<category><![CDATA[Gracias]]></category>

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		<description><![CDATA[El relato de ayer me gustó tanto que he decidido seguirlo. La verdad es que tiene mucho que ver con la novela que estoy escribiendo, de hecho, la protagonista del relato es un personaje secundario en mi novela pero bastante activo (mi editora puede dar fe de ello). Para los<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/siempre-cerca-del-paraiso/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/busqueda-hexadecimal/" target="_blank">El relato de ayer</a> me gustó tanto que he decidido seguirlo. La verdad es que tiene mucho que ver con la novela que estoy escribiendo, de hecho, la protagonista del relato es un personaje secundario en mi novela pero bastante activo (mi editora puede dar fe de ello). Para los que siempre me preguntan; la novela viento en popa, 100 páginas de las cuales unas 60 han sido ya corregidas y están listas para una revisión más de estilo. Espero terminarla de escribir de aquí a tres meses y luego otro par de meses más para correcciones y demás cambios antes de mandarla a algún agente que se apiade de mí <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Por cierto, este relato se lo dedico a Avril Lavigne, algunas ya me entienden <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 392px"><img title="Ellen 2" src="http://farm3.static.flickr.com/2688/4050172627_fd53fb8de0_o.jpg" alt="3113n buscando Gracias en la MetaRed" width="382" height="322" /><p class="wp-caption-text">3113n buscando Gracias en la MetaRed</p></div>
<p><span id="more-2485"></span></p>
<p>Tanto Ellen como 3113n estaban contentas por la semana de trabajo. Los varios millones de euros que ahora pesaban en su cuenta digital habían ayudado determinantemente a cristalizar en su cabeza la idea de mudarse. Dejaría de una vez por todas la pocilga de plástico donde vivía para comprarse una bonita casa en la bahía de Yokohama, toda de madera junto a las islas artificiales que servían como puerto deportivo a los ricos con yate. Tendría un jardín trasero donde cultivaría tomates y berenjenas, productos típicos de Japón, y donde colocaría un porche muy amplio para instalar una mecedora también de madera.</p>
<p>Buscó la inmobiliaria más prestigiosa de Tokyo y encargó una casa a medida. Dos plantas, jardín, acceso a las islas artificiales y a pie de playa, cochera por si algún día tenía ganas le entraban las ganas sacarse el carné de conducir y cobertizo. Todo ello por 1,5 millones de euros. Se lo podía permitir.</p>
<p>Ellen era una nueva rica que no tenía pretensiones de vivir como una snob. Seguiría trabajando para las grandes empresas internacionales pero desde luego a un ritmo mucho más pausado, escogiendo solamentes los casos que realmente le gustasen. Y por supuesto seguiría con su quimera; la búsqueda de la Gracia de las Gracias. Unas semanas atrás había dado con un alumno japonés de postgrado que estaba realizando un magnífico trabajo en biofísica. Sus resultados podrían significar un nuevo paradigma politico-administrativo, pues Hiroshi Matsumoto pretendía nada más y nada menos aplicar la organización gregaria de hormigas y abejas a las grandes urbes del planeta. Si la cosa funcionaba el tráfico pasaría a la historia, las aglomeraciones en el Madison Square Garden dejarían de existir y los semáforos no serían necesarios en ninguna parte. Todo estaría bio-regulado por un complejo sistema de nuevas señales.</p>
<p>3113n soñaba con poder aupar a Matsumoto a la cumbre. Era el cénit de su trabajo como buscadora de Gracia.</p>
<p>En el monitor parpadeó un aviso morado. Era Flatline solicitando una conversación de voz. 3113n aceptó de mala gana poniéndose el comunicador en la oreja.</p>
<p>-Qué quieres, pesado.</p>
<p>-Felicitarte, me he enterado de lo de Presto Corp.</p>
<p>-Pues te has enterado tarde, a penas cinco minutos después de la desaparición de aquel ingeniero en Texas se armó un revuele de tres pares de cojones en la MetaRed.</p>
<p>-Bueno, yo también he estado ocupado&#8230;</p>
<p>-En la calle, ¿no?</p>
<p>Flatline no contestó al otro lado.</p>
<p>-Y yo que te consideraba uno de los mejores hackers de la costa oeste&#8230; qué daño hace echarse novia.</p>
<p>-Algún día tú también tendrás que salir de tu cajón de plástico -su voz sonaba herida.</p>
<p>-De hecho lo hago mañana mismo, ya tengo todo empaquetado, bueno, lo poco que tengo.</p>
<p>-¿Te vas?</p>
<p>-Ni que importase, sólo nos comunicamos por la Red.</p>
<p>-Bueno, sí, pero&#8230; ¿te vas?</p>
<p>-Sí, me voy. No te digo adónde porque rastrearías las últimas compras inmobiliarias.</p>
<p>-Quién te piensas que soy&#8230; -parecía decepcionado.</p>
<p>-Pues Flatline, el hijoputa que tiró media red militar en el año 2010 y dejó cuatro destructores de la Marina para el arrastre.</p>
<p>-Eso era antes -rió a base de golpes secos de garganta, como una carraca vieja.</p>
<p>-Es verdad, lo olvidaba. Ahora tienes novia. Seguro que es una de esas mod que van a la Central los viernes por la noche.</p>
<p>-Tú qué sabrás.</p>
<p>-Me dedico a buscar información en la MetaRed, chico, yo lo sé casi todo.</p>
<p>-Bueno, tampoco puedes reprochar nada cuando te mudas. Creía que los &#8220;nuestros&#8221; vivían en cuchitriles de mierda mientras daban lecciones magistrales al mundo desde una silla de oficina.</p>
<p>-Y crees bien. Allí donde voy tendré mi espacio de trabajo, solamente que dispondré también de&#8230; unas comodidades añadidas.</p>
<p>-Lo mire por donde lo mire me suena a excusa barata.</p>
<p>Silencio en la línea. El ruido blanco se interpuso por segundos.</p>
<p>-Piensa lo que quieras. Adiós.</p>
<p>-¡Espera&#8230;</p>
