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	<title>Meta-Relatos &#187; decisiones</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Infinito&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 10:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rocio.gher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>
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		<description><![CDATA[El relato de hoy no es más que un simple intento de sacar fuera cosas necesarias, un intento de reflexionar sobre las cosas, un mero acto de auto confirmación&#8230; Infinitas fueron las veces que me acurruqué en tu pecho disfrutando la paz del momento. Como infinitas parecen hoy las veces<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/infinito/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El relato de hoy no es más que un simple intento de sacar fuera cosas necesarias, un intento de reflexionar sobre las cosas, un mero acto de auto confirmación&#8230;</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 355px"><img src="http://farm7.static.flickr.com/6232/6330824733_8cb21cdb9a.jpg" alt="" width="345" height="231" /><p class="wp-caption-text">Foto por Rocio.gher</p></div>
<p><span id="more-3962"></span></p>
<p><object width="353" height="132" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4dccaf3" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4dccaf3" wmode="transparent" quality="high" /></object></p>
<p style="text-align: justify;">Infinitas fueron las veces que me acurruqué en tu pecho disfrutando la paz del momento. Como infinitas parecen hoy las veces que jugué con tu pelo mientras tus dedos surcaban mi espalda al son de tus dulces palabras. Pero infinitas fueron también las veces que lloré desconsoladamente en tu nombre. Sonrisas dedicadas, caricias apasionadas y tiernos besos furtivos que huían de toda amenaza…</p>
<p style="text-align: justify;">Lágrimas que inundan la habitación, reflejo del dolor que hoy juega sin restricción. Abrazos cargados del más sentido amor y suaves besos que enternecen el corazón. Infinita es la duda que nos acecha e infinita es, también, la caducidad de esta pasión que superó tantas barreras.</p>
<p style="text-align: justify;">Una amalgama de sentimientos contradictorios retumba en mi cabeza pero infinita es la presión que siento en el pecho cada vez que apareces sin que me de cuenta… Estás en mí aún sin que lo quisiera, profundamente anclado como las raíces del árbol más longevo de la tierra a su suelo. Soy porque tú eras y soy porque tú estabas. Pero hoy… infinito es el vacío que siento como también lo es la angustia de caer en el olvido de tu pensamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Infinitas cosas que nos acercan e infinitas cosas que nos separan… todas ellas parecen convertirse en una nube de desesperanza. Pero infinitos y eternos permanecerán todos esos sentimientos. Porque yo seré y permaneceré mientras tú seas. Porque yo te seguiré allá donde tú me lleves. Porque hoy y ahora siempre seré lo que un día me dijiste: ‘tu niña’…</p>
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		<title>Los dos lados del charco</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Oct 2011 07:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>
		<category><![CDATA[farolas]]></category>
		<category><![CDATA[indecisión]]></category>

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		<description><![CDATA[Y ya van casi dos semanas desde la nueva temporada del blog. Qué rápido pasa el tiempo. Para este viernes nada de la &#8220;saga de Archibald&#8221;, tendréis que esperar al Lunes. Hoy os dejo con algo de reciente inspiración. Que lo disfrutéis. La indecisión le come por dentro, a paso<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/los-dos-lados-del-charco/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Y ya van casi dos semanas desde la nueva temporada del blog. Qué rápido pasa el tiempo. Para este viernes nada de la &#8220;saga de Archibald&#8221;, tendréis que esperar al Lunes. Hoy os dejo con algo de reciente inspiración. Que lo disfrutéis.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 385px"><img title="Los dos lados del charco" src="https://farm1.static.flickr.com/187/435456926_376bf55700.jpg" alt="" width="375" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por greenhem</p></div>
<p><span id="more-3752"></span></p>
<p>La indecisión le come por dentro, a paso lento, con parsimonia, recreándose a cada poco para disfrutar el momento con perverso aliento de malicia. Se siente una manzana; no es necesario mencionar al gusano.</p>
<p>Aunque indeciso, decide tomar la decisión de sentarse en el banco de madera. Apoya la espalda en el frío y duro respaldo con cierto alivio. Tan solo es un pequeño refugio en una tormenta que se acaba de desatar. No pasará mucho tiempo hasta que vuele el tejado y termine en el mundo de Oz.</p>
<p>Respira con profundidad, intentando no ceder más terreno al gusano de la indecisión. Echa la vista atrás, atrás en su vida, y de un rápido vistazo repasa los tres o cuatro momentos con los que se quedaría si tuviera que escoger. Sin duda ha tenido buenos momentos, ha vivido cosas maravillosas, siempre al lado de gente fantástica. Por un momento sonríe sin percatarse de ello. La mirada se le pierde en el infinito de las farolas de la ciudad.</p>
