Meta-Relatos

Microrrelatos como metarrelatos. Construcciones como subversiones.

Escrito por shimohira En diciembre - 20 - 2011

Qué puedo decir de este texto: tan raro como la canción que lo acompaña. Es una melodía tan hipnótica que uno entra en una especie de trance siniestro. Yo no encuentro sentido a lo que he escrito, tampoco ha de tenerlo, de eso estoy seguro.

Foto por stuant63


Navega por el limbo que fluye entre la vigilia y el sueño; entre lo real y lo imaginado; entre lo perdido y lo deseado. Corre el tiempo como arena fina entre sus dedos. Reloj roto antaño por los caprichos de los hados. Sin respiro. Sin descanso. Todo tan rápido como extraño.

Recuerda con ternura el sabor del último beso: sus labios húmedos pero cálidos escrispando sentimientos encontrados. Encrucijadas del sentir que no viven sino para mentir; para mentir a los sentidos y nublar al corazón. La nitidez del momento muere cuando suspira el sol, y fluyendo en el naranja de una muerte repetida se pierde entre la agonía de las heridas que no fueron fingidas.

Con manos temblorosas talla una figura en rojiza caoba. Es un dios, uno menor y humilde, pero suficientemente honesto al cual sacrificar su amor. Y en solitario consuma su devoción, dejando una rosa marchitar a los pies de su altar.

Las sombras que le persiguen en las noches cerradas, cuando las farolas son las únicas que cantan y las estrellas las únicas que bailan, se alargan perfiladas hasta las mismísimas entrañas de su cama. A tientas avanza por escaleras que suben y bajan, que escuchan y hablan. Piden una melodía; una tonada; ¡una canción de cuento de hadas! Pero él no sabe qué contestar sin dejarse llevar por el ardiente abrazo del licor fermentado. Con resignación agacha la cabeza y recuerda de nuevo el beso que un día hizo temblar sus certezas.

Paso en falso. Caída en picado. Estallan las luces, las farolas, y se enfadan los hados. La talla del dios honrado se tuerce en muecas siniestras que él al tallarlo no había imaginado. El sueño se desprende de la vigilia y aterriza en el fango sudado del suelo alfombrado. Roto el hechizo del sueño, el velo místico desgarrado, todo se ahoga en el vaso de agua sobre la mesita a su lado.

Ya no hay beso, ya no hay sentimientos enfrentados. Ya no hay arena ni tiempo que se pierde entre sus manos. Campos batallados en otro mundo que no existe; recuerdos olvidados y rostros difuminados; sabores tristes y tactos arañados. Sin enjugarse el sudor intenta recordar aquel beso, pero es el negro, el oscuro y severo negro del olvido, lo único que convoca en el seso.

 

 

2 comentarios hasta el momento.

  1. winga dice:

    Pues a mi me ha gustado, me encantan estos relatos tan raros y como siniestros con música que da miedo. Me encantan tus farolas!! no faltan nunca en los relatos importantes xD

  2. Rocio.gher dice:

    puff…