<p>3113n colgó cerrando la ventana emergente. Flatline era un viejo conocido de la MetaRed, juntos habían compartido grandes momentos y grandes hazañas informáticas, pero nunca se habían visto la cara, ni tan siquiera por una simple foto. 3113n suponía por la voz que él tenía cinco o seis años más que ella, y nunca tuvo la curiosidad de saber cómo o quién era en realidad. Pero lo que su amigo decía era dolorosamente cierto; al mudarse dejaría de lado los principios de su tribu urbana. Ella, 3113n, gurú de los buscadores y ejemplo de muchos adolescentes (aunque ella era prácticamente uno), pasaría a ser una de tantas chicas más, una adulta redomada que terminaría por sacarse el carné de conducir, hacer la compra los miércoles por la tarde, ir al gimnasio a rendir culto a la estética que impone la sociedad y quedar con gente de carne y hueso para cotillear sobre los vecinos. Tendría que ir a la peluquería para no parecer una desaliñada y comprarse ropa cada tres meses.</p>
<p>Aquellos pensamientos la hicieron vomitar en la papelera que tenía cerca del escritorio.</p>
<p>Su vida podría cambiar tanto con el simple hecho de mudarse que tenía miedo de dejar ser 3113n. Pero por otra parte necesitaba expandir su territorio. No quería ser una mod, una rapera o una pijiguay de pacotilla. No quería pintarse los labios ni los ojos, ni llevar bolso ni tacones, ni conducir ni tener que hacer la comida. 3113n quería seguir siendo Ellen, quería seguir vistiendo ropa grande universitaria que recogía en la Iglesia de la esquina. Quería seguir cenando comida rápida por encargo y tirar los tuppers de plasti-papel al contenedor de basura. Quería seguir luciendo ese pelo oscuro, largo y despeinado que se enredaba con el viento cuando salía para ir al baño. Pero necesitaba mudarse&#8230;</p>
<p>Tras horas de meditación tumbada en el colchón sobre el suelo (su cama), decidió que en su nueva casa podría seguir manteniendo su ideal de vida, simplemente podría salir a tomar el aire al jardín trasero para entretenerse con la huerta que plantaría. Encontraría la Gracia Suprema y se podría jubilar con 23 años. Se dedicaría a escribir manuales que leerían en las facultades de todo el mundo a pesar de que ella no terminó ni la secundaria.</p>
<p>Un ruido la hizo saltar sobre el colchón. En el exterior algo había explotado. Un helicóptero negro como la noche estaba descendiendo verticalmente mientras soltaba un par de cuerdas por donde comenzaron a descender hombres armados.</p>
<p>Otra explosión. La ventana de su cuchitril de quince metros cuadrados estalló en mil pedazos cubriéndola por entera de esquirlas espejadas.</p>
<p>-Supongo que eres 3113n -dijo un hombre mientras se colaba por el hueco que había dejado la explosión en la ventana.</p>
<p>Ella no contestó.</p>
<p>-Soy de la Agencia de Protección de Datos. Ahí afuera tienes a veinte mercenarios pagados por la Mach Inc. COmo bien supondrás no tienen intenciones amistosas. Es una suerte que haya llegado antes.</p>
<p>Ellen no conseguía salir de su asombro. Se había quedado paralizada sobre sus brazos. Además estaba en bragas y en presencia de un hombre.</p>
<p>-Coge unos pantalones rápidamente y ven. Tenemos poco tiempo.</p>
<p>Agarró los primeros que encontró y poniéndoselos apresuradamente se acercó a la ventana pisando descalza el suelo lleno de cristales. El hombre le tendió un brazo y ella lo agarró para salir al bochorno del exterior. Afuera un coche convencional esperaba sobre la verja que rodeaba precariamente el complejo de apartamentos A-25.</p>
<p>-¿Cómo cojones me han localizado? -terminó por articular Ellen mientras subía al coche. Estaba descalza y el asfalto abrasaba sus plantas de los pies.</p>
<p>-Preston Corp. dio el chivatazo.</p>
<p>-Menudo hijo de la gran puta&#8230;</p>
<p>-Al menos te pagó -se sentó en el asiento del conductor y encendió el coche eléctrico.</p>
<p>-¿Cómo sabes tú eso? -demasiada información para tan poco tiempo de procesamiento. Ellen no comprendía nada-. Es más, ¿por qué la APD tiene interés en salvar mi culo de niña rara?</p>
<p>-Digamos que yo también he sido un chico malo -le guiñó un ojo pisando a fondo el acelerador. El coche salió disparado en un silencio típico de los motores de baterías de Ion-Litio-. Trabajaba para la APD y me encargaba de la gestión de Preston Corp. -giró bruscamente en una esquina desértica-. Me enteré de la putada que te tenían preparada y pensé; &#8220;esa tal 3113n tiene pinta de ser maja&#8221;.</p>
<p>-Y una mierda.</p>
<p>-No te lo creas.</p>
<p>-No me lo creo, mamón.</p>
<p>-Está bien, sólo era un poco de humor para descargar el ambiente -miró por el retrovisor-. Como te iba diciendo, me enteré de los planes de Preston. Conocía la suma de dinero que te había pagado por los servicios en Texas y pensé, ahora de verdad; &#8220;si ayudo a esa tal 3113n, que puede ser maja o no -rió sin dejar de prestar atención a la carretera-, tal vez pueda repartir conmigo su pequeña fortuna&#8221;.</p>
<p>Ellen le miró desconfiada. Tenía frío en los pies y se los frotaba insistentemente con las manos.</p>
<p>-Venga ya, nadie arriesgaría tanto por un millón de euros, no te podría dar más.</p>
<p>-Y aquí viene lo interesante de verdad -explicó el hombre levantando la voz-. Resulta que antes de desertar de la APD me llevé una copia ilegal de&#8230; bueno, digamos que de los trapos sucios de media comunidad internacional. Empresas musicales, constructoras, asesorías fiscales&#8230; Tengo material suficiente para tumbar una centena de empresas y media decena de grandes tiburones del NASDAQ.</p>
<p>Ellen se limitó a seguir frotándose los pies sobre el asiento.</p>
<p>-El trato es el siguiente: yo te saco con vida de este marrón y tú me ayudas a conseguir unos cuantos millones de euros. Iríamos al sesenta cuarenta.</p>
<p>-Qué más, fifty-fifty man.</p>
<p>Él la miró de reojo.</p>
<p>-Está bien, al cincuenta por ciento.</p>
<p>-No te has presentado.</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-Que no te has presentado, joder.</p>
<p>-¡Ah, sí! Es cierto. Soy Percival Baker, encantado.</p>
<p>El coche corría a toda velocidad por la avenida 51 levantando un tifón de periódicos tirados en el suelo a su paso. A doscientos metros de ellos el helicóptero negro se acercaba cada vez más en ángulo de ataque. Disparó el primer cohete.</p>
