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	<title>Meta-Relatos &#187; Gracias</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Presencias ausentes</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 22:41:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y es que escribiendo tonterías y jugueteando con personajes nuevos me ha venido otra cosa a la cabeza; las presencias ausentes. ¿No sabes a qué me refiero? Lee el relato a continuación. Porque cuando pienso el mundo creo paredes en él, obstáculos que me impiden caminar a ciegas sin saber<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/presencias-ausentes/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y es que escribiendo tonterías y jugueteando con <a href="http://www.metarelatos.com/tag/jim-hoffard/" target="_blank">personajes nuevos</a> me ha venido otra cosa a la cabeza; las presencias ausentes. ¿No sabes a qué me refiero? Lee el relato a continuación.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Bello Dorado" src="http://farm4.static.flickr.com/3293/2940009989_9fc5b067d2_b.jpg" alt="Foto por Stuck in Csstoms" width="501" height="230" /><p class="wp-caption-text">Foto por Stuck in Csstoms</p></div>
<p><span id="more-2692"></span></p>
<p>Porque cuando pienso el mundo creo paredes en él, obstáculos que me impiden caminar a ciegas sin saber qué ver.</p>
<p>Porque cuando construyo la existencia te sueño en ella, pero tu presencia parece estar muy lejos de aquí.</p>
<p>Porque cuando ideo el mañana tú despiertas con el amanecer, sin embargo, sólo tu sombra perfilada por el sol naciente es lo que me dejas ver.</p>
<p>Porque presiento que estás pero no estás. Porque vives dentro de mí pero tú ya te fuiste.</p>
<p>¿Dónde bailarán hoy tus cabellos dorados?</p>
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		<title>Cautiverio onírico</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 14:08:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace tiempo encontré una canción que me atrajo desde la primera nota, y pensé: tengo que hacer algo. Pues bien, aprovechando todo el atractivo de la canción he decidido intentar superarme en el campo de los relatos sentimentales-emocionales. Hasta el momento la gente decía que Mil era el mejor, yo<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/cautiverio-onirico/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hace tiempo encontré una canción que me atrajo desde la primera nota, y pensé: tengo que hacer algo. Pues bien, aprovechando todo el atractivo de la canción he decidido intentar superarme en el campo de los relatos sentimentales-emocionales. Hasta el momento la gente decía que <a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/mil/" target="_blank">Mil</a> era el mejor, yo ya discutí este hecho con mi pseudo-editora alegando que <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/oscuros-caminos-hacia-lo-dorado/" target="_blank">Oscuros caminos hacia lo dorado</a> me parecía mejor. Con este nuevo relato pretendo que ambos relatos se queden atrás. A ver si lo consigo.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/jjjohn/2120309884/sizes/o/"><img class=" " title="Onírico" src="http://farm3.static.flickr.com/2109/2120309884_a32354d7b6_o.jpg" alt="Foto por jjjohn" width="501" height="330" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por jjjohn</p></div>
<p><span id="more-2667"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0533539" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0533539" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Entre altas columnas de mármol gris camina tu sombra sin dejarse ver, fantasma etéreo que arraiga en mi corazón el dolor eterno y me corrompe el alma con cantos lentos, gélido incorpóreo que me abraza y atenaza en esta habitación que será sin duda el lecho donde yazca.</p>
<p>Jardínes cubiertos de rojo y verde, rosas espinosas que sangre lloran y dulce aroma regalan a tu suave cuello; frágil pedestal sagrado que sostiene los labios que tantas veces besar he deseado, pasión de furia embravecida arrinconada en la más vil de las esquinas, presa fácil y sencilla para unos ojos que no tienen límite en hermosura, los tuyos, atalayas engarzadas en aguamarinas aviesas que hechizan las mentes abiertas, piedra lunar que con adularescencia refleja lo divino en lo humano, lo prohibido al alcance de mi mano, y sin embargo, atado a la distancia me hayo.</p>
<p>Y en el cielo veo a las aves volar, libre peregrinaje hacia tierras cálidas donde el invierno nunca llegará, corto se quedará y libres en primavera de nuevo volverán. Yo sin embargo vivo en el continuo frío de la soledad, vacío que creas al no estar y que hace de mis noches pesadillas infernales que a duras penas logro soportar. Proyecciones astrales que atraviesan mi pecho como afiladas lanzas en busca de gloria en la batalla, veterano soy de tus campos marchitos y superviviente del desgarro que creas cuando la espalda me das.</p>
<p>Acerca tus manos para que pueda tocar los elegantes dedos que anillos de reinas lucen sin molestar. Recuerdo el aire romperse en fragmentos ancestrales cuando tu figura paseaba cerca de mis lugares. Mis labios disfrutando besos ficticios que solamente en mis sueños tuvieron sitio, donde mi piel se fundía con la tuya en un único baile a la luz de la luna, donde las arenas del tiempo no descendían al vacío permitiéndome decirte una y otra vez al oído todo aquello que está prohibido.</p>
<p>Todavía sufro cuando no me pierdo en tus cabellos, cuando no diviso los ríos dorados que empañaron la vista de un hombre cansado. Y cabalgo cuando el corazón me lo permite por las suaves colinas de tus hombros, sensuales visiones de un paraje colorido donde el blanco sólo compite con la palabra que me condenó al olvido, cautiverio que maldigo por no haber sabido jugar las cartas del destino.</p>
<p>Y abstraído te diviso en cada esquina del camino, holograma de belleza sutil que a mis sentidos satura con acero vil. Distraído intento olvidar cada centímetro de tu rostro celestial, vago recuerdo que se fraguó en la distancia pero que con real pasión mi corazón latió. Lo que nunca pasó sucedió en lo onírico de mis versos, en los juegos de una imaginación condenada a imaginar cada detalle de tu ser.</p>
<p>Te sigo pero te pierdo. Te observo pero tú alzas el vuelo; qué injustos son mis sueños.</p>
<p>Con devoción te rezo para que algún día pueda ver en el cerezo la imagen de tu recuerdo, viva imagen de lo sagrado entre tímidas sonrisas de labios frutales. Entonces el azul de tus ojos se impone al espacio y ordenas mi mundo con capricho pero con ternura, mano de hierro que gélida aprieta mis entrañas pero que mariposas hace flotar en el más pequeño lugar de mi alma. Te suplico que me dediques un segundo de tus pensamientos, saber que existo para tus ojos y que mi reflejo se puede perder en el azul que esconden.</p>
<p>Déjame descrubir aquel jardín donde poder vivir junto a ti. Permíteme encontrar la llave que todas las puertas abre y que en mi pecho permanecerá leve. Secreto guardado con el candado del silencio, obligado me veo a desistir en el intento.</p>
<p>Porque tú eres la única que pone luz a mis noches y que crea noches en mi luz. La única que sin palabras logra enmudecerme, que sin pretenderlo logra someterme y calmarme para castigarme con la espalda, única imagen que siempre veo alejarse por los corredores de mi cárcel.</p>
<p>Algo por dentro muere cuando no te pienso y cuando me miras con aprecio renace de las ruinas de este necio. Sólo espero que cuando el viento acune las historias de mis labios lleguen a tus oídos aunque no sean cercanos, para que el cautiverio que he vivido no sea olvidado en vano y como sabio, no sepa qué decir para solamente cogerte de la mano.</p>
<p>Cuando lleguen esos días el mundo sucumbirá a la nueva alegría del recién nacido. Mientras, dibujo en el aire los puentes que algún día ríos caudalosos cruzarán y que con la fuerza del valeroso ante tus ojos se postrarán, para gritar al cielo que lo que habita en mi pecho es deseo verdadero, siempre latente esperando uno de tus besos.</p>
<p>Tinta que se pierde en el papel emborronado. Escritos que no parecen tener dueño ni amo, bravos y salvajes corren sin hacer daño.</p>
<p>Vives en un mundo que no pertenece y haces del mío un lugar donde la esperanza perece. Antes de expirar prometo no olvidar todas las caricias que he soñado rozar.</p>
<p>Déjame sentir por última vez el peso de tu figura. Déjame morir como un hombre que alguna vez tuvo oportunidad alguna.</p>
