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	<title>Meta-Relatos &#187; las aventuras de Ming</title>
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		<title>[El joven Ming y las Gracias perdidas] Oscuridad infinita</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 21:15:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Tengo una canción buenísima para un texto que espero esté a la altura. ¡Abriros puertas del Infierno, porque llegan aquellos que guiarán nuestros pasos con su luz! Menuda frase me acaba de salir, pero resume el texto bastante bien No hace falta decir que es la continuación de este otro<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-oscuridad-infinita/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tengo una canción buenísima para un texto que espero esté a la altura. ¡Abriros puertas del Infierno, porque llegan aquellos que guiarán nuestros pasos con su luz! Menuda frase me acaba de salir, pero resume el texto bastante bien <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' />  No hace falta decir que es la continuación de <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-flores-en-penumbra/#more-2530" target="_black">este otro relato</a>.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Oscuridad Infinita" src="http://farm4.static.flickr.com/3647/3560508689_420257f312_b.jpg" alt="Foto por 27147" width="501" height="335" /><p class="wp-caption-text">Foto por 27147</p></div>
<p><span id="more-2554"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5822072" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5822072" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>La caída fue tan estrepitosa como dolorosa, un descenso que parecía nunca acabar por un túnel de paredes angostas sumidas en la más oscura de las oscuridades. Cuando el joven Ming impactó contra el suelo se sorprendió de no haber muerto al instante. Había estado cayendo durante más de diez segundos y sus cálculos le indicaban que había recorrido una distancia exageradamente mortal, sin embargo, solamente se había lastimado el brazo sobre el que había caído y poco más.</p>
<p>Tanteó el suelo a ciegas y pudo comprobar que era una superficie uniforme, mullida y bastante blanda. Estaba repleta de texturas suaves y agradables para sus temblorosas manos, y si aplicaba fuerza con un dedo fácilmente podía hacer un pequeño agujero, fresco y húmedo en su totalidad. No podía ser otra cosa que tierra fértil. Gateó unos metros antes de incorporarse y tantear en busca de algún punto de apoyo sobre el que asentar la cabeza, todo le daba vueltas y estaba bastante desorientado, pero no pudo encontrar nada, ni tan siquiera un desnivel en el terreno; tampoco a su maestro.</p>
<p>-¡Maestro! -el grito resonó hueco por el espacio, la sensación de infinitud le aplastó contra sus dolores-. ¡Maestro!</p>
<p>Aquel lugar debía ser enorme. Una débil corriente de aire formaba surcos en sus pantalones húmedos. No conseguía escuchar nada más que sus pasos rozando la alfombra vegetal que creía estar pisando.</p>
<p>-¡Maestro, dónde está!</p>
<p>Silencio absoluto.</p>
<p>Caminó sin rumbo durante lo que le pareció una eternidad y terminó por sentarse en el suelo exhausto. Estaba completamente solo y sentía cómo la angustia crecía poco a poco en su interior, la llama del pánico avivando los más profundos temores existenciales para sumir su corazón en las tinieblas de la desesperación. Cuando ya daba todo por perdido se percató de la existencia de dos puntos titilantes en el horizonte negro, dos puntos vivos que parecían danzar en movimientos cortos y ascendentes. Era fuego rojo.</p>
<p>Con energías renovadas se levantó y corrió hacia su descubrimiento. Tropezó varias veces por el camino para terminar rodando por el suelo blando, sin dolor, pero levantando un peculiar ruido muy agradable. Cuando estuvo lo suficientemente cerca del fuego aprisionado en un par de pequeñas antorchas sobre una plataforma de madera con unas escaleras muy desgastadas, entendió qué era lo que había estado pisando todo aquel tiempo.</p>
<p>Alejó los miedos de su mente y subió decidido los seis escalones, agarró ambas antorchas y alumbró el suelo tras bajar de la tarima de un salto. Bajo sus pies, altaneras y orgullosas, millones de flores negras encaraban la altitud del espacio sin más intención que estar allí. Sus hojas de un verde vivo resaltaban como un cuadro perfecto entre el negro de los pétalos y el amarillo de los pistilos. Eran las mismas flores que había visto minutos atrás en el camino embarrado.</p>
<p>Un ruido rompió sus pensamientos.</p>
<p>A pocos metros de él una figura oscura se desplomó con estrepitoso estruendo, quejándose y maldiciendo en alto. El joven Ming se acercó con cuidado y enfocando con una de las antorchas pudo ver al maestro Yang-Li sacudiéndose el barro de su túnica de seda.</p>
<p>-¡Bendito seas, Ming, ya era hora! -exclamó el maestro dándose la vuelta al instante, como sabiendo que su joven aprendiz estaba allí.</p>
<p>-¿Maestro?</p>
<p>-Sí, el mismo, quién si no -se terminó de sacudir las vestimentas-. Casi me como los dedos esperando a que dieras con ese maldito fuego. Déjame una antorcha, anda -estiró el brazo y sin más se la arrebató a Ming de la mano-. ¿Sabes? He experimentado cosas muy raras en estos últimos minutos.</p>
<p>-Explíqueme, maestro, no entiendo absolutamente nada de lo que está pasando&#8230;</p>