<p>-No me puedo creer que esos cabrones disparen en mitad de Nueva York.</p>
<p>Una segunda explosión lanzó a la luna del coche unas cajas de cartón chamuscadas.</p>
<p>-Pues ya puedes creértelo.</p>
<p>Baker la volvió a mirar de reojo.</p>
<p>-Muy graciosa. Ponte el cinturón anda, y deja de tocarte los pies, por Dios.</p>
<p>Ellen se cruzó de brazos cabreada y obedeció como una chiquilla.</p>
<p>Lo último que se pudo ver en la 51º fue un coche salir tembloroso del denso humo negro que salía despedido de los socavones en el asfalto. Al parecer algo en el orden del cosmos no quería que Ellen se mudase a Tokyo.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>[Circuitos muertos] Búsqueda hexadecimal</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 22:17:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy hablando de &#8220;La era del diamante&#8221; en la facultad, magnífica novela postcyberpunk donde las haya (yo diría que es el máximo exponente del género), me ha venido a la cabeza esta pequeña historia. No os mentiré; de entrada os cuento que la protagonista está inspirada en una pequeña gran<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/busqueda-hexadecimal/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hoy hablando de &#8220;La era del diamante&#8221; en la facultad, magnífica novela postcyberpunk donde las haya (yo diría que es el máximo exponente del género), me ha venido a la cabeza esta pequeña historia. No os mentiré; de entrada os cuento que la protagonista está inspirada en una pequeña gran persona con el mismo nombre. Así que ya sabéis qué cara poner a la prota de este relato más bien largo <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 514px"><img class="  " title="Ellen" src="http://farm4.static.flickr.com/3119/2636953369_0f454c9b42_o.jpg" alt="Foto por Paper Dreams" width="504" height="336" /><p class="wp-caption-text">Foto por Paper Dreams</p></div>
<p><span id="more-2480"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=95f99a4" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=95f99a4" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El calor abrasaba cada uno de los módulos de plástico desechable del complejo de apartamentos A-25. En menos de quince metros cuadrados Ellen, o 3113n como la conocían en la MetaRed, comía, dormía y se divertía&#8230; en otras palabras; vivía. Para usar el cuarto de baño tenía que salir al bochorno del exterior para atravesar veinte metros de descampado y acceder al complejo común, donde por unos cuantos euros podía ducharse, hacer la colada en máquinas de siglos pasados y bañar al perro. Pero Ellen, o 3113n, no tenía perro ni quería.</p>
<p>Su pasión era la Gracia, ella la buscaba, la exprimía y la vendía al mejor postor. Para Ellen la Gracia era el valor innato de aquellos pocos escogidos por el dedo de Júpiter, aquellos que en sus campos de trabajo destacaban sobre el resto de cabezas convencionales. Para Ellen la Gracia era más que unos cientos de miles de euros, para ella la Gracia lo era absolutamente todo. Sin embargo no se interesaba por la Gracia en esencia pura sino del resultado que resulta de su operacionalización. Ellen hablaba con muy pocas personas en la realidad, pero cuando se conectaba a la MetaRed y se convertía en 3113n era la reina del negro y verde, la pitonisa y el oráculo de Delfos en potencia máxima. Así que cuando 3113n tenía ganas de hablar sobre su trabajo solía contestar siempre con el mismo ejemplo; &#8220;imagínate a Salvador Dalí, ese hombre era Gracia en esencia pura, todo Gracia y solamente Gracia. Cada cosa que salía de su pincel era una obra de arte. Cada pensamiento que tenía era una obra de arte. Cada jodida cosa que dijese era una obra de arte. Simplemente porque Salvador Dalí era Gracia en esencia pura. Pero a mí no me interesa Salvador Dalí, a mí me interesan sus cuadros, únicos en todo el mundo porque vienen de su maldita mano de trazos perfectos. Así que yo buscaría sus cuadros, los explotaría al máximo y los vendería al mejor postor. A eso me dedico.&#8221;</p>
<p>Ellen salía muy poco de su módulo plástico de quince metros cuadrados, pero 3113n estaba a todas horas volando por el ciberespacio a toda velocidad, siempre buscando nuevas Gracias, siempre atenta a los movimientos de los gurús de la información. Sus dedos sobre el teclado corrían tanto que parecían fundirse con el negro de las teclas. El sonido que se levantaba al trabajar 3113n era una sinfonía armónica de bello código sobre el monitor del ordenador. Largas líneas de comandos para indexar rápidamente las millones de nuevas páginas webs que se creaban en todo el mundo a diario. Logaritmos de búsqueda compleja para dar con la Gracia definitiva, la Gracia de las Gracias, la que la llevaría al Cielo.</p>
<p>Ellen sabía que ella misma era una Gracia, de no ser así no podría ser la mejor en lo suyo. Muchos otros vivían de lo mismo pero ninguno podía equipararse con el nivel de 3113n. Las grandes compañías discográficas la llamaban semanalmente para que buscase a la nueva estrella del urban rap. Los grandes laboratorios la mandaban e-mails para que encontrase al futuro descubridor de la vacuna definitiva contra el VIH. Y pagaban bien, rápido y en negro. Pero aún así, 3113n tenía que declinar gran parte de las ofertas por falta de tiempo, pero sobre todo de interés.</p>
<p>3113n era un número en la MetaRed, una dirección IP que cambiaba cada cinco minutos y que era imposible seguirle el rastro. Los minutos pares no múltiplos de 4 estaba en Bejing. Los impares no múltiplos de 5 estaba en Heidelberg. Los pares pero múltiplos de 4 estaba en Madrid y los que eran múltiplos de 6 estaba en Osaka. Y así una larga lista de servidores-proxy que cambiaban su rastro según avanzaban los números en su reloj digital atómico. Pero Ellen a diferencia de 3113n estaba siempre en el mismo sitio, concretamente en Halifax, Canadá.</p>
