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	<title>Meta-Relatos &#187; Japón</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Gélida batalla</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 22:06:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Tenía un problema muy gordo entre un pelo mágico y unas botas de tacón y a mi mente-interruptor no se le ocurre otra cosa que imaginar un relato como el siguiente. Es una historia fantástica, concretamente la continuación de Decisiones Divinas. Esta vez la acción poética bailará al son del<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/gelida-batalla/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tenía un problema muy gordo entre un pelo mágico y unas botas de tacón y a mi mente-interruptor no se le ocurre otra cosa que imaginar un relato como el siguiente. Es una historia fantástica, concretamente la continuación de <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/decisiones-divinas/" target="_blank">Decisiones Divinas</a>. Esta vez la acción poética bailará al son del filo que corta el viento.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Snow" src="http://farm3.static.flickr.com/2153/2165390581_1c599495cc_o.jpg" alt="Foto por EJP Photo" width="501" height="332" /><p class="wp-caption-text">Foto por EJP Photo</p></div>
<p><span id="more-2659"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=53b0db7" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=53b0db7" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Cuando Ichiro comenzó la ascensión hacia las cumbres nevadas las flores en el  borde del camino se marchitaron a la par dejando en el suelo un rastro seco de pétalos marrones que se desquebrajaban con el viento que soplaba impetuoso. El color primaveral de la baja falda de la montaña tornó en blanco inmaculado, pues Ichiro apenas tuvo tiempo de ver la nieve caer.</p>
<p>Todo sucedió muy rápido; la Diosa no quería que aquel hombre profanase su  sagrado altar.</p>
<p>Sin embargo, lejos de desistir y dar la vuelta a casa, Ichiro se apretó fuerte el kimono y comenzó a caminar por el manto blanco que tenía por delante. En él dejaba impresas las huellas de su amor hacia Saya, cada paso que daba era una prueba de la voluntad de los hombres, inexpugnable atolón de corales que resplandecía fuerte ante la ira de lo divino.</p>
<p>Saya era una diosa menor, una de las muchas que vivían en los campos, en las flores,  en los bosques, ríos y piedras, mariposas y aves viajeras, y que con su eterna gracia y mística belleza servía a la Diosa de las Cumbres, aquella que tenía entre los pliegues de sus sedas el destino de los hombres de la tierra.</p>
<p>Un ruido ensordecedor rasgó la tranquilidad de la montaña nevada y trajo consigo un alud tan alto como el bambú. La marea blanca que se levantaba en polvo fino de nieve triturada se acercaba a Ichiro con gran velocidad. A su paso los árboles caían con la facilidad infantil de un niño en un mundo de adultos, creando parda destrucción que manchaba lo puro y prístino de la nieve. Ichiro con la destreza que le caracterizaba se hizo a un lado en el preciso momento en el que un tronco arrancado le silbaba en la cara, dejando en su piel una sangrante cicatriz. Por suerte pudo encontrar resguardo en las fisuras de las rocas y vio pasar ante sí un mar embravecido de nieve colérica, ansiosa de sangre humana.</p>
<p>Tras unos minutos de descanso se decidió a proseguir aún con el corazón en vilo. El frío empezaba a afectar sus extremidades que no podían evitar temblar de forma compulsiva, aun así él siguió con su empresa; alcanzaría la cumbre aunque le costase brazos y piernas.</p>
<p>Dejó atrás bosques desolados y rocas fragmentadas. Las aves en el cielo migraban hacia zonas más seguras, de mil en mil, formando densas nubes oscuras que se confundían con el amenazante gris de la niebla que descendía desde lo alto. De repente, cuando ya llevaba unas horas caminando y tras parar a descansar en tres ocasiones, la Diosa mandó su siguiente amenaza, esta vez en forma de feroz oso pardo de Hokkaido.</p>
