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	<title>Meta-Relatos &#187; Jim Hoffard</title>
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	<description>Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.</description>
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		<title>Melones de cuero</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 16:11:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[football]]></category>
		<category><![CDATA[Jim Hoffard]]></category>

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		<description><![CDATA[Vuelve Jim Hoffard con más de sus problemas. Resulta que llego a casa y me encuentro el canal Cosmopolitan puesto en el salón y una película que me encanta de Elijah Wood (sí, es Frodo pero no hablo de El Señor de los Anillos), así que he dicho; por qué<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/melones-de-cuero/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Vuelve Jim Hoffard con más de sus problemas. Resulta que llego a casa y me encuentro el canal Cosmopolitan puesto en el salón y una película que me encanta de Elijah Wood (sí, es Frodo pero no hablo de El Señor de los Anillos), así que he dicho; por qué no hacer un relato con Jim Hoffard. Como estos relatos ya se están conviertiendo en unos habituales por este blog os dejo el índice de los disponibles hasta el momento:</p>
<p><a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/dependencia-carinosa/" target="_blank">Dependencia cariñosa</a></p>
<p><a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/abstinencia/" target="_blank">Abstinencia</a></p>
<p><a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/lagrimas-de-dragon/" target="_blank">Lágrimas de dragón</a></p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Parabola" src="http://farm2.static.flickr.com/1290/911844015_2950bfbbd8_o.jpg" alt="Foto por mseery" width="501" height="376" /><p class="wp-caption-text">Foto por mseery</p></div>
<p><span id="more-2724"></span></p>
<p>Las curvas parabólicas que trazan los proyectiles de saliva de la profesora Norton hipnotizan a Jim Hoffard como los programas matinales de la televisión. En intervalos regulares de cinco segundos las pequeñas bolitas transparentes salen disparadas de su boca bajo la influencia de la fuerza de la gravedad para terminar impactando contra la mesa de conglomerado y perderse en el infinito verde de su pintura.</p>
<p>Jim Hoffard nunca ha sido bueno en matemáticas, pero sabe (o más bien supone), que todo aquello que es lanzado al aire recorre cierta distancia en forma de parábola por la gravedad, pues de no ser así los partidos de football serían muy aburridos. Imagina un balón con forma de melón, 11 tíos musculados por equipo (eso hace un total de 22) y un campo tan verde como la lechuga. El pateador se dispone a intentar anotar un tanto en los altos postes del equipo contrario, los cuales tienen 5.64 metros exactos de distancia. El pateador se concentra mucho, piensa en su mujer, en su hija recién nacida y en su abuelita, porque la abuelita siempre fue buena con él. Así que habiendo recorrido medio árbol genealógico de arriba a abajo y habiendo implorado la gracia y suerte de algún dios parroquial, coge un poco de carrerilla y lanza una patada contra el melón de cuero. Éste sale volando hacia los postes pero no cae, sino que sigue y sigue subiendo en línea recta con un ángulo alpha no muy alto hasta el mismísimo infinito. La Liga de Football Americano no gana tantos millones para balones de cuero. Bien, pues esto pasaría si la gravedad no funcionase, e igual se aplica para los asquerosos proyectiles de saliva de la profesora Norton.</p>
<p>Sin embargo en todo el planteamiento que tiene absorto a Jim Hoffard falla algo. ¿Qué es?, se pregunta mientras intenta silenciar el ruido de sus tripas, no ha desayunado. La profesora Norton está hablando de lexemas y tonterías que no le interesan. Es gracioso, en clase de Lengua y Literatura piensa en matemáticas y física, pero en clase de física o de matemáticas piensa en otras cosas, como morfemas y lexemas.</p>
<p>-Así que los lexemas son monemas con significado independiente&#8230; -va diciendo la profesora mientras no deja de cesar la lluvia meteórica de su boca.</p>