<p>-Es muy sencillo; la mujer que vimos aquel día lluvioso era la manifestación residual de una de las Gracias que andábamos bus&#8230;</p>
<p>-¿Aquél día lluvioso? ¿No cree que eso suena muy lejano?</p>
<p>-Oh, no tanto, eso fue&#8230; hace tres días exactamente.</p>
<p>-¡Pero sí yo no llevo aquí ni dos horas!</p>
<p>-Sí, lo sé, quiero decir, sé que crees así -se mesó la perilla y le miró arqueando sus cejas plateadas. Después le dio la espalda y echó a caminar aparentemente sin rumbo-. Sígueme.</p>
<p>El joven Ming obedeció sin rechistar.</p>
<p>-Como te he dicho, llevamos aquí tres días con sus tres noches. Aquella mujer era una de las Gracias de las que hablaba el Códice, escalofriante, ¿verdad? No sé cómo consiguió encerrarnos en un espacio al que los Antiguos llamaban &#8220;Oscuridad Infinita&#8221;, y creo que no se equivocaron con el nombre -paseó la antorcha por encima de su cabeza dando a entender que todo lo que les rodeaba era oscuridad-. Tú de alguna manera conseguiste escapar de sus garras, de las de la mujer, me refiero, por el contrario, yo he estado tres días corriendo y escondiéndome de ella en otro plano al que he decidido llamar &#8220;Luz Infinita&#8221;, ya entiendes por qué.</p>
<p>&gt;&gt;Era un lugar exactamente igual a este, diáfano y enorme, y las flores negras relucían preciosas bajo la luz de aquel sol insaciable. Solamente había una diferencia más allá de la luz, y es que allí había restos de un pueblo antiguo, pero no restos al uso. Me explico. Cuando llegaba al extremo de las ruinas automáticamente me hallaba una vez más al comienzo, como si hubiera estado corriendo en círculos. Además, si miraba hacia el cielo lo único que veía era una bóveda negra donde veía tu reflejo. Estuviste durmiendo la mayor parte del tiempo. De alguna manera también veía el fuego no muy lejos de ti y sabía que si lo cogías ambos planos se unirían.</p>
<p>-¿A qué se refiere cuando dice que &#8220;ha estado corriendo de ella&#8221;?</p>
<p>-Ah, sí, eso. Bueno, era algo que me temía cuando encontré el Códice y que he podido corroborar con mis propios ojos.</p>
<p>El joven Ming nunca había estado tan atento en su vida.</p>
<p>-Resulta que las Gracias no se perdieron, ni fueron raptadas o asesinadas. Las Gracias fueron &#8220;corrompidas&#8221;, quién sabe, tal vez nunca fueron Dones de Dios sino manzanas envenedadas del Diablo. Sea como sea, lo que nos ha encerrado aquí no es humano, aunque he de reconocer que tiene una belleza exquisita. Yo diría que es la quinta Gracia; &#8220;la Gracia de los andares&#8221;.</p>
<p>De repente una brisa gélida se alzó desde sus espaldas golpeándoles fuerte en la nuca. Una flauta dulce entonó cantos errantes y el corazón de Ming comenzó a latir más fuerte. Con temor giró la cabeza y a lo lejos pudo ver cómo la oscuridad iba desapareciendo engullida por un agujero de luz, un nuevo espacio totalmente luminoso que iba devorando con insaciable hambre las tinieblas en las que habían estado sumidos. En el centro de todo una bella mujer caminaba lentamente mientras tocaba la flauta. Sus pasos hacían temblar las flores en el suelo a la par que nueva vegetación florecía al instante. Su caminar hipnotizaba al joven Ming.</p>
<p>El maestro Yang-Li golpeó a su discípulo con vehemencia, obligándole a girarse repentinamente.</p>
<p>-¡Despierta, muchacho! ¡Si la miras así terminarás muriendo!</p>
<p>La mujer se acercaba inexorable. La flauta cada vez sonaba más cerca y el espacio parecía disminuir a una velocidad indescriptible. El maestro Yang-Li tiró del brazo de su discípulo para iniciar la carrera.</p>
<p>Demasiado tarde, la mujer ya estaba a menos de cinco metros de ellos. Había recorrido como un fantasma la enorme distancia que les separaba, desapareciendo en un punto y apareciendo repentinamente en otro más cercano.</p>
<p>Ella alzó la vista y clavó sus ojos negros sobre los dos hombres paralizados; era la mirada fría y cruel de la Muerte.</p>
<p>[Continuará]</p>
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		<title>[El joven Ming y las Gracias perdidas] Flores en penumbra</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Oct 2009 11:20:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Gracias]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
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		<description><![CDATA[Retomo las historias del joven Ming con la continuación de aquella primera parte introductoria. La verdad es que entre las prácticas de la facultad, la novela, la saga cyberpunk de Ellen y el joven Ming estoy saturadísimo, eso sin contar mi nueva afición a escribir haiku, las lecturas que tengo<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-flores-en-penumbra/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Retomo las historias del joven Ming con la continuación de aquella <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-cuando-todo-comenzo/" target="_blank">primera parte introductoria</a>. La verdad es que entre las prácticas de la facultad, la novela, la saga cyberpunk de Ellen y el joven Ming estoy saturadísimo, eso sin contar mi nueva afición a escribir haiku, las lecturas que tengo entre manos, los poemas en verso libre que tanto parecen gustar y los concursos literarios a los que me tengo que presentar por aquello de hacerme un hueco. Siento que mi cabeza va a explotar con tantas historias a la vez. Lo bueno es que explotará haciendo lo que más me gusta: transmitir escribiendo.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><img class="   " title="Flores en penumbra" src="http://farm1.static.flickr.com/14/16495914_3f41157ba3_b.jpg" alt="Foto por josuef.stuefer" width="501" height="376" /><p class="wp-caption-text">Foto por josuef.stuefer</p></div>