<p>La bestia corrió hacia Ichiro y se alzó sobre dos patas para asestar el único golpe que necesitaba para matar a un humano. Con las afiladas zarpas en alto rugió al cielo para romper un claro de nubes en el denso mar oscuro que había en el firmamento. Lanzó su ataque.</p>
<p>Ichiro lo esquivó justo a tiempo para poder desenvainar a medias su katana, nunca se le olvidará el sonido de las zarpas de aquel animal chirriando a lo largo del metal de su sable. La fuerza del impacto le despidió violentamente hacia atrás entre gritos de dolor inhumano, casi se rompe las falanges de las manos al bloquear el ataque del oso. Cayó rodando camino abajo cerca de treinta metros acumulando kilos de nieve dentro de su kimono. La cabeza le daba vueltas y el frío le impedía pensar con normalidad, solamente el dolor de sus dedos muertos le mantenían con consciencia. Mientras intentaba elevar el punto de gravedad a la normalidad el oso corría hacia él tan rápido como los relámpagos en las tormentas de verano.</p>
<p>Embistió con toda su masa corporal estampando a Ichiro contra una roca que sobresalía de la nieve. Su dentado filo rasgó sus vestimentas y le regaló un profundo corte vertical en la espalda. Notaba la sangre calentar aquellas zonas de su piel que tocaba en su lento y denso descenso.</p>
<p>Entonces la escuchó, una voz femenina y dulce, familiar para su mente aturdida. Lucha. Pelea. Continúa&#8230; ¡Sobrevive!</p>
<p>Poseído por una fuerza cálida y tierna que nacía de su pecho, Ichiro desenvainó con rapidez su espada. Decenas de gritos ahogados en la miseria del caído en batalla inundaron todos los rincones de la montaña. El filo de &#8220;Llanto de luna&#8221; relucía incandescente. En los ojos de Ichiro no había signos de vida, pero aún así su cuerpo se movía mecánicamente, con voluntad propia.</p>
<p>Practicó una finta alrededor del enorme cuerpo del oso y con una ágil estocaao hundió el filo de la katana en la gruesa piel del animal. La sangre le salpicó el rostro. La bestia enfurecida intentó alcanzar la cabeza de Ichiro pero éste se movía con una destreza eterea, flotante; bailaba con los copos de nieve que movía el aire. Lo último que recordó era su katana cortando una y otra vez al oso que cada vez se enfurecía más.</p>
<p>Minutos más tarde despertaba cansado pero caliente sobre el cuerpo del oso ya muerto. No notó el dolor al principio, pero cuando se incorporó alejándose de las tripas salidas del animal se percató de la punzante sensación en el hombro izquierdo. Allí estaba todavía la garra del animal clavada en su clavícula, desgarrando su piel y dejando correr la sangre libremente por el pecho desnudo. Imaginó las bacterias e infecciones que sufriría por aquello pero sin pensarselo demasiado tiró hacia afuera del brazo del animal. Gritó como un poseso.</p>
<p>Tambaleándose prosiguió con su caminó, apoyándose de vez en cuando en la vaina de su katana a modo de bastón. No podía descansar, tenía que llegar a la cumbre para vengar a Saya.</p>
<p>No sentía frío a pesar de ir medio desnudo, como tampoco padecía el dolor de una dura batalla a muerte con la Naturaleza. Él todavía no lo sabía, pero el espíritu liberado de su amada orbitaba incesante a sus espaldas, creando una cálida manta invisible para su debilitado cuerpo y esperanzas renovadas para su dañado corazón. Un aura protectora viajaba con él.</p>
<p>Pronto llegaría a la cima.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>Decisiones divinas</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 22:55:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Me apetecía escribir un relato fantástico. Por costumbre mis relatos fantásticos están inspirados en el folclore japonés, y este no iba a ser diferente. Espero que os guste. La luz del sol se filtraba tenuemente entre los altos troncos de bambú que parecían millones de lanzas apuntando al cielo cristalino.<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/decisiones-divinas/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me apetecía escribir un relato fantástico. Por costumbre mis relatos fantásticos están inspirados en el folclore japonés, y este no iba a ser diferente. Espero que os guste.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 514px"><img class="   " title="Bamboo Forest" src="http://farm1.static.flickr.com/103/309542801_46cdb9b259_o.jpg" alt="Foto por filammaker in japan" width="504" height="377" /><p class="wp-caption-text">Foto por filammaker in japan</p></div>
