Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En julio - 20 - 2009

Como sabéis, los editores de PD hemos estado casi un mes de viaje por Europa. En todo ese tiempo y entre tren y tren, horas muertas en estaciones, hostales y noches melancólicas, he tenido una eternidad para escribir un montón de cosas.

Una de ellas es este poema en prosa (prosa poética que dicen). Lo escribí estando en Praga, maravillosa ciudad que mejora mucho más con lluvia. Lo cierto es que la dejé a medias y una vez llegué a Frankfurt (diez días después), la retomé y la acabé. Espero que os guste.

En la arboleda verde el viento mece con delicadeza lo que el amor no pudo derramar en lágrimas de tristeza, y el sonido del riachuelo débil fluye sin cesar a pesar de que apenas queda agua por bajar. Lo que una vez fue un bonito paisaje, colorido y frondoso, hoy es un grisáceo páramo marchito que no puede soñar, pues la acción implacable y asesina del hombre avaricioso no deja a su paso tierra fértil donde poder sembrar.

A golpe de acero y plomo la automática máquina avanza, tala, quema y arrasa. ¡Lo mismo da si hay bonanza! El dinero mueve el mundo más que el viento el molino y en la Tierra ningún hombre puede ya morir tranquilo.

La Madre Naturaleza gime en llanto agudo de dolor pues pasiva tiene que ver cómo sus hijos aniquilan su propia esencia. Aquello que perteneció al Reino del hombre y se guardó con honor ya no es más que papel mojado que no resiste ninguna evidencia. Mañana morimos en un ocaso oscuro y ya no volveremos, pues en nuestras tumbas polvo grisáceo seremos.

El fin del Reino del hombre llega a su comienzo, temblad todos, porque el fuego cubrirá la Tierra y surgirá un nuevo mundo que no veremos.