<p><span id="more-2530"></span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/beatkueng/2832810357/sizes/l/"><img class="  " title="Valle chino" src="http://farm4.static.flickr.com/3227/2832810357_6b688478c1_b.jpg" alt="Foto por PixelPlacebo" width="501" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por PixelPlacebo</p></div>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=280d635" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=280d635" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Pasaron dos semanas desde la exploración del Gobi y Ming seguía teniendo dudas acerca de la existencia de las Gracias perdidas. Nunca dudaba de su maestro pues sabía que era uno de los hombres más eruditos del Imperio, posiblemente del Continente, pero aquella empresa hacía crecer largas sombras en el pensamiento del joven.</p>
<p>La lluvia agresiva descendía como flechas afiladas sobre los campos manchados de tonos grises y pardos. Los caminos de tierra se volvían inaccesibles por el barro y los árboles parecían entonar tristes melodías de desconsuelo y soledad. En el cielo oscurecido por la amenazante capa de nubes negras que descargaba con furia su ira, las aves volaban prestas en busca de cobijo seguro. A pesar de ser de día el sol yacía muerto y ausente: era el funeral de un rey que ya no estaba presente.</p>
<p>El joven Ming y su maestro Yang-Li aguardaban pacientes bajo el techo de paja de un banco de peregrinación. La ropa totalmente mojada pesaba en el ánimo de los viajeros mermando la luz que guía sus pasos por los senderos del Imperio.</p>
<p>Por lo alto del camino, más allá de unos arrozales y un pequeño jardín con árboles frutales, una figura se tornó visible para llamar la atención de Ming.</p>
<p>-Maestro, mire allí.</p>
<p>El anciano giró la cabeza con gesto calmado y observó con atención desde sus cejas plateadas. Una gota de lluvia le resbalaba por la larga perilla.</p>
<p>-No me equivocaba.</p>
<p>-¿Cómo dice, maestro?</p>
<p>-Joven discípulo, ¿sabes por qué estamos aquí, verdad?</p>
<p>El muchacho bajó la vista a la tierra oscura y fijó su atención en la punta de sus zapatos, con los que describía amplios círculos unos encima de otros en movimientos caóticos y desordenados.</p>
<p>-Estamos aquí porque el Códice habla con relativa exactitud de un poblado antiguo donde vivió una de las once Gracias -el maestro se respondió él mismo al no escuchar palabra de su aprendiz-. Como ya te expliqué, en base a los cálculos del número de arrozales desde el poblado de Quong y la ubicación de ciertos elementos naturales como el río Xing y la arboleda del cerro, hemos podido determinar la situación del poblado que aparece en el Códice. Para nuestra sorpresa, sigue existiendo una aldea pequeña muy cerca, solamente hay que mirar al camino para ver las casas -dijo señalando con el dedo temblorosamente-, pero el nombre no coincide con el del libro.</p>
<p style="text-align: center;">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/sendusout/193047910/sizes/o/"><img class=" " title="Montañas y río" src="http://farm1.static.flickr.com/45/193047910_f744014db5_o.jpg" alt="Foto por sendusout" width="501" height="334" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por sendusout</p></div>
<p>El joven Ming seguía describiendo círculos en la tierra mojada.</p>
<p>-Soy consciente de que esta búsqueda de las Gracias no te parece una empresa interesante, pero te aseguro que dentro de muy poco apreciarás el atractivo de toda esta aventura que no ha hecho más que comenzar.</p>
<p>El muchacho levantó la cabeza y observó a su maestro, quien seguía con la vista perdida en el camino. Él sabía que se estaba comportando como un niño pequeño al no confiar en su maestro, pero&#8230; ¿no fue su mismo maestro quien le enseñó a mantener en todo momento una actitud crítica hasta con las cosas más obvias?</p>
<p>La figura que bajaba por el camino pasó a ser silueta con los metros, y con la cercanía de los pasos tornó en bella mujer que caminaba casi levitando. En la mano sostenía un paraguas hecho con cañas de bambú y que apoyaba sensualmente en su hombro izquierdo. Su traje floral de colores vivos y llamativos parecía un punto de luz en la oscuridad del día lluvioso. Ming pensó que era la mujer más bella que jamás había visto.</p>
<p>Al pasar por enfrente suya, la mujer miró directamente a los ojos de Ming y sonrió dulcemente. El joven se percató de que a cada paso de la mujer flores negras crecían en la tierra convertida en lodo. Las flores se marchitaban en fragmentos de tinieblas y sus cenizas volaban con el viento en cuestión de segundos. La mujer terminó por desaparecer fundiéndose con el aire, evaporándose en la nada del espacio vacío para dejar en Ming la impronta del miedo de lo irracional.</p>
<p>-¡Qué ha sido eso, maestro!</p>
<p>El anciano contemplaba el espacio donde había desaparecido la mujer con actitud preocupada.</p>
<p>-Es sin duda una Gracia perdida.</p>
<p>-¿Cómo dice?</p>
<p>-Acabamos de presenciar un fenómeno que se escapa a mi entendimiento, me temo.</p>
<p>Yang-Li parecía inquieto y nervioso, y pronto el joven Ming se contagió de su maestro. Aquello que había sucedido no podía ser real.</p>