<p>-¡Eso es! -grita inesperadamente Jim Hoffard.</p>
<p>La clase le mira con sonrisas en la cara. Ya están más que acostumbrados a las peculiaridades de su compañero.</p>
<p>-¿Decía algo, señor Hoffard?</p>
<p>-Es el aire -contesta sonriente.</p>
<p>-¿Cómo el aire? -la lluvia cesa lógicamente cuando la profesora no habla.</p>
<p>-Los melones de cuero siguen una trayectoria parabólica perfecta debido a la fuerza de la gravedad, pero solamente es así si obviamos la resistencia que opone el aire. Como todos sabemos, el aire siempre está presente, a no ser que esos tíos jueguen en&#8230; yo qué sé, ¿en el espacio?</p>
<p>La clase ríe.</p>
<p>-Señor Hoffard, cierre la boca y atienda a la lección, esto no es la clase de física.</p>
<p>-¡Sí, señora! -grita Hoffard más alto de lo normal sin darse cuenta.</p>
<p>La profesora Norton reanuda la explicación de los lexemas dando poca importancia a las tonterías habituales de su alumno. Por su parte, Jim Hoffard sonríe y mira alegremente al encerado. Está contento por su reciente descubrimiento. Ahora le queda averiguar qué hizo la abuelita del pateador para que aquél la recuerde tanto.</p>
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		<title>Lágrimas de dragón</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 15:46:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[dragones]]></category>
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		<category><![CDATA[Jim Hoffard]]></category>

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		<description><![CDATA[Vuelve Jim Hoffard a las letras de este blog. Como siempre digo cuando pongo una canción con letra, recomiendo ponerla a volumen bajo para que no moleste mucho la lectura. Que tengáis felices Hoffard-sueños El patio está lleno de hojas marrones que crujen bajo los pies de Jim Hoffard. El<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/lagrimas-de-dragon/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Vuelve Jim Hoffard a las letras de este blog. Como siempre digo cuando pongo una canción con letra, recomiendo ponerla a volumen bajo para que no moleste mucho la lectura. Que tengáis felices Hoffard-sueños <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Dragones" src="http://farm2.static.flickr.com/1228/1174298870_314f67491c.jpg" alt="" width="501" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por Dragon breeder</p></div>
<p><span id="more-2710"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2995430" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2995430" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El patio está lleno de hojas marrones que crujen bajo los pies de Jim Hoffard. El viento las apila en las esquinas de la verja junto con restos de bocadillos, papel de aluminio, plásticos, bolsas de Doritos&#8230; un asco.</p>
<p>Jim Hoffard no estaría allí de pie, pasando frío y sujetando con temblorosas manos una cepillo enorme difícil de sostener, de no ser por la conspiración que tienen su profesora y el jefe de estudios. Para colmo, sus padres no colaboran mucho a su favor. Qué fastidio.</p>
<p>Para cuando comienza a rastrillar las primeras hojas los dragones ya han alzado el vuelo. Vuelan en amplios círculos sobre su cabeza mientras buscan pájaros rojos, pero parece ser que en otoño los pájaros rojos cambian de latitud y los dragones no muestran signos de entendimiento. Jim con cierta impaciencia agarra a un dragón por la cola y le obliga a permanecer quieto en la palma de su mano; no medirá más de un dedo y medio y es uno de los ejemplares más grandes.</p>
<p>-Hey, amigo, ¿no os habéis enterado?</p>
<p>El dragón le mira escudándose en su rugosa cornamenta.</p>
<p>-¿De qué hablas, humano?</p>
<p>¡Humano! ¡Vaya! Era la primera vez que le llamaban humano.</p>
<p>-Me refería a los pájaros, ya sabes, los rojos, que en otoño parece ser que se van a otro lugar más cálido.</p>
<p>-¿Piensas que estamos cazando Alicortas?</p>
<p>-¿Alicortas?</p>
<p>-Sí, lo que tú llamas pájaros rojos.</p>
<p>-Aaah&#8230; sí, de eso hablaba.</p>
<p>-La verdad es que estamos canzado Alilargas, no somos tontos, mi especie lleva más de cuatro mil años cazando Alicortas y conocemos perfectamente sus dinámica migratoria.</p>