<p>Aquella mañana de verano se vio obligada a salir al exterior del complejo de apartamentos. Había decidido que una vez al mes tenía que ir físicamente al super para hacer la compra, sino, su piel terminaría por rechazar totalmente el sol y seguramente caería enferma por mil motivos desconocidos para ella. Se vistió con una sudadera universitaria tres o cuatro tallas más grande y se cubrió con la capucha. Los vaqueros se le antojaban pequeños, pues la mayor parte de su vida la pasaba en bragas. Caminó presta por la acera con las manos en el bolsillo-canguro y con la mirada fija en los cuadrados que iba pisando. Estaba trabajando en un gran proyecto, tal vez El Proyecto. Había dado con un tipo en Tokyo que era un genio de la computación biomecánica. Era un alumno de postgrado de la Waseda y estaba desarrollando un trabajo magnífico sobre la aplicación de la conducta gregaria de algunas especies de insectos a la regulación social de las metropolis mundiales. Nunca antes se había conseguido con éxito, él parecía rozar la cumbre.</p>
<p>Ellen se llevó el flequillo a la oreja mientras pensaba en la ética y moral de su trabajo. ¿Estaba realmente bien vender el talento de un ser humano? Desde luego King Bob no se disgustó cuando 3113n le firmó un contrato con la Sony Music, pero&#8230; ¿quién dice que King Bob no hubiera estado mejor en otra compañía? ¿O quién dice que King Bob de tener dos neuronas sanas no habría escogido otra por su propia cuenta? Apartó esos pensamientos mordiéndose infantilmente el labio inferior y encaró la calle del supermercado.</p>
<p>Entonces, al cruzar la calle, un Mercedes negro se paró a escasos metros de ella, obligándola a detenerse en seco para no ser atropellada y quedar fundida en el áspero de la carretera. La ventanilla trasera se deslizó en un movimiento casi etéreo y por el hueco que dejó se asomó un hombre de mediana edad, medio calvo pero con aspecto saludable. Era Robert K. Preston, famoso ingeniero metido a empresario y dueño de una de las empresas punteras en la construcción de robótica pública.</p>
<p>-3113n, ¿has mirado tu correo últimamente?</p>
<p>Vaya que si lo había mirado. Tenía una centena de e-mails de Preston Corp. Aquel encargo no le llamaba la atención.</p>
<p>-¿Cómo coño me has localizado?</p>
<p>-No eres la única que sabe manejar un ordenador, muchacha -le guiñó un ojo-. Aunque he de admitir que para tener 22 años eres&#8230; simplemente un as, la Top-Gun de la búsqueda de talentos.</p>
<p>-No me interesan tus adulaciones.</p>
<p>Ellen rodeó el coche de lujo y prosiguió con su camino. El hombre se apeó junto a un gorila puro músculo sintético que la agarró por los brazos y la alzó en volandas, dejando su cara muy cerca de la del señor Preston.</p>
<p>-Mira, niñata. Esto no es un trabajo convencional. Lo vas a llevar a cabo te guste o no -la examinó de arriba a abajo-. Como soy una buena persona te pagaré una importante suma, digamos que 1,5 millones de euros.</p>
<p>-¡Suéltame, bastardo! -se intentó liberar de su captor pero no pudo ni moverse un milímetro.</p>
<p>-Además, te proporcionaré el material que necesites. Sólo tengo una condición; que termines el trabajo en un máximo de siete días. Cada día que consigas restar a ese tope hará que tu talonario se vea incrementado en medio millón de euros, ¿me explico?</p>
<p>-Sí&#8230; pero que me suelte.</p>
<p>-Bájala.</p>
<p>El gorila obedeció.</p>
<p>-Bien, ahora vete a casita y ponte a trabajar. Mandaré a tu cuchitril de plástico una furgoneta con comida y bebida para una semana entera. Desconozco si tu nevera puede albergar tanta comida, cosa que dudo una vez vista tu mierda de casa, pero te apañas como puedas.</p>
<p>Ellen hizo una mueca de desagrado. Sabía que estaba atada de pies y manos.</p>
<p>-No hace falta que te diga que si fallas en tu cometido terminarás muy mal. De momento no tengo nada pensado, pero estoy entre la muerte y romperte los dedos para que no puedas teclear nunca más en tu vida -la volvió a examinar lentamente, de arriba a abajo haciendo una pausa en sus senos infantiles-. Así que más te vale aplicarte al máximo. Creo que no estoy siendo malo del todo.</p>
<p>Se encogió de hombros y volvió al coche con su guardaespaldas, perdiéndose en la lejanía del asfalto urbano salpicado de neones y semáforos intermitentes.</p>
<p>Ellen tendría que vivir una semana entera como 3113n, después de todo no era la primera vez ni la última que lo haría. Pero lo que más la molestaba era tener que dejar de lado sus investigaciones en Tokyo, aunque positivamente pensó que con el dinero que pudiera conseguir de ese mamonazo de Preston se podría costear un nuevo apartamento en un lugar más bonito, quizá California, París o la misma Tokyo.</p>
<p>Regresó corriendo a su apartamento modular y se desnudó por completo, se sentó en su silla verde y comenzó a teclear a la velocidad de las pulsaciones electromagnéticas del Metro. El objetivo era relativamente sencillo; encontrar la localización de un ingeniero robótico en algún lugar de Texas, descargar los planos del complejo donde la Mach Inc. le tenía preso a tiempo completo, y hallar la forma de llevarlo sano y salvo a Chicago, donde Preston Corp. tenía un laboratorio de ingeniería robótica.</p>
<p>En menos de cuatro horas ya había dado con el ingeniero en Texas y en siete u ocho horas más había confeccionado un plano-borrador del edificio donde estaba cautivo. En realidad no es que fuera un esclavo, los ingenieros de prestigio solían firmar contratos blindados a cambio de trabajar de por vida para la empresa, pero de vez en cuando, a alguno de esos cerebritos se le iba la cabeza y consideraba buena idea cambiar de aires, violando el contrato que una vez firmó y por ende poniendo en peligro su vida.</p>
<p>3113n trabajó a destajo durante cuatro días, al cuarto consiguió lo que Preston quería.</p>
<p>Ellen se mudaría pronto, a un sitio mejor y más bonito, donde el código fuente reluciera digno de encontrar a la Gracia de las Gracias.</p>
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		<title>Pensamientos en una cabeza de fibra óptica</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 20:26:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[cyberpunk]]></category>