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		<title>Oscuros caminos hacia lo dorado</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 19:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me acabo de levantar de la siesta y estoy&#8230; fatal. Soy una persona que se echa una siesta cada dos meses y no porque me guste, sino porque me quedo dormido sin más, y cuando me levanto lo hago de una forma muy rara; como si se acabase el mundo<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/oscuros-caminos-hacia-lo-dorado/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me acabo de levantar de la siesta y estoy&#8230; fatal. Soy una persona que se echa una siesta cada dos meses y no porque me guste, sino porque me quedo dormido sin más, y cuando me levanto lo hago de una forma muy rara; como si se acabase el mundo y yo fuera el único que lo sabe. Más cenizo no puedo estar (bueno sí, si me levanto y pienso en coletas rubias). Tal vez por eso me ha salido del alma este relato, quién sabe.</p>
<p>Nota: cuando pongáis la canción bajad el volumen al mínimo para que quede como un murmullo de fondo, además he dejado unos segundos de vacío para que solamente se escuche la canción al final, en plan fade out <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/kansasphoto/3117929980/sizes/l/"><img class=" " title="Páramos de mis sueños" src="http://farm4.static.flickr.com/3041/3117929980_5502417102_b.jpg" alt="Foto por Kansas Poetry" width="501" height="294" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Kansas Poetry</p></div>
<p><span id="more-2647"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=56bcc70" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=56bcc70" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Los días se me hacen tan largos cuando no te veo que a veces pienso que dormiré con el sol en la nuca, ventanas tapiadas con los deseos de una vida futura en los tiempos donde para los corazones rotos no hay cura alguna.</p>
<p>A veces sueño que me despierto en el mar de la noche, oscuras calles rondando callejones sin salida mientras en el firmamento los luceros brillan con alevosía y ensañamiento. Serenatas que me cantan al oído mariposas que su camino han perdido, esos son mis sueños cuando sueños son, cuando las sábanas de mi cama no rozan la piel de tu desnudo cuerpo.</p>
<p>Y navego por ríos caudalosos donde remolinos muertos pretenden llevarme al averno, acordes dejados de una guitarra desafinada que rasga el espacio que nos separa con espinosas alambradas. Caminos de tierra que tornan barro cuando llueve, profundo y mortal, y en mis sueños siempre llueve.</p>
<p>Las torres que diviso en el horizonte me indican el sendero y con desgastadas fuerzas anhelo que en sus almenas baile tu cabello suelto. Dorados hilos sedosos que algún dios caprichoso tejió para su gozo, empero por los azares de las leyes divinas terminaste en el mismo suelo que yo sin ganas piso y que tú con tu gracia haces florecer en infinitas amapolas azules para que las mariposas puedan seguir cantando serenatas a mis oídos.</p>
<p>Cruel es la espera y duro el encuentro, mis zapatos rotos por los muchos pasos que he de dar para poder acabar este cuento. Colinas que nunca acaban y que después de las curvas siempre esperan arduas subidas, desesperación ahogada en un vaso de whiskey on the rocks, ilusiones fragmentadas que se me clavan en la mente induciéndome estado de shock.</p>
<p>Te persigo hasta el fin de los tiempos y nunca te alcanzo, te rastreo hasta el borde del acantilado donde no hay sitio para establecer mi campamento. Me caigo. Siento el aire en las mejillas mezclado con el perfume de tus tímidas sonrisas. Despierto. Sueño que estoy despierto pero vuelvo a vivir la misma agonía en lenta letanía, agujas de relojes que no avanzan y gimen al cielo todos los segundos que están reteniendo.</p>
<p>Dónde estás. Dónde moras cuando no te veo. De dónde vienes y de dónde vino aquel divino torbellino de besos prohibidos y deseos cohibidos. Adónde vas cuando te pierdes en la neblina de mi vista cansada. Cómo es tu voz cuando cantas a las estrellas el final de tus días.</p>
<p>Supernova moribunda que vaga hacia cementerios derruidos, donde las lápidas no se pueden leer y ya no quedan nichos para mí, tampoco para ti. En las paredes que dejo atrás en mi duro caminar enredaderas ascendentes que como fuego candente abrasan mis súplicas por poder verte, preguntarte y entretenerte con palabras de bufón y frases de poeta, sílabas que riman solamente con el amor solitario de mi muy personal calvario, cruzada de templario que lucha contra esta edad de Aquario, ilusorio imaginario donde tu desprecio no hace daño, decrépito osario en el armario donde guardo mi diario, santuario de otario que con letras torcidas intenta alcanzar la manzana prohibida en el sudario.</p>
<p>Vuelve aquí, donde te pueda ver, que yo siempre caminaré hacia el horizonte aunque desfallezca otra vez. Peina tu cabello y permite a un desdichado peregrino contemplar las maravillas de lo divino, morir tranquilo sabiendo que al menos se hizo lo que se pudo; dorado soñado.</p>
<p>Porque cuando sueño y lluvia cae, la vida sueño es y lluvia trae&#8230;</p>
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		<title>Cruzada perenne</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 21:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Recupero las canciones de Danny Elfman para traeros un pequeño relato en prosa poética. Me he inspirado en el imaginario medieval que todos tenemos en mente, ya sabéis, algo fantástico pero oscuro a la vez, lo deseado y lo amado que nunca se consigue. Ese tipo de historias caballerescas. Y<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/cruzada-perenne/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Recupero las canciones de Danny Elfman para traeros un pequeño relato en prosa poética. Me he inspirado en el imaginario medieval que todos tenemos en mente, ya sabéis, algo fantástico pero oscuro a la vez, lo deseado y lo amado que nunca se consigue. Ese tipo de historias caballerescas.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Caballero en busca de Gracias" src="http://farm4.static.flickr.com/3171/3066799064_43c6492f71_o.jpg" alt="Foto por h.koppdelaney" width="501" height="338" /><p class="wp-caption-text">Foto por h.koppdelaney</p></div>
<p><span id="more-2644"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0ddf9c3" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0ddf9c3" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Y camina por los valles oscuros donde el cielo rompe en relámpagos infinitos de extensa amargura condensada en nubes radiactivas. Estrechos senderos escarpados que ascienden por las colinas traicioneras, hogar de criaturas desconocidas para el hombre y cementerio de valientes caballeros a lomos de corceles esqueléticos.</p>
<p>Penachos flamígeros que bailan con el viento y saludan al caminante que camina sin cesar, larga travesía de amistades perdidas y periplos donde obtener sabiduría, caminatas que sin cesar hasta el otro mundo han de llegar.</p>
<p>A su paso deja sin mirar un rastro de sentimientos que algún día han de cristalizar. Puño tembloroso que alza espada de reyes para dragones matar, empero, su oxidada armadura ni a una damisela puede conquistar. Corona de estrellas y pendientes perlados, altas torres sobre cimientos duraderos que nunca se han de desplomar.</p>
<p>Y el caballero sigue su camino sin mirar jamás atrás.</p>
<p>Mil batallas ha batallado y mil litros de sangre ha derramado. El filo de su cortante que desgarra enemigos como al aire siembra lirios y amapolas allí donde los cuerpos encuentran tierra sobre el que descansar. Grifos salvajes ha desplomado y ogros terribles ha capturado, caballero que camina por los valles oscuros donde la tristeza anega el corazón, donde el hálito de vida que expira el que muere no sube sino desciende.</p>
<p>Siempre con la mirada hacia las colinas, lejos en el horizonte cegado, allí donde las altas torres del castillo cerrado esperan con su princesa hilvanando los designios del hado.</p>
<p>Y él caminando condensa sus sentimientos en un orbe que ha de guardar, para cuando llame a las puertas de la torre los guardias le dejen entrar.</p>
<p>Nunca ha de parar&#8230;</p>
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		<title>Hojas en el suelo</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 20:41:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El otro día mientras me aburría en clase escribí el siguiente relato. Sinceramente, creo que estos días tengo un problema muy gordo, no consigo concentrarme ni saco ideas para ninguna historia&#8230; todo por una maldita&#8230; coleta. Así que perdonad que últimamente no publique la cantidad de relatos que solía publicar,<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/hojas-en-el-suelo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>El otro día mientras me aburría en clase escribí el siguiente relato. Sinceramente, creo que estos días tengo un problema muy gordo, no consigo concentrarme ni saco ideas para ninguna historia&#8230; todo por una maldita&#8230; coleta. Así que perdonad que últimamente no publique la cantidad de relatos que solía publicar, intentaré solucionarlo al precio que sea y lo antes posible.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Otoño" src="http://farm3.static.flickr.com/2005/2426540754_6861541f6d_b.jpg" alt="Foto por ImBatman" width="501" height="429" /><p class="wp-caption-text">Foto por I&#39;mBatman</p></div>