<p><span id="more-2619"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a529af4" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a529af4" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La luz del sol se filtraba tenuemente entre los altos troncos de bambú que parecían millones de lanzas apuntando al cielo cristalino. Débiles rayos luminosos que proyectaban estrechas sombras perfiladas en el suelo de hierba y tierra fértil. El bambú bailaba con el viento flexionando los troncos en una ola coordinada con el compás de la corriente invisible. En medio de todo aquello, dentro del silencio del bosque y la tranquilidad de la naturaleza indomada un hombre y una mujer se fundían en un apasionado abrazo incandescente. Los brazos de él rodeaban el cuerpo de ella con fuerza y tensión, aferrándose al último hálito de esperanza de una vida que estaba por terminar. Ella simplemente se dejaba querer.</p>
<p>-Acaba con esto -susurró con su dulce voz dejando volar las sílabas con la brisa.</p>
<p>-No, no tiene por qué acabar de esta manera. No tiene&#8230;</p>
<p>-Ichiro -sus ojos se encontraron directamente con los del hombre-, cumple con tu deber. Desde el principio sabíamos que acabaría así.</p>
<p>-¡Podemos cambiar el destino!</p>
<p>-Nadie puede cambiar los designios de la Diosa. Su palabra está tallada en los cerezos de las cumbres y su voluntad cae en forma de inmaculados copos de nieve en el invierno. Los humanos no podéis contradecir lo que cantan los ríos. Simplemente no podéis&#8230;</p>
<p>-¡Si no lo intentamos nunca lo sabremos!</p>
<p>-¡Cumple con tu deber!</p>
<p>Ella se separó violentamente de su cuerpo y se arrodilló sobre la hierba fresca. Alzó el mentón y le desafió con la mirada; ojos profundos, negros como el cielo nocturno en una fina línea rasgada elegante como los lirios de las veredas. Ichiro sintió como su ánimo quedaba destrozado ante la fuerza de su belleza.</p>
<p>-Hazlo, Ichiro, por el bien de los que más quieres.</p>
<p>-Yo sólo te quiero a ti&#8230;</p>
<p>-Entonces hazlo solamente por mí.</p>
<p>Su largo cabello azabache, liso y suave como la seda, flotaba dibujando ondas sensuales en el espacio. Cerró los ojos y soñó con los mejores momentos junto a Ichiro.</p>
<p>-Si realmente me quieres, si realmente amas mi alma con la sinceridad del puro y la fuerza del honesto, cumplirás tu cometido como está escrito en los rosados pétalos primaverales de la Diosa.</p>
<p>Ichiro temblaba indenfenso.</p>
<p>-Vamos, amado mío, demuestra todo lo que tu corazón sintió por el mío.</p>
<p>La mano diestra de Ichiro se deslizó por el kimono hasta la cinta que sujetaba la vestimenta y la vaina de la katana familiar. Con pulso inseguro desenvainó la afilada espada que destelló vívida en la penumbra del bosque de bambú. La sostuvo enfrente suya. Le pesaba dos vidas enteras; la suya y la de su amada.</p>
<p>-&#8221;Llanto de luna&#8221;&#8230; la espada de tu familia -la mujer estaba tranquila-. Dicen que fue forjada por los antiguos maestros con las técnicas perdidas en la Guerra Fragmentada. ¿Es verdad que al empuñarla se escuchan los llantos de aquellos que dieron su vida por una causa noble?</p>
<p>Su voz bailaba hasta los oídos de Ichiro.</p>
<p>-Sí -contestó con pesar-. Cantos de agonía y desesperación. Baladas de desencuentro e historias que nunca tuvieron un final, todo concentrado en el filo de esta espada que ha pesado en los hombros de mi familia durante generaciones. Pronto yo también entonaré mi tristeza.</p>
<p>-No, Ichiro, tu nombre correrá libre por los tiempos de la Historia pues grandes hazañas te guarda el destino.</p>
<p>-Mi alma morirá junto a la tuya.</p>