		<category><![CDATA[sci-fi]]></category>

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		<description><![CDATA[Por hache o por be me paso la vida escribiendo, ya sea un proyecto de investigación, un chiste en el chat o un relato en el blog. ¿Estaré enfermo? A este paso en vez de caras voy a ver letras. Hoy toca uno de ciencia ficción, ya que al parecer<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/pensamientos-en-una-cabeza-de-fibra-optica/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Por hache o por be me paso la vida escribiendo, ya sea un proyecto de investigación, un chiste en el chat o un relato en el blog. ¿Estaré enfermo? A este paso en vez de caras voy a ver letras.</p>
<p>Hoy toca uno de ciencia ficción, ya que al parecer he vivido una aventura en el mundo de Blade Runner y me han entrado ganas de retomar mis historis del futuro. Para este relato me he inspirado en las novelas de Neal Stephenson (un maestro del cyberpunk).</p>
<p>PD: mis relatos favoritos sci-fi (de mi cosecha) son <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/microrrelato-el-vacio/" target="_blank">El vacío</a>, <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/microrrelato-circuito-letal/" target="_blank">Circuito Cerrado</a> y <a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/fuego-organico-microrrelato-improvisado/" target="_blank">Fuego Orgánico</a>. Os invito a leerlos si todavía no lo habéis hecho <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Cabeza fibra óptica" src="http://farm1.static.flickr.com/117/268181606_768a35ce97_b.jpg" alt="Foto por Dru!" width="501" height="590" /><p class="wp-caption-text">Foto por Dru!</p></div>
<p><span id="more-2442"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=98da387" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=98da387" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Píxel corría a la velocidad del rayo por la asfaltada carretera de Green Cobalt Valley. Los implantes biomecánicos en sus piernas le permitían alcanzar los cien kilómetros por hora en apenas quince segundos y con un gasto de energía mínimo. Llevaba una pila atómica en la pantorrilla que suministraba justo lo necesario a todos sus implantes; era un fanático del modding corporal.</p>
<p>Sin embargo, aquella noche, las aficiones de Píxel le habían llevado a terrenos pantanosos. Intentando conseguir meta-conductores japoneses se vio envuelto en un problema de mafias. Resulta que pagó casi ciento tres millones de euros por cuatros meta-conductores que resultaron ser propiedad de Raven Inc., los tipos más malos de la Costa Este. Por supuesto, ellos quisieron recuperarlos al instante y por eso Píxel corría como un loco carretera abajo hacia la densidad del sprawl marginal de la 5ª con Luxury Av.</p>
<p>Una bala silbó muy cerca de su nuca. Cuando el proyectil impactó diez o quince metros por delante de él el asfalto estalló en una amalgama de grises compactos que le arrojaron grava candente a la cara. Aquello deceleró su marcha en siete kilómetros por hora. Los chicos de Raven Inc. estaban demasiado cerca.</p>
<p>Saltó por encima del socavón humeante y miró atrás. De su pecho desenfundó un micro-látigo de placas retráctiles que agitó con decisión en el aire. Todas y cada una de las nano piezas que formaban el fino cordón del látigo silbaron al unísono e impactaron con violencia en el rostro de uno de sus perseguidores. Os podéis imaginar el efecto de cuatro billones de cuchillas de un nanometro de grosor en un rostro humano. Desde luego es un afeitado muy apurado.</p>
<p>Los otros al ver a su compañero caer en una nube roja de carne y sangre se pensaron dos veces la situación; pasaron de correr tras un niñato obsesionado con el modding corporal a desenfundar sus pistolas lanzadoras de proyectiles de punta hueca y correr tras un cabrón que había matado a uno de los suyos. Definitivamente no era el día de Píxel.</p>
<p>Píxel era un tipo normal; veinteañero, poco cualificado para todo lo que dicen ser importante en la vida y extracualificado para todo aquello a lo que no le importa una mierda a nadie. Tenía un trabajo normal en una empresa de gestión de redes y cobraba un sueldo más bien bajo de 5 millones de euros (cosas de la inflación del siglo XXI). Píxel tenía novia pero como si no la tuviera; ella dormía cada noche con uno diferente y a él le daba exactamente igual, bueno, más bien no podía hacer nada porque su carácter no era precisamente conflictivo. Prefería vivir con una cornamenta de reno canadiense a tener que discutir con la zorra de su novia. Su madre decía que era tonto perdido.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class=" " title="Novia" src="http://farm4.static.flickr.com/3368/3306499836_ec65e77951_o.jpg" alt="Prefería no discutir con su novia. Foto por Fischer." width="501" height="779" /><p class="wp-caption-text">&quot;Prefería no discutir con su novia&quot;. Foto por Fischer.</p></div>
<p>Él vivía casi feliz con su vida, sabía que la felicidad en el siglo XXI era una quimera. Tal vez fuera un cagado y no tuviera el valor suficiente para mandar a la mierda a su novia, tal vez por miedo de no encontrar a alguien con quien compartir el cuchitril modular que tenían por piso. Tal vez porque necesitaba presentarse como otro ante los demás se obcecaba con el modding corporal. Demasiadas preguntas para su cabeza de latón y cables de fibra óptica. Prefería vivir mal a tener que molestarse en construir una nueva vida.</p>
<p>Otra bala pasó cerca de su cabeza, esta vez rozando una de las placas de transmisión que tenía tras la oreja.</p>
<p>Sin embargo, tal vez por la velocidad, por los mosquitos entrando en su boca en medio de la carrera o por los tipos que le perseguían con ganas de matarle, Píxel decidió cambiar su vida para siempre. No sólo escaparía de aquellos mamones, sino que también iría a ver su novia, la dejaría en ridículo delante del fulano que se tiraba los miércoles y empezaría de nuevo su vida. Su nueva vida.</p>