<p><span id="more-2625"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=af9ed4e" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=af9ed4e" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Miró por la ventana y se encontró con el otoño ya instalado en las calles y aceras de la ciudad. El cielo gris estaba cerrado en densas nubes oscuras de aspecto amenazador y en los árboles las hojas ya habían caído al hormigón, dejando tras de sí un mar de salpicaduras pardas y rojizas como el horizonte.</p>
<p>Ella se recogió el pelo en una coleta y se sentó en el sillón junto a la chimena encendida; vivas llamas de fuego que bailaban al son de las ascuas quemadas. Cualquiera que la viera allí sentanda, con una taza de té caliente entre sus manos y por la bata a cuadros que vestía, diría que ella más que una chica de veintitantos era un viejo de ochenta y tantos. No es que fuera gruñona o sabionda, sino que todo lo que la rodeaba estaba revestido de un halo de ancianidad visible.</p>
<p>Se sirvió a parte un poco de leche tibia en un vaso de whiskey y bebió pausadamente mientras miraba el fuego bailar.</p>
<p>El corazón le latía lentamente, gozando del placer del sosiego y las espirales infinitas de su inocente vida; sonrisas tímidas de caramelo tostado a fuego lento en una vieja chimenea, miradas curiosas encendidas en el brillo de una estrella prendida en el firmamento.</p>
<p>Se llevó el flequillo grácilmente a la oreja. Torbellinos dorados viajando a la velocidad de las tortugas, sin prisa, oro de seda que con la brisa se mecía en estado de salvaje civilización.</p>
<p>Por la ventana se veían las hojas caer al suelo. Era una tarde cálida de otoño, y ella estaba sola.</p>
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		<title>[El joven Ming y las Gracias perdidas] Oscuridad infinita</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 21:15:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[gracia]]></category>
		<category><![CDATA[Gracias]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
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		<description><![CDATA[Tengo una canción buenísima para un texto que espero esté a la altura. ¡Abriros puertas del Infierno, porque llegan aquellos que guiarán nuestros pasos con su luz! Menuda frase me acaba de salir, pero resume el texto bastante bien No hace falta decir que es la continuación de este otro<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-oscuridad-infinita/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tengo una canción buenísima para un texto que espero esté a la altura. ¡Abriros puertas del Infierno, porque llegan aquellos que guiarán nuestros pasos con su luz! Menuda frase me acaba de salir, pero resume el texto bastante bien <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' />  No hace falta decir que es la continuación de <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-flores-en-penumbra/#more-2530" target="_black">este otro relato</a>.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Oscuridad Infinita" src="http://farm4.static.flickr.com/3647/3560508689_420257f312_b.jpg" alt="Foto por 27147" width="501" height="335" /><p class="wp-caption-text">Foto por 27147</p></div>
<p><span id="more-2554"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5822072" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5822072" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La caída fue tan estrepitosa como dolorosa, un descenso que parecía nunca acabar por un túnel de paredes angostas sumidas en la más oscura de las oscuridades. Cuando el joven Ming impactó contra el suelo se sorprendió de no haber muerto al instante. Había estado cayendo durante más de diez segundos y sus cálculos le indicaban que había recorrido una distancia exageradamente mortal, sin embargo, solamente se había lastimado el brazo sobre el que había caído y poco más.</p>
<p>Tanteó el suelo a ciegas y pudo comprobar que era una superficie uniforme, mullida y bastante blanda. Estaba repleta de texturas suaves y agradables para sus temblorosas manos, y si aplicaba fuerza con un dedo fácilmente podía hacer un pequeño agujero, fresco y húmedo en su totalidad. No podía ser otra cosa que tierra fértil. Gateó unos metros antes de incorporarse y tantear en busca de algún punto de apoyo sobre el que asentar la cabeza, todo le daba vueltas y estaba bastante desorientado, pero no pudo encontrar nada, ni tan siquiera un desnivel en el terreno; tampoco a su maestro.</p>
<p>-¡Maestro! -el grito resonó hueco por el espacio, la sensación de infinitud le aplastó contra sus dolores-. ¡Maestro!</p>
<p>Aquel lugar debía ser enorme. Una débil corriente de aire formaba surcos en sus pantalones húmedos. No conseguía escuchar nada más que sus pasos rozando la alfombra vegetal que creía estar pisando.</p>
<p>-¡Maestro, dónde está!</p>
<p>Silencio absoluto.</p>
<p>Caminó sin rumbo durante lo que le pareció una eternidad y terminó por sentarse en el suelo exhausto. Estaba completamente solo y sentía cómo la angustia crecía poco a poco en su interior, la llama del pánico avivando los más profundos temores existenciales para sumir su corazón en las tinieblas de la desesperación. Cuando ya daba todo por perdido se percató de la existencia de dos puntos titilantes en el horizonte negro, dos puntos vivos que parecían danzar en movimientos cortos y ascendentes. Era fuego rojo.</p>
<p>Con energías renovadas se levantó y corrió hacia su descubrimiento. Tropezó varias veces por el camino para terminar rodando por el suelo blando, sin dolor, pero levantando un peculiar ruido muy agradable. Cuando estuvo lo suficientemente cerca del fuego aprisionado en un par de pequeñas antorchas sobre una plataforma de madera con unas escaleras muy desgastadas, entendió qué era lo que había estado pisando todo aquel tiempo.</p>
<p>Alejó los miedos de su mente y subió decidido los seis escalones, agarró ambas antorchas y alumbró el suelo tras bajar de la tarima de un salto. Bajo sus pies, altaneras y orgullosas, millones de flores negras encaraban la altitud del espacio sin más intención que estar allí. Sus hojas de un verde vivo resaltaban como un cuadro perfecto entre el negro de los pétalos y el amarillo de los pistilos. Eran las mismas flores que había visto minutos atrás en el camino embarrado.</p>
<p>Un ruido rompió sus pensamientos.</p>
<p>A pocos metros de él una figura oscura se desplomó con estrepitoso estruendo, quejándose y maldiciendo en alto. El joven Ming se acercó con cuidado y enfocando con una de las antorchas pudo ver al maestro Yang-Li sacudiéndose el barro de su túnica de seda.</p>
<p>-¡Bendito seas, Ming, ya era hora! -exclamó el maestro dándose la vuelta al instante, como sabiendo que su joven aprendiz estaba allí.</p>
<p>-¿Maestro?</p>
<p>-Sí, el mismo, quién si no -se terminó de sacudir las vestimentas-. Casi me como los dedos esperando a que dieras con ese maldito fuego. Déjame una antorcha, anda -estiró el brazo y sin más se la arrebató a Ming de la mano-. ¿Sabes? He experimentado cosas muy raras en estos últimos minutos.</p>
<p>-Explíqueme, maestro, no entiendo absolutamente nada de lo que está pasando&#8230;</p>
<p>-Es muy sencillo; la mujer que vimos aquel día lluvioso era la manifestación residual de una de las Gracias que andábamos bus&#8230;</p>
<p>-¿Aquél día lluvioso? ¿No cree que eso suena muy lejano?</p>
<p>-Oh, no tanto, eso fue&#8230; hace tres días exactamente.</p>
<p>-¡Pero sí yo no llevo aquí ni dos horas!</p>
<p>-Sí, lo sé, quiero decir, sé que crees así -se mesó la perilla y le miró arqueando sus cejas plateadas. Después le dio la espalda y echó a caminar aparentemente sin rumbo-. Sígueme.</p>
<p>El joven Ming obedeció sin rechistar.</p>
<p>-Como te he dicho, llevamos aquí tres días con sus tres noches. Aquella mujer era una de las Gracias de las que hablaba el Códice, escalofriante, ¿verdad? No sé cómo consiguió encerrarnos en un espacio al que los Antiguos llamaban &#8220;Oscuridad Infinita&#8221;, y creo que no se equivocaron con el nombre -paseó la antorcha por encima de su cabeza dando a entender que todo lo que les rodeaba era oscuridad-. Tú de alguna manera conseguiste escapar de sus garras, de las de la mujer, me refiero, por el contrario, yo he estado tres días corriendo y escondiéndome de ella en otro plano al que he decidido llamar &#8220;Luz Infinita&#8221;, ya entiendes por qué.</p>