<p>La bella mujer sonrió compasiva. Al inclinar la cabeza mil mundos tronaron en el interior de Ichiro.</p>
<p>-Cuando yo ya no esté tus caminos seguirán rectos por la senda de la Diosa, así está escrito. ¿Sabes? Esta mañana una mariposa me cantó al oído, una enviada de la Diosa. ¿Quieres saber qué me dijo?</p>
<p>Sosteniendo la espada en alto se limitó a asentir.</p>
<p>-Me dijo que tu corazón es puro. Que nunca vivirás solo&#8230;</p>
<p>-¿Qué significa eso, Saya?</p>
<p>-Hazlo, Ichiro. Es la hora.</p>
<p>-Pero&#8230;</p>
<p>-¡Ichiro!</p>
<p>El grito resonó en la espesura de la vegetación haciendo temblar los cimientos del bosque. Bandadas de pájaros alzaron el vuelo al unísono para cubrir momentáneamente el cielo de pardo oscuro.</p>
<p>Ichiro alzó sobre su cabeza a &#8220;Llanto de luna&#8221;. En sus oídos los lamentos de miles de voces melancólicas. El filo brilló con el sol. Cerró los ojos y suspiró.</p>
<p>La espada descendió en un limpio movimiento vertical, cortando el aire, silbando en agudos tonos penetrantes similares a los producidos por el viento en los acantilados de la costa enfurecida.</p>
<p>Saya sonreía con los ojos cerrados. Ichiro pudo ver cómo en su rostro la vida se apagaba rápidamente.</p>
<p>La sangre salpicó la hierba y allí donde cayó florecieron al instante decenas de flores blancas y azules. El kimono blanco de la mujer, teñido de rojo oscuro, desapareció en una neblina etérea que se disipó dibujando sentimientos y emociones en el aire. Su cuerpo desnudo quedó tendido sobre una cama de flores recién nacidas.</p>
<p>Ichiro se desplomó entre amargas lágrimas de rabia, dejando caer con aplomo la espada familiar. Sonteniendo entre sus brazos el inerte cuerpo de Saya juró redimir sus pecados. Sus lágrimas descendieron hasta la piel prístina de la mujer tornando a Saya en una estatua de piedra cubierta de hojas verdes. Una diosa menor dormida para el resto de la eternidad en un lecho de flores.</p>
<p>Ichiro caminó solitario hacia las cumbres nevadas siguiendo los latidos de su corazón; en busca de la Diosa.</p>
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		<title>Hilos de oro [haiku]</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 20:27:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[haiku]]></category>
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		<description><![CDATA[Me ha gustado la experiencia de escribir haiku, así que he decidido ir a por más. Es una breve colección de ellos todos con la misma temática. ¿Cuál? Secreto. Es suave y liso Y dorado como el sol Es infinito &#8212;&#8212;&#8212; Gracia sutil Su baile con los dedos Orgullosa ella<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/hilos-de-oro-haiku/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me ha gustado la <a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/sentimiento-invernal-haiku/" target="_blank">experiencia de escribir haiku</a>, así que he decidido ir a por más. Es una breve colección de ellos todos con la misma temática. ¿Cuál? Secreto.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 520px"><img class="  " title="Golden Lion" src="http://farm4.static.flickr.com/3052/2528462725_6d6d0ab584_b.jpg" alt="Foto por Tambako the Jaguar" width="510" height="768" /><p class="wp-caption-text">Foto por Tambako the Jaguar</p></div>
<p><span id="more-2508"></span></p>
<p style="text-align: center;">Es suave y liso<br />
Y dorado como el sol<br />
Es infinito</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p style="text-align: center;">Gracia sutil<br />
Su baile con los dedos<br />
Orgullosa ella</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p style="text-align: center;">El aire vuela<br />
Corriente inmaculada<br />