<p>El dragón parece harto contento de superioridad intelectual. Jim Hoffard parece algo alterado.</p>
<p>-¿Qué son los Alilargas? No veo nada además de vosotros los dragones.</p>
<p>-Eso es porque todavía no han despertado, les estamos esperando.</p>
<p>-¿A quiénes?</p>
<p>-A los Alilargas&#8230;</p>
<p>-¡Ah, sí, eso, a los Alilargas! -repite Jim entusiasmado-. ¿Y cómo son?</p>
<p>-¿Sabes cómo son los Alicortas?</p>
<p>-Ummm, ¿los pájaros rojos, dices?</p>
<p>El pequeño dragón parece estar perdiendo la paciencia y un fino hilillo de humo comienza a ascender desde sus fosas nasales.</p>
<p>-Sí, los pájaros rojos.</p>
<p>-Sí, ¡claro que sí! ¡Me encantan esos pájaros! Aunque pueden ser algo molestos de vez en cuando. Pienso que si coméis tantos váis a terminar gordos como toneles.</p>
<p>-¿Gordos? Los dragones no engordamos.</p>
<p>Mira a Jim con ojos rojos desafiantes y lanza una pequeña llama de fuego mostrando su enfado. Jim no capta que ha ofendido al dragón y sigue con lo suyo.</p>
<p>-¿No engordáis? No me lo creo, todos los seres vivos engordan si se pasan con los dulces, y los pájaros rojos parecen muy dulces&#8230;</p>
<p>-¡Que no engordamos!</p>
<p>-¡Vale, vale, tranquilo! Me estabas contando cómo son los Alilargas.</p>
<p>-Ya no te lo quiero contar.</p>
<p>El dragón pretende alzar el vuelo pero Jim le agarra entre su pulgar y el dedo índice de la cola y le retiene en el aire. Su cola es rugosa y pincha un poco, pero no le duele para nada. El dragón intenta zafarse violentamente pero no consigue moverse de un milímetro más de lo que le permiten los dedos de Jim.</p>
<p>-¡Cuéntamelo!</p>
<p>-¡Que no quiero!</p>
<p>-Si no me lo cuentas les diré al resto de los dragones que vas diciendo por ahí que vosotros no engordáis. Seguro que te toman por tonto y te echan de la comunidad de dragones.</p>
<p>El dragón está a un paso de echarse a llorar. ¿Cuántas veces lo tendrá que repetir?</p>
<p>-¡Que te digo que no engordamos! -solloza el dragón-. ¡Y ahora suéltame!</p>
<p>-Cuando me lo digas -Jim está por el contrario muy tranquilo sabiendo que controla la situación.</p>
<p>-Está bien&#8230;</p>
<p>El dragón se posa de nuevo en la palma de Jim y se limpia los ojos con las alas escamadas.</p>
<p>-Los Alilargas con como los Alicortas pero en color azul.</p>
<p>-¿Qué era un Alicorta? -pregunta Jim sonriente.</p>
<p>El dragón rompe a llorar.</p>
<p>Jim Hoffard, único ser humano capaz de hacer llorar a un dragón de cola espinada.</p>
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		<title>Abstinencia</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 22:24:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[dragones]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[Jim Hoffard]]></category>

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		<description><![CDATA[Me ha gustado tanto el otro relato que me he visto obligado a darle continuación. Las nubes corren en el azul del cielo y el balsámico del aire flota hacia las fosas nasales de Jim. Está algo nervioso, no demasiado, pero algo sí. En la mano sostiene una hoja de<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/abstinencia/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Me ha gustado tanto el <a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/dependencia-carinosa/" target="_blank">otro relato</a> que me he visto obligado a darle continuación.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="  " title="Oriente" src="http://farm3.static.flickr.com/2305/2391570516_a0f1d90139_b.jpg" alt="Foto por René Ehrhardt" width="501" height="223" /><p class="wp-caption-text">Foto por René Ehrhardt</p></div>
<p><span id="more-2689"></span></p>
<p>Las nubes corren en el azul del cielo y el balsámico del aire flota hacia las fosas nasales de Jim. Está algo nervioso, no demasiado, pero algo sí. En la mano sostiene una hoja de papel pulcramente impresa por la impresora de la secretaría del instituto, en ella, hay párrafos que contienen líneas, líneas que contienen palabras y palabras que no significan nada de por sí, pero que leídas en su conjunto de párrafos conexos con coherencia interna válida para la mente de cualquier persona que domine el idioma, significan cosas muy serias, y Jim lo sabe. La hoja también tiene un bonito sello del centro.</p>