<p>&gt;&gt;Era un lugar exactamente igual a este, diáfano y enorme, y las flores negras relucían preciosas bajo la luz de aquel sol insaciable. Solamente había una diferencia más allá de la luz, y es que allí había restos de un pueblo antiguo, pero no restos al uso. Me explico. Cuando llegaba al extremo de las ruinas automáticamente me hallaba una vez más al comienzo, como si hubiera estado corriendo en círculos. Además, si miraba hacia el cielo lo único que veía era una bóveda negra donde veía tu reflejo. Estuviste durmiendo la mayor parte del tiempo. De alguna manera también veía el fuego no muy lejos de ti y sabía que si lo cogías ambos planos se unirían.</p>
<p>-¿A qué se refiere cuando dice que &#8220;ha estado corriendo de ella&#8221;?</p>
<p>-Ah, sí, eso. Bueno, era algo que me temía cuando encontré el Códice y que he podido corroborar con mis propios ojos.</p>
<p>El joven Ming nunca había estado tan atento en su vida.</p>
<p>-Resulta que las Gracias no se perdieron, ni fueron raptadas o asesinadas. Las Gracias fueron &#8220;corrompidas&#8221;, quién sabe, tal vez nunca fueron Dones de Dios sino manzanas envenedadas del Diablo. Sea como sea, lo que nos ha encerrado aquí no es humano, aunque he de reconocer que tiene una belleza exquisita. Yo diría que es la quinta Gracia; &#8220;la Gracia de los andares&#8221;.</p>
<p>De repente una brisa gélida se alzó desde sus espaldas golpeándoles fuerte en la nuca. Una flauta dulce entonó cantos errantes y el corazón de Ming comenzó a latir más fuerte. Con temor giró la cabeza y a lo lejos pudo ver cómo la oscuridad iba desapareciendo engullida por un agujero de luz, un nuevo espacio totalmente luminoso que iba devorando con insaciable hambre las tinieblas en las que habían estado sumidos. En el centro de todo una bella mujer caminaba lentamente mientras tocaba la flauta. Sus pasos hacían temblar las flores en el suelo a la par que nueva vegetación florecía al instante. Su caminar hipnotizaba al joven Ming.</p>
<p>El maestro Yang-Li golpeó a su discípulo con vehemencia, obligándole a girarse repentinamente.</p>
<p>-¡Despierta, muchacho! ¡Si la miras así terminarás muriendo!</p>
<p>La mujer se acercaba inexorable. La flauta cada vez sonaba más cerca y el espacio parecía disminuir a una velocidad indescriptible. El maestro Yang-Li tiró del brazo de su discípulo para iniciar la carrera.</p>
<p>Demasiado tarde, la mujer ya estaba a menos de cinco metros de ellos. Había recorrido como un fantasma la enorme distancia que les separaba, desapareciendo en un punto y apareciendo repentinamente en otro más cercano.</p>
<p>Ella alzó la vista y clavó sus ojos negros sobre los dos hombres paralizados; era la mirada fría y cruel de la Muerte.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>[El joven Ming y las Gracias perdidas] Flores en penumbra</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Oct 2009 11:20:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Gracias]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[perdidas]]></category>

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		<description><![CDATA[Retomo las historias del joven Ming con la continuación de aquella primera parte introductoria. La verdad es que entre las prácticas de la facultad, la novela, la saga cyberpunk de Ellen y el joven Ming estoy saturadísimo, eso sin contar mi nueva afición a escribir haiku, las lecturas que tengo<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-flores-en-penumbra/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Retomo las historias del joven Ming con la continuación de aquella <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-cuando-todo-comenzo/" target="_blank">primera parte introductoria</a>. La verdad es que entre las prácticas de la facultad, la novela, la saga cyberpunk de Ellen y el joven Ming estoy saturadísimo, eso sin contar mi nueva afición a escribir haiku, las lecturas que tengo entre manos, los poemas en verso libre que tanto parecen gustar y los concursos literarios a los que me tengo que presentar por aquello de hacerme un hueco. Siento que mi cabeza va a explotar con tantas historias a la vez. Lo bueno es que explotará haciendo lo que más me gusta: transmitir escribiendo.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Flores en penumbra" src="http://farm1.static.flickr.com/14/16495914_3f41157ba3_b.jpg" alt="Foto por josuef.stuefer" width="501" height="376" /><p class="wp-caption-text">Foto por josuef.stuefer</p></div>
<p><span id="more-2530"></span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/beatkueng/2832810357/sizes/l/"><img class="  " title="Valle chino" src="http://farm4.static.flickr.com/3227/2832810357_6b688478c1_b.jpg" alt="Foto por PixelPlacebo" width="501" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por PixelPlacebo</p></div>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=280d635" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=280d635" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Pasaron dos semanas desde la exploración del Gobi y Ming seguía teniendo dudas acerca de la existencia de las Gracias perdidas. Nunca dudaba de su maestro pues sabía que era uno de los hombres más eruditos del Imperio, posiblemente del Continente, pero aquella empresa hacía crecer largas sombras en el pensamiento del joven.</p>
<p>La lluvia agresiva descendía como flechas afiladas sobre los campos manchados de tonos grises y pardos. Los caminos de tierra se volvían inaccesibles por el barro y los árboles parecían entonar tristes melodías de desconsuelo y soledad. En el cielo oscurecido por la amenazante capa de nubes negras que descargaba con furia su ira, las aves volaban prestas en busca de cobijo seguro. A pesar de ser de día el sol yacía muerto y ausente: era el funeral de un rey que ya no estaba presente.</p>
<p>El joven Ming y su maestro Yang-Li aguardaban pacientes bajo el techo de paja de un banco de peregrinación. La ropa totalmente mojada pesaba en el ánimo de los viajeros mermando la luz que guía sus pasos por los senderos del Imperio.</p>
<p>Por lo alto del camino, más allá de unos arrozales y un pequeño jardín con árboles frutales, una figura se tornó visible para llamar la atención de Ming.</p>
<p>-Maestro, mire allí.</p>
<p>El anciano giró la cabeza con gesto calmado y observó con atención desde sus cejas plateadas. Una gota de lluvia le resbalaba por la larga perilla.</p>
<p>-No me equivocaba.</p>
<p>-¿Cómo dice, maestro?</p>
<p>-Joven discípulo, ¿sabes por qué estamos aquí, verdad?</p>
<p>El muchacho bajó la vista a la tierra oscura y fijó su atención en la punta de sus zapatos, con los que describía amplios círculos unos encima de otros en movimientos caóticos y desordenados.</p>
<p>-Estamos aquí porque el Códice habla con relativa exactitud de un poblado antiguo donde vivió una de las once Gracias -el maestro se respondió él mismo al no escuchar palabra de su aprendiz-. Como ya te expliqué, en base a los cálculos del número de arrozales desde el poblado de Quong y la ubicación de ciertos elementos naturales como el río Xing y la arboleda del cerro, hemos podido determinar la situación del poblado que aparece en el Códice. Para nuestra sorpresa, sigue existiendo una aldea pequeña muy cerca, solamente hay que mirar al camino para ver las casas -dijo señalando con el dedo temblorosamente-, pero el nombre no coincide con el del libro.</p>
<p style="text-align: center;">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/sendusout/193047910/sizes/o/"><img class=" " title="Montañas y río" src="http://farm1.static.flickr.com/45/193047910_f744014db5_o.jpg" alt="Foto por sendusout" width="501" height="334" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por sendusout</p></div>
<p>El joven Ming seguía describiendo círculos en la tierra mojada.</p>
<p>-Soy consciente de que esta búsqueda de las Gracias no te parece una empresa interesante, pero te aseguro que dentro de muy poco apreciarás el atractivo de toda esta aventura que no ha hecho más que comenzar.</p>
<p>El muchacho levantó la cabeza y observó a su maestro, quien seguía con la vista perdida en el camino. Él sabía que se estaba comportando como un niño pequeño al no confiar en su maestro, pero&#8230; ¿no fue su mismo maestro quien le enseñó a mantener en todo momento una actitud crítica hasta con las cosas más obvias?</p>
<p>La figura que bajaba por el camino pasó a ser silueta con los metros, y con la cercanía de los pasos tornó en bella mujer que caminaba casi levitando. En la mano sostenía un paraguas hecho con cañas de bambú y que apoyaba sensualmente en su hombro izquierdo. Su traje floral de colores vivos y llamativos parecía un punto de luz en la oscuridad del día lluvioso. Ming pensó que era la mujer más bella que jamás había visto.</p>
<p>Al pasar por enfrente suya, la mujer miró directamente a los ojos de Ming y sonrió dulcemente. El joven se percató de que a cada paso de la mujer flores negras crecían en la tierra convertida en lodo. Las flores se marchitaban en fragmentos de tinieblas y sus cenizas volaban con el viento en cuestión de segundos. La mujer terminó por desaparecer fundiéndose con el aire, evaporándose en la nada del espacio vacío para dejar en Ming la impronta del miedo de lo irracional.</p>