Y mariposas</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Sentimiento invernal [haiku]</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 14:47:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es la primera vez que escribo un haiku. Para quien no sepa qué es, el haiku es un poema breve japonés compuesto de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Vamos a ver qué tal se me da el ancestral arte de mis antepasados. Blanco dominio La<a href="http://www.metarelatos.com/verso-libre/sentimiento-invernal-haiku/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Esta es la primera vez que escribo un haiku. Para quien no sepa qué es, el haiku es un poema breve japonés compuesto de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Vamos a ver qué tal se me da el ancestral arte de mis antepasados.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="    " title="Snowy Japan" src="http://farm1.static.flickr.com/3/4346082_08d20e3d60_b.jpg" alt="Foto por jasohill" width="501" height="383" /><p class="wp-caption-text">Foto por jasohill</p></div>
<p><span id="more-2501"></span></p>
<p style="text-align: center;">Blanco dominio<br />
La nieve en tu tejado<br />
Amor helado</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Pétalos en flor</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 18:48:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
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		<description><![CDATA[Me apetecía algo fantástico. Aprovechad, porque no suelo escribir sobre estas cosas, quiero decir, prosa fantástica a ritmo de poesía en verso libre Un niño caminaba con paso tranquilo entre los arrozales desérticos a orillas del río Kuwagata. Los campesinos que atareados trabajaban sus cuerpos con el ancestral arte del<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/petalos-en-flor/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me apetecía algo fantástico. Aprovechad, porque no suelo escribir sobre estas cosas, quiero decir, prosa fantástica a ritmo de poesía en verso libre <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Japón en flor" src="http://www.artofokami.com/images/backgrounds/backgrounds_5.jpg" alt="Foto por Art of Okami" width="501" height="350" /><p class="wp-caption-text">Foto por Art of Okami</p></div>
<p><span id="more-2475"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a959a4a" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a959a4a" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Un niño caminaba con paso tranquilo entre los arrozales desérticos a orillas del río Kuwagata. Los campesinos que atareados trabajaban sus cuerpos con el ancestral arte del arroz, entonces, descansaban por ser la fiesta local en todos los poblados kilómetros a la redonda. La fiesta también vieja donde se rendía culto a los dioses de las colinas, el bosque y el río, la arboleda de más allá del cerro plateado y de las cumbres nevadas al norte de los caminos. Pero sobre todo rendían culto al dios local del templo Shiranui, encargado de la protección de las tierras fértiles y de los buenos presagios.</p>
<p>Grandes hogueras se alzarían aquella noche para bailar al ritmo de la música y el alcohol. La luna ascendería a los cielos ennegrecidos y prendería una estela argéntea en su trayectoria divina. Pero eso ya llegaría.</p>
<p>Mientras, el niño seguía caminando solitario con el sol muriendo a sus espaldas. Pequeñas sombras eran proyectadas por su pequeño cuerpo sobre el camino de tierra. A su paso los árboles se estremecían y se doblegaban ante su presencia imponente, dejándose llevar por la brisa que levantaba cada uno de sus pies en movimiento. Del mar provenían cantos de socorro, del cielo cantos de amor. Los arrozales también entonaban su propia melodía, alegre y sagaz para festejar la importancia de aquel día. Cada espiga, cada grano de arroz, cada semilla por nacer, se unían al canto coral en progresiva sucesión floreciente implorando la belleza del mundo en toda su escala cromática.</p>
<p>Tras la curva frente a la arboleda y unos metros antes de entrar en el pequeño bosque de bambú, un diminuto santuario protegía los caminos de aquellas veredas. Una estructura de piedra de un hombre de alto y no más ancha, permanecía fiel al paso del tiempo levantándose en la misma parcela de tierra sagrada para guardar con recelo su cometido. Por detrás pasaba uno de los canales que llenaban de vida los arrozales gracias a los dondes del río Kuwagata. La  hierba resplandecía viva a la luz del sol que moría.</p>