<p>Un soplo de aire violento levantó por completo el techo de paja dejando caer la lluvia sobre los viajeros, y su ropa se volvió a calar formando oscuras manchas allí donde la piel entraba en contacto directo con la tela. A la altura de los ojos de Ming y a poco más de tres metros una mariposa negra revoloteaba despreocupada sin dirección aparente.</p>
<p>Pronto se le sumaron un millar más.</p>
<p>La densa ola negra que formaban las miles de mariposas parecía bailar bajo la lluvia. Se agitaba y torcía como el cuerpo de una experta bailarina de Corte, atractiva y seductora a la vez que irradiaba miedo e inseguridad. En el camino empezaron a brotar flores de pétalos negros y pistilos amarillo reluciente y de sus hojas pequeños brillos diminutos ascendieron hacia las nubes.</p>
<p>La voz de una mujer llegó hasta los oídos del maestro y su joven discípulo entonando una melodía aterradoramente dulce.</p>
<p>-Flores en penumbra -murmuró Yang-Li</p>
<p>-No consigo escucharle bien, maestro.</p>
<p>El canto de la mujer hacía imposible la comunicación.</p>
<p>-Flores en penumbra, mi apreciado discípulo -le miró a los ojos y arqueó las cejas en un gesto de humildad compasiva-. Estamos condenados a un final trágicamente bello.</p>
<p>La oscuridad les envolvió engulléndolos en las fauces invisibles de un ser monstruoso. Desaparecieron sin dejar rastro alguno.</p>
<p style="text-align: center;">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/anitagould/34573906/sizes/l/"><img class="  " title="Mariposas negras" src="http://farm1.static.flickr.com/23/34573906_928dc0dd3b_b.jpg" alt="Foto por Anita363" width="501" height="368" /></a><p class="wp-caption-text">Foto por Anita363</p></div>
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		<title>[El joven Ming y las Gracias perdidas] Cuando todo comenzó</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 18:18:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
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		<description><![CDATA[Y he aquí la primera parte de las nuevas aventuras del joven Ming. Cuando todo comenzó es una pequeña puesta en escena para introduciros en el contexto de la historia. Para las próximas entregas, espero que os guste el trasfondo, porque estoy explotando toda mi imaginación a pleno rendimiento para<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas-cuando-todo-comenzo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y he aquí la primera parte de las nuevas aventuras del joven Ming. Cuando todo comenzó es una pequeña puesta en escena para introduciros en el contexto de la historia. Para las próximas entregas, espero que os guste el trasfondo, porque estoy explotando toda mi imaginación a pleno rendimiento para poder crear un mundo lo suficientemente complejo como para que los personajes cobren vida propia. Muy pronto el primer capítulo.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 550px"><img class="        " title="Gobi" src="http://farm4.static.flickr.com/3178/3070968318_754a98c6e0_b.jpg" alt="Foto por Stannard" width="540" height="359" /><p class="wp-caption-text">Foto por Stannard</p></div>
<p><span id="more-2454"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=c7a0874" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=c7a0874" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>Dice un códice escrito hace ya siglos:</p>
<p>&#8220;Y descendieron del cielo brillando como las estrellas prendidas en el firmamento. Una a una cayeron en una fina lluvia dorada que inundó la Tierra de bondad y ternura, otorgando un don a once damas que pasaron a ser princesas de la Humanidad.</p>
<p>Ellas eran las Gracias de Dios y pronto sus nombres corrieron prestos con el viento, haciendo de su existencia un tesoro envidiado por todos los  hombres pudientes del Imperio. Su fama se extendió por el Continente y sus encantos enamoraron a gobernantes y nobles, quienes de una u otra forma intentaron hacerse con los dones llovidos del cielo. La codicia del hombre no conocía límite ni remedio.</p>
<p>Sin embargo algo terrible sucedió. La avaricía corrompió sus corazones y las Gracias desaparecieron en un mes gris de otoño. Nunca más se supo de ellas.</p>
<p>Desde entonces algunos piensan que Dios las devolvió a su propio reino por ser el hombre no merecedor de tales dones. Otros opinan que algún rey avieso las raptó para recluirlas en altas torres en algún paraíso perdido&#8230;&#8221;</p>
<p>El joven Ming leía presto y muy despierto las hojas del códice polvoriento. Sus tapas duras de cuero viejo y tela raída se desprendían parcialmente por las esquinas desgastadas con el paso de los siglos. Allí de pie, en medio de unas penosas ruinas en pleno desierto de Gobi, bajo un sol amigable pero cruel a la vez, Ming sostenía incrédulo todavía el pesado libro en sus manos. Por su frente las gotas de sudor hacían carreras para determinar cuál llegaba antes a los labios del joven, donde sin duda experimentaría un sabor salado nada agradable.</p>
<p>A unos metros de él y al cobijo de una sombra proyectada como una espada amenazante por una roca vieja, el maestro Yang-Li meditaba en silencio con la vista fija en el horizonte. Se mesaba con sumo cuidado la larga perilla blanquecina casi argéntea y de vez en cuando movía la cabeza afirmando a interlocutores invisibles para Ming. Ya no podía aguantar más.</p>
<p>-Maestro, siento interrumpirle en medio de sus divagaciones, pero sigo sin entender por qué estamos aquí.</p>