<p>-¡Qué ha sido eso, maestro!</p>
<p>El anciano contemplaba el espacio donde había desaparecido la mujer con actitud preocupada.</p>
<p>-Es sin duda una Gracia perdida.</p>
<p>-¿Cómo dice?</p>
<p>-Acabamos de presenciar un fenómeno que se escapa a mi entendimiento, me temo.</p>
<p>Yang-Li parecía inquieto y nervioso, y pronto el joven Ming se contagió de su maestro. Aquello que había sucedido no podía ser real.</p>
<p>Un soplo de aire violento levantó por completo el techo de paja dejando caer la lluvia sobre los viajeros, y su ropa se volvió a calar formando oscuras manchas allí donde la piel entraba en contacto directo con la tela. A la altura de los ojos de Ming y a poco más de tres metros una mariposa negra revoloteaba despreocupada sin dirección aparente.</p>
<p>Pronto se le sumaron un millar más.</p>
<p>La densa ola negra que formaban las miles de mariposas parecía bailar bajo la lluvia. Se agitaba y torcía como el cuerpo de una experta bailarina de Corte, atractiva y seductora a la vez que irradiaba miedo e inseguridad. En el camino empezaron a brotar flores de pétalos negros y pistilos amarillo reluciente y de sus hojas pequeños brillos diminutos ascendieron hacia las nubes.</p>
<p>La voz de una mujer llegó hasta los oídos del maestro y su joven discípulo entonando una melodía aterradoramente dulce.</p>
<p>-Flores en penumbra -murmuró Yang-Li</p>
<p>-No consigo escucharle bien, maestro.</p>
<p>El canto de la mujer hacía imposible la comunicación.</p>
<p>-Flores en penumbra, mi apreciado discípulo -le miró a los ojos y arqueó las cejas en un gesto de humildad compasiva-. Estamos condenados a un final trágicamente bello.</p>
<p>La oscuridad les envolvió engulléndolos en las fauces invisibles de un ser monstruoso. Desaparecieron sin dejar rastro alguno.</p>
<p style="text-align: center;">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/anitagould/34573906/sizes/l/"><img class="  " title="Mariposas negras" src="http://farm1.static.flickr.com/23/34573906_928dc0dd3b_b.jpg" alt="Foto por Anita363" width="501" height="368" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Anita363</p></div>
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		<title>[Circuitos muertos] Le llaman Phi</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:08:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos Muertos]]></category>
		<category><![CDATA[cyberpunk]]></category>
		<category><![CDATA[Ellen]]></category>
		<category><![CDATA[Ellen Page]]></category>
		<category><![CDATA[Gracias]]></category>

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		<description><![CDATA[Y he aquí la tercera parte de la miniga saga de nuestra amiga Ellen o 3113n. He decidido bautizar a la saga como &#8220;Circuitos muertos&#8221;. Estoy animado con estas historias porque son un claro spin-off de mi novela (es decir, mismos personajes pero relaciones diferentes). Además, que estoy con lo<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/circuitos-muertos-le-llaman-phi/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y he aquí la tercera parte de la miniga saga de nuestra amiga Ellen o 3113n. He decidido bautizar a la saga como &#8220;Circuitos muertos&#8221;. Estoy animado con estas historias porque son un claro spin-off de mi novela (es decir, mismos personajes pero relaciones diferentes). Además, que estoy con lo último de Neal Stephenson, gurú literario de los hackers, y estoy que me subo por las paredes leyendo a todas horas.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class=" " title="Ellen Page" src="http://farm3.static.flickr.com/2531/4055473895_a85c497c57_o.jpg" alt="Ellen fumando pipa cuando no es 3113n" width="300" height="375" /><p class="wp-caption-text">Ellen fumando pipa cuando no es 3113n</p></div>
<p><span id="more-2517"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cf495a8" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cf495a8" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El coche volaba sobre el asfalto poniendo al máximo el motor eléctrico respetuoso con el medio ambiente. A vista de pájaro el automóvil se reducía a una mancha blanca que dejaba una estela de luz roja y amarilla en el carril izquierdo. A muy poca distancia y también a gran velocidad, un helicóptero negro perseguía a la mancha disparando de vez en cuando algún misil que nunca llegaba a su objetivo. El asfalto astillado en mil piedrecitas diminutas golpeaba la luna del coche al atravesar el denso humo que dejabna la explosiones.</p>
<p>Percival Baker conducía con gran maestría, esquivando los socavones y derrapando en las curvas para no perder velocidad de marcha. Cada vez que tomaba una curva ganaba unos metros al helicóptero que se perdía por unos segundos en la realidad reflejada del retrovisor electrónico.</p>
<p>-¡Joder, nos va a coger! -Ellen gritaba histérica sin dejar de aferrarse al cinturón de seguridad-. ¡Haz algo!</p>
<p>-¿Qué piensas que estoy haciendo? -dio un volantazo a la derecha y acto seguido encaró una calle estrecha por donde el helicóptero no podría pasar-. Hago todo lo que puedo.</p>
<p>El teléfono del automóvil sonó tan raro como una opera en una plaza de toros.</p>
<p>-Cógelo.</p>
<p>-Sí, claro, ahora también soy tu sirvienta.</p>
<p>Baker suspiró.</p>
<p>-Cógelo, también es para ti.</p>
<p>Ellen le miró desconfiada pero aceptó a descolgar el aparato. Era un huevo blanco sujeto a una estación de recarga en el salpicadero de fibra sintética. Lo cogió entre las dos manos y deslizó la cubierta exterior para dejar al descubierto una pequeña pantalla y un mini-teclado táctil.</p>
<p>-Sí -contestó con sequedad.</p>
<p>-Tú no eres Baker -un hombre al otro lado también parecía estar irritado.</p>
<p>-¿Cómo lo has descubierto? ¿Tal vez por mi dulce voz afeminada? ¿O tal vez porque estoy a punto de mandarte a tomar por culo?</p>
<p>-Ellen, cuidado con lo que dices -Baker la reprendió mirándola de reojo.</p>
<p>-Esa ha sido la voz de Baker, ponme con él.</p>
<p>-Ahora no puede ponerse, ¿por qué crees que estoy yo hablando?</p>
<p>El hombre al otro lado de la línea parecía analizar la pregunta de Ellen. Tras un silencio de unos segundos concluyó.</p>
<p>-Muy bien, escucha 3113n, soy Phi.</p>
<p>Su cara en el asiento del copiloto mostraba de todo menos ilusión.</p>
<p>-Ah, qué bien, otro que me conoce sin saber yo por qué. Encantada Phi, supongo.</p>
<p>-No sabes quién soy, ¿verdad?</p>
<p>-¿Debería?</p>
<p>Una explosión sacudió el coche violentamente. Trozos de madera llovieron sobre el capó.</p>
<p>-¿Estáis en problemas?</p>
<p>-Bueno&#8230; si por problemas se puede entender un helicóptero de combate disparándonos en mitad de Nova New York&#8230; entonces sí.</p>
<p>-Muy bien, dame un segundo.</p>
<p>A Ellen le dio la impresión de que ese tal Phi contestaba a todo que &#8220;muy bien&#8221;.</p>
<p>Tras medio minuto volvió a la línea.</p>
<p>-Ya está, dile a Baker que tenga cuidado.</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-Tú díselo, leches.</p>
<p>-Vale, tranquilo -no entendía nada de lo que estaba sucediendo al otro lado del teléfono, pero obedeció por si las moscas-. Oye, Baker. Tu amigo chiflado dice que tengas cuidado condu&#8230;</p>
<p>A treinta metros del coche el helicóptero se estrelló estrepitosamente contra un bloque de pisos viejos. Los cristales saltaron en todas direcciones y los ladrillos parecían gotas de lluvia, pero mortales. Una lengua de fuego ascendía en diagonal hacia el cielo para disiparse en pocos segundos y dejar paso a un denso humo negro. Una parte del fuselaje del aparato casi les aplasta cuando pasaron por debajo del edificio. Baker tuvo que dar un volantazo repentinamente y terminaron chocando contra un quiosco de prensa rosa.</p>
<p>Ellen se golpeó la cabeza contra el cristal lateral y comenzó a sangrar por la frente. Baker había desaparecido bajo el airbag cervical.</p>
<p>-Joder&#8230; Eso estuvo cerca -Baker se llevó las manos al cuello y se lo frotó-. ¡Ellen! ¿Estás bien?</p>
<p>Se desabrochó el cinturón y se inclinó hacia la chica para examinarla. Ella apartó sus manos con un manotazo y se giró bruscamente.</p>
<p>-Sangro por la frente, ¿te parece que esté bien?</p>
<p>-Sí, sigues siendo tan arisca&#8230; iba a decir como siempre, pero te conozco de hace diez minutos escasos.</p>
<p>Baker rió la gracia pero Ellen se quedó mirándole con cara de pocos amigos.</p>
<p>-Vamos, tenemos que seguir a pie, no estamos muy lejos de un piso conocido.</p>
<p>-Perfecto, ahora vamos a tu piso. ¿Qué será lo siguiente? ¿Matrimonio con hijos?</p>
<p>Baker la miró sorprendido. Nunca antes había conocido a una persona tan irritante.</p>
<p>-Para empezar no es mi piso, solamente tengo las llaves, y sobre el matrimonio no hace falta decir que&#8230;</p>
<p>-Sí, sí. Que no te casarás hasta que tu hermana mayor quien trabajará en alguna revista de moda ñoña dé su visto bueno respecto a mí.</p>