<p>El tejado por fin sale despedido y se hace añicos antes de tocar tierra. La indecisión vuelve a mordisquear sus entrañas. El banco de madera ya no es seguro. Vuelve a caminar.</p>
<p>En la acera, los charcos reflejan la suela de sus zapatillas antes de desaparecer; decenas de círculos concéntricos surgen al pisar. La idea de volar lejos de su hogar le aterra; familia, amigos, lugares conocidos&#8230; todo quedaría olvidado en la distancia abatida por el tiempo.</p>
<p>Sin embargo, la idea de marchar, de permanecer y callar, le quema las entrañas. Al otro lado, en el final del viaje, le espera la persona que piensa hará de su vida una digna de ser vivida; de ser llamada vida. En las planas costas del sur de la fría Inglaterra, donde el continente decide no seguir avanzando, se alza un refugio que ninguna tormenta puede tirar. Y, posiblemente, dentro se halle la felicidad.</p>
<p>Pero el gusano sigue comiendo la manzana, y los charcos siguen dibujando círculos concéntricos, casi infinitos.</p>
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		<title>Cuando todo vale un pensamiento</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 23:11:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bélico]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>
		<category><![CDATA[honor]]></category>
		<category><![CDATA[II Guerra Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[valentía]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre me gustaron las historias donde la tragedia ondea libre al viento. Vamos allá. Sus pasos resuenan huecos en la dura piedra de la torre. Baja los escalones de tres en tres y las piernas comienzan a temblarle de cansancio. El casco siempre le quedó algo grande, una enorme bellota<a href="http://www.metarelatos.com/belico/cuando-todo-vale-un-pensamiento/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Siempre me gustaron las historias donde la tragedia ondea libre al viento. Vamos allá.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/grrphoto/273616417/sizes/m/"><img title="Humo" src="http://farm1.static.flickr.com/96/273616417_b4a0f13828.jpg" alt="" width="500" height="333" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por R&#39;eyes</p></div>
<p><span id="more-2825"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/local.swf?file=d496604" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/local.swf?file=d496604" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Sus pasos resuenan huecos en la dura piedra de la torre. Baja los escalones de tres en tres y las piernas comienzan a temblarle de cansancio. El casco siempre le quedó algo grande, una enorme bellota verde sobre el cráneo, pero ahora es cuando más lamenta no haber pedido uno más pequeño a Intendencia. Los gritos comienzan a ser cercanos cuando alcanza el cuarto nivel, el segundo más alto.</p>
<p>Una explosión hace temblar la torre y de los escalones que techan su cabeza se desprenden pequeñas piedras comidas por los años. Más gritos y olor a carne quemada. Un silbido estridente le besa la oreja impactando directamente en el ventanuco que queda a sus espaldas. Siente la madera astillarse y crujir en una sinfonía rota por el plomo. Agarra su fusil y corre el cerrojo introduciendo una bala lista para hacer su trabajo. Apunta al espacio indefinido de una escalera en caracol vacía, desciende peldaño por peldaño como si el tiempo se hubiese quedado estancado en aquellas piedras milenarias. Otro silbido, esta vez le rasga la pernera caqui.</p>
<p>Por delante el rostro inexpresivo de un joven enemigo le mira confuso a los ojos. Sabe a quién tiene que matar pero no comprende el por qué. Con los años él ha aprendido el mecanismo de los engranajes que giran la gran máquina de la guerra, y por ello sabe que su vida depende de si mata o no a aquel joven muchacho. La elección no es fácil pero sí mecánica. Aprieta el gatillo y el resto es historia. De la boca del fusil una flor de fuego escupe con rabia el metal que atraviesa la piel y carne del muchacho, seguramente perforando algún órgano vital para darle una muerte lenta y agónica pero segura. Él se limita a no mirarle más porque sabe que le dejará huella, pasa por encima del cuerpo que se retuerce mientras forma una pequeña cascada escarlata.</p>
<p>Por fin llega al primer vestíbulo en el tercer nivel y lo que ve no le gusta mucho más de lo que acaba de experimentar. El gran salón de banquetes está dividido en tres sectores bien diferenciados; por una parte la puerta que da al segundo nivel y por donde llegan continuamente refuerzos enemigos. Enfrente de la puerta han tirado las enormes mesas de madera de roble para formar una perfecta barricada. El tercer y más lastimoso sector es una pequeña esquina cerca de donde está él, allí se parapetan los cuatro compañeros que le quedan con vida.</p>