<p>Agitó una vez más su micro-látigo pero falló, golpeando en el asfalto que volvió a saltar por los aires con la facilidad con la que se astilla la madera. Con su cerebro dio la orden a su visor de rostro VR-MKV II. El proceso era sencillo; detrás de la nuca llevaba una petaca que conectaba directamente con los nervios de su cerebro. Las miles de conexiones biomecánicas que tenía se encargaban de mover todo lo que tenía implantado en su cuerpo con tan solo pensarlo. Y así fue, una pantalla verde descendió sobre sus ojos para sumirle en una realidad simulada de figuras geométricas y cálculos matemáticos en un lateral. Volvió a girar la cabeza sin disminuir la velocidad de carrera y calculó la distancia, velocidad y masa corporal de cada uno de aquellos pesados.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/james_zigmond/2200354521/sizes/l/"><img class=" " title="Modding" src="http://farm3.static.flickr.com/2036/2200354521_9a189b5c02_b.jpg" alt="Píxel era un fanático del modding corporal. Foto por Zigmond" width="501" height="800" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Píxel era un fanático del modding corporal&quot;. Foto por Zigmond</p></div>
<p>&#8220;Daddy&#8221;, pensó. De su mochila orgánica salieron disparadas miles de fragmentos de vidrio poliprocesado. Miles de esquirlas bien afiladas que tenían marcados unos objetivos muy bien definidos. Pronto la carretera se lleno de carne picada, o casi, pero a Píxel le gustaba pensar aque así era. Sin embargo todavía cuatro de ellos seguían empeñados en acabar con su vida.</p>
<p>A la entrada del sprawl un guardia urbano vestido con unos vaqueros rotos y unos tirantes descosidos le saludo con la cabeza dejándole pasar por la barricada hecha de cubos de basura. Pero cuando los tipos malos de Raven In. intentaron pasar se vieron envueltos en medio de un fuego cruzado poco amigable. Los tipos malos no eran bienvenidos en el sprawl marginal de la 5ª con Luxury Av.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/paopix/3133091523/sizes/l/"><img class="  " title="Sprawl" src="http://farm4.static.flickr.com/3245/3133091523_fa0086b5a1_b.jpg" alt="Los tipos malo no eran bienvenidos en el sprawl. Foto por Compound Eye" width="501" height="345" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Los tipos malo no eran bienvenidos en el sprawl&quot;. Foto por Compound Eye</p></div>
<p>-¡Hey, Píxel! ¡Quiénes eran esos tipos! -preguntó desde lo alto el guardia todavía con el arma humeando en sus brazos.</p>
<p>-Ni idea, tío. Tal vez querrían poner a prueba mis nuevos meta-conductores japos -contestó señalándolos con una sonrisa en los labios.</p>
<p>-Cómo tú digas, hermano&#8230; Te noto algo cambiado, ¿ha pasado algo?</p>
<p>Píxel miró al cielo.</p>
<p>-Nada especial, vida nueva -su sonrisa era más grande si cabía.</p>
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		<title>Circuito cerrado</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Aug 2009 21:12:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me apetece escribir algo cyberpunk, muy sci-fi y sobre todo muy caótico. Os dejo con &#8220;Circuito cerrado&#8221;. Las bombillas halógenas de cuarta generación estallan a su paso en un maremágnum de esquirlas infinitesimales de plástico candente. Sus botas hipersensibles al contacto físico con el suelo se automodelan una y otra<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/microrrelato-circuito-cerrado/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me apetece escribir algo cyberpunk, muy sci-fi y sobre todo muy caótico. Os dejo con &#8220;Circuito cerrado&#8221;.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.static.flickr.com/158/357376583_8381f9d690.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por splorp</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2127"></span></p>
<p>Las bombillas halógenas de cuarta generación estallan a su paso en un maremágnum de esquirlas infinitesimales de plástico candente. Sus botas hipersensibles al contacto físico con el suelo se automodelan una y otra vez adoptando el mejor dibujo para que la suela tuviera un agarre perfecto, de esa forma es imposible resbalar o tropezar en aquel pasillo repleto de escombros punzantes. La vida del stalker es arriesgada y dura, son una élite en la Industria y tienen que pasar por muchos malos tragos, sin embargo, a menudo encuentran un filón bueno y consiguen extraer la información que les arregla la vida, y Enter está justo en la cresta de la ola que le permitirá comprarse una bonita casa en la costa y dejar toda aquella mierda atrás de una vez por todas.</p>
<p>Su respiración se hace más pesada cada metro que avanza. Las balas trazadoras le silban alrededor de la cabeza y nota como su traje antibalas absorbe el impacto mortal de los proyectiles que impactan en su espalda, por desgracia el dolor punzante le sacude toda la columna y le deja al borde de la inconsciencia. Lleva en el pecho un pequeño disco óptico que almacena todas las transacciones económicas de la CIA en los últimos cinco años, tal vez sea eso lo que tiene cabreado a los doscientos federales que andan detrás de él.</p>
<p>Salta.</p>
<p>Los cristales de la ventana se hacen añicos y su cuerpo sale despedido desde el decimosexto piso. El aire le azota la cara y sus ojos implantados por Industrias Farmacops se acostumbran en un momento a la penumbra del exterior. Desciende en caída libre los cien metros y abre mucho los brazos para crear cierta resistencia, aunque realmente es una tontería a él le gusta hacerlo así, piensa que queda más guay y los federales sin duda deben de estar flipando con el numerito que ha preparado. Al impactar sus pies con el suelo, el traje biomecánico disipa y amortigua la fuerza del salto. Donde tendría que haber dos piernas fracturadas en ocho partes y unos pulmones perforados por la ascensión del fémur astillado, hay un negro alto y atlético muy flexionado y con los brazos abiertos.</p>
<p>Menudo espectáculo, piensa Enter.</p>