<p>-No, la verdad es que iba a decir que nunca me casaría contigo.</p>
<p>Ellen no sabía por qué pero aquel comentario le dolió.</p>
<p>-Venga, vamos. Tarde o temprano vendrá la policía o más locos montados en helicópteros.</p>
<p>Ella obedeció y bajó del coche directamente a la garras del bochorno veraniego. Desde el inicio del Cambio Climático los veranos en Nova New York eran insoportables. Las temperaturas habían subido notablemente y la humedad hacía de la calle un infierno casi selvático. Los mosquitos se reproducían con la vacilidad del virus de la gripe, y la gente se protegía como mejor podía; con parasoles, gorras, sombreros, gafas de sol&#8230; Pero todo aquello no iba con Ellen, quien estaba acostumbrada al agradable frío de su aire acondicionado, su único capricho en el complejo de apartamentos A-25.</p>
<p>Ellen siguió a Baker de cerca. Se metieron por una calle estrecha de paredes enladrilladas y después giraron a la izquierda en una frutería pakistaní. Desde un pequeño parque infantil llegaban los gritos de juego y diversión de unos niños pequeños.</p>
<p>-Oye, ¿quién es el hombre que llamó antes?</p>
<p>Baker se detuvo y girando sobre sus talones dijo.</p>
<p>-Le llaman Phi.</p>
<p>-¿Y?</p>
<p>-¿Cómo que y? ¿No te enseñaron en el colegio qué es el número Phi? ¿El número áureo?</p>
<p>-No fui al colegio.</p>
<p>Baker se quedó contemplativo sin saber cómo encajar aquel comentario. Se sintió molesto por haberla obligado a decir aquello, pero Ellen no parecía molesta en absoluto, lo dijo con total naturalidad.</p>
<p>-Bueno, sea como sea, dicen el número áureo que es el número de la perfección, el dígito de la Creación.</p>
<p>-¿Y qué tiene que ver con ese tipo?</p>
<p>Baker no mudó el rostro, simplemente se limitó a mantener la misma tensión facial con lo que se había sentido incómodo segundos antes. Por su parte, Ellen se sujetaba la frente con una mano que no podía contener la sangre que terminaba por resbalar por sus mejillas, manchando el cuello de la camiseta. Con los pies daba pequeños saltitos para no quemarse con el calor retenido por los adoquines, pues seguía descalza desde que salió de casa.</p>
<p>-¡Venga, va! ¡No tenemos toda la vida para que me respondas!</p>
<p>-Pues ya lo has visto tú misma. Él es capaz de mandar a tomar por culo cualquier cosa dentro de la Creación.</p>
<p>Ironías de la vida.</p>
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		<title>[Circuitos muertos] Siempre cerca del Paraíso</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 19:35:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos Muertos]]></category>
		<category><![CDATA[cyberpunk]]></category>
		<category><![CDATA[Ellen]]></category>
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		<category><![CDATA[Gracias]]></category>

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		<description><![CDATA[El relato de ayer me gustó tanto que he decidido seguirlo. La verdad es que tiene mucho que ver con la novela que estoy escribiendo, de hecho, la protagonista del relato es un personaje secundario en mi novela pero bastante activo (mi editora puede dar fe de ello). Para los<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/siempre-cerca-del-paraiso/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/busqueda-hexadecimal/" target="_blank">El relato de ayer</a> me gustó tanto que he decidido seguirlo. La verdad es que tiene mucho que ver con la novela que estoy escribiendo, de hecho, la protagonista del relato es un personaje secundario en mi novela pero bastante activo (mi editora puede dar fe de ello). Para los que siempre me preguntan; la novela viento en popa, 100 páginas de las cuales unas 60 han sido ya corregidas y están listas para una revisión más de estilo. Espero terminarla de escribir de aquí a tres meses y luego otro par de meses más para correcciones y demás cambios antes de mandarla a algún agente que se apiade de mí <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Por cierto, este relato se lo dedico a Avril Lavigne, algunas ya me entienden <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 392px"><img title="Ellen 2" src="http://farm3.static.flickr.com/2688/4050172627_fd53fb8de0_o.jpg" alt="3113n buscando Gracias en la MetaRed" width="382" height="322" /><p class="wp-caption-text">3113n buscando Gracias en la MetaRed</p></div>
<p><span id="more-2485"></span></p>
<p>Tanto Ellen como 3113n estaban contentas por la semana de trabajo. Los varios millones de euros que ahora pesaban en su cuenta digital habían ayudado determinantemente a cristalizar en su cabeza la idea de mudarse. Dejaría de una vez por todas la pocilga de plástico donde vivía para comprarse una bonita casa en la bahía de Yokohama, toda de madera junto a las islas artificiales que servían como puerto deportivo a los ricos con yate. Tendría un jardín trasero donde cultivaría tomates y berenjenas, productos típicos de Japón, y donde colocaría un porche muy amplio para instalar una mecedora también de madera.</p>
<p>Buscó la inmobiliaria más prestigiosa de Tokyo y encargó una casa a medida. Dos plantas, jardín, acceso a las islas artificiales y a pie de playa, cochera por si algún día tenía ganas le entraban las ganas sacarse el carné de conducir y cobertizo. Todo ello por 1,5 millones de euros. Se lo podía permitir.</p>
<p>Ellen era una nueva rica que no tenía pretensiones de vivir como una snob. Seguiría trabajando para las grandes empresas internacionales pero desde luego a un ritmo mucho más pausado, escogiendo solamentes los casos que realmente le gustasen. Y por supuesto seguiría con su quimera; la búsqueda de la Gracia de las Gracias. Unas semanas atrás había dado con un alumno japonés de postgrado que estaba realizando un magnífico trabajo en biofísica. Sus resultados podrían significar un nuevo paradigma politico-administrativo, pues Hiroshi Matsumoto pretendía nada más y nada menos aplicar la organización gregaria de hormigas y abejas a las grandes urbes del planeta. Si la cosa funcionaba el tráfico pasaría a la historia, las aglomeraciones en el Madison Square Garden dejarían de existir y los semáforos no serían necesarios en ninguna parte. Todo estaría bio-regulado por un complejo sistema de nuevas señales.</p>
<p>3113n soñaba con poder aupar a Matsumoto a la cumbre. Era el cénit de su trabajo como buscadora de Gracia.</p>
<p>En el monitor parpadeó un aviso morado. Era Flatline solicitando una conversación de voz. 3113n aceptó de mala gana poniéndose el comunicador en la oreja.</p>
<p>-Qué quieres, pesado.</p>
<p>-Felicitarte, me he enterado de lo de Presto Corp.</p>
<p>-Pues te has enterado tarde, a penas cinco minutos después de la desaparición de aquel ingeniero en Texas se armó un revuele de tres pares de cojones en la MetaRed.</p>
<p>-Bueno, yo también he estado ocupado&#8230;</p>
<p>-En la calle, ¿no?</p>
<p>Flatline no contestó al otro lado.</p>
<p>-Y yo que te consideraba uno de los mejores hackers de la costa oeste&#8230; qué daño hace echarse novia.</p>
<p>-Algún día tú también tendrás que salir de tu cajón de plástico -su voz sonaba herida.</p>
<p>-De hecho lo hago mañana mismo, ya tengo todo empaquetado, bueno, lo poco que tengo.</p>
<p>-¿Te vas?</p>
<p>-Ni que importase, sólo nos comunicamos por la Red.</p>
<p>-Bueno, sí, pero&#8230; ¿te vas?</p>
<p>-Sí, me voy. No te digo adónde porque rastrearías las últimas compras inmobiliarias.</p>
<p>-Quién te piensas que soy&#8230; -parecía decepcionado.</p>
<p>-Pues Flatline, el hijoputa que tiró media red militar en el año 2010 y dejó cuatro destructores de la Marina para el arrastre.</p>
<p>-Eso era antes -rió a base de golpes secos de garganta, como una carraca vieja.</p>
<p>-Es verdad, lo olvidaba. Ahora tienes novia. Seguro que es una de esas mod que van a la Central los viernes por la noche.</p>
<p>-Tú qué sabrás.</p>
<p>-Me dedico a buscar información en la MetaRed, chico, yo lo sé casi todo.</p>
<p>-Bueno, tampoco puedes reprochar nada cuando te mudas. Creía que los &#8220;nuestros&#8221; vivían en cuchitriles de mierda mientras daban lecciones magistrales al mundo desde una silla de oficina.</p>
<p>-Y crees bien. Allí donde voy tendré mi espacio de trabajo, solamente que dispondré también de&#8230; unas comodidades añadidas.</p>
<p>-Lo mire por donde lo mire me suena a excusa barata.</p>
<p>Silencio en la línea. El ruido blanco se interpuso por segundos.</p>
<p>-Piensa lo que quieras. Adiós.</p>
<p>-¡Espera&#8230;</p>