<p>Sobre los hombros la mochila, y en su interior los libros y cuadernos. Los dragones volaron lejos hace rato, justo cuando el jefe de estudios le decía a Jim que tenía que empezar a comportarse debidamente. Los dragones le dijeron a Jim que se iban hacia el este porque allí hacía un tiempo más agradable, así que Jim salió de la jefatura de estudios con la cabeza metida en viajes ficticios hacia Oriente.</p>
<p>-Señor Hoffard -decía el jefe de estudios mientras Jim solamente veía barcos de vapor que seguían muy de lejos la estela de fuego de los dragones-, debe usted entender que su comportamiento requiere de una sanción proporcional, ¿comprende?</p>
<p>-Sí, señor, comprendo -estaba mucho más calmado.</p>
<p>-Bien, pues entregue esta hoja en su casa y mañana venga a mi despacho a las diez de la mañana.</p>
<p>-Muy bien, señor, así lo haré.</p>
<p>Jim camina con la cabeza baja dando patadas a una lata vacía de Fanta desde cuatrocientos metros atrás. Habrá dado tres mil patadas por lo menos. En la mano todavía sostiene la hoja de papel y su cabeza sigue enfrascada en los barcos de vapor. ¿Podrá recoger del mar las plumas de los pájaros rojos que se comen los dragones?</p>
<p>-¡Muchacho, cuidado! -grita alguien desde detrás.</p>
<p>Jim para en seco y mira a su derecha. Un coche casi le atropella.</p>
<p>-¿No has visto que estaba en rojo? -le pregunta un hombre mayor una vez que lo ha agarrado y subido a la acera.</p>
<p>-No, señor, no lo he visto.</p>
<p>-Ten más cuidado la próxima vez, podría pasarte algo malo.</p>
<p>Se despide con la mano y le deja allí, en el mismo paso de cebra con el semáforo en rojo que casi le quita la vida.</p>
<p>¿Cuánto tardarán los dragones en llegar a Oriente?</p>
<p>Sube la cuesta del parque sin ganas y se tumba en la hierba húmeda. Le gusta hacer eso porque desde allí tiene una vista perfecta de su barrio. No tiene intención de subir a casa en seguida.</p>
<p>-¡Vapor a Oriente! ¡Vapor a Oriente! -grita un joven marinero desde la barandilla de un barco terriblemente viejo-. ¡Vapor a Oriente!</p>
<p>La gente corre y se empuja para subir por la pasarela de madera podrida. Una pareja de marineros cargan con poleas unas cajas enormes de madera con agujeros. Seguro que llevan dragones.</p>
<p>-¡Vapor a Oriente!</p>
<p>-¡Ya voy, ya voy!</p>
<p>Jim se agarra a su mochila y se zambulle en la multitud. ¿Aguantará el barco tanto peso? Una vez a bordo se percata que es un barco muy bien equipado, sobre todo muy limpio. Los marineros son todos hombres jóvenes que llevan un uniforme blanco y azul, típico de marinero por otra parte, pero muy cuidado, muy aseado. Parecen más sacados de un anuncio de perfume que de un barco de vapor.</p>
<p>-¡Nos vamos! -la voz de un hombre de avanzada edad truena en la embarcación, sin duda el viejo capitán, por lo menos tan viejo como su barco.</p>
<p>La brisa marina le azota en el rostro y le despeina más de la cuenta. El olor a mar abierto inunda sus fosas nasales. Está en el Paraíso.</p>
<p>¿Habrán llegado ya los primeros dragones a Oriente? De ser así, Jim espera poder encontrarlos algún día.</p>
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		<title>Dependencia cariñosa</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 18:55:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experimentales]]></category>
		<category><![CDATA[dragones]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[examen]]></category>
		<category><![CDATA[Jim Hoffard]]></category>

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		<description><![CDATA[Se me ha ocurrido una pequeña historia muy delirante. Por algo en este blog existe la categoría &#8220;experimentales&#8221;, jajaja. El timbre de clase suena y los alumnos toman asiento en sus pupitres de forma más o menos ordenada. Están nerviosos, es el último examen del curso. Todos repasan apuntes y<a href="http://www.metarelatos.com/experimentales/dependencia-carinosa/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Se me ha ocurrido una pequeña historia muy delirante. Por algo en este blog existe la categoría <a href="http://www.metarelatos.com/category/experimentales/" target="_blank">&#8220;experimentales&#8221;</a>, jajaja.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img class=" " title="Dragon" src="http://farm1.static.flickr.com/2/3019436_f1f1324e08_o.jpg" alt="Foto por massdistraction" width="500" height="375" /><p class="wp-caption-text">Foto por massdistraction</p></div>