<p>Emprende de nuevo la carrera dejando tras de sí gravilla del asfalto pulverizado y una estela de humo polvoriento. En la salida una docena de guardias le esperan con armas automáticas escupiendo plomo a velocidad de vértigo. Piensan que con esas nuevas maravillas chinas que alcanzan velocidades impensables podrán atravesar el traje NeoFortSuit de Enter. Se equivocan, y en el negocio una equivocación de tal grado equivale a la muerte.</p>
<p>Enter desenvaina su cuchillo de combate sin dejar de correr. Es una hoja plateada cuyo filo tiene un átomo de grosor, lo que la capacita para abrir a un ser humano de la cabeza a la entrepierna, sin tener que preocuparse de las costillas, clavícula o pelvis, porque todo se lo lleva por medio.</p>
<p>Él sabe que su vida es un circuito cerrado, y por ello siempre vivirá en la misma rutina. Por mucho dinero que gane con aquello.</p>
<p>Nunca podrá salir del negocio. El negocio es su vida.</p>
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		<title>Nubes de cromo</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 18:39:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy vuelvo al género que más trabajé en mis inicios como &#8220;escritor de pacotilla&#8221;, como sabéis hablo del cyberpunk y sus variantes. Simplemente me apetecía escribir sobre algo que hacía mucho tiempo que no escribía. Si os digo la verdad, y para quien le interese, el primero género que trabajé<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/microrrelato-nubes-de-cromo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hoy vuelvo al género que más trabajé en mis inicios como &#8220;escritor de pacotilla&#8221;, como sabéis hablo del cyberpunk y sus variantes. Simplemente me apetecía escribir sobre algo que hacía mucho tiempo que no escribía. Si os digo la verdad, y para quien le interese, el primero género que trabajé fue fantasía, allá por los años de colegio y primaria, recreos y bocadillos en el parque. Escribía en una vieja máquina y todo para sentir que escribía algo &#8220;de verdad&#8221; jajaja. Luego con el boom de El Señor de los Anillos mis escritos sobre fantasía se incrementaron brutalmente en la secundaria, para finalmente abandonar el género en bachillerato y pasarme al cyberpunk y un poco de novela negra.<br />
Sin más os dejo con el microrrelato de hoy, no quiero aburrir a nadie <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' />  , el cual constará de dos o más partes según me dé</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 483px"><img class=" " title="Ciudad" src="http://www.machinarium.com/pictures/machinarium_04_bigger.jpg" alt="" width="473" height="278" /><p class="wp-caption-text">Foto del juego Machinarium</p></div></blockquote>
<p style="text-align: center;"><span id="more-2065"></span></p>
<p>Los altos bloques de edificios se levantaban violentamente hacia el cielo cobrizo de la gran capital, permanentemente sumida en un envoltorio gaseoso debido a la polución insostenible que cada año se hacía más visible al ojo humano. Cuando amanecía, aquella capa de contaminación tornaba en un color rosa metálico que hasta parecía bonito, mientras que cuando el Sol se ponía el cielo se volvía pardo como el cobre viejo pero como si estuviera impregnado de gasolina, todo un espectáculo visual.</p>
<p>Las calles comenzaban a  iluminarse con los neones publicitarios de las tiendas y el alumbrado de las farolas se quedaba muy atrás de los verdes y rojos fluorescentes de los carteles. La basura apilada en los laterales de las aceras pronto sería recogida por el servicio automático de limpieza, compuesto por una dotación entera de autómatas R-23F. No tardaban ni cinco horas en recoger toda la basura de una ciudad de más de trece millones de habitantes, pero por equivocación, a su paso también se llevaban de vez en cuando algún indigente que tumbado en sus cartones era arrastrado hasta las metálicas aspas de la trituradora de desechos. Sin embargo a nadie le importaba demasiado tal hecho.</p>
<p>Una corriente de aire le lanzó a la cara un periódico hediondo que rebotó en su frente y se perdió en el infinito de la avenida. Por detrás, unas voces femeninas comentaban las rebajas y las compras que habían realizado con mucho éxito al parecer. La gente se dirigía a sus viviendas en tropel y para ello todos iban al mismo luga; la entrada del monorraíl en la Avenida Comercial. Ella caminaba sin prisa pero sin rezagar demasiado el paso, con las manos en los bolsillos y la cabeza baja como si estuviera en un tiroteo. Sin duda, no quería estar allí cuando la brigada de limpieza comenzará a limpiar el lugar, pero tampoco tenía ganas de volver a su pequeño apartamento en el barrio residencial número 5. &#8220;Pero qué dices&#8221; se dijo a sí misma, &#8220;te han echado del piso por no pagar el alquiler por tercer mes consecutivo&#8221;. Así que a las pocas ganas de regresar se sumaba el hecho fáctico de no tener lugar al que regresar.</p>
<p>Sin ningún rumbo y con muchas ganas de patear algún cubo de basura hasta destrozarlo, se dirigió tres calles paralelas hacia el río, directamente hacia una pequeña calle sin placa de identificación pero que era comúnmente denominada como &#8220;calle del garito&#8221;. En ella había un sinfín de pequeños establecimientos donde poder beber y picar algo para no morir en el proceso de alcoholización. Había uno en concreto que le apasionaba, no solía estar muy lleno y las personas que lo frecuentaban eran de las que no sacan la pistola por una jarra de cerveza derramada.</p>
<p>- Qué tal London, ¿te pongo lo de siempre? -preguntó Barry, el viejo dueño y único camarero del lugar. Le faltaban varios dientes y siempre llevaba unas gafas muy sucias colgadas al cuello con un alambre muy fino.</p>
<p>- Pero que sea triple esta vez. No estoy de humor -él la miró arqueando mucho una ceja pero sin decir nada le sirvió una gran jarra con un líquido rojizo que se tornaba dorado a medida que se iba mezclando con otro de color blanco. Con la bebida le puso un plato de cortezas de cerdo.</p>