<p>Una granada rueda a sus pies con un tintineo muy poco común. Se para al chocar con su bota y de una patada la manda por donde ha venido. La explosión le obliga a cubrirse detrás de una columna de piedra picada por los impactos de bala. El sudor le recorre el cuello y se pierde en su pecho sucio donde el corazón bombea sangre incesantemente al cerebro para poder planificar el próximo movimiento. Se asoma y dispara. El retroceso del arma le golpea el hombro produciéndole un dolor relampagueante por toda la espalda. Con manos temblorosas vuelve a correr el cerrojo. El casquillo humeante sale disparado al suelo con una pequeña parábola delicada que deja en su trayecto el humo suspendido unos microsegundos. Vuelve a disparar, un hombre cae muerto detrás de las mesas.</p>
<p>Al otro lado de la columna y a no más de seis metros, sus compañeros intentan sobrevivir a una rabiosa oleada de plomo y fuego. Tienen como cobertura un par de sillas que empiezan a quedar hechas serrín y una mesa pequeña que amenaza con partirse en dos dentro de poco. Si no actúa rápido ellos morirán, aunque nada ni nadie garantiza que él no lo haga también. En el otro lado del comedor habrá como mínimo diez enemigos, o eso piensa él, y en un momento de ceguera racional decide calar la bayoneta. El filo de la cuchilla reluce con la poca luz solar que entra por los ventanales destrozados, pero lo hace lo suficiente como para revivir la llama del coraje que alberga en su pecho.</p>
<p>Les hace una señal a sus amigos. Es ahora o nunca. Ellos comprenden y proceden igual con sus bayonetas. Se miran por última vez a los ojos; es una mirada sincera y amistosa, cargada de tintes cariñosos y emociones pasionales que se escapan al entendimiento del hombre urbanita. Las sonrisas de complicidad no pueden evitar dibujarse en la comisura de sus labios.</p>
<p>Están dispuestos a ganarse un lugar entre los valientes. Sus nombres serán recordados en monumentos de la capital y sus hazañas serán cantadas en las canciones de marcha militar que sus jóvenes sucesores cantarán de camino a los campos de batalla. Su honor volará sobre los actos impuros de la crueldad humana y atravesarán los valles tenebrosos con la reluciente luz de sus bayonetas caladas.</p>
<p>Cinco hombres salen de su escondite desafortunado gritando y rasgando el aire en una ensordecedora declaración de gallardía. Las balas se detienen durante un segundo estupefactas por lo inpensable de su acto. Cinco hombres corren hacia el honor y cinco hombres caen desplomados bajo una cortina de plomo explosivo.</p>
<p>Sus cadáveres calientes humean en el salón ahora en calma. En sus miradas todavía está viva la llama del honor.</p>
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		<title>[Colaboración] Decisiones, por Daniel Sánchez Bonet</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 18:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo primero es lo primero: pido perdón por no actualizar el blog en los días pasados. Resulta que he estado muy liado con un trabajo-investigación en la facultad y no he tenido tiempo para nada. ¡Además! Dentro de dos semanas empiezo los exámenes y tengo que estudiar como un bellaco.<a href="http://www.metarelatos.com/colaboraciones/colaboracion-decisiones-por-daniel-sanchez-bonet/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Lo primero es lo primero: pido perdón por no actualizar el blog en los días pasados. Resulta que he estado muy liado con un trabajo-investigación en la facultad y no he tenido tiempo para nada. ¡Además! Dentro de dos semanas empiezo los exámenes y tengo que estudiar como un bellaco. Sea como sea, me he encontrado una bonita sorpresa en mi bandeja de entrada; un mail de un colega de oficio, quien he decidido mandarme un texto. Si os gusta su microrrelato -pues él es microrrelatista-, podéis leer más <a href="http://www.microrrelatosapeso.blogspot.com/" target="_blank">en su blog</a>. Al toro.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/leecullivan/252515890/sizes/l/"><img class=" " title="Rope" src="http://farm1.static.flickr.com/114/252515890_3b73d2a4e1_b.jpg" alt="Foto por shoothead" width="501" height="334" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por shoothead</p></div>
<p><span id="more-2781"></span></p>
<p><strong>Decisiones, por Daniel Sánchez Bonet</strong></p>
<p>Leocadio nunca decidió venir a este mundo aquella madrugada de septiembre. La comunión la tomó porque así lo marcaba la tradición familiar. Sus sobresalientes en la escuela llenaron durante mucho tiempo el orgullo maltrecho de su padre. Su primer y único amor, Lucía, le traía en mente una foto en blanco y negro de su madre. Su boda, fue el día más importante para sus familiares más cercanos. De su trabajo, siempre le dijeron que dignificaría su alma. La hipoteca logró por fin pagarla después de 35 años…</p>
<p>Una noche, Leocadio apareció colgado de una cuerda en la cocina de su apartamento recién costeado. Ese mismo día, nadie supo a dónde se dirigía, ni siquiera sus padres.</p>
<p>La longitud y grosor de la cuerda las eligió él mismo.</p>
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		<title>Construyendo mundos</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 00:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Selecta]]></category>