<p>Una carpa saludó al niño con una bocanada de aire en forma de burbujas.</p>
<p>Entonces, cuando las nubes dejaban el rojo para tornar oscuras y las aves volvían de regreso a sus nidos en las alturas, un grito desgarró el silencio de la naturaleza que todo aquello invadía. Una mujer era asaltada por un grupo de bandidos que pretendían llevarse algo más que sus monedas.</p>
<p>El niño se detuvo justo enfrente de la escena.</p>
<p>-Qué querrá este mocoso.</p>
<p>-Que mire, así aprenderá a ganarse la vida.</p>
<p>Una zarpa inmunda desgarró por el pecho las vestimentas de la dama enloquecida.</p>
<p>-Esta noche será una noche especial -dijo otro de los asaltantes llevándose al gaznate una tinaje de dulce sake.</p>
<p>La mujer volvió a implorar su salvación pero lo único que consiguió fue un golpe en la mejilla. Mientras tanto el niño seguía mirando de pie, quieto y paralizado con ojos inexpresivos en medio del camino. En su boca un gesto torcido.</p>
<p>-¡Niño, vete a casa!</p>
<p>-Podemos sacar unas monedas en el mercado de esclavos. Dicen que pagan mejor cuando son más pequeños, así se les educa fácilmente.</p>
<p>-Buena idea&#8230;</p>
<p>Uno de los hombres estiró su brazo para agarrar al niño por la solapa de su kimono. Cuando sus dedos entraron en contacto con la fina y delicada seda de sus vestimentas un remolino de hojas secas aparecido de la nada y lanzó al hombre por los aires, arrojándole directamente contra el muro de contención que separaba los arrozales. En su sonrisa seguía dibujada aquella mueca burlona de la infancia perdida. En sus ojos la ira de un dios manifestaba su desviada dicha.</p>
<p>De la espalda del niño nacieron cinco colas de color ámbar, y de sus mejillas, largos bigotes oscuros crecían. En sus labios todavía una sonrisa dibujada, y para cuando la neblina que surgía de sus pies se disipó, ya no había niño ni sonrisa, sino un zorro marrón que amenazante rugía a los atacantes de la mujer vapuleada.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/03/Vulpes_vulpes_laying_in_snow.jpg"><img class=" " title="Kitsune" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/03/Vulpes_vulpes_laying_in_snow.jpg" alt="Foto de Wikipedia" width="500" height="331" /></a><p class="wp-caption-text">Foto de Wikipedia</p></div>
<p>Por más que corrieron los hombres no consiguieron zafarse de la ira de un dios menor, quien abriendo la boca una ráfaga de aire convocó. Mil colores en estado de frenesí envolvieron los campos teñidos por el oscuro de la noche, y durante unos segundos el día volvió a la tierra para felicitar a la luna y a las estrellas. Los hombres desaparecieron junto a las mariposas negras y azules que de sus cinco colas revoloteando salían, para bailar y cantar al calor celeste de la plateada en el cielo.</p>
<p>La mujer sorprendida se acercó al zorro, y agachándose lentamente le susurró.</p>
<p>-Sabía que eras tú, Shiranui. Los ojos del niño en el que te transformaste no podían esconder la infinita bondad de tu venerable protección.</p>
<p>El zorro movió sus cinco colas, y del cielo pétalos de cerezo y rosa descendieron en una delicada cortina preciosa. La mujer se vio envuelta por el calor de su gentileza y el zorro creó un nuevo kimono para ella, colorido y vistoso, de una calidad nunca jamás conocida.</p>
<p>La mujer acarició al zorro.</p>
<p>-Prometo que esta noche será una fiesta muy agradable -sonrió, y el zorro experimentó el amor de los humanos-. Gracias por salvarme.</p>
<p>Shiranui asintió con la cabeza y se acurrucó bajo los brazos de la mujer. El protector protegido por los brazos de un humano que debía proteger. Él también notó el calor de la gentileza.</p>
<p>-Gracias por estas vestimentas, no me las merezco. Me hubiera conformado con tu simple presencia.</p>
<p>Su sonrisa era tal que fue capaz de enamorar a un dios menor.</p>