<p>- Espero que esta noche puedas volver a casa por tu propio pie, jovencita&#8230;</p>
<p>- Ahí está el problema, viejo, que ya no tengo casa a la que volver por mi propio pie&#8230;</p>
<p>Hubo un pequeño silencio en la conversación, a lo que Barry aprovechó para hurgar por debajo de la barra y sacar un panfleto holográfico. Era una cuartilla inmaculada que no tenía nada escrito. El camarero tocó el centro con un dedo índice roñoso y en el aire se proyectó una mujer de mediana edad con pinta de ser secretaria.</p>
<p>- MetaCorp te da la bienvenida a nuestro boletín mensual de información. Espere un momento mientras actualizamos las ofertas disponibles -la mujer del holograma se ajustó las gafas. No tardó ni dos segundos en volver a hablar-. Proceso de actualización finalizado. Te informamos que actualmente disponemos de 142.000.000 puestos de trabajo en 31.000 colonias exteriores.</p>
<p>London miró con desdén al viejo camarero. -¿Me estás insinuando que coja una maldita nave espacial y me vaya a una colonia a tomar por el culo de aquí?</p>
<p>- No está tan mal, querida -no le quitaba ojo a la mujer del holograma, la cual ponía poses y parecía agobiarse-. Si escoges bien tu destino puedes conseguir un sitio para vivir y un trabajo bien pagado. La vivienda la ponen ellos, además te pagan el billete de ida&#8230;</p>
<p>- Menos mal -le cortó con ironía. Él la miró sin inmutarse.</p>
<p>- Como iba diciendo, te pagan el billete de ida y el sueldo no baja de los 13.000 pranks mensuales. Vayas donde vayas.</p>
<p>- Con 13.000 pranks no haces mucho que se diga.</p>
<p>- Ten en cuenta que no tendrías que pagar vivienda. Además, me han dicho que no están nada mal, son de esas prefabricadas por los chinos con una habitación modular, salón americano y cuarto de baño propio con plato de ducha.</p>
<p>- Y ya que dices tanto&#8230; -no tenía ganas de hablar sobre el tema, el simple hecho de pensar en un viaje espacial le daba pereza. Sin embargo, la idea le parecía interesante-, ¿qué lugares son los mejores para viajar?</p>
<p>El viejo la miró como si desde el principio supiera que iba a preguntar aquello. -Mi sobrino se fue a Marte 43 el mes pasado. Según nos cuenta pagan muy bien y el ambiente está genial. Después de todo Marte es el único planeta que hemos conseguido asemejar a la Tierra. ¡Eso sí! Los puestos de trabajo también son más escasos y requieren más cualidades formativas.</p>
<p>Un cable se cruzó en la cabeza de London. En aquel momento decidió que su destino inmediato estaba en Marte.</p>
<p>[Continuará]</p>
<p><span style="color: #0000ff;">Foto:</span> <a href="http://www.machinarium.com/gallery.html" target="_blank">Machinarium</a></p>
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		<title>Microrrelato: Circuito letal</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 21:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[cyberpunk]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace bastante tiempo que no escribía algo cyberpunk, después de todo fue con el género que más trabajé durante años. Ahora el género lo tengo un poco olvidado por culpa de mis experimentos con la novela negra pues quiero crear un estilo propio muy personal donde se mezcle lo patético<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/microrrelato-circuito-letal/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hace bastante tiempo que no escribía algo cyberpunk, después de todo fue con el género que más trabajé durante años. Ahora el género lo tengo un poco olvidado por culpa de mis experimentos con la novela negra pues quiero crear un estilo propio muy personal donde se mezcle lo patético de la vida y el amor intrínseco que reside en lo patético, todo un círculo vicioso. Hoy os traigo un mini texto cyberpunk, para recordar viejos tiempos.</p></blockquote>
<p><span id="more-1924"></span><br />
Los dedos volaban en el teclado componiendo una sinfonía mono tono que cada vez se aceleraba más. El monitor reflejaba destellos como relámpagos en la oscuridad de la habitación. Había sobrepasado los niveles 4B y 6D con relativa facilidad, todo gracias a un software chino de antes de la guerra, un killer en potencia. Con cada tecla se acercaba más al núcleo y una vez dentro la operación sería rápida y sencilla; coger todos los dividendos de FarmaCop y pasarlos a su cuenta bancaria de las Islas Caimán.</p>
<p>El código del firewall se hizo más denso y su frente tuvo que sudar un poco más. No sentía ningún dedo, simplemente caían muertos sobre las teclas como troncos en una deforestación, pesados y sin control. El led naranja que parpadeaba le informaba del estado del portal de su vivienda, brillaba; no problema, ahora, cuando se apagase la cosa se pondría muy fea. Y es que entre los cazatesoros como él había un dicho muy viejo: si algo malo puede suceder sucederá. Y así fue, el led se apagó y una débil sirena le alertó por los cascos.  En menos de seis segundos tenía encima a dos agentes de la Brigada Informática esposándole y un tercero dándole patadas en la boca del estómago. Vomitó sangre varias veces. Pero entre los cazatesoros también había otro dicho igual de viejo: tápate bien el culo, siempre. Y así lo hizo.</p>
<p>La ventana explotó en mil añicos cristalinos sobre la cara de uno de los agentes. Las esquirlas le perforaron el rostro en su totalidad desprendiendo decenas de minúsculo chorros de sangre finos pero continuos. Ella hizo su aparición magistral. Desenfundando su Beretta apretó únicamente dos veces el gatillo. Los casquillos humeantes salieron despedidos por la corredera del arma y aterrizaron enfrente de su nariz aplastada contra el suelo. Antes de que dejaran de tintinear contra la moqueta sucia por su sangre vomitada los otros dos agentes se desplomaron inertes doblados por las rodillas, y pudo ver a la perfección el rastro aéreo de sangre que dejaban sus nucas perforadas en la caída.</p>
<p>Menos mal que había contratado a la mejor asesina de Tokyo.</p>
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