<p>-¿Has leído ese códice? -replicó sin dejar de mirar al horizonte.</p>
<p>-Sí, y por muchas vueltas que le dé me sigue pareciendo una leyenda popular de la vieja dinastía Quong. Meros sueños de algún poeta hábil con las letras o cantares de tiempos pasados para rememorar algún acontecimiento especial.</p>
<p>-¿De verdad crees eso?</p>
<p>El joven Ming pensó unos segundos la respuesta. Su maestro era un hombre muy agudo y dado a guardarse siempre algún as en la manga, siempre listo para lanzar una aplastante réplica y desmontar hasta el más convincente de los argumentos.</p>
<p>-Sí&#8230; es imposible que lluevan dones del cielo. Los dones son cualidades desarrolladas gracias a la experiencia y vivencia de los hechos. No hay nada innato mas pequeñas aptitudes que pueden inclinar a un individuo a realizar mejor su tarea que otro semejante. Además, usted me enseñó a no creer en Dios.</p>
<p>-Yo te enseñé a no creer en Dios, no en dios -con sus palabras hizo notar Dios con de mayúscula.</p>
<p>-Tiene razón, me he expresado mal.</p>
<p>En su silencio el viento llenó el vacío con un sibilante sonido traído de la inmensa llanura térrea que llegaba más allá de los confines de la vista.</p>
<p>-Como veo que no te convezco, mi joven aprendiz -rompió el anciano-, te invito a que examines las ruinas que tengo a mi espalda.</p>
<p>Ming se acercó a la piedra más próxima y la comprobó con detenimiento. Estaba muy desgastada pero había claras evidencias de que en una época remota había formado parte de una estructura diseñada por el hombre. A su lado, en otra piedra de similar tamaño monolítico, un grabado casi borrado por el azote de la arena y el viento se imaginaba con facilidad. Era la imagen de unas personas adorando al cielo de donde unas diminutas estrellas, como polvo fino, descendía hasta tocar el suelo.</p>
<p>-Y como esos hay más, todos representan algún pasaje del códice -irrumpió el maestro Yang-Li-. Y dime ahora&#8230; ¿no te parece que aquí habitó un pueblo desconocido para los historiadores de nuestro Imperio?</p>
<p>El joven Ming no daba crédito a sus ojos. Habían descubierto una nueva cultura, un nuevo pueblo perdido&#8230; tal vez una civilización entera.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 511px"><a href="http://www.flickr.com/photos/deadair/2041689161/sizes/o/"><img class="   " title="Dibujos" src="http://farm3.static.flickr.com/2055/2041689161_a6feea65ce_o.jpg" alt="Eran personas adorando al cielo. Foto por Dead Air" width="501" height="390" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Eran personas adorando al cielo&quot;. Foto por Dead Air</p></div>
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		<title>El joven Ming y las Gracias perdidas</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 22:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Notas personales y otros]]></category>
		<category><![CDATA[gracia]]></category>
		<category><![CDATA[Gracias]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>

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		<description><![CDATA[Saga. Saga. Saga. Sagaaaaa. Hablando con mi pseudo-editora se nos ha ocurrido la maravillosa idea de hacer un cuento sobre mi futuro viaje en busca de las &#8220;gracias&#8221;. Qué es la &#8220;gracia&#8221; y quién la tiene es un tema filosófico que no pretendo abordar directamente, y por eso lo hará<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-las-gracias-perdidas/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Saga. Saga. Saga. Sagaaaaa.</p>
<p><span id="more-2424"></span></p>
<p>Hablando con mi pseudo-editora se nos ha ocurrido la maravillosa idea de hacer un cuento sobre mi futuro viaje en busca de las &#8220;gracias&#8221;. Qué es la &#8220;gracia&#8221; y quién la tiene es un tema filosófico que no pretendo abordar directamente, y por eso lo hará el joven Ming junto a su maestro Yang-Li en uno de sus típicos cuentos fantásticos.</p>
<p>Muy pronto la primera entrega de mi nuevo ciclo en Meta-Relatos <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
<dd class="wp-caption-dd">Foto de erika y</dd>
<div class="mceTemp mceIEcenter">
<dl class="wp-caption aligncenter" style="width: 520px;">
<dt class="wp-caption-dt"><img class="  " title="En busca de las Gracias" src="http://farm4.static.flickr.com/3152/2930475785_c48a54691c_o.jpg" alt="Foto de erika y" width="510" height="375" /></dt>
</dl>
</div>
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		<title>El joven Ming y el puente levadizo</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 10:34:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[profesor Layton]]></category>
		<category><![CDATA[puente]]></category>

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		<description><![CDATA[Últimamente he estado muy metido en mi novela y no he tenido apenas tiempo para pensar en los concursos que se me echan encima uno tras otro. Así que este relato es un intento por reactivar mi mente y enfocarme una vez más en la escritura de relatos cortos. Estoy<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-el-puente-levadizo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Últimamente he estado muy metido en mi novela y no he tenido apenas tiempo para pensar en los concursos que se me echan encima uno tras otro. Así que este relato es un intento por reactivar mi mente y enfocarme una vez más en la escritura de relatos cortos. Estoy en blanco, pero me apetece escribir algo de Ming y su anciano maestro, algo simple pero bello en el interior.</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 516px"><img class="   " title="El joven Ming y el puente levadizo" src="http://dsmedia.ign.com/ds/image/article/849/849862/professor-layton-and-the-curious-village-20080205044339451.jpg" alt="Foto de El Profesor Layton y la Villa Misteriosa por IGN.com" width="506" height="374" /><p class="wp-caption-text">Foto de El Profesor Layton y la Villa Misteriosa por IGN.com</p></div>