<p>3113n colgó cerrando la ventana emergente. Flatline era un viejo conocido de la MetaRed, juntos habían compartido grandes momentos y grandes hazañas informáticas, pero nunca se habían visto la cara, ni tan siquiera por una simple foto. 3113n suponía por la voz que él tenía cinco o seis años más que ella, y nunca tuvo la curiosidad de saber cómo o quién era en realidad. Pero lo que su amigo decía era dolorosamente cierto; al mudarse dejaría de lado los principios de su tribu urbana. Ella, 3113n, gurú de los buscadores y ejemplo de muchos adolescentes (aunque ella era prácticamente uno), pasaría a ser una de tantas chicas más, una adulta redomada que terminaría por sacarse el carné de conducir, hacer la compra los miércoles por la tarde, ir al gimnasio a rendir culto a la estética que impone la sociedad y quedar con gente de carne y hueso para cotillear sobre los vecinos. Tendría que ir a la peluquería para no parecer una desaliñada y comprarse ropa cada tres meses.</p>
<p>Aquellos pensamientos la hicieron vomitar en la papelera que tenía cerca del escritorio.</p>
<p>Su vida podría cambiar tanto con el simple hecho de mudarse que tenía miedo de dejar ser 3113n. Pero por otra parte necesitaba expandir su territorio. No quería ser una mod, una rapera o una pijiguay de pacotilla. No quería pintarse los labios ni los ojos, ni llevar bolso ni tacones, ni conducir ni tener que hacer la comida. 3113n quería seguir siendo Ellen, quería seguir vistiendo ropa grande universitaria que recogía en la Iglesia de la esquina. Quería seguir cenando comida rápida por encargo y tirar los tuppers de plasti-papel al contenedor de basura. Quería seguir luciendo ese pelo oscuro, largo y despeinado que se enredaba con el viento cuando salía para ir al baño. Pero necesitaba mudarse&#8230;</p>
<p>Tras horas de meditación tumbada en el colchón sobre el suelo (su cama), decidió que en su nueva casa podría seguir manteniendo su ideal de vida, simplemente podría salir a tomar el aire al jardín trasero para entretenerse con la huerta que plantaría. Encontraría la Gracia Suprema y se podría jubilar con 23 años. Se dedicaría a escribir manuales que leerían en las facultades de todo el mundo a pesar de que ella no terminó ni la secundaria.</p>
<p>Un ruido la hizo saltar sobre el colchón. En el exterior algo había explotado. Un helicóptero negro como la noche estaba descendiendo verticalmente mientras soltaba un par de cuerdas por donde comenzaron a descender hombres armados.</p>
<p>Otra explosión. La ventana de su cuchitril de quince metros cuadrados estalló en mil pedazos cubriéndola por entera de esquirlas espejadas.</p>
<p>-Supongo que eres 3113n -dijo un hombre mientras se colaba por el hueco que había dejado la explosión en la ventana.</p>
<p>Ella no contestó.</p>
<p>-Soy de la Agencia de Protección de Datos. Ahí afuera tienes a veinte mercenarios pagados por la Mach Inc. COmo bien supondrás no tienen intenciones amistosas. Es una suerte que haya llegado antes.</p>
<p>Ellen no conseguía salir de su asombro. Se había quedado paralizada sobre sus brazos. Además estaba en bragas y en presencia de un hombre.</p>
<p>-Coge unos pantalones rápidamente y ven. Tenemos poco tiempo.</p>
<p>Agarró los primeros que encontró y poniéndoselos apresuradamente se acercó a la ventana pisando descalza el suelo lleno de cristales. El hombre le tendió un brazo y ella lo agarró para salir al bochorno del exterior. Afuera un coche convencional esperaba sobre la verja que rodeaba precariamente el complejo de apartamentos A-25.</p>
<p>-¿Cómo cojones me han localizado? -terminó por articular Ellen mientras subía al coche. Estaba descalza y el asfalto abrasaba sus plantas de los pies.</p>
<p>-Preston Corp. dio el chivatazo.</p>
<p>-Menudo hijo de la gran puta&#8230;</p>
<p>-Al menos te pagó -se sentó en el asiento del conductor y encendió el coche eléctrico.</p>
<p>-¿Cómo sabes tú eso? -demasiada información para tan poco tiempo de procesamiento. Ellen no comprendía nada-. Es más, ¿por qué la APD tiene interés en salvar mi culo de niña rara?</p>
<p>-Digamos que yo también he sido un chico malo -le guiñó un ojo pisando a fondo el acelerador. El coche salió disparado en un silencio típico de los motores de baterías de Ion-Litio-. Trabajaba para la APD y me encargaba de la gestión de Preston Corp. -giró bruscamente en una esquina desértica-. Me enteré de la putada que te tenían preparada y pensé; &#8220;esa tal 3113n tiene pinta de ser maja&#8221;.</p>
<p>-Y una mierda.</p>
<p>-No te lo creas.</p>
<p>-No me lo creo, mamón.</p>
<p>-Está bien, sólo era un poco de humor para descargar el ambiente -miró por el retrovisor-. Como te iba diciendo, me enteré de los planes de Preston. Conocía la suma de dinero que te había pagado por los servicios en Texas y pensé, ahora de verdad; &#8220;si ayudo a esa tal 3113n, que puede ser maja o no -rió sin dejar de prestar atención a la carretera-, tal vez pueda repartir conmigo su pequeña fortuna&#8221;.</p>
<p>Ellen le miró desconfiada. Tenía frío en los pies y se los frotaba insistentemente con las manos.</p>
<p>-Venga ya, nadie arriesgaría tanto por un millón de euros, no te podría dar más.</p>
<p>-Y aquí viene lo interesante de verdad -explicó el hombre levantando la voz-. Resulta que antes de desertar de la APD me llevé una copia ilegal de&#8230; bueno, digamos que de los trapos sucios de media comunidad internacional. Empresas musicales, constructoras, asesorías fiscales&#8230; Tengo material suficiente para tumbar una centena de empresas y media decena de grandes tiburones del NASDAQ.</p>
<p>Ellen se limitó a seguir frotándose los pies sobre el asiento.</p>
<p>-El trato es el siguiente: yo te saco con vida de este marrón y tú me ayudas a conseguir unos cuantos millones de euros. Iríamos al sesenta cuarenta.</p>
<p>-Qué más, fifty-fifty man.</p>
<p>Él la miró de reojo.</p>
<p>-Está bien, al cincuenta por ciento.</p>
<p>-No te has presentado.</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-Que no te has presentado, joder.</p>
<p>-¡Ah, sí! Es cierto. Soy Percival Baker, encantado.</p>
<p>El coche corría a toda velocidad por la avenida 51 levantando un tifón de periódicos tirados en el suelo a su paso. A doscientos metros de ellos el helicóptero negro se acercaba cada vez más en ángulo de ataque. Disparó el primer cohete.</p>
<p>-No me puedo creer que esos cabrones disparen en mitad de Nueva York.</p>
<p>Una segunda explosión lanzó a la luna del coche unas cajas de cartón chamuscadas.</p>
<p>-Pues ya puedes creértelo.</p>
<p>Baker la volvió a mirar de reojo.</p>
<p>-Muy graciosa. Ponte el cinturón anda, y deja de tocarte los pies, por Dios.</p>
<p>Ellen se cruzó de brazos cabreada y obedeció como una chiquilla.</p>
<p>Lo último que se pudo ver en la 51º fue un coche salir tembloroso del denso humo negro que salía despedido de los socavones en el asfalto. Al parecer algo en el orden del cosmos no quería que Ellen se mudase a Tokyo.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>[Circuitos muertos] Búsqueda hexadecimal</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 22:17:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy hablando de &#8220;La era del diamante&#8221; en la facultad, magnífica novela postcyberpunk donde las haya (yo diría que es el máximo exponente del género), me ha venido a la cabeza esta pequeña historia. No os mentiré; de entrada os cuento que la protagonista está inspirada en una pequeña gran<a href="http://www.metarelatos.com/ciencia-ficcion/busqueda-hexadecimal/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Hoy hablando de &#8220;La era del diamante&#8221; en la facultad, magnífica novela postcyberpunk donde las haya (yo diría que es el máximo exponente del género), me ha venido a la cabeza esta pequeña historia. No os mentiré; de entrada os cuento que la protagonista está inspirada en una pequeña gran persona con el mismo nombre. Así que ya sabéis qué cara poner a la prota de este relato más bien largo <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 514px"><img class="  " title="Ellen" src="http://farm4.static.flickr.com/3119/2636953369_0f454c9b42_o.jpg" alt="Foto por Paper Dreams" width="504" height="336" /><p class="wp-caption-text">Foto por Paper Dreams</p></div>
<p><span id="more-2480"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=95f99a4" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=95f99a4" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El calor abrasaba cada uno de los módulos de plástico desechable del complejo de apartamentos A-25. En menos de quince metros cuadrados Ellen, o 3113n como la conocían en la MetaRed, comía, dormía y se divertía&#8230; en otras palabras; vivía. Para usar el cuarto de baño tenía que salir al bochorno del exterior para atravesar veinte metros de descampado y acceder al complejo común, donde por unos cuantos euros podía ducharse, hacer la colada en máquinas de siglos pasados y bañar al perro. Pero Ellen, o 3113n, no tenía perro ni quería.</p>