<p><span id="more-2686"></span></p>
<p>El timbre de clase suena y los alumnos toman asiento en sus pupitres de forma más o menos ordenada. Están nerviosos, es el último examen del curso. Todos repasan apuntes y libros pasando las páginas a mil kilómetros por hora, llevando al máximo la resistencia del papel a la fricción con sus sudorosos dedos adolescentes. Todos menos Jim Hoffard, quien está sentado en su silla mirando sonriente la pared opuesta.</p>
<p>En la cabeza de Jim vuelan dragones y pájaros de color rojo. Los primeros se comen a los segundos, y estos, se dedican a volar sin preocupación mientras cantan y dan vueltas y más vueltas en el aire. Jim se lo pasa muy bien.</p>
<p>La profesora entra por la puerta haciendo ruido con sus tacones altos de aguja. Delgadas torres de ópalo brillante que retumban en los tímpanos de Jim como el ruido de un taladro hidráulico en la boca de las alcantarillas. Pero Jim sigue mirando a los dragones que comen pájaros rojos.</p>
<p>-Muy bien, clase, guardad todos los apuntes y libros en las mochilas, no quiero nada en las cajoneras -barre el aula con la mirada, esa pérfida luz oscura que interroga desde detrás de una gafas de pasta delicada-. ¡He dicho que no quiero nada en las cajoneras!</p>
<p>Jim sigue con sus dragones. Ahora uno de ellos ha puesto un huevo y escupe fuego por la boca para darle calor. Con cariño.</p>
<p>-¡Hoffard! ¡Hoffard!</p>
<p>El huevo ha empezado a moverse. ¡Jim no tenía ni idea que los dragones nacieran tan rápido!</p>
<p>-¡Que alguien despierte a Hoffard!</p>
<p>-¡Señorita, sí, Hoffard está despierto, señorita! -contesta Jim gritando más alto de lo normal.</p>
<p>-¡No grites en clase, Hoffard! ¡Y no hables de ti en tercera persona!</p>
<p>-¡Señorita, entendido, señorita! -Jim sigue gritando como un poseso.</p>
<p>-¡Hoffard, cierra la boca de una maldita vez! ¡Tenemos un examen! ¿Por qué hablas como si fueras un cabo pelón de la Marina?</p>
<p>-¡Señorita, sí, señorita! Pero&#8230; ¡No entiendo por qué me manda callar cuando usted está gritando más que yo, señorita!</p>
<p>La frase lapida el cerebro de la señorita que se cortocircuita en alguna conexión sináptica delicada y explota en la ira más furibunda del profesorado.</p>
<p>-¡Hoffard, al puto pasillo!</p>
<p>-¡Sí, señorita, pero en el Instituto no se pueden decir tacos, señorita!</p>
<p>Toda la clase les mira con cara de circunstancia. Nadie sabe qué va a pasar ni cómo han llegado a aquello.</p>
<p>-¡Al pasillo, Hoffard!</p>
<p>Jim mira a la profesora con decisión para intentar excusarse por su comportamiento tan rudo. Al final se decide gracias al pequeño dragón que acaba de nacer y que vuela torpemente por encima del pelo de la profesora.</p>
<p>-¡Lo siento, señorita!</p>
<p>-¡Que no grites!</p>
<p>Jim lo entiende ahora con más claridad. Los dragones se están escupiendo fuego los unos a los otros.</p>
<p>-Señorita, lo siento, señorita. Mi comportamiento no tiene excusa, he sido un burro y un necio. Me merezco el castigo de salir al puto pasillo y no realizar el examen final, lo que me hará suspender la puta asignatura y mis padres me correrán a palos este verano mientras trabajo en la finca de mi tío Vernom.</p>
<p>La clase parece un campo de mini-golf, todo el mundo tiene la boca abierta.</p>
<p>-¡Al pasillo!</p>
<p>Jim se levanta y se dispone a salir de clase. Los dragones lo ven abatido y vuelan en círculos sobre su cabeza mientras se comen a los pájaros rojos.</p>
<p>-¿De dónde coño salen estos pájaros rojos? ¿Nunca se acaban?</p>
<p>-¿Qué dices, Hoffard? -la profesora está roja por completo. Una vena amenaza com explotarse en su cuello maquillado.</p>
<p>-Los pájaros rojos, siempre hay más y más. Los dragones van a engordar.</p>
<p>-¡Al pasillo, Hoffard! ¡Y luego te quiero ver en el despacho del Jefe de Estudios!</p>
<p>-¡Señorita, sí, señorita!</p>
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