<p><span id="more-2327"></span></p>
<p>La vida en el pueblo orbitaba irremediablemente alrededor del puente, aquella vieja estructura de madera que subía y bajaba según los caprichos del conserje y que emitía un dulce chirrido cada vez que sus desgastados tablones tocaban la otra orilla del foso. A decir verdad, aquella voluntaria incomunicación era motivo de orgullo entre los habitantes del pueblo porque podían alardear de independencia y autodeterminación.</p>
<p>Para muchos viajeros, el puente levadizo sobraba en aquel recóndito lugar del mundo. El pueblo ya estaba lo suficientemente incomunicado por el denso bosque que lo rodeaba, y el camino hacia la villa más próxima se extendía a más de cien kilómetros, por lo que poca gente llegaba hasta el foso y su altivo puente. Para el joven Ming el puente gozaba de una belleza inaudita.</p>
<p>-Maestro, ¿verdad que este puente es útil e inútil a su vez?</p>
<p>-Explícate, joven Ming.</p>
<p>-Me refiero a su funcionalidad. Un puente levadizo se usa como defensa ante posibles invasores o claras amenazas, sin embargo, este pueblo perdido en medio de un bosque que nadie atraviesa no tiene razón alguna para construir tal estructura.</p>
<p>-Tal vez los invasores seamos nosotros -contestó el maestro mientras observaba el puente tendido.</p>
<p>-¿Quiénes, los viajeros?</p>
<p>-En el mundo hay gente de todo tipo, inclusive la que recela de sus secretos. Pero dime, ¿qué utilidad decías que le veías al puente?</p>
<p>-Opino que es bello tener un puente, nada más.</p>
<p>-Ya veo&#8230; una utilidad emocional y estética -hizo una breve pausa y aprovechó para mesar su larga perilla-. Es importante mantener puro el corazón, y sin duda este puente cumple bien para con el cometido. Bien pensado, joven Ming.</p>
<p>Juntos cruzaron el puente hacia la plaza del pueblo, siempre bajo las atentas miradas de los habitantes que paseaban disfrutando del calor de la primavera.</p>
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		<title>El joven Ming y la belleza del mundo</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 14:16:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras unos días de parón debido a la intensa actividad que he invertido en mi novela, vuelvo con gusto (y ganas) para dejaros un cuento fantástico de la saga de &#8220;El joven Ming&#8221;. Podéis leer los otros relatos de dicha saga haciendo click aquí, aquí otro más y aquí el<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/el-joven-ming-y-la-belleza-del-mundo/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tras unos días de parón debido a la intensa actividad que he invertido en mi novela, vuelvo con gusto (y ganas) para dejaros un cuento fantástico de la saga de &#8220;El joven Ming&#8221;. Podéis leer los otros relatos de dicha saga haciendo click <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/microrrelato-el-joven-ming-y-los-cantos-profundos/" target="_blank">aquí</a>, <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/relato-el-joven-ming-y-la-casa-de-los-grant/" target="_blank">aquí otro más</a> y <a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/microrrelato-la-torre/" target="_blank">aquí el primero de todos</a>. Disfrutadlo, es corto pero cargado de emociones.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm1.static.flickr.com/49/137177995_a66eeb3a47.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Stock in Customs</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2275"></span></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=70fb689" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=70fb689" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>El mar se abría ante sus ojos mostrándole la infinita belleza del mundo. Una agradable brisa marina le regalaba dulces besos en las mejillas, mientras el olor que traían las olas dejaba en su paladar un delicado sabor a viva vida. La arena de la playa era blanca como el mármol y brillaba en mil diminutos centellos a la luz del sol.</p>
<p>Las gaviotas se arremolinaban sobre las pequeñas embarcaciones de los humildes pescadores, quienes atareados preparaban con laboriosa voluntad las redes y aparejos de pesca. No muy lejos de allí, un pequeño poblado se alzaba sobre un tímido cerro repleto de salvia y margaritas. En la punta más alejada, sobre un cabo pedregoso y muy accidentado, un faro parecía dormir en la luminosidad del día, esperando pacientemente en un plácido letargo a que la noche cayese.</p>
<p>-Maestro, por fin hemos llegado al extremo meridional -comentó ilusionado el joven Ming secándose el sudor de la caminata. Contemplaba maravillado el espectáculo natural-. Cada día que pasa estas tierras me sorprenden más y más.</p>