<p>Su pasión era la Gracia, ella la buscaba, la exprimía y la vendía al mejor postor. Para Ellen la Gracia era el valor innato de aquellos pocos escogidos por el dedo de Júpiter, aquellos que en sus campos de trabajo destacaban sobre el resto de cabezas convencionales. Para Ellen la Gracia era más que unos cientos de miles de euros, para ella la Gracia lo era absolutamente todo. Sin embargo no se interesaba por la Gracia en esencia pura sino del resultado que resulta de su operacionalización. Ellen hablaba con muy pocas personas en la realidad, pero cuando se conectaba a la MetaRed y se convertía en 3113n era la reina del negro y verde, la pitonisa y el oráculo de Delfos en potencia máxima. Así que cuando 3113n tenía ganas de hablar sobre su trabajo solía contestar siempre con el mismo ejemplo; &#8220;imagínate a Salvador Dalí, ese hombre era Gracia en esencia pura, todo Gracia y solamente Gracia. Cada cosa que salía de su pincel era una obra de arte. Cada pensamiento que tenía era una obra de arte. Cada jodida cosa que dijese era una obra de arte. Simplemente porque Salvador Dalí era Gracia en esencia pura. Pero a mí no me interesa Salvador Dalí, a mí me interesan sus cuadros, únicos en todo el mundo porque vienen de su maldita mano de trazos perfectos. Así que yo buscaría sus cuadros, los explotaría al máximo y los vendería al mejor postor. A eso me dedico.&#8221;</p>
<p>Ellen salía muy poco de su módulo plástico de quince metros cuadrados, pero 3113n estaba a todas horas volando por el ciberespacio a toda velocidad, siempre buscando nuevas Gracias, siempre atenta a los movimientos de los gurús de la información. Sus dedos sobre el teclado corrían tanto que parecían fundirse con el negro de las teclas. El sonido que se levantaba al trabajar 3113n era una sinfonía armónica de bello código sobre el monitor del ordenador. Largas líneas de comandos para indexar rápidamente las millones de nuevas páginas webs que se creaban en todo el mundo a diario. Logaritmos de búsqueda compleja para dar con la Gracia definitiva, la Gracia de las Gracias, la que la llevaría al Cielo.</p>
<p>Ellen sabía que ella misma era una Gracia, de no ser así no podría ser la mejor en lo suyo. Muchos otros vivían de lo mismo pero ninguno podía equipararse con el nivel de 3113n. Las grandes compañías discográficas la llamaban semanalmente para que buscase a la nueva estrella del urban rap. Los grandes laboratorios la mandaban e-mails para que encontrase al futuro descubridor de la vacuna definitiva contra el VIH. Y pagaban bien, rápido y en negro. Pero aún así, 3113n tenía que declinar gran parte de las ofertas por falta de tiempo, pero sobre todo de interés.</p>
<p>3113n era un número en la MetaRed, una dirección IP que cambiaba cada cinco minutos y que era imposible seguirle el rastro. Los minutos pares no múltiplos de 4 estaba en Bejing. Los impares no múltiplos de 5 estaba en Heidelberg. Los pares pero múltiplos de 4 estaba en Madrid y los que eran múltiplos de 6 estaba en Osaka. Y así una larga lista de servidores-proxy que cambiaban su rastro según avanzaban los números en su reloj digital atómico. Pero Ellen a diferencia de 3113n estaba siempre en el mismo sitio, concretamente en Halifax, Canadá.</p>
<p>Aquella mañana de verano se vio obligada a salir al exterior del complejo de apartamentos. Había decidido que una vez al mes tenía que ir físicamente al super para hacer la compra, sino, su piel terminaría por rechazar totalmente el sol y seguramente caería enferma por mil motivos desconocidos para ella. Se vistió con una sudadera universitaria tres o cuatro tallas más grande y se cubrió con la capucha. Los vaqueros se le antojaban pequeños, pues la mayor parte de su vida la pasaba en bragas. Caminó presta por la acera con las manos en el bolsillo-canguro y con la mirada fija en los cuadrados que iba pisando. Estaba trabajando en un gran proyecto, tal vez El Proyecto. Había dado con un tipo en Tokyo que era un genio de la computación biomecánica. Era un alumno de postgrado de la Waseda y estaba desarrollando un trabajo magnífico sobre la aplicación de la conducta gregaria de algunas especies de insectos a la regulación social de las metropolis mundiales. Nunca antes se había conseguido con éxito, él parecía rozar la cumbre.</p>
<p>Ellen se llevó el flequillo a la oreja mientras pensaba en la ética y moral de su trabajo. ¿Estaba realmente bien vender el talento de un ser humano? Desde luego King Bob no se disgustó cuando 3113n le firmó un contrato con la Sony Music, pero&#8230; ¿quién dice que King Bob no hubiera estado mejor en otra compañía? ¿O quién dice que King Bob de tener dos neuronas sanas no habría escogido otra por su propia cuenta? Apartó esos pensamientos mordiéndose infantilmente el labio inferior y encaró la calle del supermercado.</p>
<p>Entonces, al cruzar la calle, un Mercedes negro se paró a escasos metros de ella, obligándola a detenerse en seco para no ser atropellada y quedar fundida en el áspero de la carretera. La ventanilla trasera se deslizó en un movimiento casi etéreo y por el hueco que dejó se asomó un hombre de mediana edad, medio calvo pero con aspecto saludable. Era Robert K. Preston, famoso ingeniero metido a empresario y dueño de una de las empresas punteras en la construcción de robótica pública.</p>
<p>-3113n, ¿has mirado tu correo últimamente?</p>
<p>Vaya que si lo había mirado. Tenía una centena de e-mails de Preston Corp. Aquel encargo no le llamaba la atención.</p>
<p>-¿Cómo coño me has localizado?</p>
<p>-No eres la única que sabe manejar un ordenador, muchacha -le guiñó un ojo-. Aunque he de admitir que para tener 22 años eres&#8230; simplemente un as, la Top-Gun de la búsqueda de talentos.</p>
<p>-No me interesan tus adulaciones.</p>
<p>Ellen rodeó el coche de lujo y prosiguió con su camino. El hombre se apeó junto a un gorila puro músculo sintético que la agarró por los brazos y la alzó en volandas, dejando su cara muy cerca de la del señor Preston.</p>
<p>-Mira, niñata. Esto no es un trabajo convencional. Lo vas a llevar a cabo te guste o no -la examinó de arriba a abajo-. Como soy una buena persona te pagaré una importante suma, digamos que 1,5 millones de euros.</p>
<p>-¡Suéltame, bastardo! -se intentó liberar de su captor pero no pudo ni moverse un milímetro.</p>
<p>-Además, te proporcionaré el material que necesites. Sólo tengo una condición; que termines el trabajo en un máximo de siete días. Cada día que consigas restar a ese tope hará que tu talonario se vea incrementado en medio millón de euros, ¿me explico?</p>
<p>-Sí&#8230; pero que me suelte.</p>
<p>-Bájala.</p>
<p>El gorila obedeció.</p>
<p>-Bien, ahora vete a casita y ponte a trabajar. Mandaré a tu cuchitril de plástico una furgoneta con comida y bebida para una semana entera. Desconozco si tu nevera puede albergar tanta comida, cosa que dudo una vez vista tu mierda de casa, pero te apañas como puedas.</p>
<p>Ellen hizo una mueca de desagrado. Sabía que estaba atada de pies y manos.</p>
<p>-No hace falta que te diga que si fallas en tu cometido terminarás muy mal. De momento no tengo nada pensado, pero estoy entre la muerte y romperte los dedos para que no puedas teclear nunca más en tu vida -la volvió a examinar lentamente, de arriba a abajo haciendo una pausa en sus senos infantiles-. Así que más te vale aplicarte al máximo. Creo que no estoy siendo malo del todo.</p>
<p>Se encogió de hombros y volvió al coche con su guardaespaldas, perdiéndose en la lejanía del asfalto urbano salpicado de neones y semáforos intermitentes.</p>
<p>Ellen tendría que vivir una semana entera como 3113n, después de todo no era la primera vez ni la última que lo haría. Pero lo que más la molestaba era tener que dejar de lado sus investigaciones en Tokyo, aunque positivamente pensó que con el dinero que pudiera conseguir de ese mamonazo de Preston se podría costear un nuevo apartamento en un lugar más bonito, quizá California, París o la misma Tokyo.</p>
<p>Regresó corriendo a su apartamento modular y se desnudó por completo, se sentó en su silla verde y comenzó a teclear a la velocidad de las pulsaciones electromagnéticas del Metro. El objetivo era relativamente sencillo; encontrar la localización de un ingeniero robótico en algún lugar de Texas, descargar los planos del complejo donde la Mach Inc. le tenía preso a tiempo completo, y hallar la forma de llevarlo sano y salvo a Chicago, donde Preston Corp. tenía un laboratorio de ingeniería robótica.</p>
<p>En menos de cuatro horas ya había dado con el ingeniero en Texas y en siete u ocho horas más había confeccionado un plano-borrador del edificio donde estaba cautivo. En realidad no es que fuera un esclavo, los ingenieros de prestigio solían firmar contratos blindados a cambio de trabajar de por vida para la empresa, pero de vez en cuando, a alguno de esos cerebritos se le iba la cabeza y consideraba buena idea cambiar de aires, violando el contrato que una vez firmó y por ende poniendo en peligro su vida.</p>
<p>3113n trabajó a destajo durante cuatro días, al cuarto consiguió lo que Preston quería.</p>
<p>Ellen se mudaría pronto, a un sitio mejor y más bonito, donde el código fuente reluciera digno de encontrar a la Gracia de las Gracias.</p>
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