<p>-Debo marchar a la aldea, donde marido e hijo me esperan. Les contaré tu hazaña para que todo el mundo lo sepa, que conozcan que nuestro dios protector no se ha olvidado en ningún momento de nosotros. Yo te veía, a pesar de los siglos recluido en aquel santuario donde resides, yo te sentía. Te notaba en cada pétalo de cerezo y en cada grano de arroz. En cada piedra del camino y en cada río en tu dominio. Cada ave de tus bosques y cada cigala cantando al sol, yo te sentía -las manos de la mujer seguían acariciando el lomo de la divina criatura-. A pesar de tu larga vida sabía que para nosotros junto a la vereda estarías, guardián de los que bajo el sol trabajan y bajo la luna disfrutan. Maestro de las llaves de nuestras vidas. Shiranui&#8230;</p>
<p>El zorro se apretó más a la mujer, manso como animal de compañía.</p>
<p>-Shiranui, te estoy tan agradecida&#8230;</p>
<p>Para cuando la mujer volvía junto a su familia, los campos florecieron al unísono, el arroz en grandes cantidades crecía y el río de nenúfares se cubría. Aquella noche en la oscuridad pétalos de cerezo y rosa con el viento recorrían todos los caminos y aldeas de sus dominios. Los mismos pétalos con los que confeccionó el kimono de su profecía, de su amada humana que tantas veces vería.</p>
<p>Desde entonces las piedras grisáceas del santuario tornaron en negro azabache, tan profundo y oscuro como el bello cabello de la mujer de aquella noche.</p>
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		<title>La sombra del cerezo</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 21:28:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[cerezo]]></category>
		<category><![CDATA[folclore]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>

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		<description><![CDATA[Por recomendación de mi pseudo-editora publico un relato con una banda sonora de lujo. Es un relato totalmente descriptivo, totalmente en prosa poética y totalmente inspirado en el folclore japonés. Disfrutad. A su paso las flores florecen en coloridas eclosiones y amalgamas luminiscentes. El rocío sobre las hojas de una<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/la-sombra-del-cerezo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Por recomendación de mi pseudo-editora publico un relato con una banda sonora de lujo. Es un relato totalmente descriptivo, totalmente en prosa poética y totalmente inspirado en el folclore japonés. Disfrutad.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Cerezo" src="http://farm4.static.flickr.com/3458/3397764001_51df9df0f8_b.jpg" alt="Foto por Hide99" width="501" height="365" /><p class="wp-caption-text">Foto por Hide99</p></div>
<p><span id="more-2426"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f798203" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f798203" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>A su paso las flores florecen en coloridas eclosiones y amalgamas luminiscentes. El rocío sobre las hojas de una pradera secreta saludan su despertar cuando las aves comienzan su matutino cantar. Un río, un sonido dulce y melancólico acompaña su caminar sin dejar apenas espacio para los demás, todo lo inunda y en todo fluye como sus aguas cristalinas que nunca se corrompen.</p>
<p>En la linde del sendero, junto al río y su lecho perecedero, un bosque de bambú cierra el paso a aquellos que no tienen la determinación suficiente como para desafiar al rojo ocaso. El verde oscuro del bambú gobierna sobre el verde esmeralda de la pradera, y su altura digna de reyes es digna de admiración como su flexibilidad ante nuestros quehaceres.</p>
<p>Un molino de agua rueda y gira sin parar ante el fluir del agua sin cesar. Una isla diminuta moteada con arbustos de ensueño refugia a traviesos conejos que miran curiosos al cielo. Las nubes todo lo cubren, aún así, el cielo azul sigue.</p>
<p>Ella camina recto, ignorando la belleza de su alrededor porque es consciente que también está en su interior. Descalza para sentir la vida misma, desnuda el alma para vivir por ella misma.</p>
<p>En el centro de la pradera, lejos de la sombra del bambú y mecido por el cantar del río, un cerezo en flor se agita perturbado ante la presencia de la chica. Sus largos cabellos negros, lisos y sedosos, contrastan con lo prístino de su piel desafiando al cerezo que enfrente suya se mantiene en pie.</p>