<p>-Viajar es descubrir, joven Ming. Uno no puede comprender el mundo si no lo divisa en su totalidad. La belleza del mundo no son los Yermos del Norte, con sus extensiones marchitas por las impetuosas tormentas de arena que todo lo debilitan, ni las cataratas de Zipango, donde el agua desciende a la velocidad que florecen las flores del cerezo y canta el ruiseñor, ni las islas perdidas de Taiwán, las cuales guardan con escrupuloso recelo sus tesoros naturales para mostrárselos sólo a los más puros, o los llanos fértiles de Zhou, donde tantas veces habrás jugado de pequeño al aro y a las flechas bajo la refrescante protección de las sombras de los melocotoneros.<br />
&gt;&gt;Pero tampoco las montañas Cárpatos, altivas y orgullosas de su altitud siempre en desafiante actitud, o el antiplano Argénteo, donde los ciervos vuelan con el viento y saludan a los cielos con sus cornamentas de terciopelo, o la Selva Negra, misterioso lugar donde los haya, repleto de intrincados caminos arbóreos y cuevas que se sumen en la oscuridad de la tierra excavada. ¡Ni tan siquiera esta playa tan virgen y pura, inocente y humilde que nos regala momentos de deleite espiritual!</p>
<p>El joven Ming miró expectante a su sabio maestro.</p>
<p>Su silencio se armonizó con las noticias de ultramar que traía la brisa.</p>
<p>-Querido discípulo&#8230; la belleza del mundo son todos esos lugares en conjunto.</p>
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		<title>El joven Ming y los cantos profundos</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 15:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[cantos profundos]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>

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		<description><![CDATA[De nuevo os dejo un boceto de Ming y su maestro. Como sabéis me gusta experimentar con los personajes en muy diversas situaciones. El texto de hoy es muy corto pero me interesaba probar cómo quedaba Ming en un debate con el maestro Yang-Li. A ver qué os parece. El<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/microrrelato-el-joven-ming-y-los-cantos-profundos/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>De nuevo os dejo un boceto de Ming y su maestro. Como sabéis me gusta experimentar con los personajes en muy diversas situaciones. El texto de hoy es muy corto pero me interesaba probar cómo quedaba Ming en un debate con el maestro Yang-Li. A ver qué os parece.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3083/3117367205_9c4e490907.jpg" alt="" width="500" height="333" /><p class="wp-caption-text">Foto por Garry</p></div></blockquote>
<p><span id="more-2130"></span></p>
<p>El camino se hacía muy pesado y a cada paso que daba en aquel cerro empinado sus pulmones le recordaban su estado de cansancio. Llevaban horas de caminata y el maestro parecía no agotarse nunca, a pesar de que era un hombre de más de cien años, sin embargo, su precisa atención hizo que se pararán a descansar a la sombra de un roble grande. Desde allí las vistas eran magníficas, pues ante ellos se extendía el profundo valle que penetraba hasta la costa serpenteado en todo momento por un río travieso.</p>
<p>-Maestro -dijo Ming entre jadeos de cansancio-, ¿cómo es que usted no se cansa? Parece como si caminase en plano cuando hemos ascendido más de mil metros.<br />
-Joven discípulo, a la montaña no se la domina con la fuerza sino con la cabeza -y se señaló dicha parte del cuerpo con el dedo-. Es fundamental apartar los pensamientos negativos para realizar una buena ascensión -y sonriendo le entregó la botella de agua.<br />
-Procuro no pensar en el cansancio pero mi mente termina siempre por ceder -Ming dio un gran trago de agua-. Si tuviéramos un mapa de rutas podríamos aprovechar los senderos que usan los pastores locales.</p>
<p>Una nube interceptó el sol unos momentos para luego dejarlo brillar de nuevo con más fulgor.</p>
<p>-Me ha venido a la mente&#8230; a raíz de tu comentario, una historia de un pueblo que no usaba mapas, pero que tenían el orgullo de considerarse los mejores exploradores del continente, tal vez del mundo entero.<br />
-¿Cómo, maestro? ¿Cómo se puede ser un buen explorador sin mapas ni registros cartográficos?<br />
-Déjame que te explique -comentó Yang-Li ante la cara de escepticismo de su pupilo-. Esa gente tiene una tradición oral muy rica, las historias y experiencias de los mayores se pasan de generación en genración mediante cuentos y canciones, inclusive los mapas y las rutas a seguir para pastorear en montaña, pescar en la costa o simplemente encontrar agua.<br />
-¿Me está diciendo que tienen mapas y cartas de navegación cantadas?<br />
-Así es, y son muy útiles la verdad. Una vez tuve el honor de escuchar una canción que trataba sobre cómo llegar al poblado desde la costa. Por supuesto, la canción se puede usar de modo genérico pero estaba específicamente compuesta para indicar el camino desde la costa occidental de su isla hasta un poblado situado al sureste de allí. Básicamente la canción con mucho ritmo y rimas muy pegadizas indicaban la ruta, ya me entiendes, sigue el árbol grande a la derecha, llega al pico roto con forma de armadillo, cruza el riachuelo naranja&#8230; así hasta el poblado.</p>
<p>La cara del joven Ming era un cuadro de matices emocionales. La idea le parecía estupenda, pero el asombro no le dejaba articular palabra.</p>
<p>-Desde luego -continuó el maestro-, es una buena forma de orientarse, sobre todo de recordar cosas precisas, pues cantando se facilita la tarea al cerebro. Un recurso nemotécnico en toda regla. Pero sigo pensando que tampoco vendría mal plasmar en papel todo lo que se canta, por si acaso -le guiñó un ojo a su discípulo y se puso en pie-. Bueno, creo que hemos tenido suficiente descanso, ¿no crees?</p>