		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[decisiones]]></category>
		<category><![CDATA[encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[mundos]]></category>
		<category><![CDATA[prosa poética]]></category>

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		<description><![CDATA[Con la cabeza dándome tumbos por no haber dormido lo suficiente en estos últimos dos días, escribo el siguiente texto en prosa poética. La última vez que hice esto salió un buen texto titulado Treinta y cinco. Espero estar a la altura. Trémulo atardecer que conspira en nuestra contra, luces<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/haciendo-mundos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Con la cabeza dándome tumbos por no haber dormido lo suficiente en estos últimos dos días, escribo el siguiente texto en prosa poética. La última vez que hice esto salió un buen texto titulado <a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/microrrelato-treinta-y-cinco-darko/" target="_blank">Treinta y cinco</a>. Espero estar a la altura.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 515px"><a href="http://www.flickr.com/photos/srevenge/2226180832/sizes/o/"><img class="  " title="Felices encuentros" src="http://farm3.static.flickr.com/2130/2226180832_d4e8286010_o.jpg" alt="Foto por s~revenge" width="505" height="321" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por s~revenge</p></div>
<p><span id="more-2540"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1b5187f" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1b5187f" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Trémulo atardecer que conspira en nuestra contra, luces de color naranja que rompen el cielo en mil sinfonías reflejadas sobre tus cabellos. Noche que nace y luna que crece en el firmamento, donde luceros prendidos con conocimiento alumbran el camino de vuelta a casa. Guías de mi norte que siempre me llevan a las mismas calas, playas desiertas de fina arena inmaculada donde continuamente sueño con tu cara.</p>
<p>Oscuridad que acompaña mis tragos amargos en la soledad del náufrago rendido al desamparo. Perdido en tus suaves caderas de porcelana que acompasan los latidos de mi corazón; máquina desgastada de tanto sentir, vivir para morir en el último disparo del cruel devenir.</p>
<p>Porque siento que el tiempo pasa muy rápido cuando estoy contigo mientras en la soledad del marco junto al postigo mi vida parece detenerse en lo eterno de lo que no es divino.</p>
<p>Dulces notas arrancadas a un piano capaz de desgarrar el alma de un fiel lacayo. Lazos sin atar y trazos sin dibujar, rostros en la arena que se desvanecen cuando el viento entona la canción del pesar. Lanzo botellas con mensajes de amor con la ilusión de que algún día los leas, para que nuestras manos se toquen y nuestros labios se rocen en la ficción de la palabra escrita de mi pluma maldita. Palabras que cobran vida y sentido solamente cuando te quito el vestido; pasión desatada en la tormenta que desdibuja las lindes de mi camino. Mi camino a ti.</p>
<p>Siento cada paso del total que nos separa, y presiento que algún día tras la melancolía de la noche fría donde vivía mientras escribía lo mucho que te quería, mientras tú rías y sonrías con el atrevimiento del que decía que la vida es sueño y los sueños sueños son al menos en mi fantasía, entonces y sólo entonces, yo estaré a tu lado apretándote fuerte de la mano para susurrarte en la cercanía de los labios lo que los poetas cantaron una vez a los hados; secretos cantares de mística melodía alzándose a los aires para volar en las nubes de los más soleados días.</p>
<p>Y cuando tus ojos desnuden mi alma de nuevo para sumirme en mundos de ensueño, donde lo pequeño es dueño de mi empeño risueño y donde diseño mis sueños con esmero, cogidos de la mano con tu cabeza sobre mi pecho, construiremos mundos donde lo nuestro no tenga techo, ni tan siquiera el celeste firmamento al que tantas cosas confesé en máximo secreto.</p>
<p>A lo lejos amanece en esta isla perdida donde mi vida naufragó esperando ser arrastrada a la deriva. Nuevas primaveras en un sol que nace en rojo y que me recuerda el vivo calor de tus ojos. Prometo que algún día conseguiré salir de esta cárcel mía para remar sobre la balsa que me lleve a tu orilla, para correr por los prados del encuentro donde la felicidad no es ficción de uno de mis cuentos.</p>
<p>Te propongo que grites mi nombre a los vientos para que pueda escuchar tu inédita voz avivando mis sentimientos. Te propongo que tus ojos me suman en el desconcierto de los jardines de infinita ternura, aquellos en los que solamente tú conoces la salida y siempre pasa por la mejor de tus sonrisas. Te propongo que me llames por mi nombre e invoques la verdad que mis labios esconden; palabras sinceras de rezo implorando por un sólo beso.</p>
<p>Te propongo abandonar la isla del desengaño, dejar de lado lo tímido que solamente hace daño y dar un paso firme hacia lo extraño.</p>
<p>Te propongo construir un futuro, miles de mundos donde en todos ellos estemos siempre juntos.</p>
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