<p>Ella levanta el brazo y canta una melodía. El cerezo en flor no tiene salida; acaba de llegar una verdadera diva.</p>
<p>Admitiendo la derrota, afirmando su valía y reconociendo la belleza de la chica, el cerezo se limita&#8230; se limita a dejar caer una flor por día.</p>
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		<title>Noches de primavera</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 18:25:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Verso libre]]></category>
		<category><![CDATA[cerezos]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[primavera]]></category>

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		<description><![CDATA[Como he estado dos días sin Internet no he podido actualizar el blog, pero gracias a la incidencia he podido escribir algo con lo que realmente estoy cómodo, cosa que no sentía desde meses atrás. Es un relato breve inspirado en el Japón medieval. La música es de lo mejor,<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/noches-de-primavera/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Como he estado dos días sin Internet no he podido actualizar el blog, pero gracias a la incidencia he podido escribir algo con lo que realmente estoy cómodo, cosa que no sentía desde meses atrás. Es un relato breve inspirado en el Japón medieval. La música es de lo mejor, ya lo veréis, eso sí, aviso de que el texto dura exactamente un medio de la canción. He decidido no cortarla por la mitad porque me parece que así invita a la reflexión.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 503px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3460/3806305623_f5f97fb460.jpg" alt="" width="493" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por comosnautirussi</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2383"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5b41d4e" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5b41d4e" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Rosados pétalos de cerezo que alumbran mi existencia en el borde del camino, descarrilado y perdido como la aguja en el pajar de aquel cobertizo donde una vez tú y yo nos besamos en la noche de primavera. Aún recuerdo las flores de fuego en el cielo y la luna por bandera, alumbrando el corto espacio que quedaba entre tu boca y la mía mientras nuestras manos se fundían en lenta agonía. Aún recuerdo el sabor a miel que me dejaste y entre mis dedos todavía fluye el aroma de tus cabellos.</p>
<p>Brillante es el sol que ilumina mi día y me guía por el sendero. En el horizonte las montañas que nunca alcanzo y en sus cimas tu amor imperecedero. Tengo tentación de nadar en el río cristalino que desciende de tus faldas, fundido gélido en nieve y puro en las montañas que fluctúa incensante hacia los mares que navegan los intrépidos marineros. Tentación de saltar al vacío cada vez que un acantilado me desafía en el tiempo, pues mi periplo no perece al ser las huellas de mis pasos inmortales en el andar errante del que no tiene nombre. Camino seguro y presto por la bendición de tus besos que me trae el viento.</p>
<p>Bosques de bambú me saludan al mediodía regalándome la fresca brisa de dulces melodías. La sombra me resguarda del cansancio y entonces mi mente surca el oscuro espacio de tu lejanía. Mis ojos se pierden en la plenitud verde que todo lo alumbra y sumisos me rinden a tus sonrisas.</p>
<p>Y entonces muere el sol para devolverme a aquella noche divina en un cobertizo bajo flores y serpentinas. Tus caricias recorren mi cuerpo una vez más y seducen mis sentidos hasta el extremo. Mis dedos no olvidan el sedoso tacto de tu piel, como tampoco mi piel el tacto de tus delicados dedos.</p>
<p>En mi corazón todavía queda la impronta de tu voz, y abrasa sin cesar mi existencia errante que nunca acabará.</p>
<p>Todas las noches revivo aquella noche de primavera contigo.</p>
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