<p>Y juntos continuaron el camino hacia tierras desconocidas.</p>
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		<title>El joven Ming y la casa de los Grant</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2009 21:57:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[la casa de los Grant]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>

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		<description><![CDATA[Vuelve el joven Ming con un misterio por resolver&#8230; ¿podréis hacerlo vosotros antes que él? Esta noche me congratula el traeros este texto. ¿Recordáis a los personajes de La Torre? Aquel texto que escribí hace unos días, bien, pues últimamente no me he podido quitar de la cabeza ese contexto<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/relato-el-joven-ming-y-la-casa-de-los-grant/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Vuelve el joven Ming con un misterio por resolver&#8230; ¿podréis hacerlo vosotros antes que él?</p></blockquote>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4043/4682896187_fcc0a9c1f9.jpg" alt="" width="500" height="311" /><p class="wp-caption-text">Foto por Raúl A.</p></div>
<p><span id="more-2102"></span></p>
<p>Esta noche me congratula el traeros este texto. ¿Recordáis a los personajes de <a href="http://www.proyectodirmy.com/microrrelato-la-torre/" target="_blank">La Torre</a>? Aquel texto que escribí hace unos días, bien, pues últimamente no me he podido quitar de la cabeza ese contexto y he tenido que escribir un poco más sobre estos dos personajes, para explorar su psicología y sus posibilidades. Y realmente  me alegro del resultado porque creo que tienen mucho juego.</p>
<p>El texto de hoy es único en mi haber, pues nunca antes había tocado el género policiaco, me refiero a que he trabajado mucho con la novela negra pero nunca antes había escrito nada en plan Sherlock Holmes. Recomiendo que leáis primero <a href="http://www.proyectodirmy.com/microrrelato-la-torre/" target="_blank">La Torre</a> para poder entender el contexto del mundo en el que viven los protagonistas. Sin más, deseo que os guste el texto, porque yo me lo he pasado pipa escribiéndolo.</p>
<p><a href="http://www.proyectodirmy.com/wp-content/uploads/2009/08/el-joven-ming-y-la-casa-de-los-grant.pdf">Click aquí para leer o click derecho &#8220;guardar como&#8221; para descargar el texto.</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La torre</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2009 18:30:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>shimohira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos y fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[La torre]]></category>
		<category><![CDATA[las aventuras de Ming]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>

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		<description><![CDATA[Con este relato se abre al mundo un nuevo personaje que tendrá su propia saga. Espero que os guste. Lo prometido es deuda. Dije que haría un relato más largo para la canción Wind Scene de la banda sonora del juego Chrono Trigger, y aquí lo traigo. He intentado que<a href="http://www.metarelatos.com/cuentos-y-fantasia/microrrelato-la-torre/">&#160;&#160;[ Read More ]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con este relato se abre al mundo un nuevo personaje que tendrá su propia saga. Espero que os guste.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 399px"><img src="http://farm1.static.flickr.com/156/390451960_2bdba61ee7.jpg" alt="" width="389" height="500" /><p class="wp-caption-text">Foto por stuck in Customs</p></div>
<p>Lo prometido es deuda. Dije que haría un relato más largo para la canción Wind Scene de la banda sonora del juego Chrono Trigger, y aquí lo traigo. He intentado que sea un texto bello, en el sentido de que tenga profundidad en los paisajes, tanta que el lector sienta que realmente está allí. Además, el tema me ha parecido maravilloso para una serie de historias cortas, pues como veréis da mucho juego y quedan muchas incógnitas en el aire. Puede que me haya pasado de largo para la canción propuesta, si es así simplemente volved a poner la canción y listo, jeje. Sin más os dejo con la historia, la cual a día de hoy me parece que es de mis favoritas. <img src='http://www.metarelatos.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /><br />
<a href="http://www.proyectodirmy.com/wp-content/uploads/2009/08/la-torre.pdf"></a></p>
<p><a href="http://www.proyectodirmy.com/wp-content/uploads/2009/08/la-torre.pdf">Click aquí para leer el archivo .pdf o click derecho &#8220;salvar como&#8221; para descargarlo a tu ordenador.</a><br />
<strong></strong></p>
<p><strong>Canción a escuchar: Wind Scene del juego Chrono Trigger</strong><br />
<object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="353" height="132" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.goear.com/files/external.swf?file=dbb387c" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="quality" value="high" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="353" height="132" src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=dbb387c" quality="high" wmode="transparent"></embed></object></p>
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